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martes, mayo 05, 2015

ALFONSO URQUIOLA: “ESTOY TAN DECEPCIONADO QUE NO VUELVO A DIRIGIR”

Por Michel Contreras (Cubadebate)

Después de casi veinte años en el periodismo, el pasado 28 de marzo tuve la sensación de que había logrado una entrevista perfecta. En mitad de la mañana de ese sábado, Alfonso Urquiola me había hablado sin pelos en la lengua –como es menester para que las entrevistas puedan ser perfectas– y salí de su casa con el entusiasmo de un novato en las andanzas de la prensa.

Por esos días se jugaba la postemporada de la Serie Nacional, y el constante viajeteo –una visita a Isla de la Juventud, dos a Matanzas y otras dos a Ciego de Ávila– apenas dejaba tiempo y energías para emprender la escritura de aquella conversación larga, vibrante y complicada. Así pues, decidí publicarla al final del campeonato, cuando volviera a casa y los ecos del torneo empezaran a diluirse en la fanaticada.

Tan lejos como estaba diciembre y, sin embargo, yo cruzaba el umbral de la inocencia. En medio de la final entre Tigres y Piratas, una llamada telefónica me ponía al tanto de que mi entrevista, la que tanto me llenaba de ilusiones, se había convertido en pasto de las redes sociales. Todo el mundo hablaba de ella. Súbitamente, el inefable encanto de lo inédito dejaba de existir, y perdí el interés por describir a mis lectores los detalles de la conversación con el manager de los tabaqueros.

De manera que ahora lo hago entre desanimado y deprimido, como el corredor que llega último en una maratón donde partía de favorito. Tan solo la obligación profesional lo empuja a concluir el recorrido, y es curioso, lo mismo le sucede al que suscribe, que golpea su viejo teclado de laptop con la esperanza de no volver a hablar jamás de este episodio oscuro.

A espaldas mías, alguien grabó la mayor parte del diálogo. Lo hizo a unos seis metros de distancia, medio parapetado en el respaldo de una silla que aparece todo el tiempo en escena, cómplice muda de un ejercicio de barato fisgoneo. No obstante, lo más grave no fue que ese alguien grabara nuestra charla, sino que irresponsablemente compartiera con otros las interioridades de un encuentro lleno de revelaciones personales en medio de un supuesto grupo de amistades.

Confiado en que el ambiente no ofrecía peligro, Urquiola –que es un hombre de verbo caliente– ni siquiera se puso una camisa y empezó a hablar a pecho descubierto, lanzando sus verdades a diestra y a siniestra con esa campechanía que lo distingue. Poca, muy poca hierba sobrevivió al paso de sus tropas.

Estaba herido. Mejor dicho, furioso. Era de la opinión que a Pinar lo habían desfavorecido y arremetió de frente contra todo, desde los mecanismos de trabajo de la Comisión Nacional hasta el desenvolvimiento de narradores y comentaristas deportivos.

Por supuesto, ni yo ni ningún periodista serio de este mundo publicaría textualmente lo que Urquiola me dijo. La razón es sencilla y la conoce todo aquel que domina las nociones básicas del periodismo: toda entrevista, tanto para Cubadebate como para el New York Times, necesita edición.

Personalmente, vivo enamorado de las declaraciones fuertes, quizás porque me suenan más sinceras. De ahí que valoro mejor al pelotero que confiesa “he venido a ganar el campeonato”, que al que, tímidamente, se limita a explicar que “el terreno dirá la última palabra”. No soy dado a editar ese tipo de expresiones que a otros les aterra publicar.

Por eso, cuando mi amigo Martínez de Osaba –presente en la entrevista– me preguntó si iba a omitir algo, le contesté: “Solo lo inevitable”. Esto era, las palabras obscenas, las incoherencias normales en la oralidad, y los duros calificativos dirigidos a la Comisión y los colegas de la radio y la TV.

(Esto último, por un razonamiento ético elemental. Lo anterior, porque se trata de una acusación que Urquiola, con toda seguridad, no había medido en toda su magnitud y trascendencia. Empleó la palabra “corrupción” como mismo podía haber dicho arbitrariedad o favoritismo. No por gusto la expresión exacta que utilizó fue la siguiente: “Para mí es una corrupción lo que hay. Unos favorecen a algunos y a otros no. Unos pueden hacer lo que les da la gana y otros no”).

Por fortuna, lo que circula por ahí no es la entrevista íntegra. Tiene 47 minutos, y yo grabé 1:08 horas de audio. De manera que algo novedoso quedó en mi poder de aquella tórrida mañana con Alfonso Urquiola, un respetable hombre de béisbol al que –consciente o inconscientemente– han infligido irreparable daño ante los ojos de decenas de miles de personas. Tal vez más.

Lo que sigue es MI entrevista, no esa versión en bruto que tan mal se escucha. Una entrevista que, sin cebarse en el sustantivo escandaloso o el adjetivo exagerado, pone sobre la mesa los rotundos criterios del mentor pinareño. Pero antes de la transcripción de nuestro diálogo, quiero dejar en claro una cuestión…

Varias personas, unas de buena fe, otras con evidente afán torquemadiano, me han sugerido que de haber realizado la entrevista a solas con Urquiola, no estaría pasando por este percance. Pero ocurre que no estoy facultado para botar a nadie en casa ajena, ni le puedo decomisar el teléfono móvil a la gente para evitarle la tentación de filmar a escondidas. Es un mal necesario en los tiempos que corren. Un riesgo que, por más prudentes que seamos, siempre gravitará sobre nosotros. Total, más difícil es atracar un banco, y pasa.

Sin más, tiene la palabra Alfonso Urquiola…

Yo he venido hasta aquí para hablar de la eliminación de Pinar…

-¿Qué quieres que te diga? ¿Tú no viste que varios equipos no ‘lucharon’ como debían los juegos? Eso es una falta de respeto. Pero pon que no los hayan ‘regalado’… ¿Cómo tú, sin terminar el calendario, vas a mandar a los refuerzos para sus provincias?

¿Y a qué crees que se debió ese repunte que tuvo Pinar del Río al final, que ganó 8 juegos de 9?

-A los muchachos. Ellos sabían que estábamos en una situación difícil y que nadie nos iba a regalar nada. Tenían conciencia de que todo el mundo saldría a jugarnos con todo para ver cómo nos sacaban de los playoff. No nos querían porque saben que somos un equipo difícil en esa etapa. Y eso que estábamos diezmados. Teníamos un 50 por ciento menos en el equipo: el shortstop titular, el catcher, un pitcher abridor que me ganaba 8 ó 9 partidos por año, el mejor cerrador, un jardinero como Madera…

Y a eso se le sumó la lesión de Torres.

-Sí. Y lo otro: ¿qué hizo Freddy Asiel? ¿Tú concibes un pitcher del equipo Cuba que solo te gane un juego y que tengas que hacer casi diez carreras para mantener la ventaja cuando lanza? Entre tres pitchers: Freddy Asiel, Torres y Baños, ganaron un solo juego después de la Serie del Caribe. Y al final solo necesitamos una victoria más para clasificar. Pero no estoy justificando nada. Con esa guerrilla salimos a ganar cada juego, ‘metimos’ ocho y bien ganados, porque los demás nos iban con todo, a matarnos.

¿Por qué tú crees que la gente no quiere jugar contra Pinar del Río en play offs?

-Por la tradición que tiene. La prueba está en cómo vinimos de menos a más con un equipo desarmado. Siempre que se ha acercado la final Pinar ha estado en plenitud de forma. No es porque sea el equipo mío, pero es y siempre ha sido un equipo competitivo.

El único juego que perdieron en ese tramo fue controversial…

-Ese es el juego que yo digo que nos quitaron, porque hubo una equivocación de un ampaya en una jugada de apreciación. Cada cual defiende lo suyo, pero que si te pones a pensar era un juego que para nosotros era esencial y a Ciego no le significaba nada.

¿Y estaba claro que el fildeo de Dennis Laza era de aire?

-Claro, si lo primero que hice fue pedirle al jugador que me dijera la verdad, le dije que yo no salía a reclamar para hacer papelazos. Me dijo: “Profe, la cogí de aire”. Le dije: “si no la cogiste no pasa nada” y me insistió en que la había cogido de aire. Lo vi protestando airadamente enseguida. Cuando tú ves a un tipo protestando así, tú dices: “este tiene la razón”. Puede ser que tú metas un número y protestes, pero cuando ves que no tienes la razón, hasta ahí.

¿No te habrá pesado también el juego que pierden por forfeit?

-Ese juego no fue nada. No estábamos ni en la mitad de temporada. Porque tú te pones a analizar y para nosotros la verdadera competencia empieza en la segunda vuelta. Se había logrado el objetivo: no estar muy lejos de los cuatro primeros lugares. Tú me haces esa pregunta porque ese juego tuvo un impacto, nada más. Ahí se violaron dos cosas. Primero, uno tiene derecho al replay, pero en caso de que haya confusión, predomina la opinión del árbitro y no fue así en ese caso. Y segundo, para decretar el forfeit hay un tiempo establecido en el reglamento.

Es curioso que hayan ganado mucho con un equipo desmantelado, y que al comienzo de la Serie (con las primeras figuras) les costaba bastante obtener victorias.

-Eso fue un problema psicológico, como muchos que aún tenemos. Tal vez influyó la disposición del atleta, el estado mental del jugador, una deficiente preparación física (aunque nosotros aquí siempre los preparamos bien), la estructura de la Serie, las paradas. Somos un equipo que crece con la competencia. Los primeros 45 juegos sorprenden a cualquiera. Si no te pones bien desde el punto de vista físico, mental, te pasan la cuenta. A Pinar a veces le pasa eso. Empezamos mal y cuando nos vemos apretados, reaccionamos y sacamos a relucir el nivel que tenemos. Por eso la gente no nos quiere en playoff. Si yo hubiera estado en la final con esa guerrilla que yo tengo, la historia hubiera sido otra. Con ese final que tuvimos, era contra cualquiera.

¿Es verdad que Freddy Asiel regresaba al roster si ustedes clasificaban?

-No. Yo le dije que era baja y eso no tenía marcha atrás. Por lo menos yo no hago eso. Si él salió porque no estaba dispuesto, por su bajo rendimiento, no puede entrar después.

¿Terminaste decepcionado de la Serie?

-Sí. Y ahora estoy tan decepcionado que no vuelvo a dirigir. Unos hacen lo que les da la gana y otros no lo pueden hacer. Yo te pongo una pila de ejemplos. De qué disciplina y organización me hablan en la pelota cuando un director sale a discutir por una bola o un strike. Discuten bola y strike y en el reglamento dice que no se pude, pero no sacan a nadie del juego. Hay equipos que tiene dos cargabates que se turnan las subseries, o muchos jugadores haciendo swing mientras el juego anda. ¿Dónde has visto a un manager que dirija fuera del dugout mientras la bola está viva? Aquí los hay que dirigen así y nadie dice nada. Luego nos llaman la atención a nosotros por un bolsillo por fuera (“dile a Fulano que se meta el bolsillo por dentro”) o por celebrar la victoria con la gorra hacia atrás. ¿Cuándo tú has visto que alguien vestido de pelotero se ponga a conversar con las gradas desde el terreno? Eso nada más se ve aquí, chico. ¿Dónde no hay una sanción para el ampaya? Yo no quiero saber más de pelota.

¿Y ese nivel de desastre fue lo que te desmotivó?

-No quiero saber más de eso.

A pesar de esa desmotivación, ¿no crees que el equipo te necesitará?

-Me pueden necesitar, pero llega un momento en que uno llega al límite. Mi decisión no tiene nada que ver con Pinar del Río y en lo que pueda ayudar, ayudaré.


¿Crees que Pinar fue perjudicado?

-Eso no es de ahora. Pinar siempre ha sido perjudicado y así ha ido contra todas las banderas, empezando por la prensa, que en la 50 Serie Nacional nos daban en el lugar 12 ó 13 y fuimos campeones. Yo no soy perfecto y puedo equivocarme. El que toma muchas decisiones tiene que equivocarse a veces y más en el béisbol, donde muchas veces son espontáneas. Pero yo hago una y decían “no, no, no, ¿cómo es eso?”. Así pasó mucho en la Serie del Caribe. Decían: “¿por qué deja a Luis Alberto, que no ha bateado?”, pero no aclaran que yo tuve que dejarlo porque el torpedero regular había desertado, el juego estaba empatado y Valdés era quien más impulsaba el empate o la ventaja. Lo que pasa es que vino el muchacho y bateó a la hora buena. Sí te digo una cosa mi hermano, la historia se escribe con hechos y la mía está escrita. Yo no soy mejor que nadie, pero para ser mejor que yo hay que tener todos los títulos que yo tengo. Y yo no sé cómo yo hago, pero contra viento y marea, yo gano. Y si ha sido equivocándome, ah, bueno, quiero seguir equivocándome. Yo no sé ni cambiar una goma del carro, pero de pelota no hay quien me haga un cuento.

Entonces, hay muchas cosas que andan mal…

-Muchas. ¿Qué es lo primero que debe hacer la Comisión antes de empezar la Serie? El aseguramiento logístico de todo. Tú vas al box mío y no tiene la misma altura que otros. Lo primero que deben hacer es revisar los terrenos. ¿Dónde tú has visto que se utilicen bates sin que se sepa de qué madera son o cuáles son sus diámetros? Aquí hay muchos bates que están fuera de regla y a nadie le importa eso. ¿Quién revisa? Nadie. Nos estamos engañando. Nosotros ganamos la Serie del Caribe, que fue un torneo con buena calidad, pero donde no estaban los jerarcas. Tenemos buenos peloteros, sin embargo vamos a los Centroamericanos, a los Panamericanos, a la Serie, y ganamos y decimos: “¡Qué clase de campeonato!”, pero ¿a quién le ganamos? Ahora si tú me dices un Clásico Mundial, al que van los de verdad… ahí sí hay un nivel real.

Y tú crees que la eliminación de Pinar se dio solo debido a las deserciones, las decisiones arbitrales, etc. ¿No hay ninguna causa interna? ¿No hay algo que funcionara mal en el equipo?


-Al principio (te voy a ser sincero) hubo su incertidumbre por el estímulo de la victoria en la 53, pero eso se subsanó. Eso se habló. Se tuvo claro que ellos son peloteros y que hay que hacer el trabajo porque es sagrado. Lo de nosotros es jugar y con ganas. Tenemos una responsabilidad con el pueblo, los amigos, la familia… que es más grande que todo lo que pueda pasar. Hay que exigir con la frente en alto. Yo siempre les dije que había que jugar pelota y que quienes tuvieran deudas con nosotros no podrían dormir.

¿Y no afectó que después tuvieras que dejar peloteros tuyos e ir con un equipo Cuba a la Serie del Caribe?

-No. Se vio que luego de la Serie el equipo se mantuvo e incluso subió su rendimiento. Allá fueron los que se habían ripiado por Pinar. Yo quisiera que hubiera ido el equipo completo, pero había que responder a una política de trabajo. Conmigo fueron todos los que se sacrificaron más y se echaron el equipo al hombro. Dime uno que no haya ido.

Vladimir Baños…

-No tenía que estar. Y él sabe que lo defendí hasta el último momento, pero él mismo se buscó no ir. No fue por ningún problema técnico. Pregúntale por qué no fue y te responderá. No fue que nosotros lo dejamos. Hasta el gordo Peraza fue y no tenía que estar porque llevaba tres años sin rendir. Sin embargo, fue. Yo hubiera preferido ir con todos, pero eso se escapaba de mis manos. ¿Tú crees que yo voy a querer dejar a los que día a día se joden conmigo?

¿Y cómo se te dio ese milagro? ¿Cómo ganaste el torneo ganando solo tres juegos de seis?

-Por los meetings. Yo los juegos los gano en los meetings. Todos esos equipos eran más integrales que nosotros. Yo fui con gente lesionada, compadre; con peloteros limitados. Además, ese es un torneo muy intenso por la estructura que tiene, es de muerte súbita. Hay procesos de adaptación, ajustes, que llevan tiempo y eso es lo único que no tienes allí. Sin embargo, el equipo increíblemente se fue ajustando y fuimos mejorando el nivel. Comenzamos tirándole a bolas muy malas, con mucho estado de ansiedad, y después cogimos el ritmo.

Y con la ayuda del árbitro de primera…

-Eso está en el juego. Yo pienso que allí el arbitraje tiene un nivel tremendo desde todo punto de vista. Fíjate que el que ampayea detrás de home tiene una zona de strike muy definida y de ahí no se sale. La zona es pareja para todos. Pero aquí es como una mesa de billar: una bola por la cabeza, strike; una pegada al home, strike; una por dentro, strike. Siempre se dice que no quieren equivocarse, que si son seres humanos, que si hay que perdonarlos… El trabajo de los árbitros debe mejorar. Y si trabajan mal, deben ser sancionados por un tiempo o con multas y hay que traer a otros. Lo que no se puede es seguir como hasta ahora.

¿Qué posibilidades le ves a este Pinar debilitado en la Serie 55?

-Será como armar un rompecabezas. Hay muchas deficiencias que arreglar. Es bien difícil. Sin embargo, yo he tenido que armar ese equipo tres veces porque las tres veces se ha desintegrado y lo he podido hacer en un año o dos. He tenido suerte también con eso. Fíjate si es difícil, que hay provincias que nunca han llegado a un play off y se pasan la vida tratando de mantener un equipo. Pero nosotros nos mantenemos siempre en la pelea, siempre estamos ahí. Es muy complicado formar un conjunto completo. He ganado tres veces, pero con trabajo y ante retiros, deserciones, lesiones, etc. Le gané a la aplanadora de Santiago y no sé si fue milagro, pero lo hice. Con equipos rehechos, que cogimos desmantelados, en la 49 y en la 50 Serie, fuimos ganando. Yo hablaba con la vieja mía antes de morirse y le decía que Dios existía para todo el mundo, pero que a mí me llevaba tenso. Todo lo que he logrado ha sido con mucho sacrificio.

¿Quién es el hombre indicado para tomar las riendas del equipo?

-Habría que pensarlo bien. Al director no le basta con saber de pelota. Ricardo Gallardo sería una opción, pero hay que ver cómo sale eso. No es lo mismo estar de asistente que tener todo el peso sobre los hombros, la reacción puede ser diferente. Hay quien funciona de segundo, pero no como capitán.

¿Es Pinar del Río un equipo complicado?

-No es un equipo difícil. Yo pienso que lo que hay que tener con los muchachos es una línea de trabajo, desde el punto de vista técnico y social. Lo más importante es que funcione la dinámica de grupo, que seamos como una familia, que se desarrollen valores, que se cuiden unos a otros, eso es lo que no puede faltar. En los equipos siempre hay quien es más regado o rebelde, pero la cosa está en unirlo al grupo y adaptarlo a la mayoría. Hay que concientizar que uno está frente a un grupo. Yo les enseño siempre cuándo se puede hacer algo y cuándo hay que estar quieto en base. Ellos me conocen y saben cuándo la cosa está mala porque yo estoy ‘encabronado’, como decimos en Cuba.

¿Eres partidario de una estructura larga?

-En 45 juegos cualquiera se cuela. A veces se te quedan equipos que pueden llegar y se van ajustando. Por lo menos tienen que ser 60 juegos. Ahora te hablan del campeonato sub 23, pero eso es un desastre. Si tú vas a hacer una Liga de Desarrollo, tiene que ser como una sucursal. ¿Por qué tú tienes que cerrar el libro y decir: menores de 23? Hay jugadores de posición que tienen 24 ó 25 años y que no pueden jugar debido a ese límite. ¿Y dónde juegan esos tipos que no pueden jugar y tienen el talento? Tú tienes que dejar eso abierto. No es que tú te me aparezcas con tipos de 28 años, pero por ejemplo, nosotros tenemos un pitcher de 24 años, tira 90 millas y no ha lanzado. ¿Cómo tú vas a cerrar a un jugador así?

Y pese a la eliminación, ¿terminaste satisfecho con la actuación del equipo?

-Sí. Los muchachos hicieron lo imposible. Yo digo que yo clasifiqué. El equipo mío tiene la bandera alta. Gané casi lo mismo que el año pasado, 48, y no clasifiqué. Me decían: “Profe, vamos a guapear con lo que tenemos”. Yo clasifiqué. Ahora, pasan cosas que decepcionan a uno y no se habla de ellas. Yo creo que el único que tira ‘bombas’ eres tú, pero estás disparando desde un lugar al que todo el mundo no tiene acceso. Yo siempre he dicho: no creas en el hombre que habla con la mente, sino en el que te habla con el corazón. Porque los discursos uno los elabora a conveniencia, pero ¿quién elabora lo que dice con el corazón?

¿Y qué tú harías por la pelota cubana para que mejore?

-¿Yo? Nada. Ya yo hice. Ya yo no puedo hacer nada porque a lo que tengo acceso es al equipo mío, a lo otro yo no tengo acceso. Yo digo una cosa: hay que poner a la gente que vive para el béisbol y no a los que viven del béisbol. Ya a mí nadie me puede exigir nada. Yo he hecho lo que he tenido que hacer. Y creo que he hecho bastante por el béisbol.


miércoles, febrero 18, 2015

METEOROLOGÍA, UN VÍNCULO MUTUAMENTE VENTAJOSO

El hecho de estar amenazados por idén­ticos peligros naturales ha sido clave en el mantenimiento de sistemáticos intercambios entre los meteorólogos de ambos países


Por Orfilio Peláez (Granma)

 Foto: Cortesía del entrevistado
Pese al clima de confrontación predominante entre Cuba y Estados Unidos  por más de cinco décadas (las relaciones diplomáticas las rompió el gobierno norteño en enero de 1961), la meteorología es uno de los campos donde los intercambios bilaterales jamás se interrumpieron, ni siquiera en los momentos de máxima tensión.

Como bien refiere a Granma el doctor José Rubiera, jefe del Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología, la atmósfera no reconoce fronteras y un huracán que se dirija desde nuestro país hacia el sur de la Florida o la costa norteamericana del golfo de México, no pide visa para entrar allí.

Igual sucede a la inversa cuando un frente frío activo precedido de líneas de tormentas eléctricas severas avanza  desde el continente en dirección a la región occidental de Cuba, aseveró.

“El hecho de estar amenazados por idénticos peligros naturales ha sido clave en el mantenimiento de sistemáticos intercambios entre los meteorólogos de ambos países, incluso en etapas históricas  bastante alejadas de la actual”.

Rubiera mencionó al respecto lo sucedido en septiembre de 1900, cuando un huracán cruzó de oriente a occidente  sobre nosotros, y al salir al mar por el litoral norte, los especialistas cubanos le dijeron a los de la entonces oficina del Weather Bureau en La Habana, que el citado organismo tropical sería un grave peligro  para la costa americana del golfo.

Desafortunadamente, así sucedió y aquel  meteoro cobró celebridad imperecedera, al quedar inscrito para la historia como el huracán de Galveston, que provocó en ese lugar alrededor de 8 000 muertos y constituye hasta hoy la mayor catástrofe natural en la historia de los Estados Unidos.

También recordó las antológicas discusiones de corte científico entre el ingeniero José Carlos Millás, director del Observatorio Nacional de Cuba, y los meteorólogos estadounidenses, referidas al paso por la provincia de Pinar del Río del polémico huracán de los Cinco Días, en octubre de 1910.

Para los norteños, resaltó, los prolongados efectos de aquel notable evento natural obedecieron al cruce seguido de dos ciclones tropicales sobre un mismo lugar, criterio no compartido por Millás, quien finalmente demostró que se debieron a la denominada por él recurva en lazo de un único ciclón tropical (algo enunciado por primera vez), una peculiar y poco frecuente trayectoria descrita por algunos huracanes cuando reciben la influencia de determinados sistemas atmosféricos.

Según precisó Rubiera, buscando en los archivos del Instituto de Meteorología encontró una respetuosa carta del capitán de corbeta Luis Larragoiti Alonso (dirigía en ese momento el Observatorio Nacional), en la cual le comunicaba al jefe de Meteorología Tropical del Weather Bureau de EE.UU. todos los datos relacionados con la afectación del ciclón Flora al oriente del país en octubre de 1963, incluido un mapa con la presunta trayectoria descrita por el meteoro.

“Lo anterior ocurrió apenas un año después de la Crisis de Octubre, cuando estuvimos al borde de un ataque nuclear, y en momentos en que las tensiones con Estados Unidos se encontraban en un punto crítico”.

Esta información resultó de suma utilidad para ellos a la hora de investigar y calcular el verdadero y sinuoso recorrido del fenómeno, que ocasionó en esa parte del territorio nacional alrededor de 1 157 muertos, y destruyó casi en su totalidad la infraestructura de comunicaciones telefónicas y viales.

“Realmente a lo largo de las últimas cinco décadas y más allá de  los conflictos entre los dos países, hemos mantenido una relación cordial, amistosa, y de respeto con los me­teorólogos norteamericanos, dentro del mar­co del Comité de Huracanes de la IV Región de la Organización Meteorológica Mundial (OMM)”, enfatizó el doctor José Rubiera.

“Frente a la amenaza de cualquier huracán u otro evento peligroso, intercambiamos información, hablamos por teléfono y coordinamos las alertas a emitir. Ponemos a la disposición de ellos las observaciones de nuestras estaciones y radares meteorológicos, en tanto el gobierno cubano siempre otorga el permiso requerido para que los aviones cazahuracanes vuelen sobre Cuba, el cual se solicita previamente por los canales correspondientes”. A su vez, para nosotros es sumamente beneficiosa la información recopilada por esos aviones y la referida a los modelos de pronósticos de huracanes que aplican los expertos estadounidenses, destacó.

“En diferentes ocasiones sus especialistas han visitado el Instituto de Meteorología y participado en eventos científicos celebrados aquí, mientras los nuestros asistieron a cursos de capacitación en la sede del Centro Nacional de Huracanes (CNH), de Miami, además de estar presentes en congresos efectuados en EE.UU.”.

Sin embargo, resaltó Rubiera, el mante­nimiento del vigente bloqueo económico, comercial y financiero por más de 50 años ha  impedido la adquisición de piezas y equipos para nuestras estaciones meteorológicas en el mercado norteamericano, y el acceso a tecnologías más modernas en la recepción de imágenes satelitales.

“Algo similar sucedió con la red nacional de radares, cuyo mantenimiento en plenas condiciones operativas durante tantos años y posterior  automatización, solo pudo lograrse gracias a la tenacidad y al ingenio creativo de los especialistas y técnicos del Centro Nacional de Radares, ubicado en la provincia de Camagüey”.

Para Rubiera la voluntad expresada de ambos gobiernos de avanzar hacia una normalización de los vínculos bilaterales, abriría la posibilidad de emprender proyectos conjuntos de investigación en esta disciplina científica, y fortalecer nuestra infraestructura tecnológica.

“De contar Cuba con mejores y más seguros sistemas de comunicación meteorológica, nuestros datos llegarían a ellos de manera más rápida, lo cual beneficiaría la eficiencia y confiabilidad de los pronósticos de huracanes. Como expresé anteriormente, ciclón que impacta el sur de Estados Unidos casi siempre pasa primero por Cuba. Se trata entonces de lograr una mayor seguridad para la preservación de vidas humanas en los dos países y mejorar el trabajo operativo”, afirmó.

Tal punto de vista es compartido igualmente por personalidades vinculadas a la meteorología y al enfrentamiento a desastres naturales en el país norteño. Baste señalar que en declaraciones ofrecidas a Granma por Lixión Ávila, especialista principal del CNH, este dijo que somos naciones vecinas expuestas al acecho de los huracanes, por tanto el flujo mutuo de información garantiza una mayor protección de nuestras poblaciones frente a esas contingencias.

Asimismo, el alto oficial retirado Russel Honoré, quien comandó las acciones de ayuda militar en Nueva Orleans cuando el azote del huracán Katrina en el 2005, ha dicho a medios de prensa de su país que Cuba puede ofrecer lecciones a Estados Unidos en la batalla para enfrentar los ciclones tropicales. “Podríamos aprender de ellos, hacen un excelente trabajo en la prevención y enfrentamiento de los daños causados por los ciclones”.

martes, febrero 03, 2015

EL BLOQUEO NO HA TERMINADO

Entrevista a Josefina Vidal, Directora General de la Dirección General de Estados Unidos, del Ministerio de Relaciones Exteriores

Por Cristina Escobar (Granma)

(Versiones Taquigráficas - Consejo de Estado)

Cristina Escobar.-  Cuba y Estados Unidos están viviendo una nueva etapa de relaciones diplomáticas.  ¿Cómo construir este lazo tras tantos años de enfrentamiento y qué significan los recientes diálogos entre ambos países?, fueron preguntas que llevamos a Josefina Vidal, Directora General de Estados Unidos del Minrex, en entrevista exclusiva con la Televisión Cubana.

Josefina, hay personas en las calles aquí en Cuba y también medios de prensa internacionales que dicen, o se preguntan, que el bloqueo de Estados Unidos hacia Cuba terminó.  ¿Eso es verdad?

Josefina Vidal.-  No, no, el bloqueo no ha terminado, lo que ha ocurrido es que en uso de sus prerrogativas ejecutivas, que las tiene, el Presidente de Estados Unidos anunció un grupo de medidas para modificar la aplicación de algunos aspectos del bloqueo, y es en ese sentido que pudo emitir un grupo de regulaciones ordenadas por él y enunciadas por los Departamentos del Tesoro y Comercio para expandir los viajes a Cuba, expandir también la posibilidad del envío de remesas y permitir algunas operaciones comerciales, todavía de carácter limitado, en esferas como las telecomunicaciones, por ejemplo.

Cristina Escobar.- ¿Cuándo podríamos decir que el bloqueo terminó?  ¿Qué tiene que pasar para decir que terminó?

Josefina Vidal.-  Desde que el bloqueo fue proclamado en febrero del año 1962 oficialmente hasta el año 1996 cuando se aprobó la Ley Helms-Burton, esto era una prerrogativa del Presidente; o sea, como mismo el Presidente Kennedy había decretado el bloqueo en el año 1962, un presidente con posterioridad podía haber declarado el fin de esa política.

“En el año 1996 se aprobó la Ley Helms-Burton, que codificó el bloqueo, que quiere decir que estableció que en lo adelante el Presidente por sí mismo no podía él finalizar la política de bloqueo, sino que corresponde al Congreso de Estados Unidos declarar que esta política concluyó.

“Sin embargo, es muy importante señalar que esa misma Ley Helms-Burton, en un acápite posterior a la codificación del bloqueo, dejó claramente establecido que esto no priva al Presidente de sus prerrogativas ejecutivas para, mediante un procedimiento que se llama licencias, autorizar la inmensa mayoría de las cosas relacionadas con el bloqueo.

“De otra manera, el presidente Clinton, en los años 1998 y 1999 no hubiera podido modificar algunas cuestiones que permitieron ampliar los viajes a Cuba de algunas categorías de norteamericanos.  Si no hubiera sido así, tampoco el presidente Clinton hubiera permitido el envío, por ejemplo, de algunas remesas limitadas a nuestro país, y tampoco Obama hubiera podido en los años 2009 y 2011 restablecer las visitas familiares a Cuba, restaurar la posibilidad para el envío de remesas a nuestro país y también permitir que un grupo de norteamericanos, que están comprendidos en un grupo de 12 categorías, pudiesen visitar nuestro país.  Y lo que ha hecho Obama ahora es eso, o sea, usando sus prerrogativas presidenciales ha ampliado las transacciones, operaciones que se pueden hacer dentro de viajes, remesas, algunas operaciones comerciales, y esto quiere decir que puede seguir usándolas”.

Cristina Escobar.-  ¿Las ha usado todas?

Josefina Vidal.-  No las ha usado.

Cristina Escobar.-  ¿Cuántas más tiene?

Josefina Vidal.-  El Presidente de Estados Unidos tiene posibilidades, yo diría que ilimitadas, para vaciar al bloqueo de su contenido fundamental.

“Según los abogados que nos asesoran en este tema, porque es una cuestión que desde el punto de vista legal tiene sus complejidades, hay solamente un grupo reducido de cuestiones que el Presidente no puede modificar, porque están prohibidas por la ley.  Aparte de esas cuestiones, que son muy pocas, el Presidente  puede autorizar, mediante licencias o del Departamento del Tesoro o del Departamento de Comercio, todas las demás transacciones, que incluye comercio, servicios, transportación”.

Cristina Escobar.-  ¿Y cuáles son las que él no puede cambiar?  ¿Cuáles son las que definitivamente dependen del Con­greso?

Josefina Vidal.-  Para empezar, el Congreso es el único que puede decir un día se acabó el bloqueo a Cuba.  Eso no lo puede decir el Presidente; pero el Presidente puede aprobar un grupo de cosas, como ya te dije.

“Ahora, dentro de las cosas que el Presidente puede hacer se excluyen las siguientes: está prohibido por ley el turismo a Cuba.  Hay una ley del año 2000, la Ley de Reforma a las sanciones comerciales aprobada por el Congreso —por cierto, la misma ley que permitió ventas limitadas de alimentos y productos agrícolas a Cuba—, que prohibió el turismo a Cuba.  Eso quiere decir que el Presidente ni siquiera en uso de sus facultades puede cambiar esto, o sea, Obama no puede permitir que los norteamericanos viajen libremente a Cuba”.

Cristina Escobar.-  Una de cal y una de arena, es decir, se puede permitir el comercio limitado de productos agrícolas; pero entonces se prohíbe el turismo.

Josefina Vidal.-  Esa fue una condición que se impuso en la negociación de aquella ley por parte de los sectores que estaban opuestos a que se permitieran las ventas agrícolas a Cuba.

“Por esa razón, en esa ocasión, de acuerdo con decisiones anteriores tomadas por el presidente Clinton, se habían establecido 12 categorías de personas que podían visitar Cuba, y eso fue lo que quedó aprobado por la ley, que el Presidente sí puede ampliar los viajes a Cuba dentro de esas 12 categorías, y es lo que acaba de hacer Obama; pero no puede permitir los viajes de turismo a nuestro país. Eso corresponde al Congreso y, por tanto, hasta que el Congreso no apruebe una ley no podrán venir libremente los norteamericanos a Cuba como turistas.

“Otra cosa que está prohibida por la ley es el comercio de Cuba con subsidiarias de empresas norteamericanas en otros países”.

Cristina Escobar.-  ¿En Estados Unidos sí?

Josefina Vidal.-  Por ejemplo, Obama, en uso de sus prerrogativas, pudiera permitir mañana que una compañía norteamericana comercie con Cuba, comercie en ambas direcciones, que exporte y que importe; pero Obama no puede permitir, porque es una prohibición del Congreso, que la filial, la subsidiaria de esa misma empresa en otro país pueda comerciar con Cuba.

Cristina Escobar.-  Eso es parte de la extraterritorialidad del bloqueo.

Josefina Vidal.-  Exactamente, y eso está contenido así en la Ley Torricelli del año 1992.

“Otro elemento que está prohibido por Ley del Congreso y que el Presidente no puede modificar, es la prohibición para conceder créditos a Cuba para comprar productos agrícolas.  La misma Ley del año 2000, la Ley de Reforma a las sanciones comerciales que permitió ventas limitadas, bajo determinadas condiciones, de productos agrícolas a Cuba, estableció que no se podía conceder créditos a Cuba para la adquisición de estos productos y que la única manera que teníamos de comprar era pagando en efectivo y por adelantado.  Esto quiere decir que Obama no puede cambiar eso; pero Obama pudiera permitir que otros productos que no sean agrícolas se vendan a Cuba con créditos, eso es una prerrogativa presidencial que él puede usar autorizando licencias y no está prohibido por el Congreso.

Cristina Escobar.- ¿Y eso no está entre las regulaciones anunciadas por el Departamento del Tesoro?

Josefina Vidal.-  No está entre las regulaciones.  Por eso nosotros decimos que las medidas que ha anunciado recientemente el Presidente son medidas positivas, van en una dirección correcta; pero todavía están limitadas a un grupo reducido de esferas, de áreas, y no quiere decir que todas sus prerrogativas se han agotado.

“Recientemente, entre las medidas que aprobó el Presidente está la posibilidad de que instituciones financieras norteamericanas establezcan relaciones de corresponsalía con bancos cubanos.  Se supone que podremos empezar a usar el dólar en las transacciones autorizadas entre Cuba y Estados Unidos, que no son muchas; pero, por ejemplo, sigue prohibido el uso del dólar por parte de Cuba en sus transacciones financieras con otros países.  Eso es algo que el Presidente pudiera per­mitir”.

Cristina Escobar.- Es decir que podemos comprarle a Estados Unidos en dólares, pero no le podemos comprar a ningún otro país en dólares.

Josefina Vidal.-  Exactamente, según las nuevas regulaciones que incluyen la posibilidad de exportar a Cuba, por ejemplo, algunos equipos de telecomunicaciones, se supone que vamos a poder pagar en dólares estadounidenses por esas operaciones comerciales; sin embargo, seguiremos imposibilitados de usar el dólar en las operaciones de Cuba con otros países.

“Obama pudiera permitir el comercio mucho más allá de esto que se ha limitado a la esfera de las telecomunicaciones, eso no está prohibido por ley.  Obama pudiera permitir importaciones a Estados Unidos de productos de nuestro país, importaciones de servicios.

“El Presidente de Estados Unidos tiene potestad, por ejemplo, para permitir también que Cuba pueda comprar en terceros mercados productos con más del 10 % de componentes norteamericanos, lo cual hoy está prohibido, él pudiera emitir una licencia general para facilitar eso.

“También pudiera permitir, por ejemplo, que se importen a Estados Unidos productos de terceros países en cuya elaboración se han usado materias primas cubanas.  Eso no está comprendido en las actuales medidas.

“Con esto lo que yo quiero decir es que hay un camino bastante ilimitado, diríamos, de posibilidades para que un presidente de Estados Unidos, mediante sus facultades y mediante la emisión de licencias permita vaciar al bloqueo de una parte muy significativa de su contenido, y dejar al Congreso solamente lo que es potestad del Congreso, que son cosas como las que te mencioné, y, por supuesto, sepultar definitivamente el bloqueo a Cuba, que eso se tiene que hacer mediante un acto congresional”.

Cristina Escobar.- Uno de los temas más debatidos en las conversaciones que sucedieron hace poco tiempo entre Estados Unidos y Cuba fue la Ley de Ajuste Cubano, en la petición de Cuba de que esta termine y, además, la opinión de la delegación estadounidense de que no es voluntad del gobierno que esta termine.  Y uno de los temas que mencionó precisamente la Subsecretaria de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental es que la política de “pies secos, pies mojados” era una ley, una cuestión soberana de Estados Unidos. ¿Es una ley?

Josefina Vidal.-  No, no es una ley.  Aquí hay dos cuestiones:  nosotros hemos tratado durante años en nuestras rondas de conversaciones migratorias con el gobierno de Estados Unidos de enfatizar el criterio de que es necesario normalizar el flujo migratorio entre los dos países, porque no es de interés para Cuba ni de interés para Estados Unidos que se mantenga un flujo migratorio irregular, un flujo ilegal por vía marítima, pero tampoco una entrada irregular en territorio de Estados Unidos desde terceros países de cubanos que salen del país de manera legal, y esto ocurre debido a la combinación de dos factores, y por eso nosotros decimos que este es el principal estímulo a la emigración ilegal y al tráfico de personas desde Cuba, y esos dos factores son:  La Ley de Ajuste Cubano y la política de “pies secos, pies mojados”.

“La Ley de Ajuste Cubano se aprobó en el año 1966 por el Congreso de Estados Unidos para regularizar la situación migratoria en que se encontraban muchos cubanos que habían salido del país a partir del triunfo de la Revolución en 1959 y no habían legalizado su estatus migratorio en Estados Unidos, teniendo en cuenta que muchos de ellos aspiraban a regresar a Cuba con la ayuda de Estados Unidos.  Eso se fue prolongando en el tiempo y el gobierno de Estados Unidos llegó a la conclusión de que ese limbo migratorio en que se encontraban miles de ciudadanos cubanos en Estados Unidos había que eliminarlo, y se aprueba la Ley de Ajuste Cubano. Y la Ley de Ajuste Cubano es muy sencilla, es un párrafo que dice que el Fiscal General de Estados Unidos, que es el Secretario de Justicia de ese país, tiene el poder discrecional para ajustar el estatus de los cubanos que en ese momento se encontraban en Estados Unidos; pero esa Ley no dice que ese poder discrecional hay que aplicarlo automáticamente a cualquier cubano que se presente en el territorio de Estados Unidos, no importa la forma que ha usado para llegar allí.  Y lo que ha pasado es que con los años lo que plantea esta Ley se ha aplicado con un carácter automático a todos los cubanos que llegan a Estados Unidos, independientemente de las vías y de las formas que hayan usado para hacerlo.  Por lo tanto, hay potestad ejecutiva, en el Poder Ejecutivo en el gobierno de Estados Unidos para aplicar la Ley de Ajuste Cubano como dice la Ley, de manera discrecional y no automática.

“A esto se añade la Política de pies secos, pies mojados, que es una política que existe en Estados Unidos desde principios de los años noventa; no está asociada, como dice alguna prensa erróneamente, a la salida de emigrantes ilegales desde Cuba, tiene sus antecedentes en otros flujos migratorios, sobre todo desde Haití a Estados Unidos, y es una política que es gubernamental, no es una ley del Congreso, y es una política según la cual la persona que es interceptada en altamar es devuelta a su país de origen y la persona que logra llegar a Estados Unidos se le permite permanecer en el país, y es una política que, como podrán entender, también estimula la emigración ilegal. No solo eso, también alienta el tráfico de emigrantes y también pone en una situación peligrosa vidas de personas en el mar o las expone a actividades de grupos delictivos que se dedican al tráfico de emigrantes; o sea, genera una serie de problemas adicionales, y más recientemente también está produciendo fenómenos asociados al fraude de documentos migratorios, teniendo en cuenta que hoy día se hace valioso para algunas nacionalidades adquirir algún documento cubano, a partir del tratamiento exclusivo, preferencial que reciben los ciudadanos cubanos.

“En síntesis, este es el principal estímulo a la emigración ilegal que nosotros hemos reiterado a Estados Unidos que es imprescindible abordar y enfocar, con vistas a normalizar los flujos migratorios entre nuestros países y a evitar situaciones como la exposición de las vidas de personas a peligros, situaciones peligrosas en sus intentos de llegar a ese país”.

Cristina Escobar.- ¿Podríamos afirmar entonces que es im­posible tener relaciones migratorias normales con Estados Unidos mientras no se quite la Ley de Ajuste Cubano?

Josefina Vidal.-  Claro que lo podemos afirmar.  De hecho, la Ley de Ajuste Cubano y la política de “pies secos, pies mojados” son instrumentos que se aplican con carácter exclusivo para Cuba, no existen leyes similares para otros países, de lo contrario estaríamos viendo una arribada descontrolada, masiva de emigrantes del mundo entero, como parte de la tendencia natural que siempre ha existido en el mundo, desde hace siglos, de que algunas personas tratan de moverse, tienden a moverse de países con menores niveles de desarrollo hacia países con más desarrollo.

Cristina Escobar.- Hay una percepción, Josefina, cuando uno escucha a los diplomáticos estadounidenses referirse a este tema, y también cuando lee la prensa internacional, de que si se le critica es porque ellos han cedido sin Cuba haber cedido lo que ellos piden, como si Cuba tuviese que hacer cosas para complacer los intereses de Estados Unidos y así nosotros, pues, tener la posibilidad de tener relaciones diplomáticas con ellos.  ¿Esto es así?  En términos diplomáticos, ¿cuál es su opinión sobre esto?  ¿Cuba tiene que hacer cosas para complacer a Estados Unidos?

Josefina Vidal.-  Las relaciones entre Cuba y Estados Unidos han sido históricamente asimétricas.  Por lo tanto, no se puede aplicar un enfoque de lo que se llama en diplomacia de quit pro quo, yo te doy algo y tú me das algo, no se puede aplicar con automatismo, teniendo en cuenta que hay muchas más cosas que desmontar del lado de Estados Unidos que del lado de Cuba, porque en Cuba no tenemos sanciones contra empresas o ciudadanos norteamericanos, tampoco tenemos un territorio ocupado en Estados Unidos que podamos cambiar por el territorio ocupado en la base naval en Guantánamo, no tenemos programas financiados desde Cuba con vistas a influir dentro de la situación de Estados Unidos o a promover cambios en el orden interno de Estados Unidos, no tenemos transmisiones radiales y televisivas ilegales, especialmente concebidas desde Cuba hacia Estados Unidos, sino que es lo contrario.  En fin, hay un grupo mayor de políticas y de medidas que hay que cambiar del lado de Estados Unidos que del lado de Cuba.  Por supuesto que en todo proceso de negociación diplomática, en algunos temas es posible encontrar puntos en los que podemos decir: Bueno, yo estaría dispuesto a dar esto y yo estaría dispuesto a dar lo otro, aun y cuando sea asimétricamente, con vistas a irnos acercando hacia la solución de muchos problemas.  Lo que pasa es que hay una confusión, y la prensa, de alguna manera la prensa internacional alimenta la confusión en el sentido de que hay personas que piensan, o que aspiran o pretenden que como parte de este proceso de negociación Cuba pondría sobre la mesa cuestiones que son totalmente del orden interno cubano y que son cuestiones de soberanía cubana.  Eso no va a ocurrir.

“Nosotros hemos reiterado, incluso en entrevistas a la prensa de Estados Unidos, que las cuestiones de orden interno en Cuba no son negociables, como no son negociables para ningún otro país”.

Cristina Escobar.-  Las de ellos mismos, por ejemplo.

Josefina Vidal.-  Las de ellos mismos ni las de ningún otro país, esas cuestiones son de competencia única y exclusiva del pueblo cubano que soberanamente en referendo ha decidido el rumbo de este país y que le tocará al pueblo de Cuba decidir siempre.  Por lo tanto, nunca se pondrán sobre la mesa en este proceso de negociación para resolver problemas pendientes, cuestiones de carácter interno o cuestiones dirigidas a promover cambios en nuestro orden interno. Y eso yo creo que es importante que se tenga claro.  Por eso cuando a mí me preguntaron la semana pasada en una conferencia de prensa, yo dije:  No se puede pretender que para mejorar las relaciones con Estados Unidos o para avanzar en ese largo y complejo proceso que vamos a tener por delante hacia la normalización de las relaciones, Cuba va a negociar cuestiones de orden interno a cambio de una política de Estados Unidos que ellos mismos han reconocido como fracasada, ni vamos a negociar cuestiones de carácter interno, de la soberanía cubana, por el levantamiento del bloqueo.  Fuera de eso, en un proceso de negociación, todo lo que no atente contra la soberanía de un Estado, todo lo demás puede formar parte de un proceso de negociación; de lo contrario no habríamos tenido los resultados del pasado 17 de diciembre cuando, después de 18 meses de un proceso de negociaciones entre ambos países, fuimos capaces, sobre la base del respeto absoluto a la igualdad soberana y a la independencia de nuestros países, de identificar cuestiones que eran muy importantes, en las cuales ambos teníamos intereses comunes y que pudimos resolver.

“Son siempre procesos complejos, procesos yo diría que prolongados, arduos, pero demostramos que incluso en temas sensibles se puede, cuando hay una buena voluntad, encontrar una solución y esa es la voluntad que hemos trasladado como parte de estas conversaciones y de este proceso que comenzamos, y hemos reiterado al gobierno de Estados Unidos que estamos enfocando estas conversaciones con un espíritu constructivo y con plena disposición para encontrar solución a los problemas que se han acumulado a lo largo de 54 años y también de identificar áreas —que son muchas— de interés común en las que nuestros dos países pueden cooperar por el beneficio común”.

Cristina Escobar.-  Usted se sentó mesa de por medio con la delegación estadounidense, ¿cuál es la voluntad de ellos?

Josefina Vidal.-  Bueno, después de que nuestros Presidentes anunciaron simultáneamente la decisión tomada de restablecer relaciones, primero, y, segundo, avanzar en un proceso hacia la normalización, creo que esa voluntad está de ambas partes.

Cristina Escobar.-  Pero más allá del restablecimiento de las relaciones, ¿hay un cambio de objetivos en Cuba por parte de la política exterior de Estados Unidos?

Josefina Vidal.-  No puedo decir que haya un cambio en los objetivos.  Se ha iniciado, yo diría, una nueva etapa; una nueva etapa en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.  La etapa anterior vamos a decir que existió hasta el 17 de diciembre del 2014, era una etapa que estuvo caracterizada, signada por la confrontación.  Yo diría que pasamos ahora de la etapa de una confrontación abierta, con políticas muy agresivas y hostiles, a una etapa en la que hemos decidido que vamos a restablecer relaciones para buscar solución a algunas de esas políticas hostiles que permanecen y que deben cambiar en esta nueva fase que abrimos, y una etapa en la que no van a desaparecer las contradicciones, no van a desaparecer las diferencias políticas entre Cuba y Estados Unidos, que son profundas; no van a de­saparecer las divergencias de concepciones, por tanto no van a desaparecer las fricciones, los problemas.  Pero sí se supone que vamos a transitar hacia un periodo en que cuando restablezcamos relaciones, vamos a dotarnos de mecanismos que no existían —que no existen todavía, pero que se supone que los vamos a construir—, para lidiar con esos problemas, con esas dificultades, con esas fricciones de manera civilizada, para buscarles solución de manera conjunta, aun cuando no desaparezcan las diferencias.

“Creo que no han desaparecido los objetivos de la política de Estados Unidos hacia Cuba, de hecho la señora Roberta Jacobson, quien nos visitó la semana pasada al frente de la delegación de Estados Unidos, lo dijo, Estados Unidos no ha modificado sus objetivos estratégicos hacia Cuba, lo que cambian son las formas, las tácticas.  Pero, bueno, nosotros estamos listos para adentrarnos en esa fase de enfrentamiento de nuevo tipo.

“No todos los países del mundo coinciden en sus aproximaciones y sus concepciones, y hay países que se relacionan con objetivos contrarios unos hacia otros, pero se puede demostrar que teniendo objetivos contrarios podemos buscar una mejor y más civilizada manera de relacionarnos, sin renunciar a lo que cada parte cree, pero, como decía, armándonos de instrumentos y mecanismos para poder dirimir los problemas, las diferencias y al mismo tiempo buscar puntos de contacto que existen y puntos de interés común para avanzar en una relación de convivencia civilizada y pacífica entre nuestros países; convivencia difícil, pero que creo que es posible.

Cristina Escobar.- En caso de que para finales de este año, Josefina, como es presumible, el bloqueo de Estados Unidos permanezca, como seguramente será y el Congreso se tardara en tomar una decisión más clara sobre esto, ¿Cuba volvería a presentar en Naciones Unidas a la Asamblea General una resolución de condena a este?  Si así fuese, ¿se imagina que Estados Unidos votaría en contra, significará que ellos están votando en contra de su propio gobierno?  ¿Cómo ve esta circunstancia?

Josefina Vidal.-  No sé cómo votaría Estados Unidos, es algo que ellos tendrán que decidir, discutir y dirimir.  Del lado de  Cuba, por supuesto, mientras el bloqueo se mantenga, y el bloqueo se mantiene, el propio presidente Obama lo reconoce, y el propio presidente Obama ha estado diciendo ya que va a involucrarse personalmente en un debate con el Congreso dirigido a lograr el fin del bloqueo; en fecha reciente, la misma semana pasada él instó, hizo un llamado al Congreso de Estados Unidos en su Discurso sobre el Estado de la Unión a levantar el bloqueo, por tanto, el bloqueo está, está presente, se mantiene, el propio gobierno de Estados Unidos lo reconoce así, y mientras esa situación se mantenga, por supuesto que Cuba va a insistir en su reclamo de que se levante el bloqueo, porque es una política obsoleta, es una política que ha dañado los intereses de Estados Unidos, pero daña al pueblo de Cuba, el propio Presidente de Estados Unidos lo reconoció el pasado 17 de diciembre. Por tanto es una batalla y es algo que continuaremos haciendo hasta que esa política no sea definitivamente elimi­nada.

Cristina Escobar.-  Habrá que esperar entonces para ver por quién votan, o con su gobierno, o con el mundo, o con el Congreso.

Josefina Vidal.-  Habrá que ver.

Cristina Escobar.-  Habrá que ver.

Roberta Jacobson en su conferencia de prensa se refirió mucho a la situación de los diplomáticos estadounidenses en La Habana y su petición de que puedan viajar por todo el país, pero no se refirió a la situación de los diplomáticos cubanos en Estados Unidos, tanto en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, como en Washington DC.  ¿Cuál es la situación que tienen actualmente?  ¿Se espera que esta situación mejore?

Josefina Vidal.-  Mira, Cristina, cuando las Secciones de Intereses se inauguraron en septiembre de 1977 esto se hizo con libertad de movimiento total para los diplomáticos de los dos países en las respectivas capitales, y de hecho el gobierno de Estados Unidos decidió también aprobar libertad de movimiento para el personal diplomático cubano ante las Naciones Unidas.  Con posterioridad, con los años, como resultado de las políticas hacia Cuba que distintos gobiernos decidieron aplicar, se fueron introduciendo restricciones al movimiento de nuestros diplomáticos por parte de Estados Unidos, y fue el presidente Reagan el primero que impuso de nuevo —digo de nuevo porque Nueva York ya tenía limitaciones de movimiento desde principios de los años sesenta— las limitaciones a Nueva York y aplicó las primeras restricciones a nuestro personal en Washington.  El presidente Clinton amplió esas restricciones, y esas restricciones se hicieron mucho mayores aun en etapa de la presidencia de George W. Bush.

“Por tanto, estamos hoy en un momento en que hay restricciones para el movimiento de los funcionarios de Cuba y Estados Unidos en ambos países.  Hoy en día para salir de los límites de La Habana y de los límites de Washington hay que pedir un permiso.

“Desde hace dos años hemos estado proponiendo al gobierno de Estados Unidos pasar a una situación intermedia, vamos a decir, de eliminar un poco esas restricciones en el sentido de aplicar lo que se llama como notificación de viaje, no se eliminan totalmente las restricciones, pero es un marco un poco más flexible para moverse; pero el gobierno de Estados Unidos no ha accedido a ello.

“El gobierno de Estados Unidos en este momento ha estado planteando que para la apertura de las embajadas es importante la libertad de movimiento.  Nosotros le hemos dicho que estamos dispuestos a sostener una discusión en esta dirección, pero que para ello es muy importante que cambie la conducta de los diplomáticos norteamericanos en La Habana, y en particular nos estamos refiriendo a que debe cambiar la manera de actuar de esos diplomáticos en el sentido de estimular, organizar, entrenar, abastecer, financiar a elementos dentro de nuestro país que actúan contra los intereses de nuestro Estado, contra los intereses del gobierno y del pueblo cubanos, y hemos dicho eso porque la Convención de Viena, que debe ser la base sobre la cual funcionen las nuevas embajadas, establece muy claramente que hay que respetar las leyes del Estado receptor, y estamos enfatizando esto con mucha fuerza, y lo hacemos porque nuestros diplomáticos en Washington tienen una conducta impecable y nunca harían ningún tipo de acción que pueda interpretarse por el gobierno de Estados Unidos como una intromisión en sus asuntos internos, es lo mismo que estamos diciendo acá en estas conversaciones, que el análisis de este tema, o sea, del asunto de la libertad total de movimiento, que es lo que está planteando la parte norteamericana, está asociada a un cambio en el comportamiento de su misión diplomática y de sus funcionarios aquí en La Habana”.

Cristina Escobar.- Hay una preocupación expresada por varias personas también aquí en Cuba, sobre la posibilidad de que cuando se acabe la administración Obama, ha sido discrecionalidad del presidente Obama hacer lo que ha hecho, si ganara, por ejemplo, un presidente republicano, o incluso, una presidenta, o un presidente demócrata, de que esto pueda acabarse, lo que ha pasado hasta ahora, revertirlo, ¿es eso posible?

Josefina Vidal.-  Eso es posible.  Hay que tener en cuenta que —como he dicho— el presidente Obama ha actuado en uso de sus facultades ejecutivas, esto quiere decir que como mismo él ha tomado algunas decisiones, un posterior presidente, el presidente que lo suceda, puede tomar las mismas decisiones en un sentido contrario; pero, por supuesto esas decisiones pasarían por un análisis del contexto político, y para que estas decisiones se hagan totalmente irreversibles, creo que deberían ir acompañadas de algunas leyes aprobadas por el Congreso de Estados Unidos, y así y todo, nada sería reversible; porque en la misma medida que un congreso puede actuar en un sentido, una legislatura posterior puede hacerlo en el sentido contrario; pero todo eso estaría en dependencia del contexto político, y yo me preguntaría, si sería costoso o no, o menos costoso, o más costoso para un presidente que suceda al actual que está en Estados Unidos, al presidente Obama, revertir algunas medidas que pueden resultar beneficiosas para muchos sectores dentro de Estados Unidos, y hablo de sectores de negocio, pero también hablo de cubanos residentes en Estados Unidos, o de académicos, universidades que se van a beneficiar ahora de las modificaciones que el Presidente ha hecho en la política de viajes a Cuba para permitir una mayor interacción entre nuestros países, intercambios culturales.  O sea, eso pasaría siempre —me imagino yo— por un análisis costo-beneficio, en el orden político; pero sí se pueden revertir, por supuesto, porque existen las vías para eso, y es potestad de un presidente tomar esas deci­siones.

Cristina Escobar.-  En nuestras calles, Josefina, hay muchísima expectativa.  Primero, el entusiasmo por los anuncios del 17 de diciembre, el regreso de nuestros tres Héroes, la alegría de ver el comienzo de un camino de restablecimiento de rela­ciones entre Cuba y Estados Unidos; pero también, a veces el entusiasmo puede llevar a confundir determinadas cosas.  Hay personas que esperan que todo se arregle; hay personas que esperan un alivio en la persecución económica que supone el bloqueo de Estados Unidos hacia Cuba, y, por tanto, que eso redunde en una mejoría de su calidad de vida.  Es decir, hay mucha ansiedad sobre este tema después de 55 años de una política tan hostil.  ¿Qué mensaje tiene usted que darle a esas personas que nos están viendo y que tienen tantas expectativas en cuanto a las relaciones Cuba-Estados Unidos?

Josefina Vidal.-  Bueno, hemos decidido restablecer relaciones diplomáticas y comenzar conversaciones hacia la normalización de esas relaciones, pero esto es un proceso; o sea, no todo va a tener solución en el corto plazo.  El primer paso, o el paso inicial que tenemos que dar es la formalización de las relaciones diplomáticas, y eso es sobre lo cual estamos negociando en este momento; pero concluido este paso tenemos, entonces, que adentrarnos en un proceso más prolongado, más complejo, que es el proceso que hemos llamado hacia la normalización, esto va a ser a más largo plazo, porque requiere que encontremos solución a muchos problemas que se han acumulado a lo largo de 54 años, 54 años sin relaciones; pero sería a lo largo de 56 años, si contamos desde el propio inicio del triunfo de la Revolución.

“Por tanto, creo que no hay que ser ni pesimistas ni optimistas, esto es un proceso y todo proceso lleva plazos, lleva arduos periodos de negociación.  Hay temas que resolver que son muy complicados, como por ejemplo el levantamiento del bloqueo, y solamente se encontraría una solución a estas dificultades económicas que nos han afectado, el día que termine totalmente el bloqueo, aunque reitero que el Presidente tiene facultades y prerrogativas presidenciales para ir mucho más allá de lo que ha hecho hasta ahora, y eliminar muchísimas restricciones que hoy día conforman la política de bloqueo; pero, en síntesis, es un proceso, va a requerir tiempo, va a requerir esfuerzo, va a requerir mucho trabajo de parte de Cuba y de parte de Estados Unidos también.  Hay que negociar la solución de temas complicados; pero, al mismo tiempo, en paralelo, porque no se puede pensar que esto es un proceso que requiere que se termine una cosa para empezar a hablar de la otra.  Se pueden ir teniendo muchas conversaciones a la vez, para ir tratando de buscar solución a problemas que nos pueden tomar un poquito de tiempo; pero a la vez, podemos, al mismo tiempo, empezar a avanzar en otras áreas que no son tan complejas, que nos van a permitir, por ejemplo, fortalecer la cooperación entre entidades cubanas y norteamericanas para mejorar la comunicación entre nuestros países, la colaboración científico-técnica, los intercambios de carácter cultural, la interacción entre las sociedades cubanas y norteamericanas.  O sea, en paralelo se puede desarrollar este proceso que creo que, por sí mismo, tiene sus dinámicas propias; pero que puede crear condiciones favorables para ayudar a que se avance en la otra parte del proceso que es más compleja, de la solución de temas pendientes.

“Por tanto, creo que tenemos por delante, diría, una etapa interesante para Cuba y Estados Unidos.  Interesante en el sentido de que vamos a empezar a construir una relación de carácter distinto, aun y cuando no cambien muchas apreciaciones y visiones de los dos países, porque no van a cambiar, creo que podemos construir un periodo diferente en la relación bilateral.  Estamos conscientes de los retos, de las dificultades que tenemos que solucionar; pero, a su vez, creemos que hay oportunidades para desarrollar áreas para una mejor relación entre Cuba y Estados Unidos, por eso es un enfoque combinado y nosotros tenemos la mejor disposición.

“Hemos iniciado este proceso y lo estamos abordando con un enfoque constructivo, de nuevo, conscientes de que es complejo, que requiere trabajo, esfuerzo, energía; pero conscientes, al mismo tiempo, de que es posible en beneficio de Cuba y Estados Unidos que encontremos —que encontremos al me­nos— una mejor convivencia,   como yo digo, una convivencia sobre la base del respeto, aun sabiendo que no van a cambiar nuestras concepciones, que son muy fuertes y muy firmes sobre muchas cosas”.

Cristina Escobar.-  ¿Usted es optimista o pesimista?

Josefina Vidal.-  Yo estoy, diría, en un punto medio, no puedo decir que soy optimista total, porque hay cosas que se salen de mi control; no todo lo puede controlar la parte cubana, son dos países y del lado de Estados Unidos no solo hay un gobierno; hay un gobierno, hay un Congreso, hay una sociedad, hay un contexto político, por tanto, no todo está bajo nuestro control; pero tampoco puedo decir que soy pesimista, de lo contrario, no habríamos llegado al punto en que nos encontramos.  Pero creo que estamos siendo bastante realistas en nuestro enfoque y en nuestra apreciación de las circunstancias, para tratar de avanzar lo más posible en la solución de los problemas y, al mismo tiempo, tratar de aprovechar de la mejor manera posible las oportunidades que se nos puedan presentar.

Cristina Escobar.-  Muchísimas gracias, Josefina, ha sido un verdadero placer escucharla.

Josefina Vidal.-  Gracias a ti, Cristina, el placer ha sido mío.

Gracias.


lunes, enero 19, 2015

¿CUÁL SERÁ EL FUTURO DE LA LEY DE AJUSTE CUBANO?


Por Mayle González (Progreso Semanal)

Luego de que el 17 de diciembre pasado, Barack Obama y Raúl Castro anunciaran públicamente la decisión de que ambos gobiernos restablezcan sus relaciones diplomáticas después de más de 50 años de rupturas políticas, ha sobrevenido el debate de si es o no posible derogar la Ley Helms Burton y con ello poner el fin al embargo económico y comercial; y de si es o no pertinente mantener la Ley de Ajuste Cubano, que permite a los ciudadanos de la Isla, tengan o no otra ciudadanía, regularizar su status como residentes tras permanecer 1 año y un día en territorio estadounidense.

Abogados y analistas políticos han dejado claro que el desmontaje pleno de ambas leyes dependerá del Congreso norteamericano, aunque el Presidente pudiera tomar decisiones que modifiquen tanto el embargo como la manera en la que hasta ahora se ha aplicado el proceso para acogerse a la Ley de Ajuste.

Entre muchos cubanos llegados recientemente a Estados Unidos y que se encuentran con status de refugiados bajo parole, y entre quienes aspiran a emigrar próximamente, el 17D inauguró también un clima de incertidumbre. Si la Ley de Ajuste Cubano fuera derogada o modificada, ¿cómo quedarían todas esas personas? De cambiar la Ley ¿esas personas que tienen un parole dejarían de recibir los beneficios que esto supone (número de seguridad social, permiso de trabajo, licencia de conducción)? ¿Quedarán indocumentados en 2016?

Según datos ofrecidos por la Séptima División de la Guardia Costera de los Estados Unidos se ha detectado un alza inusual en el número de cubanos interceptados en el mar en las últimas dos semanas de 2014. En diciembre pasado utilizaron esa vía migratoria 481 cubanos, la mayoría, después del 17D. Durante ese mismo mes, en 2013, fueron 222. Reportes de prensa indican que hasta el 5 de enero fueron rescatadas 96 personas más.

Por otro lado, miles de cubanos que entraron a Estados Unidos por puntos fronterizos o vía marítima, se encuentran actualmente bajo parole y aun no aplican para acogerse a Ley de Ajuste Cubano por no tener el año y un día necesarios en territorio estadounidense. Hasta noviembre pasado más de 22 mil cubanos llegaron a este país y optaron por el estatus de refugiado para acogerse a esa Ley.

El 21 y 22 de enero próximos, los gobiernos de Cuba y Estados Unidos tendrán una ronda de conversaciones donde uno de los puntos anunciados es migración. La portavoz del Departamento de Estado Jen Psaki declaró recientemente que las conversaciones se centrarán en cómo “crear una migración segura, legal y ordenada entre los Estados Unidos y Cuba”. La última reunión de migración entre Estados Unidos y Cuba se produjo en Washington en julio de 2014, mientras se mantenían las negociaciones secretas conocidas el 17D.

Progreso Semanal contactó vía e-mail con el abogado cubano, residente en Washington, José Pertierra, con el fin de aclarar algunas de estas dudas relacionadas con la Ley de Ajuste Cubano.

PS: ¿Cómo sería el proceso para derogar la Ley de Ajusto Cubano y qué tiempo podría durar este? ¿Puede el Presidente de los Estados Unidos, sin el apoyo del Congreso, modificar y/o regular dicha Ley? ¿Qué tipo de modificaciones pudiera hacer?

JP: La Ley de Ajuste Cubano fue creada por el Congreso de los Estados Unidos en 1966, para amparar legalmente a los supuestos refugiados políticos cubanos que llegaban. Como no existía (hasta 1980) una ley de asilo, no había un mecanismo legal que permitiera tramitarlo. El Congreso inventó la Ley de Ajuste con el propósito de facilitar la legalización de los cubanos que decían ser refugiados.

Dicha Ley le da al Ejecutivo la discreción para permitir que un cubano que haya entrado con visa o con parole al país luego del año y un día, se haga residente permanente de Estados Unidos. En inglés dice que el ejecutivo “may in his discretion” concederle la residencia.

La clave está en las palabras “may” y “discretion”: en castellano “puede” y “discreción”. Esto quiere decir que el Presidente “puede” utilizar su discreción y su autoridad presidencial para conceder la residencia a esos cubanos. O no. No es algo automático, como erróneamente piensan muchas personas -incluso abogados.

Es decir, si el Presidente decide mañana que no es conveniente para los Estados Unidos que los cubanos que hayan llegado con visa o con parole hace más de un año reciban la residencia, entonces con un plumazo el Presidente cambiaría las reglas del juego y se acabaría la Ley de Ajuste como la conocemos hasta ahora. Existiría la legislación, pero como cascarón nada más. Igual que la ley le da al Presidente la potestad para poder, en su discreción, concederle la residencia a los cubanos, también dice que el Presidente tiene la potestad para, discrecionalmente, negársela. Esto se llama autoridad presidencial y es el mismo poder que utilizó Obama para licenciar una serie de actividades comerciales y financieras que anteriormente estaban prohibidas debido al bloqueo contra Cuba.

La otra variante es que el Congreso decidiera eliminar la Ley de Ajuste como tal. Ese proceso sería más largo y engorroso. Tendría la Cámara de Representantes que aprobar la derogación de la ley en comité y posteriormente en el pleno de la Cámara. Lo mismo tendría que hacer el Senado. Entonces el Presidente tendría que firmar el proyecto de ley. Sería mucho más rápido inhabilitar la ley a través de autoridad presidencial, porque eso lo pudiese hacer Obama con un plumazo. Derogar la Ley por la vía legislativa tardaría un año, si hay voluntad política en el Congreso; y muchos años, si los legisladores están divididos sobre el tema. El Congreso estadounidense está contaminado por una politiquería que ha paralizado el proceso legislativo en general. No creo que esos politiqueros estén dispuestos en el próximo futuro a tomar cartas en el asunto.

Si la Ley de Ajuste es inhabilitada próximamente, será el Presidente el que lo haga. No el Congreso.

PS: Si la Ley de Ajuste Cubano fuera derogada o modificada, ¿cómo quedarían las personas que están en el tránsito de su estatus legal, de no haber cumplido el año y un día en el momento del cambio?

JP: No me sorprende que muchos estén pensando que la Ley de Ajuste cubano pueda ser derogada. Incluso algunas personas influyentes han hecho declaraciones sobre esto. Por ejemplo, la exjefa de la Sección de Intereses de los Estados Unidos en Cuba, Vicky Huddleston, diez días después del anuncio de Obama, pidió en el New York Times que la Ley de Ajuste se derogara para poder “fomentar una migración segura y ordenada, además de salvar vidas”.

Es una ley anacrónica. También es una ley dispareja, porque solamente les otorga residencia permanente a los cubanos. El resto de los indocumentados quedan fuera. Finalmente, es una ley que estimula la inmigración ilegal en los Estados Unidos. Washington siempre ha estado preocupado de que brote una ola de balseros hacia el país, y esta ley incita a las personas llegar a tierra firme estadounidense de una manera o de otra.

Es imposible predecir exactamente qué pasará si la Ley de Ajuste es derogada o modificada. Por supuesto es lógico asumir que quedarán fuera de su amparo aquellos que aún no han solicitado la residencia en el momento en que la ley sea derogada. Pero prefiero no especular, porque el Presidente tiene la potestad para decidir los detalles de cualquier cambio que decida hacerle a la implementación de la ley. El Presidente puede anularla, modificarla, ampliarla o simplemente dejarla en pie. Tiene esa potestad. Supongo que la Ley de Ajuste será uno de los temas de conversación entre Cuba y Estados Unidos en La Habana, cuando ocurra la reunión que está programada para el 21 y 22 de enero.

PS: La Ley de Ajuste Cubano permite a los refugiados regularizar su status a residentes temporales y luego de 5 años a ciudadanos americanos, de ser derogada dicha Ley ¿pudiera interrumpirse el proceso de la ciudadanía para quienes tienen la residencia? ¿Por qué?

JP: Después de que una persona reciba la residencia permanente en los Estados Unidos, no tiene que preocuparse. La residencia es por definición “permanente”. También el carril hacia la posible naturalización en el futuro, es seguro. Los que tienen que preocuparse son los que aún no han recibido la residencia, cuando ocurra cualquier cambio.

PS: Se ha reportado un mayor número de cubanos arriesgándose en travesías marítimas para alcanzar las costas de Estados Unidos, durante las últimas semanas ¿Considera usted que la Ley de Ajuste Cubano pudiera continuar vigente por mucho más tiempo?

JP: No lo sé. Todo es posible en la viña del señor. Por ejemplo, no pensé que el bloqueo pudiera continuar vigente por mucho tiempo, y duró 54 años. Igual que el bloqueo, la Ley de Ajuste cubano no le conviene a los Estados Unidos. Estimula la inmigración ilegal. Tampoco les conviene a los cubanos que piden visas para visitar familiares en los Estados Unidos. El hecho de que exista una ley que premia a los que se quedan ilegalmente en el país milita contra uno de los elementos claves para poder calificar para la visa de visitante: que uno prueba que tiene un domicilio en Cuba al cual piensa regresar. Si el cónsul estadounidense piensa que el solicitante se quedaría en EEUU al otorgarle una visa de visita temporal, entonces está más apto para negarle esa visa. Sin la Ley de Ajuste, el consulado otorgaría más visas a los cubanos. Finalmente, muchos cubanos han fallecido tratando de cruzar el estrecho de la Florida en embarcaciones precarias para poder acogerse a la Ley de Ajuste y encontrar el efímero sueño dorado en los Estados Unidos.

Hay otras maneras de emigrar legalmente a los Estados Unidos que hasta ahora no han sido posible para los cubanos debido al bloqueo. Por ejemplo, las visas H-1B y L-1 para profesionales. También el proceso llamado certificación laboral permite que se les otorgue la residencia a las personas cuya labor es solicitada por una empresa en los Estados Unidos. Hasta ahora esas vías para emigrar no han estado disponibles para los cubanos, debido a las restricciones del bloqueo. Cuando esas restricciones vengan abajo, será posible que algunos de los que desean emigrar puedan hacerlo sin tener que arriesgar sus vidas y las de sus hijos.

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