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sábado, noviembre 23, 2019

DICE IFÁ: «LA VERDAD ES LA PALABRA QUE NO SE CORROMPE»

Conversación con Gerardo Frómeta, sacerdote de la Regla Ocha-Ifá.
Texto y foto de Alex Fleites

Treinta y cinco años, diez meses y un día después de su llegada a este planeta, más específicamente a La Habana, Gerardo Frómeta Hernández, Licenciado en Cultura Física, Máster en educación avanzada y tres cinturones negros de artes marciales (Kárate Do, Taekwon-Do y Kick Boxing-Full Contact), nacía como sacerdote del complejo de creencias denominado Ocha-Ifá, con el nombre religioso y premonitorio de Ifatooyangan, lo que en lengua yoruba significa “el que está orgulloso de practicar la profesión de Ifá”.

Los esclavos provenientes de África Occidental trajeron a América sus antiquísimas creencias, consideradas paganas por la religión oficial de los conquistadores: el catolicismo.  La colisión entre ambas cosmogonías, la del esclavo y la del esclavista, dio origen a un proceso de sincretismo (algunos creen que el término ajustado es transculturación) mediante el cual surge la Santería, que es como popularmente se conoce a la Regla de Ocha-Ifá. De modo que la religión que se acepta bajo este nombre es una extensión de la practicada por los yorubas, “aplatanada” de este lado del mar, aunque con esencias muy hondas afirmadas en la tradición africana.

La deidad superior del panteón yoruba es Olodumare[1], el principio creador, el demiurgo, la energía primigenia, «El Único No Visto», que no tiene una representación corpórea. Cuenta la tradición que Orúmila (Orula) recibió de Olodumare la sabiduría que se trasmite a los hombres y mujeres a través de Ifá, que es, a un tiempo, un oráculo, un denso cúmulo de conocimientos, una filosofía de vida y un dios. El babalawo o sacerdote, es el mediador entre Ifá y los fieles. Babalawo significa padre o guardián de los secretos.

Para los yorubas practicantes de esta religión, todo lo que es ya fue. Y cada ser humano viene al mundo material con un camino trazado (atonwa). Diversas contingencias pueden apartar al hombre de su senda (malas actitudes, desconocimiento), y la tarea del babalawo consiste en ayudarlo a reencontrar la ruta, sanando el cuerpo y el espíritu, acción que le permita realizarse –hallar desenvolvimiento– de este lado de la existencia. Un dato significativo es que para los iniciados y creyentes en esta religión, el destino no es inexorable, sino un ideal a alcanzar; tampoco existe el concepto de pecado original.
Foto: Alex Fleites.

***

Frómeta es un hombre afable, de risa fácil. Su igbodú (lugar donde oficia) es limpio y ordenado como un quirófano. Allí conversamos de lo divino y de lo humano, dos términos que para él vienen a ser casi lo mismo.

Los entrevistadores amamos el alarde, a los personajes que son o creen ser extremos: los que aman, sufren y ríen “más que nadie”. Frómeta responde lo esencial, su exuberancia es la hondura del concepto. Lo característico en él es el iwa pele (buen carácter).

Lo primero que llama la atención es su extenso palmarés deportivo, con títulos nacionales e internacionales; también sorprende que provenga de una familia sin vínculos con religión alguna, por lo que su formación ha sido absolutamente materialista.

Para entrar en calor le pido que defina Ifá.

Definir algo es encerrarlo en un concepto. El sistema de enseñanza occidental está basado en conceptos y definiciones. Si doy una definición estaría limitando lo que no tiene límites ni puede ser definido.

Igual te doy una idea aproximada: Ifá es la palabra de Olodumare, y toda la creación es la obra de Olodumare y de los Irunmoles (fuerzas de la naturaleza). Todos vivimos dentro de Ifá, conscientes de eso o no.

Te muestro el “Odú Ifá Osa Alawo”[2]:

Osa Otura pregunta: ¿qué es la verdad?

Yo pregunto: ¿qué es la verdad?

Orunmila dice: La verdad es Oluwa (el dueño de los destinos) guiando a la tierra desde el Cielo.

Osa Otura pregunta: ¿qué es la verdad?

Yo pregunto: ¿qué es la verdad?

Orunmila dice: la verdad es “El Único No Visto» guiando a la tierra. La sabiduría emana de Olodumare, gran sabiduría, mucha sabiduría.

Osa Otura pregunta: ¿qué es la verdad?

Yo pregunto: ¿qué es la verdad?

Orunmila dice: La verdad es el buen carácter de Olodumare y su palabra infalible.

Ifá es la verdad.

La verdad es la palabra que no se corrompe, es el gran poder siempre bendecido.

Adivinaron Ifá para todos los seres de la tierra.

Los babalawos dijeron que todos debían ser sinceros, que solamente aquellos que fueran sinceros, los irunmoles lo apoyarían.

Como ves, el mismo lenguaje oscuro del verso hace imposible definir a Ifá; porque, ¿qué es la palabra de Olodumare? Lo que sería para mí una definición no lo sería para otros babalawos, y eso crearía una discusión que terminaría en lo que existe en todos los sectores del mundo, no solo en el ámbito religioso: en separaciones y divisiones. La idea del creador es que todos podamos a aprender a pensar en SÍ y NO como una totalidad. Esta simplicidad evitaría las discusiones, pero en la escuela, desde niños, nos obligan a hacer una cosa u otra, y a tomar partido. Eso no es lo que enseña Ifá.

¿Por cuál camino llegas a Ifá?

Llego a Ifá buscando el conocimiento, buscando las respuestas a las interrogantes que todos tenemos: ¿Quién soy? ¿A qué vine a este mundo? ¿Qué me depara el futuro? Ifá me ha aportado todo lo que necesitaba para entender el universo, me dotó de sabiduría y paciencia para guiar mi vida. Me dio la tranquilidad y la seguridad que buscaba.
Foto: Alex Fleites.

***

Frómeta ha viajado a Lagos, Nigeria, para visitar al Chief Solagbade Popoola, actualmente presidente del Consejo Internacional de Ifá, un maestro y un erudito. Con anterioridad había recibido a esta dignidad en su casa templo de El Cerro. Dice que ha extraído muchos conocimientos de sus frecuentaciones a Popoola.

 Eres autor de un tratado sobre Ifá.

La obra se llama El lenguaje oculto de Ifá. Ya han salido los tres primeros tomos, de un total de diecisiete, por la editorial Voces de Hoy. Y hay un cuarto volumen a las puertas. Intento estudiar la  interpretación de Ifá a partir de los gestos y la mímica que acompaña a cada odu. La mímica de los Odú Ifá es utilizada para comprender el complejo código implícito en el poema. Ifá es poesía.

¿Eres un hombre de fe?

Todo ser humano, de una manera u otra, tiene fe; ya sea en su trabajo, en sus conocimientos, en sus dioses, en su filosofía de vida o, en el más triste de los casos, en el dinero. Yo creo y tengo fe en el conocimiento de las leyes que rigen al universo. No es una fe basada en el fanatismo, mi mente es bastante lógica, por tanto debo creer con un soporte científico detrás. Esa es mi fe.

Para ser babalawo se necesita creer, tener fe. Si no crees en la «magia» nunca podrás ejercerla.

¿El babalawo es un sicólogo intuitivo, un sanador?

El babalawo debe conocer psicología para llegar al consultante y darle el mensaje correctamente, sin causarle angustia o pánico. Debe conocer psicología para influir, sin imposición, en la necesidad de cumplir con los consejos y sacrificios (ebo) recomendados por Ifá.

El babalawo tiene que ser un sanador. Ese es el escalón superior. La misión suprema es sanar el cuerpo y la mente humana, restaurar el equilibrio de la persona y del medio. El conocimiento de las plantas y de la medicina natural es imprescindible para alguien que pretenda llamarse babalawo.

Sin violar el secreto profesional, ¿puedes contar someramente uno o dos casos difíciles que hayas resuelto mediante tus prácticas religiosas?

He tratado con éxito muchos casos difíciles, algunos muy complejos, pero no debo hablar de eso, aun cuando no mencione el nombre de las personas involucradas. Me atengo a razones de confiabilidad y de credibilidad. Otro asunto es el ego. Si un babalawo quiere realmente acercarse a Olodumare y a Ifá, debe anular cualquier vestigio de ego, y enumerar los logros obtenidos es una manera bastante fácil de caer en la trampa de la vanidad.

He escuchado que la Regla de Ocha es una religión pragmática, que no se basa en un estricto código moral.

La Regla de Ocha sí tiene sus códigos morales y éticos. No puede existir sin eso, carecería de todo sentido. Otra cosa es que algunas personas carentes de ética se dediquen a practicarla, pero eso no es un problema de Cuba solamente, es un problema mundial y se da en todas las profesiones y en todas las religiones.

Por lo regular, las personas que acuden a un babalawo están motivadas por temas como la salud, el amor, el trabajo, la economía personal, problemas con la justicia… 

En principio es cierto que las personas consultan al babalawo cuando están en crisis. Pero una vez que conocen que Ifá no es solo una religión, sino que se trata de la vida misma, de todo lo que existe y nos rodea, acuden periódicamente aún sin tener conflictos, solo para mantenerse en equilibrio con el medio. Un ejemplo de esto es la ceremonia de Itadogun, inicio de un nuevo mes yoruba de 16 días, donde cerca de cincuenta personas se reúnen para conocer de primera mano los mensajes de Ifá, y por estos rigen sus vidas.

¿Por qué a las prácticas mágico religiosas de la Regla de Ocha se le llama popularmente brujería?

No es correcto. Hablar en este caso de brujería denota ignorancia. Debo aclarar que la palabra ignorancia no es utilizada dentro de Ifá con la connotación ofensiva que le damos comúnmente; sirve para señalar a la persona que no está iniciada en los secretos de Oricha. Si bien el babalawo tiene conocimientos para preparar medicinas con plantas y con esencias de animales y minerales, esto no lo hace un brujo, ya que dentro de Ifá la palabra brujo o brujería es negativa. De hecho Orúmila, el profeta y transmisor del oráculo de Ifá, lucha contra la brujería.

El babalawo no es un brujo. El babalawo, y no hay una pizca de exageración aquí, es un sabio en el completo sentido de la palabra. El babalawo es un filósofo, porque su verdadero amor es la sabiduría,  y sabe cómo actuar en cada momento interpretando los mensajes de Ifá. El babalawo es un conocedor de los idiomas; no solo el de los hombres, sino también el idioma de plantas, animales y del universo mismo. Puede parecer petulante pero no lo es, el idioma del universo es binario y el babalawo lo sabe interpretar. Los Odù Ifá están expresados a través del código binario, el idioma del creador.

¿Qué diferencia a un babalawo de un santero?

El babalawo es el único con facultades para acceder al oráculo de Ifá, que, como te dije, es la palabra de Olodumare (el creador); adivina con el fin de aconsejar y guiar a todas las criaturas en el planeta Tierra. También sabe cómo comunicarse con cada Oricha, que son las fuerzas del Universo y todos los elementos que lo componen.

El babalosa o iyalosa (en Cuba se llama santero) es la persona iniciada en un oricha específico, con la facultad de comunicarse con ese oricha. Ambos tienen los mismos códigos éticos y morales.

El babalawo conoce la historia del planeta Tierra, las etapas de su desarrollo, los elementos químicos, las leyes físicas, las etapas evolutivas de animales y plantas… Te repito que no hay exageración en mis palabras, es muy fácil probarlo.

¿Es congruente que un babalawo practique, además, Palo Monte[3]?

El conocimiento de Ifá es tan completo que un babalawo no necesita practicar nada más. Solo Ifá es suficiente. En Cuba y otras partes del mundo, donde se mezclaron los esclavos traídos de África, de diferentes regiones y etnias, con el paso del tiempo también se mezclaron sus práctica y creencias, y hoy un babalawo puede, además, estar iniciado o practicar otro culto o religión. Es una cuestión histórico-social, pero no es la tradición hacerlo (cuando hablo de tradición no me refiero a un país específico, sino a los textos de Ifá, que datan desde el inicio de la creación).

¿Un babalawo tiene forzosamente que haber sido iniciado como iyawo[4]?

Hay que entender el contexto histórico-social donde se hace la práctica de Ifá-Oricha. En Cuba es muy común que se insista en hacer o asentar Oricha y luego hacer la iniciación en Ifá. En África y en los textos de Ifá no es así: primero Ifá, y luego, al saber su destino a través de su odu, ya se determina cuáles orichas son significativos para su vida y, por tanto, debe recibirlos.

Todas las personas debieran ser iniciadas, porque todas las personas debieran conocer su destino. Lo cual no quiere decir que todos puedan practicar como babalawos; son cosas diferentes. Para ordenarse como babalawo debe primar la disposición al estudio constante y la veneración a Ifá. El babalawo es un sacerdote dedicado al estudio y la práctica de Ifá, lejos de la política y las discusiones mundanas.

Tengo la percepción que la Regla de Ocha o Santería hace tiempo que ha dejado de ser en Cuba una religión marginal.

Si recordamos los tiempos antiguos, donde los hombres primitivos eran agricultores, cazadores o artesanos, el único que poseía ciertos saberes ancestrales era el sacerdote de la tribu, en este caso el babalawo. Por eso el babalawo era el intelectual de la época, la persona más refinada y educada, porque la profesión se lo exigía.

En el contexto del desarrollo de Ifá-Oricha en Cuba, la clase que practicó y mantuvo esas tradiciones fue la más pobre y menos «culta», porque era su único medio de defensa ante la esclavitud y la opresión. No lo hizo solo como cultura, lo hizo como un modo de resistencia. Esa gente tiene y tendrá un valor inmenso.

Una vez que el contexto histórico social cambió, lo que era un logro, el conservar la práctica de Ifá-Oricha en condiciones tan adversas, se convirtió en un lastre que amenazó con transformar el sublime conocimiento de Ifá en un culto a la marginalidad y a lo grotesco.

Ya Ifá puede profesarse libremente, hay acceso a muchísima información, y la ciencia corrobora lo expresado en los versos de Ifá.

El babalawo de hoy estudia en la universidad, es master o doctor en ciencias, y es una persona educada y gentil.

Eso no excluye a los babalawos que hicieron posible que la religión se mantuviera custodiada hasta hoy; al contrario, los empuja a subir a un escalón más alto y seguir estudiando y aprendiendo. En África los viejos enseñan a los jóvenes pero, a la vez, aprenden de ellos.

Me gustaría recalcar que un verdadero babalawo siempre estará fuera de la polémica pública, porque no hay SÍ o NO, hay SÍ y NO. El babalawo sabe que los textos de Ifá están escritos en poesía, con metáforas, para que no haya una interpretación única o rígida, porque el Universo está en constante desarrollo y expansión, y todo aquel que se quede con una opinión única, inamovible, automáticamente entrará en contradicción con Olodumare.
Foto: Alex Fleites.

¿Qué es la Letra del Año?

La letra del año es una ceremonia anual realizada en Cuba cada 31 de diciembre[5]. Consiste en rituales propiciatorios para las fuerzas de la naturaleza, las que denominamos irunmoles u ochas. Después de varios días se hace adivinación de Ifá, y se obtiene un Odù Ifa, que es lo que llaman «letra». Este Odù Ifa trae las predicciones y consejos que regirán la vida durante ese año para todos los habitantes del planeta. Es como leer un periódico. El Odù Ifa, como el periódico, tiene muchas páginas que pueden ser leídas. Según los conocimientos del babalawo se pueden predecir acontecimientos políticos, sociales, económicos, culturales, catástrofes naturales o buenas cosechas. Además de la predicción, Ifá provee, mediante los ebo (sacrificios), la manera de neutralizar los acontecimiento negativos y potenciar los positivos. Este odu rige para el mundo entero, seamos conscientes o no de ello.

¿La religión yoruba tiene una figura jerárquica principal?

Son dos: el Ooni de Ife[6], quien se supone descendiente de Oduduwa, el padre de la humanidad, y el Araba, líder de todos los babalawos.

No cuestiono las jerarquías, Ifá enseña en el Odù Eji Ogbe, el primer y más importante Odù Ifa, que debe haber liderazgo, si no el mundo sería un caos y no funcionaría. Los babalawos aprendemos humildad desde que nos iniciamos, los que no lo entienden nunca tienen acceso al conocimiento, porque la premisa para aprender es total humildad hacia el maestro (Baba Ifá); si no demuestras eso no te enseñará. La arrogancia y el orgullo son rasgos de inmadurez y a esta persona nunca se les enseña.

***

El sistema de adivinación de Ifá fue registrado en 2008 como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, por sus siglas en inglés). En la actualidad se practica en muchos países de América, Europa y, por supuesto, en África. Fuera del mundo geográficamente yoruba (Nigeria, Benín y Togo), sus plazas más fuertes están en Cuba y Brasil, y su amplia diseminación por otros territorios ajenos a la trata de esclavos africanos se debe, en gran parte, al éxodo de numerosos cubanos después de 1959.

Los babalawos se valen para sus ritos de adivinación de ikines (semillas de una palma específica) y de una cadena llamada okpele o ekuele, que se lanzan sobre un tablero consagrado. Los caracoles o cauris son usados solamente por los santeros.

La pulsera verde y amarilla que es tan frecuente ver en Cuba se llama idè o ildè, y representa a Orula. En la mayoría de los casos significa que su poseedor ha recibido, mediante un rito, la mano de Orula; es decir, que ha sido impuesto sobre el camino que trae prescrito por Olodumare. Es una ceremonia que se puede practicar a cualquier edad, pero la tradición aconseja que se haga en los primeros años de vida. El idé es un resguardo, y su rotura o pérdida puede tener implicaciones negativas para el creyente; también puede significar un cambio importante en su vida. Nada que el babalawo no pueda descubrir y, si es necesario, enmendar.

Comencé esta entrevista un miércoles (en yoruba, oyo-riru-o–oyoro, o día de la confusión) y la terminé, algunas semanas después, un sábado (oyo-abameta, o día de las tres resoluciones). Ignoro lo que esto pueda significar, y si tiene un valor simbólico o no.

Le deseo suerte a Frómeta y a su larga familia religiosa. Él me desea ashé[7]. Le deseo buen desenvolvimiento en la vida, lo que equivale a decir que siga buscando y compartiendo el conocimiento para bien de todos. Él me desea alafia (paz y felicidad).

No importa que creencias practiquemos ni a cuales dioses interroguemos, le digo. Son más las cosas que nos unen que las que nos separan. Todos buscamos pilares firmes donde fundar un hogar, todos padecemos “idéntica fragilidad” y un asombro semejante ante los grandes misterios. Él me escucha y no dice nada; sólo sonríe. Parece estar de acuerdo.

Notas:

[1] Tanto el nombre de los dioses como el de algunos elementos rituales aparecen indistintamente  con una u otra grafía, aunque con sonidos muy similares. Esto es producto de diversas transcripciones fonéticas del original yoruba. Por ejemplo, en la literatura consultada pueden encontrase las palabras “babalao”, “babalawo” y “babaláwo” para designar lo mismo. Aquí usamos las formas más frecuentes, que evitan los acentos tonales propios de ese idioma.

[2] Los odu son signos que se obtienen sobre un tablero consagrado. Cada signo (256 en total) se corresponde con una composición poética, convencionalmente llamada “verso”.

[3] Palo Monte, Palo Mayombe, Brillumba o Kimbisa es un conjunto de creencias agrupadas en Cuba bajo el nombre de Regla de Palo. Provienen del África Central, y fueron transportadas a este lado del mundo por los esclavos africanos procedentes de esa región.

[4] El que recibe a su santo protector o ángel de la guarda mediante una ceremonia.

[5] En Nigeria se realiza a finales de junio y principios de julio.

[6] Ife o Ifé, ciudad yoruba al suroeste de Nigeria, fundada en el 500 A. C.

[7] Ashé o aché es un concepto intraducible. Es un estado de gracia que se concede, aunque potencialmente está en la persona; entre otras cosas, significa fuerza, poder, energía vital, éxito…



lunes, mayo 06, 2019

UNA QUINTA PRODIGIOSA O LA LOZANÍA DE 120 AÑOS


Por Lisandra Fariñas Acosta  (Granma) 
 

Don Manuel Valle Fernández supo desde el primer momento que estaba comprando «la mejor propiedad de La Habana», y hacerlo además a un precio más que módico era una oportunidad no despreciable. No pudo palpar en lo que se convertiría aquella finca de nueve caballerías de tierra (120 hectáreas) en la Calzada del Cerro; y ni siquiera ver concluida el primer pabellón de lo que sería la Casa de Salud «Covadonga».

Asturiano con visión propia, tuvo claro que ese era el sitio perfecto para que el Centro Asturiano de La Habana, del cual era su presidente, tuviese, allí, en esa ciudad extramuros que crecía y comenzaba a cotizarse por la sociedad de la época, ese lugar de descanso y curación.

Las pequeñas clínicas de socios que había en la capital, ante la afluencia de inmigrantes hacia la segunda mitad del siglo XIX, donde los asturianos figuraban entre la mayoría, resultaban insuficientes.

Cuentan que Don Manuel enfermó pronto —se presume que de tuberculosis—, pero antes de partir a Europa buscando una salvación, dejó 6 000 pesos en oro para la construcción de un nuevo pabellón, y «es por eso que el primero lleva su nombre», y por su entrega es que se construye una estatua en su honor y se coloca en el centro del parque más importante de la quinta.

***

La primera piedra de lo que sería luego uno de los hospitales más completos de toda la América fue colocada el 19 de abril de 1896. Casi un año después, el 15 de marzo de 1897, reportan las crónicas de la época que se inauguraba, a pesar de la guerra persistente que libraba Cuba en esos momentos, aquella Quinta en la resaltaban entre el verde exuberante de la fronda, tres edificios bautizados con los nombres de «Manuel Valle» «Rafael García Marques» y «Ramón Argüelles», en tributo a sus tres benefactores.

Nació esta Casa de salud concebida solo para hombres y no fue hasta el año 1932 que se dio ingreso a la mujer como asociada, después de un acuerdo mayoritario de la Junta Directiva del Centro  Asturiano. Sin embargo, siete años después de tomado, es que sería atendida la segunda mujer, según consta en los archivos del hospital la tarjeta de inscripción a nombre de María Covadonga Sierra Suárez.

***

El recuento lo hace el doctor Francisco Rosell, Máster en Longevidad satisfactoria y jefe del servicio de geriatría, quien, apasionado con el lugar de trabajo de tantos años, ha hurgado en sus orígenes para que los antecedentes no se pierdan. «Porque es una historia muy rica, valiosa. Son 120 años».

Entonces habla a Granma, a ratos de la «Covadonga», a ratos de la «Covadonga Revolucionaria» o del Hospital Docente Clínico Quirúrgico Salvador Allende.

«Con el triunfo de la Revolución, esta clínica pasó a llamarse Quinta Covadonga Revolucionaria, y luego, como el resto de los centros privados que existían en el país, integró el sistema nacional de salud», explica el doctor Rosell.

Recorre con cuidado cada hito acontecido en el llamado «sanatorio de América, debido a la distribución de sus pabellones, mediados por parques y árboles».

El año 1902, dice, tuvo por ejemplo un significado especial. «Aquí, en uno de los pabellones de esta institución, se escribió lo que podríamos llamar el último capítulo de la tragedia de la Fiebre Amarilla para Cuba, pues se diagnosticaron los últimos casos de esta enfermedad en el país gracias al trabajo perspicaz de sus médicos», subrayó.

Asimismo, la historia del centro recoge que fue, en el año 1921, de conjunto con la quinta de los Dependientes, los dos primeros hospitales que tuvieron electrocardiógrafo en el país, lo que evidencia que tuvo acceso a las más modernas técnicas de la época.

***

Solo cuatro días habían pasado del ultraje, cuando el 15 de septiembre de 1973, el doctor Portilla, entonces Secretario General del Sindicato de este centro de salud, propone en una asamblea sindical presidida por el compañero Lázaro Peña, que se cambiara el actual nombre del Hospital, por el de «Doctor Salvador Allende», en honor al destacado luchador chileno y amigo de Cuba, que había sido asesinado durante el golpe de Estado fascista perpetrado en esa nación por el dictador Augusto Pinochet. Y así fue, por decisión unánime de su colectivo, comenta a nuestro diario la hoy directora de esta institución, doctora Mylene Vázquez Martínez.

Como constancia allí está el parque Grandes Alamedas, un Salvador Allende en bronce que saluda, y la apuesta por construir ese mundo mejor de cada uno de los 1 774 trabajadores que transitan cada día por los 136 000 metros cuadrados que ocupa la instalación con sus 40 pabellones. Para la entrevistada, este hospital de subordinación provincial, que atiende a más de medio millón de ciudadanos en la capital cubana, se esfuerza porque cada una de sus 30 especialidades brinde un servicio médico de excelencia.

Con 24 salas destinadas a la atención de pacientes y 432 camas, este hospital atiende diariamente en consulta externa unas 254 personas como promedio, y 169 por cuerpo de guardia. El pasado año sumaron 12 788 los ingresos en la institución, subrayó Vázquez Martínez.

Cuenta con servicios de referencia para el cáncer de mama y el cáncer de pulmón, y acoge a los Institutos de Angiología y Neumología. Por otra parte, mencionó el centro de referencia de gastroenterología, donde se atiende el sangrado digestivo con guardia de 24 horas, y se realizan procederes de endoscopía y colonoscopía diagnóstica.

Como otros servicios de impacto, la doctora citó el de enfermedad cerebrovascular, «pues tenemos una sala de ictus donde ingresan todos los pacientes con hemorragia e isquemia, y se atienden en las primera horas del evento para disminuir la mortalidad».

Asimismo, dijo que la institución tiene un programa de integración en el cual alrededor de 20 especialidades diferentes se trasladan a los cuatro policlínicos del área, para brindar consulta sin que estos pacientes tengan que movilizarse al hospital, en especialidades tan importantes como ortopedia, neurología, urología y geriatría.

Respecto a esta última, destacó que el hospital dispone de 40 camas para la atención de los más adultos y tiene el privilegio de contar, gracias a la impronta de la doctora Mayra Rosa Carrasco García, el Primer Hospital de Día de Geriatría del país, cuyo reconocimiento nacional e internacional y sus méritos lo han hecho acreedor de ser centro de referencia docente de la capital. «Aquí ingresan los adultos mayores de riesgo del Cerro, y se les proporciona una consulta integral de geriatría, psicogeriatría, entre otras; y cuando terminan regresan a la comunidad con mayor salud».

***

«Sabemos que este siempre fue un sitio admirado por disímiles visitantes: marqueses, cardenales, artistas, princesas… Cuanto vapor salía de Europa, era casi obligado visitar la quinta una vez llegara a Cuba. Llamaba mucho la atención la arquitectura, los jardines, la flora… », dice el doctor Francisco Rosell. «Pero hoy, la reliquia de los trabajadores de este hospital es la presencia de Fidel», afirmó. Aún se conserva la frase que de puño y letra dejara en el libro de visitas un 11 de febrerode 1986: «Para el Salvador Allende, hospital modelo y modelo de hospital en desarrollo, que será émulo del Hermanos Ameijeiras. Sus médicos, técnicos, enfermeras y demás trabajadores están demostrando que en un hospital como en todo, lo esencial es el hombre… o la mujer».

Se calcula, comentó, que entre 17 y 22 ocasiones llegó el líder de la Revolución a este centro. «El Comandante vio al Salvador Allende como el laboratorio de una serie de ideas que él tenía, y más que eso, el sentido de pertenencia… constatar las obras que se hicieron gracias al trabajo voluntario», rememora el doctor Rosell.

Y menciona entonces entre los tantos momentos el apoyo incondicional, el seguimiento casi diario al proyecto de retinosis pigmentaria y al profesor Orfilio Peláez, hasta ver nacer el primer servicio y el Centro de Referencia Nacional de Retinosis Pigmentaria; o cuando presidió, con motivo de los 100 años del centro, el acto de aniversario, y fue colocada en su presencia, en las inmediaciones del pabellón Pepito Tey, una tarja conmemorativa en una de las paredes del edificio, a la sombra de dos ceibas centenarias, que aún permanecen y que simbolizan el lugar donde se puso la  primera piedra por los asturianos, cuando se iba a iniciar la construcción del sanatorio.

***

Muchos  resultados avalan la trayectoria de un centro al que necesariamente hay que acudir también en la historia de la salud pública revolucionaria. «La primera sala de terapia intensiva de la capital se construyó aquí; y la más grande, con 66 camas. El hospital ha mantenido una labor docente investigativa ininterrumpida desde los años 70, y en sus salas se han llevado a cabo estudios como el ensayo clínico sobre el uso del Trofìn (reconstituyente y antianémico específico por déficit de Hierro) en los seres humanos, que permitía una nueva terapéutica no invasiva, y con buenas expectativas farmacológicas. La primera universidad de adultos mayores en Cuba se gestó aquí en el año 1994», afirmó el doctor Francisco Rosell.

En estos días, celebrando los 120 años de fundado, esta institución centenaria se regocija. Prepara una jornada de celebración donde se presenten libros, se impartan conferencias magistrales de sus más prestigiosos profesores. Alista los premios anuales Salvador Allende a los trabajadores destacados, los premios por la obra de toda la vida, al mejor cuadro del centro y a los mejores profesores docentes e investigadores.

Pero sobre todo, se mira a sí mismo, se esfuerza el colectivo «por llevar adelante ese programa de sostenibilidad, que comienza por lograr la concientización de pacientes, acompañantes y trabajadores del lugar, para que no se deteriore lo que ya se arregló. Se trata de fomentar el sentido de pertenencia de todos, que se quiera cuidar; porque el propósito es la satisfacción y atención de los pacientes», insistió la directora de la institución.

Desde que comenzara en el 2003 el programa de inversiones, y se complementara con el de reparación y mantenimiento, otra cara muestran servicios como el de anatomía patológica, que culminó su revitalización en el 2016, y es uno de los de «mayor impacto, en tanto en el mismo se realizan los diagnósticos de citología y biopsia de todas las patologías que así lo requieran, y brinda asistencia a los institutos de Angiología y Neumología, así como a toda el área de salud».

Asimismo, fueron renovados los servicios de gastroenterología y la unidad de ictus y la sala de enfermedades cerebrovasculares. Para el 2017, precisó Vázquez Martínez, la inversión abarcará el área del laboratorio clínico y microbiología, y recibirán reparación dos salas de ortopedia, dos de cirugía, la sala de terapia intermedia y los salones de operaciones. «Se culminaría así la revitalización del bloque crítico (donde se atiende a los pacientes más graves)».

Un buen motivo para celebrar estos 120 años, y más aún, para esmerarse en que se cumplan con mayor salud para el pueblo cubano.


viernes, agosto 18, 2017

MUERE LA LUZ

Este 16 de agosto dejó de existir, víctima de una insuficiencia renal, la gran Lourdes Torres

Por José Luis Estrada Betancourt (Juventud Rebelde)

Ya ves, fue así que te olvidé,/ ya nunca más me acordaré de ti/ y yo sé que nada pasará/ pues nada queda ya de ti, de ti/ Si al ponerse el sol muere la luz/ si las olas del mar llegan y se van/ lo mismo pasó con nuestro amor/ vino, se fue, luego murió...

Incluida en el repertorio de más de 60 intérpretes de Cuba, Y fue así que te olvidé hacía que estallaran fuegos artificiales cuando la auténtica Lourdes Torres le sumaba el alma a su prodigiosa voz. Serán esas, las grabaciones que hizo para la televisión y la radio, las que nos la devolverán una y otra vez para recordarnos que esa notable cantante y compositora que este 16 de agosto dejó de existir, víctima de una insuficiencia renal, estará por siempre entre las grandes.

A la vida le cantó con sus más de 200 composiciones con las cuales encantó a un público que la adoraba. Y fue así que te olvidé la estrenó como autora, cuando la separación con el padre de su hija Lourdes Libertad, se hizo inevitable, y ya luego no pudo detener un torrente creativo que trajo títulos tan populares como Tendría que ser contigo más que amante; Señora, usted se conformó a estar con él, Como cualquiera... Canciones inolvidables que la situaron entre las preferidas, porque se entregaba toda, porque sabía emocionar. Canciones que se convirtieron en himnos para el auditorio femenino, porque en él pensaba cuando llegaba la inspiración.

«Todo lo hago para las mujeres, porque hemos aguantado de todo», contestaba cuando intentaban provocarla diciéndole que sus temas eran «agresivos» hacia los hombres. «Las mujeres no somos un brochecito que tú te pones aquí para que se te vea bonito el saco; somos seres humanos con los mismos derechos», afirmaba con fuerza.

Nacida el 29 de abril de 1940, a los siete años su mamá la matriculó en el Conservatorio, hoy Amadeo Roldán, donde recibió clases de solfeo, teoría, piano y baile, porque se la pasaba cantando, en un idioma raro. «¿Sería un muerto extranjero que tenía al lado? A lo mejor, pero desde ahí sabía que era artista y, bueno, en la escuela me cogían para todo. Yo era la niña estrella de la escuela, con cinco años, seis años», contó en una entrevista.

Tenía 15 en el momento en que la llevaron a casa del maestro Ernesto Lecuona. «Estábamos en septiembre y yo sudaba como condenado a muerte. "¿Qué vas a cantar, comino?", me preguntó. Pesaba 80 libras. Estaba fea que partía el alma aquello. Le puse en el piano la canción. Él miraba y tocaba. Y cuando terminé me dijo que me incluiría en el concierto del 9 de octubre. Cuando llegó el día del concierto, si hubiera sido un muelle, no hubiera temblado tanto. Esto fue el 9 de octubre del 55. Esa es una anécdota hermosísima para mí».

También estuvo año y medio en los tiempos de gloria de Tropicana, donde conoció a Nat King Cole, y trabajó con figuras como Paulina Álvarez, la Emperatriz del Danzonete, acompañada por la orquesta dirigida por Armando Romeu.

A Los Modernistas se unió en abril del 61, atraída por el mundo armónico: un cuarteto inscrito ya en la historia de las agrupaciones vocales cubanas. «Le agradezco mucho a Fernando Mulens, a mis compañeros, todo lo que aprendí dentro. Éramos cinco personas con una seriedad tan grande para hacer lo que hacíamos. Aprendí muchísimas cosas, muchísimas cosas aprendí», enfatizaba.

Después vendría su extraordinaria carrera como solista que acabó por consagrarla. Sí, el público cubano la amó y ella vivió orgullosa que fuera justo de ese modo. «Si a alguien le pertenece un pedazo de esta Isla es a mí. Tengo un pueblo atrás: yo voy por la calle y la gente es tan buena, tan divina, tan amorosa, tan cariñosa...». Así siempre fue con Lourdes Torres hasta el final de sus días. Así será por toda la eternidad.

viernes, noviembre 06, 2015

LOS VIAJES DE GULLIVER JUNIOR

Por Alexander A. Ricardo (Tribuna de La Habana)

Gracias a su padre Gulliver junior viaja bastante seguido. Se le ve de gigante disfrutando en costas del Mediterráneo, o de enano aventurero sin problema en su vida, en su visa.

Zarpa a comparar si el azul de otros cielos es tan intenso como el suyo. Navegar en la flota de papá es un privilegio hereditario. Mientras transita por mares calmados, allá en su tierra, otros marineros solo ven pasar las gaviotas. Posee “barcos fantasmas” poderosos. Muy pocos logran verlos pasar.

Cientos de pergaminos narran las vivencias del elegido. Noches pausadas en las márgenes del Aomori. Barriles de vinos abiertos en playas hawaianas. Tardes de pesca en la bahía de Sidney.

El joven primogénito tiene libros coleccionando hojas de rutas; y siembra rosas náuticas al culminar cada travesía.

Una vez en casa no cuenta nada. Engaña a los coterráneos con anécdotas sobre naufragios. Describe olas enormes, tormentas interminables, criaturas marinas y las sirenas que cantan; luego agarra el saco y guarda el botín. Los trabajadores del muelle le llaman “mar-tirio”.

Quien fabricó su brújula no conoce nuevos horizontes. Pareciera resignado a seguir un único rumbo. Las manos de unos tejen las velas de otros.

Vuelve a levar el ancla, esta vez parte al norte, donde la frialdad del clima lo distanciaba tiempo atrás. Está bien abrigado y rodeado por secuaces. Abre el mapa y señala el destino. Mira a las estrellas en busca de buenos augurios, porque cuando niño nunca aprendió a nadar.




martes, mayo 05, 2015

CUBADEBATE ENTABLARÁ DEMANDA POR USURPACIÓN DE ENTREVISTA A ALFONSO URQUIOLA

Tomado de Cubadebate

El pasado 28 de marzo, nuestro periodista Michel Contreras se personó en la casa del manager de Pinar del Río, Alfonso Urquiola, con el propósito de entrevistarlo para Cubadebate y publicar esa conversación al finalizar los play off de la Serie Nacional que transcurría entonces.

Amablemente,Urquiola había accedido a responder a preguntas relativas a la eliminación de su equipo y otros temas beisboleros. La charla tuvo lugar en un ambiente informal con la presencia de autoridades deportivas del territorio, periodistas, el pelotero Donal Duarte y dos amigos suyos.

Sin que Contreras se percatara, uno de los acompañantes del capitán pinareño, funcionario de una empresa estatal, sentado a varios metros del entrevistado grabó toda la conversación con su teléfono móvil y posteriormente dicha grabación terminó en las redes sociales, sin el consentimiento ni del entrevistado ni del entrevistador. Además de la falta de ética más elemental que transparenta este hecho, el autor de la grabación clandestina violó flagrantemente el artículo 108 del Código Civil cubano, que protege los derechos de propiedad intelectual y artística.

Por tanto, Cubadebate establecerá demanda judicial al usurpador y exigirá que quienes reprodujeron la grabación robada en el espacio público digital del país, retiren de inmediato el audio o video de la conversación entre Alfonso Urquiola y Michel Contreras, o tendrán que someterse también a la sanción que establezca para estos casos la legislación cubana.



ALFONSO URQUIOLA: “ESTOY TAN DECEPCIONADO QUE NO VUELVO A DIRIGIR”

Por Michel Contreras (Cubadebate)

Después de casi veinte años en el periodismo, el pasado 28 de marzo tuve la sensación de que había logrado una entrevista perfecta. En mitad de la mañana de ese sábado, Alfonso Urquiola me había hablado sin pelos en la lengua –como es menester para que las entrevistas puedan ser perfectas– y salí de su casa con el entusiasmo de un novato en las andanzas de la prensa.

Por esos días se jugaba la postemporada de la Serie Nacional, y el constante viajeteo –una visita a Isla de la Juventud, dos a Matanzas y otras dos a Ciego de Ávila– apenas dejaba tiempo y energías para emprender la escritura de aquella conversación larga, vibrante y complicada. Así pues, decidí publicarla al final del campeonato, cuando volviera a casa y los ecos del torneo empezaran a diluirse en la fanaticada.

Tan lejos como estaba diciembre y, sin embargo, yo cruzaba el umbral de la inocencia. En medio de la final entre Tigres y Piratas, una llamada telefónica me ponía al tanto de que mi entrevista, la que tanto me llenaba de ilusiones, se había convertido en pasto de las redes sociales. Todo el mundo hablaba de ella. Súbitamente, el inefable encanto de lo inédito dejaba de existir, y perdí el interés por describir a mis lectores los detalles de la conversación con el manager de los tabaqueros.

De manera que ahora lo hago entre desanimado y deprimido, como el corredor que llega último en una maratón donde partía de favorito. Tan solo la obligación profesional lo empuja a concluir el recorrido, y es curioso, lo mismo le sucede al que suscribe, que golpea su viejo teclado de laptop con la esperanza de no volver a hablar jamás de este episodio oscuro.

A espaldas mías, alguien grabó la mayor parte del diálogo. Lo hizo a unos seis metros de distancia, medio parapetado en el respaldo de una silla que aparece todo el tiempo en escena, cómplice muda de un ejercicio de barato fisgoneo. No obstante, lo más grave no fue que ese alguien grabara nuestra charla, sino que irresponsablemente compartiera con otros las interioridades de un encuentro lleno de revelaciones personales en medio de un supuesto grupo de amistades.

Confiado en que el ambiente no ofrecía peligro, Urquiola –que es un hombre de verbo caliente– ni siquiera se puso una camisa y empezó a hablar a pecho descubierto, lanzando sus verdades a diestra y a siniestra con esa campechanía que lo distingue. Poca, muy poca hierba sobrevivió al paso de sus tropas.

Estaba herido. Mejor dicho, furioso. Era de la opinión que a Pinar lo habían desfavorecido y arremetió de frente contra todo, desde los mecanismos de trabajo de la Comisión Nacional hasta el desenvolvimiento de narradores y comentaristas deportivos.

Por supuesto, ni yo ni ningún periodista serio de este mundo publicaría textualmente lo que Urquiola me dijo. La razón es sencilla y la conoce todo aquel que domina las nociones básicas del periodismo: toda entrevista, tanto para Cubadebate como para el New York Times, necesita edición.

Personalmente, vivo enamorado de las declaraciones fuertes, quizás porque me suenan más sinceras. De ahí que valoro mejor al pelotero que confiesa “he venido a ganar el campeonato”, que al que, tímidamente, se limita a explicar que “el terreno dirá la última palabra”. No soy dado a editar ese tipo de expresiones que a otros les aterra publicar.

Por eso, cuando mi amigo Martínez de Osaba –presente en la entrevista– me preguntó si iba a omitir algo, le contesté: “Solo lo inevitable”. Esto era, las palabras obscenas, las incoherencias normales en la oralidad, y los duros calificativos dirigidos a la Comisión y los colegas de la radio y la TV.

(Esto último, por un razonamiento ético elemental. Lo anterior, porque se trata de una acusación que Urquiola, con toda seguridad, no había medido en toda su magnitud y trascendencia. Empleó la palabra “corrupción” como mismo podía haber dicho arbitrariedad o favoritismo. No por gusto la expresión exacta que utilizó fue la siguiente: “Para mí es una corrupción lo que hay. Unos favorecen a algunos y a otros no. Unos pueden hacer lo que les da la gana y otros no”).

Por fortuna, lo que circula por ahí no es la entrevista íntegra. Tiene 47 minutos, y yo grabé 1:08 horas de audio. De manera que algo novedoso quedó en mi poder de aquella tórrida mañana con Alfonso Urquiola, un respetable hombre de béisbol al que –consciente o inconscientemente– han infligido irreparable daño ante los ojos de decenas de miles de personas. Tal vez más.

Lo que sigue es MI entrevista, no esa versión en bruto que tan mal se escucha. Una entrevista que, sin cebarse en el sustantivo escandaloso o el adjetivo exagerado, pone sobre la mesa los rotundos criterios del mentor pinareño. Pero antes de la transcripción de nuestro diálogo, quiero dejar en claro una cuestión…

Varias personas, unas de buena fe, otras con evidente afán torquemadiano, me han sugerido que de haber realizado la entrevista a solas con Urquiola, no estaría pasando por este percance. Pero ocurre que no estoy facultado para botar a nadie en casa ajena, ni le puedo decomisar el teléfono móvil a la gente para evitarle la tentación de filmar a escondidas. Es un mal necesario en los tiempos que corren. Un riesgo que, por más prudentes que seamos, siempre gravitará sobre nosotros. Total, más difícil es atracar un banco, y pasa.

Sin más, tiene la palabra Alfonso Urquiola…

Yo he venido hasta aquí para hablar de la eliminación de Pinar…

-¿Qué quieres que te diga? ¿Tú no viste que varios equipos no ‘lucharon’ como debían los juegos? Eso es una falta de respeto. Pero pon que no los hayan ‘regalado’… ¿Cómo tú, sin terminar el calendario, vas a mandar a los refuerzos para sus provincias?

¿Y a qué crees que se debió ese repunte que tuvo Pinar del Río al final, que ganó 8 juegos de 9?

-A los muchachos. Ellos sabían que estábamos en una situación difícil y que nadie nos iba a regalar nada. Tenían conciencia de que todo el mundo saldría a jugarnos con todo para ver cómo nos sacaban de los playoff. No nos querían porque saben que somos un equipo difícil en esa etapa. Y eso que estábamos diezmados. Teníamos un 50 por ciento menos en el equipo: el shortstop titular, el catcher, un pitcher abridor que me ganaba 8 ó 9 partidos por año, el mejor cerrador, un jardinero como Madera…

Y a eso se le sumó la lesión de Torres.

-Sí. Y lo otro: ¿qué hizo Freddy Asiel? ¿Tú concibes un pitcher del equipo Cuba que solo te gane un juego y que tengas que hacer casi diez carreras para mantener la ventaja cuando lanza? Entre tres pitchers: Freddy Asiel, Torres y Baños, ganaron un solo juego después de la Serie del Caribe. Y al final solo necesitamos una victoria más para clasificar. Pero no estoy justificando nada. Con esa guerrilla salimos a ganar cada juego, ‘metimos’ ocho y bien ganados, porque los demás nos iban con todo, a matarnos.

¿Por qué tú crees que la gente no quiere jugar contra Pinar del Río en play offs?

-Por la tradición que tiene. La prueba está en cómo vinimos de menos a más con un equipo desarmado. Siempre que se ha acercado la final Pinar ha estado en plenitud de forma. No es porque sea el equipo mío, pero es y siempre ha sido un equipo competitivo.

El único juego que perdieron en ese tramo fue controversial…

-Ese es el juego que yo digo que nos quitaron, porque hubo una equivocación de un ampaya en una jugada de apreciación. Cada cual defiende lo suyo, pero que si te pones a pensar era un juego que para nosotros era esencial y a Ciego no le significaba nada.

¿Y estaba claro que el fildeo de Dennis Laza era de aire?

-Claro, si lo primero que hice fue pedirle al jugador que me dijera la verdad, le dije que yo no salía a reclamar para hacer papelazos. Me dijo: “Profe, la cogí de aire”. Le dije: “si no la cogiste no pasa nada” y me insistió en que la había cogido de aire. Lo vi protestando airadamente enseguida. Cuando tú ves a un tipo protestando así, tú dices: “este tiene la razón”. Puede ser que tú metas un número y protestes, pero cuando ves que no tienes la razón, hasta ahí.

¿No te habrá pesado también el juego que pierden por forfeit?

-Ese juego no fue nada. No estábamos ni en la mitad de temporada. Porque tú te pones a analizar y para nosotros la verdadera competencia empieza en la segunda vuelta. Se había logrado el objetivo: no estar muy lejos de los cuatro primeros lugares. Tú me haces esa pregunta porque ese juego tuvo un impacto, nada más. Ahí se violaron dos cosas. Primero, uno tiene derecho al replay, pero en caso de que haya confusión, predomina la opinión del árbitro y no fue así en ese caso. Y segundo, para decretar el forfeit hay un tiempo establecido en el reglamento.

Es curioso que hayan ganado mucho con un equipo desmantelado, y que al comienzo de la Serie (con las primeras figuras) les costaba bastante obtener victorias.

-Eso fue un problema psicológico, como muchos que aún tenemos. Tal vez influyó la disposición del atleta, el estado mental del jugador, una deficiente preparación física (aunque nosotros aquí siempre los preparamos bien), la estructura de la Serie, las paradas. Somos un equipo que crece con la competencia. Los primeros 45 juegos sorprenden a cualquiera. Si no te pones bien desde el punto de vista físico, mental, te pasan la cuenta. A Pinar a veces le pasa eso. Empezamos mal y cuando nos vemos apretados, reaccionamos y sacamos a relucir el nivel que tenemos. Por eso la gente no nos quiere en playoff. Si yo hubiera estado en la final con esa guerrilla que yo tengo, la historia hubiera sido otra. Con ese final que tuvimos, era contra cualquiera.

¿Es verdad que Freddy Asiel regresaba al roster si ustedes clasificaban?

-No. Yo le dije que era baja y eso no tenía marcha atrás. Por lo menos yo no hago eso. Si él salió porque no estaba dispuesto, por su bajo rendimiento, no puede entrar después.

¿Terminaste decepcionado de la Serie?

-Sí. Y ahora estoy tan decepcionado que no vuelvo a dirigir. Unos hacen lo que les da la gana y otros no lo pueden hacer. Yo te pongo una pila de ejemplos. De qué disciplina y organización me hablan en la pelota cuando un director sale a discutir por una bola o un strike. Discuten bola y strike y en el reglamento dice que no se pude, pero no sacan a nadie del juego. Hay equipos que tiene dos cargabates que se turnan las subseries, o muchos jugadores haciendo swing mientras el juego anda. ¿Dónde has visto a un manager que dirija fuera del dugout mientras la bola está viva? Aquí los hay que dirigen así y nadie dice nada. Luego nos llaman la atención a nosotros por un bolsillo por fuera (“dile a Fulano que se meta el bolsillo por dentro”) o por celebrar la victoria con la gorra hacia atrás. ¿Cuándo tú has visto que alguien vestido de pelotero se ponga a conversar con las gradas desde el terreno? Eso nada más se ve aquí, chico. ¿Dónde no hay una sanción para el ampaya? Yo no quiero saber más de pelota.

¿Y ese nivel de desastre fue lo que te desmotivó?

-No quiero saber más de eso.

A pesar de esa desmotivación, ¿no crees que el equipo te necesitará?

-Me pueden necesitar, pero llega un momento en que uno llega al límite. Mi decisión no tiene nada que ver con Pinar del Río y en lo que pueda ayudar, ayudaré.


¿Crees que Pinar fue perjudicado?

-Eso no es de ahora. Pinar siempre ha sido perjudicado y así ha ido contra todas las banderas, empezando por la prensa, que en la 50 Serie Nacional nos daban en el lugar 12 ó 13 y fuimos campeones. Yo no soy perfecto y puedo equivocarme. El que toma muchas decisiones tiene que equivocarse a veces y más en el béisbol, donde muchas veces son espontáneas. Pero yo hago una y decían “no, no, no, ¿cómo es eso?”. Así pasó mucho en la Serie del Caribe. Decían: “¿por qué deja a Luis Alberto, que no ha bateado?”, pero no aclaran que yo tuve que dejarlo porque el torpedero regular había desertado, el juego estaba empatado y Valdés era quien más impulsaba el empate o la ventaja. Lo que pasa es que vino el muchacho y bateó a la hora buena. Sí te digo una cosa mi hermano, la historia se escribe con hechos y la mía está escrita. Yo no soy mejor que nadie, pero para ser mejor que yo hay que tener todos los títulos que yo tengo. Y yo no sé cómo yo hago, pero contra viento y marea, yo gano. Y si ha sido equivocándome, ah, bueno, quiero seguir equivocándome. Yo no sé ni cambiar una goma del carro, pero de pelota no hay quien me haga un cuento.

Entonces, hay muchas cosas que andan mal…

-Muchas. ¿Qué es lo primero que debe hacer la Comisión antes de empezar la Serie? El aseguramiento logístico de todo. Tú vas al box mío y no tiene la misma altura que otros. Lo primero que deben hacer es revisar los terrenos. ¿Dónde tú has visto que se utilicen bates sin que se sepa de qué madera son o cuáles son sus diámetros? Aquí hay muchos bates que están fuera de regla y a nadie le importa eso. ¿Quién revisa? Nadie. Nos estamos engañando. Nosotros ganamos la Serie del Caribe, que fue un torneo con buena calidad, pero donde no estaban los jerarcas. Tenemos buenos peloteros, sin embargo vamos a los Centroamericanos, a los Panamericanos, a la Serie, y ganamos y decimos: “¡Qué clase de campeonato!”, pero ¿a quién le ganamos? Ahora si tú me dices un Clásico Mundial, al que van los de verdad… ahí sí hay un nivel real.

Y tú crees que la eliminación de Pinar se dio solo debido a las deserciones, las decisiones arbitrales, etc. ¿No hay ninguna causa interna? ¿No hay algo que funcionara mal en el equipo?


-Al principio (te voy a ser sincero) hubo su incertidumbre por el estímulo de la victoria en la 53, pero eso se subsanó. Eso se habló. Se tuvo claro que ellos son peloteros y que hay que hacer el trabajo porque es sagrado. Lo de nosotros es jugar y con ganas. Tenemos una responsabilidad con el pueblo, los amigos, la familia… que es más grande que todo lo que pueda pasar. Hay que exigir con la frente en alto. Yo siempre les dije que había que jugar pelota y que quienes tuvieran deudas con nosotros no podrían dormir.

¿Y no afectó que después tuvieras que dejar peloteros tuyos e ir con un equipo Cuba a la Serie del Caribe?

-No. Se vio que luego de la Serie el equipo se mantuvo e incluso subió su rendimiento. Allá fueron los que se habían ripiado por Pinar. Yo quisiera que hubiera ido el equipo completo, pero había que responder a una política de trabajo. Conmigo fueron todos los que se sacrificaron más y se echaron el equipo al hombro. Dime uno que no haya ido.

Vladimir Baños…

-No tenía que estar. Y él sabe que lo defendí hasta el último momento, pero él mismo se buscó no ir. No fue por ningún problema técnico. Pregúntale por qué no fue y te responderá. No fue que nosotros lo dejamos. Hasta el gordo Peraza fue y no tenía que estar porque llevaba tres años sin rendir. Sin embargo, fue. Yo hubiera preferido ir con todos, pero eso se escapaba de mis manos. ¿Tú crees que yo voy a querer dejar a los que día a día se joden conmigo?

¿Y cómo se te dio ese milagro? ¿Cómo ganaste el torneo ganando solo tres juegos de seis?

-Por los meetings. Yo los juegos los gano en los meetings. Todos esos equipos eran más integrales que nosotros. Yo fui con gente lesionada, compadre; con peloteros limitados. Además, ese es un torneo muy intenso por la estructura que tiene, es de muerte súbita. Hay procesos de adaptación, ajustes, que llevan tiempo y eso es lo único que no tienes allí. Sin embargo, el equipo increíblemente se fue ajustando y fuimos mejorando el nivel. Comenzamos tirándole a bolas muy malas, con mucho estado de ansiedad, y después cogimos el ritmo.

Y con la ayuda del árbitro de primera…

-Eso está en el juego. Yo pienso que allí el arbitraje tiene un nivel tremendo desde todo punto de vista. Fíjate que el que ampayea detrás de home tiene una zona de strike muy definida y de ahí no se sale. La zona es pareja para todos. Pero aquí es como una mesa de billar: una bola por la cabeza, strike; una pegada al home, strike; una por dentro, strike. Siempre se dice que no quieren equivocarse, que si son seres humanos, que si hay que perdonarlos… El trabajo de los árbitros debe mejorar. Y si trabajan mal, deben ser sancionados por un tiempo o con multas y hay que traer a otros. Lo que no se puede es seguir como hasta ahora.

¿Qué posibilidades le ves a este Pinar debilitado en la Serie 55?

-Será como armar un rompecabezas. Hay muchas deficiencias que arreglar. Es bien difícil. Sin embargo, yo he tenido que armar ese equipo tres veces porque las tres veces se ha desintegrado y lo he podido hacer en un año o dos. He tenido suerte también con eso. Fíjate si es difícil, que hay provincias que nunca han llegado a un play off y se pasan la vida tratando de mantener un equipo. Pero nosotros nos mantenemos siempre en la pelea, siempre estamos ahí. Es muy complicado formar un conjunto completo. He ganado tres veces, pero con trabajo y ante retiros, deserciones, lesiones, etc. Le gané a la aplanadora de Santiago y no sé si fue milagro, pero lo hice. Con equipos rehechos, que cogimos desmantelados, en la 49 y en la 50 Serie, fuimos ganando. Yo hablaba con la vieja mía antes de morirse y le decía que Dios existía para todo el mundo, pero que a mí me llevaba tenso. Todo lo que he logrado ha sido con mucho sacrificio.

¿Quién es el hombre indicado para tomar las riendas del equipo?

-Habría que pensarlo bien. Al director no le basta con saber de pelota. Ricardo Gallardo sería una opción, pero hay que ver cómo sale eso. No es lo mismo estar de asistente que tener todo el peso sobre los hombros, la reacción puede ser diferente. Hay quien funciona de segundo, pero no como capitán.

¿Es Pinar del Río un equipo complicado?

-No es un equipo difícil. Yo pienso que lo que hay que tener con los muchachos es una línea de trabajo, desde el punto de vista técnico y social. Lo más importante es que funcione la dinámica de grupo, que seamos como una familia, que se desarrollen valores, que se cuiden unos a otros, eso es lo que no puede faltar. En los equipos siempre hay quien es más regado o rebelde, pero la cosa está en unirlo al grupo y adaptarlo a la mayoría. Hay que concientizar que uno está frente a un grupo. Yo les enseño siempre cuándo se puede hacer algo y cuándo hay que estar quieto en base. Ellos me conocen y saben cuándo la cosa está mala porque yo estoy ‘encabronado’, como decimos en Cuba.

¿Eres partidario de una estructura larga?

-En 45 juegos cualquiera se cuela. A veces se te quedan equipos que pueden llegar y se van ajustando. Por lo menos tienen que ser 60 juegos. Ahora te hablan del campeonato sub 23, pero eso es un desastre. Si tú vas a hacer una Liga de Desarrollo, tiene que ser como una sucursal. ¿Por qué tú tienes que cerrar el libro y decir: menores de 23? Hay jugadores de posición que tienen 24 ó 25 años y que no pueden jugar debido a ese límite. ¿Y dónde juegan esos tipos que no pueden jugar y tienen el talento? Tú tienes que dejar eso abierto. No es que tú te me aparezcas con tipos de 28 años, pero por ejemplo, nosotros tenemos un pitcher de 24 años, tira 90 millas y no ha lanzado. ¿Cómo tú vas a cerrar a un jugador así?

Y pese a la eliminación, ¿terminaste satisfecho con la actuación del equipo?

-Sí. Los muchachos hicieron lo imposible. Yo digo que yo clasifiqué. El equipo mío tiene la bandera alta. Gané casi lo mismo que el año pasado, 48, y no clasifiqué. Me decían: “Profe, vamos a guapear con lo que tenemos”. Yo clasifiqué. Ahora, pasan cosas que decepcionan a uno y no se habla de ellas. Yo creo que el único que tira ‘bombas’ eres tú, pero estás disparando desde un lugar al que todo el mundo no tiene acceso. Yo siempre he dicho: no creas en el hombre que habla con la mente, sino en el que te habla con el corazón. Porque los discursos uno los elabora a conveniencia, pero ¿quién elabora lo que dice con el corazón?

¿Y qué tú harías por la pelota cubana para que mejore?

-¿Yo? Nada. Ya yo hice. Ya yo no puedo hacer nada porque a lo que tengo acceso es al equipo mío, a lo otro yo no tengo acceso. Yo digo una cosa: hay que poner a la gente que vive para el béisbol y no a los que viven del béisbol. Ya a mí nadie me puede exigir nada. Yo he hecho lo que he tenido que hacer. Y creo que he hecho bastante por el béisbol.