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sábado, noviembre 20, 2010

EN SUS 360 AÑOS GUANAJAY SIGUE HACIENDO CAMINOS

Por Gilda Guimeras (El Habanero)

Poco a poco, a mediados del siglo XVII, algunos se fueron estableciendo en las márgenes del río Capellanía, donde levantaron rústicas viviendas de tabla y guano…

Aunque ningún historiador haya escrito textualmente tales palabras, puedo imaginar así el primitivo poblamiento del corral Guanajay. La fecha exacta en que las primeras familias decidieron establecerse allí continuará siendo un misterio. No hay acta de cabildo que la recoja, no hubo, por supuesto, misa consagratoria: ni siquiera había iglesia. No la hubo hasta después de 1688, año en que el obispo Diego Evelino de Compostela consideró necesario fundar una parroquia, argumentando que en el territorio vivían vecinos "desde tiempo inmemorial".

La iglesia, bajo la advocación de San Hilarión, construida primero en el centro del corral –donde hoy, el parque central de la Villa-, y trasladada después hacia su emplazamiento actual, mostró en sus sucesivas ampliaciones y remodelaciones el ascenso económico de Guanajay. Lento en los primeros tiempos, acelerado desde finales del siglo XVIII, gracias al desarrollo de los cultivos de la caña de azúcar y el café, y a la cercanía del puerto de Mariel.

Su ubicación en el camino hacia Vueltabajo y las facilidades otorgadas por Da. María Ascensión de la Barrera, condesa de Gibacoa, para adquirir solares destinados a la construcción de viviendas, obraron a favor de una rápida expansión de su área urbana. Si en 1810, según se afirma, contaba con más de trescientas casas, muchas de las cuales ya no eran simplemente de tabla o embarrado, sino de mampostería y tejas; en 1839, durante su recorrido por el occidente de la Isla, el novelista Cirilo Villaverde se admira de la elegancia de sus construcciones y su intensa actividad comercial dada por el …" número de tiendas de lencería, los almacenes de víveres, las ferreterías, zapaterías, talabarterías, platerías, herrerías, sastrerías, tabaquerías y, sobre todo, las fondas-posadas"…

Actividad económica más que natural en momentos en que Guanajay había llegado a ser cabecera de un amplio territorio que, según documento firmado por D. Tomás Romay lindaba en 1818 "… al Este con Santiago y La Habana, hasta el corral Baracoa; al O. con las Nuevas Filipinas y por el N. conservará la jurisdicción que ahora tiene comprendiendo en ella los famosos puertos de Mariel, Bahía Honda y Cabañas"…

Sin embargo, la división político-administrativa implantada por el régimen colonial en 1878, al cese de la Guerra de los Diez Años, va a revertir esta situación. La Villa, que había tenido que esperar hasta 1862 para ser reconocida como tal, cedió sus antiguos territorios y fue incorporada a la provincia de Pinar de Río. Allí permaneció hasta 1968, viviendo alternativamente momentos de declive y de ascenso, nunca comparables estos últimos al pasado esplendor de las primeras décadas decimonónicas.

Guanajay, lugar para la que alguien quiso acuñar un día el término de Atenas de Occidente, sigue enorgulleciéndose, no obstante, de un casco histórico impensable en muchas villas del interior, con edificios de singular valor arquitectónico (cierto que muchos necesitados de labores de conservación), dentro de los que destaca el del teatro Vicente Mora, que en breve será remozado por la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana.

Presume además de contar en su área urbana, para salvar el río Capellanías y el Arroyo Jíbaro, con muchos más puentes que los que ostenta Matanzas, la bella ciudad de los puentes, (veinticinco aquí, veintiuno allá), aunque ninguno de ellos puede competir con la magnificencia de los de La Concordia o Tirry concebidos para sortear las mucho más caudalosas aguas de los ríos Yumurí y San Juan.

Se vanagloria, además, de haber sido un pilar del periodismo vueltabajero desde que en 1844 viera la luz la primera de sus publicaciones periódicas: El Agricultor Cubano -que si no impresa, fue redactada en Guanajay- para abrir un camino que en poco más de un siglo ya había dado origen a más de cien títulos.

Y, por supuesto, de haber sido cuna de importantes personalidades de nuestra cultura: José Victoriano Betancourt, escritor costumbrista; Vicente Silveira, poeta; Carlos Baliño –más conocido por su labor revolucionaria, pero también poeta y periodista-, Joaquín Nicolás Aramburu, escritor y periodista; María Teresa Vera, nuestra trovadora mayor; Zoila Gálvez, soprano; la vedette Margarita Díaz y en época más reciente, Juan Espinosa, pianista, el periodista, diplomático y destacado profesor universitario, Julio Ángel Carreras y tantos otros que harían muy extensa la relación, en especial si se incluyeran a los nacidos dentro del Guanajay histórico. Caso en el que aparecería, en primer lugar, el sabio Tranquilino Sandalio de Noda –fundador aquí de una activa filial de la Sociedad Económica de Amigos del País- y su pariente, el farmacéutico Ambrosio de la Concepción Sauto y Noda, promotor de la construcción del teatro matancero que desde hace mucho lleva su nombre.

Tampoco se queda atrás en cuanto a personajes o hechos célebres, pues guanajayense fue la Macorina, esa protagonista de uno de los más famosos estribillos de nuestra música popular, primera cubana en aventurarse a obtener una licencia de conducción en 1917. Quien quizás se apasionó por la velocidad tras ser testigo de la primera competencia automovilística corrida en la Isla, en julio de 1903, de la que Guanajay fue punto de meta, debido al buen estado de su carretera.

Este Guanajay –voz aborigen a la que pese a las evidencias en contra, muchos insisten en atribuirle el significado de "agua hay"-, con su antiguo Pocito Brito, cuyas aguas, según la leyenda, tienen el poder de hacer permanecer allí a quien las toma, es, un pueblo orgulloso de su historia y tradiciones, que continúa su paso hacia el futuro, sin detenerse a lamentar extensiones territoriales mayores o menores, pues sabe que lo bueno, como el perfume, viene en frasco pequeño. Muchas felicidades, entonces, a todos los que en esta primera quincena de diciembre celebrarán su 360 aniversario.