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martes, marzo 03, 2015

DA A CONOCER FIDEL INTERCAMBIO DE CARTAS CON MARADONA

El líder la Revolución Cubana precisa que el 11 de enero, Maradona habló de la carta que él le envió y mostró el documento que había despertado curiosidad, pero en aquella ocasión no precisó los detalles. El pasado fin de semana, señala Fidel, Maradona volvió a referirse al intercambio entre ellos, por Telesur. Para que todo esté claro, Fidel incluye los textos completos del intercambio que sostuvo con el propio Maradona


Tomado de Granma

Ayer explicaba mi encuentro con los Cinco compatriotas que recibieron el título honorífico de Héroes de la República de Cuba y la prestigiosa Orden Playa Girón. Habían transcurrido 73 días desde la llegada al país de los recién liberados. Para mí, lo prioritario era el encuentro de esos compatriotas con la familia, el chequeo riguroso y la atención médica a los valiosos compañeros procedentes de los sótanos de las odiosas prisiones imperiales, donde soportaron injusta y criminal condena por impedir los ataques terroristas que podían privar de la vida a cualquier niño o niña, hombre o mujer, personas jóvenes, adultas o ancianas.

Mi interés fundamental estaba en el tiempo que requería para intercambiar ideas y experiencias revolucionarias, que constituyen la razón de ser de nuestras vidas.

Otros detalles dilataron en cierta medida el encuentro. Los tres compañeros que faltaban, arribaron a la Patria el pasado17 de diciembre.

El 11 de enero, Maradona habló de la carta que le envié y mostró el documento que había despertado curiosidad, pero en aquella ocasión no precisó los detalles. El pasado fin de semana volvió a referirse a nuestro intercambio por Telesur. Para que todo esté claro, incluyo los textos completos del intercambio que sostuve con el propio Maradona.

Fidel Castro Ruz

Marzo 2 de 2015

9 y 53 p.m.


CARTA DE FIDEL A DIEGO ARMANDO MARADONA

Querido Maradona:

 Me alegró mucho la noticia de que estarías en Cuba las primeras semanas de enero de 2015, con el brillante compañero que ha compartido contigo la aventura de un fascinante deporte.

 Tengo a mano una lista de los países productores y exportadores de combustible por su capacidad de producir y su política de exportación, en un momento en que esta última amenaza seriamente el futuro de la humanidad. Otros lo hacen por razones de diversa índole.

Arabia Saudita 11.730.000 de barriles diarios,
Estados Unidos 11.110.000 
Rusia 10.440.000 
China 4.155.000   
Canadá 3.856.000   
Irán 3.594.000  
Emiratos Árabes Unidos 3.213.000     

Los demás, hasta el número 20 de la lista, el Reino Unido, extraen en sus respectivos territorios más de 1 millón de barriles diarios.

Son los países que ocupan los primeros lugares por su producción, aunque no por sus reservas probadas.

Conocer de tu visita a Cuba en estos días me alegró mucho; gracias a mis conversaciones contigo en los años más brillantes de nuestro inolvidable amigo Hugo Chávez, deduje que el encuentro de Mar del Plata no podía ser olvidado. Hugo le recordó a Estados Unidos que había otra América.

Por mi parte, hace unos minutos acabo de ver por segunda vez la entrevista a Gerardo, Antonio y Ramón. ¿Sabes que todavía no he podido saludarlos?, aunque sí pude enviar flores a la pequeña Gema. ¡Qué hermoso nombre!

Oí decir que estarías en el avión a las 5 y 30 p.m. de mañana lunes 12 de enero. ¿Es cierto?

En el reciente campeonato Centroamericano y del Caribe, en una disciplina tan importante como el fútbol, un juez nos impuso una penalidad arbitraria; no fue ni medianamente justa. El dinero para los ricos y las penalidades para los pobres.

Como ves, quiero ser imparcial, pero puedo asegurarte que me cuesta trabajo.

¡Un fuerte abrazo, Maestro!


Fidel Castro Ruz

Enero 11 de 2015

7 y 25 p.m.   


CARTA DE DIEGO ARMANDO MARADONA A FIDEL

Dubai, 16 de enero de 2015

Querido Fidel:

El pasado 11 de enero salí de La Habana con la felicidad de saber que estabas bien y con el orgullo de ser portador, una vez más, de tu mensaje, de tu eterna amistad y de tu preocupación por los problemas del mundo.

Era la porción de alegría que me faltaba para completar el inicio de la segunda temporada del programa De Zurda, por Telesur, que tuvo en La Habana una arrancada especial, rumbo a la Copa América, en Chile.

Como soy testigo excepcional de tus desvelos porque Venezuela pueda seguir el camino victorioso que le trazó ese otro gigante amigo nuestro, el inolvidable Comandante Chávez, te hago saber que el próximo 28 de febrero y 1 de marzo “De Zurda viajero” saldrá al aire desde Caracas, Venezuela. Con seguridad, serán dos programas muy emotivos, donde no solo hablaremos de fútbol.

Fidel, si algo he aprendido contigo a lo largo de años de sincera y hermosa amistad, es que la lealtad no tiene precio, que un amigo vale más que todo el oro del mundo, y que las ideas no se negocian. Por eso De Zurda es un homenaje a nuestra amistad.

Acostumbrado a tus goles “históricos” he querido agradecerte la carta que me hizo portavoz de tu feliz existencia. Ha pasado más de un mes y muchas son las personas interesadas en saber el contenido de esa misiva. Con la gentileza que te caracteriza, aseguraste que solo sería pública si yo lo decidía. No solo quiero que se conozca el contenido, también quiero que se comparta con todos mi respuesta.

Con un fuerte abrazo, Comandante amigo,

Diego Armando Maradona



lunes, marzo 02, 2015

ENCUENTRO DE FIDEL CON LOS CINCO (+FOTOS)


El pasado 28 de febrero el líder cubano recibió a los Cinco antiterroristas e intercambiaron sobre la injusticia de tantos años

Tomado de Granma

Los recibí el sábado 28 de febrero, 73 días después que pisaron tierra cubana. Tres de ellos habían consumido 15 largos años de su más plena juventud al respirar el aire húmedo, maloliente y repugnante de los sótanos de una prisión yanki, después de ser condenados por jueces venales. Otros dos, que igualmente trataban de impedir los planes criminales del imperio contra su Patria, fueron condenados también a varios años de prisión brutal.

Los propios organismos de investigación, ajenos por completo al más elemental sentido de la justicia, participaron en la inhumana cacería.

La inteligencia cubana no necesitaba en absoluto seguir los movimientos de un solo equipo militar de Estados Unidos, porque esta podía observar desde el espacio todo lo que se movía sobre nuestro planeta a través de la Base de Exploración Radioelectrónica “Lourdes”, al sur de la capital de Cuba. Este centro era capaz de detectar cualquier objeto que se moviera a miles de millas de nuestro país.

Los Cinco Héroes antiterroristas, que nunca hicieron daño alguno a Estados Unidos, trataban de prevenir e impedir los actos terroristas contra nuestro pueblo, organizados por los órganos de inteligencia norteamericanos que la opinión mundial sobradamente conoce.

Ninguno de los Cinco Héroes realizó sus tareas en busca de aplausos, premio o gloria. Recibieron sus honrosos títulos porque no lo buscaron. Ellos, sus esposas, sus padres, sus hijos, sus hermanos, y sus conciudadanos, tenemos el legítimo derecho a sentirnos orgullosos.

En julio de 1953, cuando atacamos el Moncada, yo tenía 26 años y mucho menos experiencia que la que ellos demostraron. Si estaban en Estados Unidos no era para hacer daño a ese país, o tomar venganza por los crímenes que allí se organizaban y abastecían de explosivos contra nuestro país. Tratar de impedirlos era absolutamente legítimo.

Lo principal a su llegada era saludar a sus familiares, amigos y al pueblo, sin descuidar un minuto la salud y el riguroso chequeo médico.

Fui feliz durante horas ayer. Escuché relatos maravillosos de heroísmo del grupo presidido por Gerardo y secundado por todos, incluido el pintor y poeta, al que conocí mientras construía una de sus obras en el aeródromo de Santiago de Cuba. ¿Y las esposas? ¿Los hijos e hijas? ¿Las hermanas y madres? ¿No los va a recibir también a ellos? ¡Pues también hay que celebrar el regreso y la alegría con la familia!

Ayer, en lo inmediato, quería intercambiar con los Cinco Héroes. Durante cinco horas ese fue el tema. Dispongo desde ayer, afortunadamente, del tiempo suficiente para solicitarles que inviertan una parte de su inmenso prestigio en algo que será sumamente útil a nuestro pueblo.

Fidel Castro Ruz

Marzo 1 de 2015

10 y 12 p.m. 




martes, enero 27, 2015

FIDEL CASTRO: PARA MIS COMPAÑEROS DE LA FEDERACIÓN ESTUDIANTIL UNIVERSITARIA

Tomado de Cubadebate

Queridos compañeros:

Desde el año 2006, por cuestiones de salud incompatibles con el tiempo y el esfuerzo necesario para cumplir un deber —que me impuse a mí mismo cuando ingresé en esta Universidad el 4 de septiembre de 1945, hace 70 años—, renuncié a mis cargos.

No era hijo de obrero, ni carente de recursos materiales y sociales para una existencia relativamente cómoda; puedo decir que escapé milagrosamente de la riqueza. Muchos años después, el norteamericano más rico y sin duda muy capaz, con casi 100 mil millones de dólares, declaró ―según publicó una agencia de noticias el pasado jueves 22 de enero—, que el sistema de producción y distribución privilegiada de las riquezas convertiría de generación en generación a los pobres en ricos.

Desde los tiempos de la antigua Grecia, durante casi 3 mil años, los griegos, sin ir más lejos, fueron brillantes en casi todas las actividades: física, matemática, filosofía, arquitectura, arte, ciencia, política, astronomía y otras ramas del conocimiento humano. Grecia, sin embargo, era un territorio de esclavos que realizaban los más duros trabajos en campos y ciudades, mientras una oligarquía se dedicaba a escribir y filosofar. La primera utopía fue escrita precisamente por ellos.

Observen bien las realidades de este conocido, globalizado y muy mal repartido planeta Tierra, donde se conoce cada recurso vital depositado en virtud de factores históricos: algunos con mucho menos de los que necesitan; otros, con tantos que no hayan que hacer con ellos. En medio ahora de grandes amenazas y peligros de guerras reina el caos en la distribución de los recursos financieros y en el reparto de la producción social. La población del mundo ha crecido, entre los años 1800 y 2015, de mil millones a siete mil millones de habitantes. ¿Podrán resolverse de esta forma el incremento de la población en los próximos 100 años y las necesidades de alimento, salud, agua y vivienda que tendrá la población mundial cualquiera que fuesen los avances de la ciencia?

Bien, pero dejando a un lado estos enigmáticos problemas, admira pensar que la Universidad de La Habana, en los días en que yo ingresé a esta querida y prestigiosa institución, hace casi tres cuartos de siglo, era la única que había en Cuba.

Por cierto, compañeros estudiantes y profesores, debemos recordar que no se trata de una, sino que contamos hoy con más de cincuenta centros de Educación Superior repartidos en todo el país.

Cuando me invitaron ustedes a participar en el lanzamiento de la jornada por el 70 aniversario de mi ingreso a la Universidad, lo que supe sorpresivamente, y en días muy atareados por diversos temas en los que tal vez pueda ser todavía relativamente útil, decidí descansar dedicándole algunas horas al recuerdo de aquellos años.

Me abruma descubrir que han pasado 70 años. En realidad, compañeros y compañeras, si matriculara de nuevo a esa edad como algunos me preguntan, le respondería sin vacilar que sería en una carrera científica. Al graduarme, diría como Guayasamín: déjenme una lucecita encendida.

En aquellos años, influido ya por Marx, logré comprender más y mejor el extraño y complejo mundo en que a todos nos ha correspondido vivir. Pude prescindir de las ilusiones burguesas, cuyos tentáculos lograron enredar a muchos estudiantes cuando menos experiencia y más ardor poseían. El tema sería largo e interminable.

Otro genio de la acción revolucionaria, fundador del Partido Comunista, fue Lenin. Por eso no vacilé un segundo cuando en el juicio del Moncada, donde me permitieron asistir, aunque una sola vez, declaré ante jueces y decenas de altos oficiales batistianos que éramos lectores de Lenin.

De Mao Zedong no hablamos porque todavía no había concluido la Revolución Socialista en China, inspirada en idénticos propósitos.

Advierto, sin embargo, que las ideas revolucionarias han de estar siempre en guardia a medida que la humanidad multiplique sus conocimientos.

La naturaleza nos enseña que pueden haber transcurrido decenas de miles de millones de años luz y la vida en cualquiera de sus manifestaciones está siempre sujeta a las más increíbles combinaciones de materia y radiaciones.

El saludo personal de los Presidentes de Cuba y Estados Unidos se produjo en el funeral de Nelson Mandela, insigne y ejemplar combatiente contra el Apartheid, quien tenía amistad con Obama.

Baste señalar que ya en esa fecha, habían trascurrido varios años desde que las tropas cubanas derrotaran de forma aplastante al ejército racista de Sudáfrica, dirigido por una burguesía rica y con enormes recursos económicos. Es la historia de una contienda que está por escribirse. Sudáfrica, el gobierno con más recursos financieros de ese continente, poseía armas nucleares suministradas por el Estado racista de Israel, en virtud de un acuerdo entre este y el presidente Ronald Reagan, quien lo autorizó a entregar los dispositivos para el uso de tales armas con las cuales golpear a las fuerzas cubanas y angolanas que defendían a la República Popular de Angola contra la ocupación de ese país por los racistas. De ese modo se excluía toda negociación de paz mientras Angola era atacada por las fuerzas del Apartheid con el ejército más entrenado y equipado del continente africano.

En tal situación no había posibilidad alguna de una solución pacífica. Los incesantes esfuerzos por liquidar a la República Popular de Angola para desangrarla sistemáticamente con el poder de aquel bien entrenado y equipado ejército, fue lo que determinó la decisión cubana de asestar un golpe contundente contra los racistas en Cuito Cuanavale, antigua base de la OTAN, que Sudáfrica trataba de ocupar a toda costa.

Aquel prepotente país fue obligado a negociar un acuerdo de paz que puso fin a la ocupación militar de Angola y el fin del Apartheid en África.

El continente africano quedó libre de armas nucleares. Cuba tuvo que enfrentar, por segunda vez, el riesgo de un ataque nuclear.

Las tropas internacionalistas cubanas se retiraron con honor de África. Sobrevino entonces el Periodo Especial en tiempo de paz, que ha durado ya más de 20 años sin levantar bandera blanca, algo que no hicimos ni haremos jamás.

Muchos amigos de Cuba conocen la ejemplar conducta de nuestro pueblo, y a ellos les explico mi posición esencial en breves palabras.

No confío en la política de Estados Unidos ni he intercambiado una palabra con ellos, sin que esto signifique, ni mucho menos, un rechazo a una solución pacífica de los conflictos o peligros de guerra. Defender la paz es un deber de todos. Cualquier solución pacífica y negociada a los problemas entre Estados Unidos y los pueblos o cualquier pueblo de América Latina, que no implique la fuerza o el empleo de la fuerza, deberá ser tratada de acuerdo a los principios y normas internacionales. Defenderemos siempre la cooperación y la amistad con todos los pueblos del mundo y entre ellos los de nuestros adversarios políticos. Es lo que estamos reclamando para todos.

El Presidente de Cuba ha dado los pasos pertinentes de acuerdo a sus prerrogativas y las facultades que le conceden la Asamblea Nacional y el Partido Comunista de Cuba.

Los graves peligros que amenazan hoy a la humanidad tendrían que ceder paso a normas que fuesen compatibles con la dignidad humana. De tales derechos no está excluido ningún país.

Con este espíritu he luchado y continuaré luchando hasta el último aliento.

Fidel Castro Ruz

Enero 26 de 2015



sábado, octubre 04, 2014

ARTÍCULO DE FIDEL: LOS HÉROES DE NUESTRA ÉPOCA


Tomado de Cubadebate

Mucho hay que decir de estos tiempos difíciles para la humanidad. Hoy, sin embargo, es un día de especial interés para nosotros y quizá también para muchas personas.

A lo largo de nuestra breve historia revolucionaria, desde el golpe artero del 10 de marzo de 1952 promovido por el imperio contra nuestro pequeño país, no pocas veces nos vimos en la necesidad de tomar importantes decisiones.

Cuando ya no quedaba alternativa alguna, otros jóvenes, de cualquier otra nación en nuestra compleja situación, hacían o se proponían hacer lo mismo que nosotros, aunque en el caso particular de Cuba el azar, como tantas veces en la historia, jugó un papel decisivo.

A partir del drama creado en nuestro país por Estados Unidos en aquella fecha, sin otro objetivo que frenar el riesgo de limitados avances sociales que pudieran alentar futuros de cambios radicales en la propiedad yanki en que había sido convertida Cuba, se engendró nuestra Revolución Socialista.

La Segunda Guerra Mundial, finalizada en 1945, consolidó el poder de Estados Unidos como principal potencia económica y militar, y convirtió ese país —cuyo territorio estaba distante de los campos de batalla— en el más poderoso del planeta.

La aplastante victoria de 1959, podemos afirmarlo sin sombra de chovinismo, se convirtió en ejemplo de lo que una pequeña nación, luchando por sí misma, puede hacer también por los demás.

Los países latinoamericanos, con un mínimo de honrosas excepciones, se lanzaron tras las migajas ofrecidas por Estados Unidos; por ejemplo, la cuota azucarera de Cuba, que durante casi un siglo y medio abasteció a ese país en sus años críticos, fue repartida entre productores ansiosos de mercados en el mundo.

El ilustre general norteamericano que presidía entonces ese país, Dwight D. Eisenhower, había dirigido las tropas coaligadas en la guerra en que liberaron, a pesar de contar con poderosos medios, solo una pequeña parte de la Europa ocupada por los nazis. El sustituto del presidente  Roosevelt, Harry S. Truman, resultó ser el conservador tradicional que en Estados Unidos suele asumir tales responsabilidades políticas en los años difíciles.

La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas —que constituyó hasta fines del pasado siglo XX, la más grandiosa nación de la historia en la lucha contra la explotación despiadada de los seres humanos— fue disuelta y sustituida por una Federación que redujo la superficie de aquel gran Estado multinacional en no menos de cinco millones 500 mil kilómetros cuadrados.

Algo, sin embargo, no pudo ser disuelto: el espíritu heroico del pueblo ruso, que unido a sus hermanos del resto de la URSS ha sido capaz de preservar una fuerza tan poderosa que junto a la República Popular China y países como Brasil, India y Sudáfrica, constituyen un grupo con el poder necesario para frenar el intento de recolonizar el planeta.

Dos ejemplos ilustrativos de estas realidades los vivimos en la República Popular de Angola. Cuba, como otros muchos países socialistas y movimientos de liberación, colaboró con ella y con otros que luchaban contra el dominio portugués en África. Este se ejercía de forma administrativa directa con el apoyo de sus aliados.

La solidaridad con Angola era uno de los puntos esenciales del Movimiento de Países No Alineados y del Campo Socialista. La independencia de ese país se hizo inevitable y era aceptada por la co­munidad mundial.

El Estado racista de Sudáfrica y el Gobierno corrupto del antiguo Congo Belga, con el apoyo de aliados europeos, se preparaban esmeradamente para la conquista y el reparto de Angola. Cuba, que desde hacía años cooperaba con la lucha de ese pueblo, recibió la solicitud de Agostinho Neto para el entrenamiento de sus fuerzas armadas que, instaladas en Luanda, la capital del país, debían estar listas para su toma de posesión oficialmente establecida para el 11 de noviembre de 1975. Los soviéticos, fieles a sus compromisos, les habían suministrado equipos militares y esperaban solo el día de la independencia para enviar a los instructores. Cuba, por su parte, acordó el envío de los instructores solicitados por Neto.

El régimen racista de Sudáfrica, condenado y despreciado por la opinión mundial, decide adelantar sus planes y envía fuerzas motorizadas en vehículos blindados, dotados de potente artillería que, tras un avance de cientos de kilómetros a partir de su frontera, atacó el primer campamento de instrucción, donde varios instructores cubanos murieron en heroica resistencia. Tras varios días de combates sostenidos por aquellos valerosos instructores junto a los angolanos, lograron detener el avance de los sudafricanos hacia Luanda, la capital de Angola, adonde había sido enviado por aire un batallón de Tropas Especiales del Ministerio del Interior, transportado desde La Habana en los viejos aviones Britannia de nuestra línea aérea.

Así comenzó aquella épica lucha en aquel país de África negra, tiranizado por los racistas blancos, en la que batallones de infantería motorizada y brigadas de tanques, artillería blindada y medios adecuados de lucha, rechazaron a las fuerzas racistas de Sudáfrica y las obligaron a retroceder hasta la misma frontera de donde habían partido.

No fue únicamente ese año 1975 la etapa más peligrosa de aquella contienda. Esta tuvo lugar, aproximadamente 12 años más tarde, en el sur de Angola.

Así lo que parecía el fin de la aventura racista en el sur de Angola era solo el comienzo, pero al menos habían podido comprender que aquellas fuerzas revolucionarias de cubanos blancos, mulatos y negros, junto a los soldados angolanos, eran capaces de hacer tragar el polvo de la derrota a los supuestamente invencibles racistas. Tal vez confiaron entonces en su tecnología, sus riquezas y el apoyo del imperio dominante.

Aunque no fuese nunca nuestra intención, la actitud soberana de nuestro país no dejaba de tener contradicciones con la propia URSS, que tanto hizo por nosotros en días realmente difíciles, cuando el corte de los suministros de combustible a Cuba desde Estados Unidos nos habría llevado a un prolongado y costoso conflicto con la poderosa potencia del Norte. De­sa­parecido ese peligro o no, el dilema era decidirse a ser libres o resignarse a ser esclavos del poderoso imperio vecino.

En situación tan complicada como el acceso de Angola a la independencia, en lucha frontal contra el neocolonialismo, era imposible que no surgieran diferencias en algunos aspectos de los que podían derivarse consecuencias graves para los objetivos trazados, que en el caso de Cuba, como parte en esa lucha, tenía el derecho y el deber de conducirla al éxito. Siempre que a nuestro juicio cualquier aspecto de nuestra política internacional podía chocar con la política estratégica de la URSS, hacíamos lo posible por evitarlo. Los objetivos comunes exigían de cada cual el respeto a los méritos y experiencias de cada uno de ellos. La modestia no está reñida con el análisis serio de la complejidad e importancia de cada situación, aunque en nuestra política siempre fuimos muy estrictos con todo lo que se refería a la solidaridad con la Unión Soviética.

En momentos decisivos de la lucha en Angola contra el imperialismo y el racismo se produjo una de esas contradicciones, que se derivó de nuestra participación directa en aquella contienda y del hecho de que nuestras fuerzas no solo luchaban, sino que también instruían cada año a miles de combatientes angolanos, a los cuales apoyábamos en su lucha contra las fuerzas pro yankis y pro racistas de Sudáfrica. Un militar soviético era el asesor del gobierno y planificaba el empleo de las fuerzas angolanas. Discrepábamos, sin embargo, en un punto y por cierto importante: la reiterada frecuencia con que se defendía el criterio erróneo de emplear en aquel país las tropas angolanas mejor entrenadas a casi mil quinientos kilómetros de distancia de Luanda, la capital, por la concepción propia de otro tipo de guerra, nada parecida a la de carácter subversivo y guerrillera de los contrarrevolucionarios angolanos. En realidad no existía una capital de la UNITA, ni Savimbi tenía un punto donde resistir, se trataba de un señuelo de la Sudáfrica racista que servía solo para atraer hacia allí las mejores y más suministradas tropas angolanas para golpearlas a su antojo. Nos oponíamos por tanto a tal concepto que más de una vez se aplicó, hasta la última en la que se demandó golpear al enemigo con nuestras propias fuerzas lo que dio lugar a la batalla de Cuito Cuanavale. Diré que aquel prolongado enfrentamiento militar contra el ejército sudafricano se produjo a raíz de la última ofensiva contra la supuesta “capital de Savimbi” —en un lejano rincón de la frontera de Angola, Sudáfrica y la Namibia ocupada—, hacia donde las valientes fuerzas angolanas, partiendo de Cuito Cuanavale, antigua base militar desactivada de la OTAN, aunque bien equipadas con los más nuevos carros blindados, tanques y otros medios de combate, iniciaban su marcha de cientos de kilómetros hacia la supuesta capital contrarrevolucionaria. Nuestros audaces pilotos de combate los apoyaban con los Mig-23 cuando estaban todavía dentro de su radio de acción.

Cuando rebasaban aquellos límites, el enemigo golpeaba fuertemente a los valerosos soldados de las FAPLA con sus aviones de combate, su artillería pesada y sus bien equipadas fuerzas terrestres, ocasionando cuantiosas bajas en muertos y heridos. Pero esta vez se dirigían, en su persecución de las golpeadas brigadas angolanas, hacia la antigua base militar de la OTAN.

Las unidades angolanas retrocedían en un frente de varios kilómetros de ancho con brechas de kilómetros de separación entre ellas. Dada la gravedad de las pérdidas y el peligro que podía derivarse de ellas, con seguridad se produciría la solicitud habitual del asesoramiento al Presidente de Angola para que apelara al apoyo cubano, y así ocurrió. La respuesta firme esta vez fue que tal solicitud se aceptaría solo si todas las fuerzas y medios de combate angolanos en el Frente Sur se subordinaban al mando militar cubano. El resultado inmediato fue que se aceptaba aquella condición.

Con rapidez se movilizaron las fuerzas en función de la batalla de Cuito Cuanavale, donde los invasores sudafricanos y sus armas sofisticadas se estrellaron contra las unidades blindadas, la artillería convencional y los Mig-23 tripulados por los audaces pilotos de nuestra aviación. La artillería, tanques y otros medios angolanos ubicados en aquel punto que carecían de personal fueron puestos en disposición combativa por personal cubano. Los tanques angolanos que en su retirada no podían vencer el obstáculo del caudaloso río Queve, al Este de la antigua base de la OTAN —cuyo puente había sido destruido semanas antes por un avión sudafricano sin piloto, cargado de explosivos— fueron enterrados y rodeados de minas antipersonal y antitanques. Las tropas sudafricanas que avanzaban se toparon a poca distancia con una barrera infranqueable contra la cual se estrellaron. De esa forma con un mínimo de bajas y ventajosas condiciones, las fuerzas sudafricanas fueron contundentemente derrotadas en aquel territorio angolano.

Pero la lucha no había concluido, el imperialismo con la complicidad de Israel había convertido a Sudáfrica en un país nuclear. A nuestro ejército le tocaba por segunda vez el riesgo de convertirse en un blanco de tal arma. Pero ese punto, con todos los elementos de juicio pertinentes, está por elaborarse y tal vez se pueda escribir en los meses venideros.

¿Qué sucesos ocurrieron anoche que dieron lugar a este prolongado análisis? Dos hechos, a mi juicio, de especial trascendencia:

La partida de la primera Brigada Médica Cubana hacia África a luchar contra el Ébola.

El brutal asesinato en Caracas, Venezuela, del joven diputado revolucionario Robert Serra.

Ambos hechos reflejan el espíritu heroico y la capacidad de los procesos revolucionarios que tienen lugar en la Patria de José Martí y en la cuna de la libertad de América, la Venezuela heroica de Simón Bolívar y Hugo Chávez.

¡Cuántas asombrosas lecciones encierran estos acontecimientos! Apenas las palabras alcanzan para expresar el valor moral de tales hechos, ocurridos casi simultáneamente.

No podría jamás creer que el crimen del joven diputado venezolano sea obra de la casualidad. Sería tan increíble, y de tal modo ajustado a la práctica de los peores organismos yankis de inteligencia, que la verdadera casualidad fuera que el repugnante hecho no hubiera sido realizado intencionalmente, más aún cuando se ajusta absolutamente a lo previsto y anunciado por los enemigos de la Revolución Venezolana.

De todas formas me parece absolutamente correcta la posición de las autoridades venezolanas de plantear la necesidad de investigar cuidadosamente el carácter del crimen. El pueblo, sin embargo, expresa conmovido su profunda convicción sobre la naturaleza del brutal hecho de sangre.

El envío de la primera Brigada Médica a Sierra Leona, señalado como uno de los puntos de mayor presencia de la cruel epidemia de Ébola, es un ejemplo del cual un país puede enorgullecerse, pues no es posible alcanzar en este instante un sitial de mayor honor y gloria. Si nadie tuvo la menor duda de que los cientos de miles de combatientes que fueron a Angola y a otros países de África o América, prestaron a la humanidad un ejemplo que no podrá borrarse nunca de la historia humana; menos dudaría que la acción heroica del ejército de batas blancas ocupará un altísimo lugar de honor en esa historia.

No serán los fabricantes de armas letales los que alcancen merecido honor. Ojalá el ejemplo de los cubanos que marchan al África prenda también en la mente y el corazón de otros médicos en el mundo, especialmente de aquellos que poseen más recursos, practiquen una religión u otra, o la convicción más profunda del deber de la solidaridad humana.

Es dura la tarea de los que marchan al combate contra el Ébola y por la supervivencia de otros seres humanos, aun al riesgo de su propia vida. No por ello debemos dejar de hacer lo imposible por garantizarle, a los que tales deberes cumplan, el máximo de seguridad en las tareas que desempeñen y en las medidas a tomar para protegerlos a ellos y a nuestro propio pueblo, de esta u otras enfermedades y epidemias.

El personal que marcha al África nos está protegiendo también a los que aquí quedamos, porque lo peor que puede ocurrir es que tal epidemia u otras peores se extiendan por nuestro continente, o en el seno del pueblo de cualquier país del mundo, donde un niño, una madre o un ser humano pueda morir. Hay suficientes médicos en el planeta para que nadie tenga que morir por falta de asistencia. Es lo que deseo expresar.

¡Honor y gloria para nuestros valerosos combatientes por la salud y la vida!

¡Honor y gloria para el joven revolucionario venezolano Robert Serra junto a la compañera María Herrera!

Estas ideas las escribí el dos de octubre cuando supe ambas noticias, pero preferí esperar un día más para que la opinión internacional se informara bien y pedirle a Granma que lo publicara el sábado.

Fidel Castro Ruz

Octubre 2 de 2014

8 y 47 p.m.



miércoles, junio 25, 2014

NOTA DEL COMPAÑERO FIDEL SOBRE MENSAJE ENVIADO EL PASADO LUNES A DIEGO ARMANDO MARADONA

El líder de Revolución Cubana se refirió al texto que le envió al astro argentino y cómo las agencias lo difundieron, al tiempo que de otras noticias de interés los grandes medios no publican ni una línea

Tomado de Granma

Ayer le escribí a Diego Armando Maradona, prestigioso protagonista argentino en la historia del futbol que a través de Telesur nos ofrece a todos sus opiniones sobre el desarrollo de la competencia mundial del futbol.

Aficionado como soy de los deportes, le envié un mensaje al astro argentino que ha sido además excelente amigo de las revoluciones en Venezuela y en Cuba.

Conocedor de mi mensaje, los compañeros del Partido, responsables de la divulgación me sugirieron publicar mis palabras a Maradona. Les respondí que yo prefería hacerlas llegar a Maradona, sin darle publicidad oficial. No por ello debía abstenerme de hacerlo.

Por supuesto, numerosas agencias lo han mencionado en sus despachos y como norma las reacciones suelen ser las que más se aproximan a los intereses de nuestros adversarios.

En el mundo de las comunicaciones electrónicas instantáneas, las noticias de las agencias más avanzadas en esas técnicas, las divulgan rápidamente independientemente de su contenido. Existen sin embargo, otras de más trascendencia que ni siquiera se divulgan.

Ejemplo: hoy martes 24 de junio, el sitio web de Rusia Today informa que teóricos del Bosón de Higgs aseguran que el universo no debería existir.

Cosmólogos británicos de elevado prestigio afirman que “… tras el Big Bang el universo debería haber colapsado en cuestión de microsegundos.”

“… Robert Hogan, del King College de Londres, asegura que durante los inicios del universo se produjo una inflación cósmica, es decir, una rápida expansión del universo. Según explicó, dicha expansión provocó un temblor que debería haber desencadenado el colapso del universo.”

“… Con estos datos, Hogan y el físico Malcolm Fairbairn, también del Kings College de Londres, trataron de recrear las condiciones de la inflación cósmica después del Big Bang.”

Uso solo unas líneas con relación al tema, pero me atrevo a incluirlo para preguntar ¿por qué los que informan a los pueblos no publican una línea de lo que los más importantes centros científicos del mundo, conocen de lo que ocurrió o puede ocurrir en el universo?

A continuación el texto del mensaje enviado a Diego Armando Maradona.

Ruego se me excuse por el tiempo que les tomo con estas líneas.

Fidel Castro Ruz
Junio 24 de 2014
5 y 15   p.m.


MENSAJE PARA DIEGO ARMANDO MARADONA

Inolvidable amigo:

Todos los días tengo el placer de seguir tu programa por Telesur sobre la espectacular Copa Mundial de fútbol: gracias a ello, puedo observar el extraordinario nivel de ese universal deporte.

No creo posible una educación adecuada para los jóvenes de cualquier país sin el deporte, y el caso específico de los varones, sin incluir el fútbol.

Yo soy un político, pero como niño, adolescente y joven, fui deportista y a esta noble práctica dediqué la mayor parte de mi tiempo libre.

Admiro tu conducta por diferentes razones: tuve el privilegio de conocerte cuando triunfaron los latinoamericanos. Tú has vencido las pruebas más difíciles como atleta y joven de origen humilde.

Igual que tú saludo a Messi, formidable atleta que da gloria al noble pueblo de Argentina, nada puede separar lo que ambos tienen de gloria y prestigio, a pesar de los mezquinos esfuerzos de los intrigantes.

Felicito igualmente a Telesur, que ha enriquecido este caluroso verano y saludo fraternalmente como tú, a los excelentes y prestigiosos futbolistas de nuestra América, sin olvidar por supuesto, al magnífico y visionario Víctor Hugo Morales, que descubre tus cualidades y tanto ha divulgado el noble valor del deporte y al pueblo argentino que ustedes representan con honor.

Por supuesto, Diego, no olvidaré nunca la amistad y el apoyo que brindaste siempre al Líder Bolivariano Hugo Chávez, promotor del deporte y la Revolución en América Latina y los pueblos subyugados del mundo.

Fraternalmente
Fidel Castro