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jueves, febrero 26, 2015

EL SABIO FELIPE POEY, CUBANO DE CIENCIAS Y LETRAS

Por Marta Denis Valle (Cubaperiodistas)

Sensible a su entorno, a las letras y el buen decir, Felipe Poey obvió el camino de la abogacía para abrazar el magisterio y la vocación naturalista de su niñez, hasta convertirse durante su larga vida en el primer gran científico cubano.

Era Poey un enamorado de la naturaleza cubana desde aquellos años que saco en mano colectaba mariposas y, otras veces, tomaba para observarlos y dibujarlos todo tipo de peces del país; y -en horas de ensueño- escribía sus églogas a Silvia y El Arroyo, el soneto Furor Escolástico y más versos agradables al oído o el fino humor filosófico de El gato pensador.

Despedida de Guanabacoa, una quintilla bien combinada de versos octosílabos, musicalizada por otro autor, llegó a ser una canción popular a mediados del siglo XIX.

Su gusto por estos temas lo llevó, siendo adolescente, a preparar un tomo manuscrito de Fábulas Escogidas (1816), de varios autores, largo tiempo en su poder, que utilizó en un ciclo de clases de lectura en alta voz, en el Liceo de la Habana, en 1858 (se conserva en la Biblioteca Nacional José Martí).

Aquel muchacho de ascendencia franco-cubana unía su firma a las de varios condiscípulos, en el Observador Habanero (1820-1822), un efímero “periódico político, científico y literario”, publicado en la capital a la luz de la libertad de imprenta dictada por las autoridades.

“…era un sabio muy literato, tan amigo de Couvier como de Virgilio”, escribió Enrique José Varona, en 1888, en ocasión de la publicación de sus Obras literarias, y José Martí señaló certero “el ingenio de Poey” (Patria, 1893).

A veces la grandeza de sus aportes científicos deja en un segundo plano la utilidad de sus textos escolares que mostraron a los cubanos el exuberante país donde vivían, las características de su naturaleza y las costumbres de su gente, impregnando a cada palabra un sentimiento de amor patrio.

Existen referencias respeto a la sabiduría, erudición y su encanto para explicar las lecciones, con tanta sencillez y claridad, que cautivaba a los alumnos, intercalando aspectos interesantes de sus viajes y excursiones científicas, y algo de literatura; vestido con ropa de otros tiempos y calzado de botas toscas que hoy llamaríamos ortopédicas artesanales.

Estudiaba concienzudamente un asunto y lo exponía con suma claridad, descendiendo a los más íntimos detalles, según su discípulo Carlos de la Torre Huerta (1858-1950), quien fuera también un notable naturalista, investigador y profesor.

LOS CAMINOS DE POEY

Poco se conoce de su infancia llena de dificultades económicas, separación familiar y quebrantos de salud. A la edad de cinco años viajó con su familia a Pau, Francia, donde falleció el padre poco después; la madre regresó a Cuba y Felipe permaneció en ese país hasta aproximadamente 1815, fin del régimen napoleónico.

Allí sufrió una enfermedad –posiblemente poliomielitis- que le dejó secuelas en las piernas y parálisis en la mano derecha.

Aunque tuvo primos cubanos adinerados y su hermana María de las Mercedes –casada con un potentado-, Felipe Poey Aloy, vivió de sus escasos recursos económicos (sueldo de profesor universitario, algunas casas urbanas de su mujer y el cobro de derecho de autor de libros de texto), de acuerdo con su testamento.

Amante de la investigación, ya en sus años mozos, comenzó la fragua de su pensamiento científico y conciencia cubana en las aulas del Colegio-Seminario de San Carlos y San Ambrosio (1818-1821); fue alumno de los presbíteros Félix Varela (Filosofía) y Justo Vélez (cursos de Derecho Patrio y también de Economía Política).

Una tesis del joven Poey, que Vélez estimó con méritos y dispuso publicar en 1820, se pronunció por facilidades a los colonos blancos, el fomento de la pequeña propiedad agraria y el comercio libre.

Hizo el examen final sobre Derecho Patrio, y obtuvo el título de bachiller en leyes (1821); entonces viajó a España para graduarse de abogado, en un momento especial denominado Trienio constitucional (1820-1823).

Todo le indicaba un futuro prometedor en ese campo y se ocupó de su preparación, aunque no constituía su verdadera vocación.

En Madrid asistió a los cursos de Derecho Público Constitucional que impartía en el Ateneo el catedrático español Faustino Rodríguez Monroy y obtuvo certificado de profesor de la Academia Nacional de Jurisprudencia (Derecho Civil y Canónico).

Durante su estancia leyó abundante literatura de autores españoles y también realizó investigaciones en archivos y bibliotecas acerca de la conquista española de Cuba, con el propósito de escribir una historia sobre el descubrimiento; entre otros textos consultó las obras del padre Bartolomé Las Casas y de Pedro Mártir de Anglería.

Según sus biógrafos, Poey fue orador de una Junta Patriótica Constitucional y huyó precavidamente de España al ser restaurada la monarquía absoluta, en 1823, aunque no existían órdenes judiciales en su contra.

Mientras su maestro Varela, diputado a las Cortes (condenado a muerte), escapa de España a Gibraltar, en 1823, y luego arriba a Estados Unidos para siempre, Poey imprime un cambio radical a su vida, a la edad de 25 años.

El 22 de abril de 1824 contrajo matrimonio en La Habana y, en 1826, con la esposa y el primer hijo (Andrés) viajó a Francia –la tierra de sus ancestros- donde permaneció hasta 1833.

En su equipaje llevó 85 dibujos de peces cubanos y un barril de aguardiente que contenía unas 35 especies, fruto de sus observaciones de la naturaleza cubana; a Cuba volvió un Poey más culto en literatura y lenguas con avances en su autoformación como científico.

Allá perfeccionó su francés y estudió las lenguas y literaturas clásicas, en especial el latín, llegó de primera mano a la nueva literatura francesa y, se dice, obtuvo el título francés de abogado, pero no ejerció esta profesión.

Y algo muy importante, conoció a integrantes de la comunidad científica francesa, entre ellos el innovador de las Ciencias Naturales George Cuvier (1769-1832), creador de la anatomía comparada y la paleontología, con quien colaboró en su Historia Natural de los Peces.

Esta experiencia le permitió reanudar sus primitivas tareas, al regresar a Cuba, más preparado para los estudios ictiológicos y dibujar con más inteligencia y corrección, según afirmó años después.

Su vuelta a Cuba ocurrió tras la muerte del monarca absolutista Fernando VII y el inicio de la regencia de su viuda María Cristina de Borbón, ejercida de 1833 a 1840, por minoría de edad de su hija Isabel II, apoyada por sectores liberales burgueses.

Discreto en sus decisiones, sus biógrafos divagan sin informaciones precisas, acerca de su anterior salida y los motivos de su vuelta al país que lo vio nacer y de su permanencia en el mismo, a pesar que el ambiente político no resultó exactamente como lo esperaba.

Pronto Poey tuvo que comparecer ante el nuevo capitán general Miguel Tacón a causa de una caja de libros proscriptos por las autoridades que llegó al puerto habanero, procedente de Paris, y que el destinatario dijo desconocer y no había solicitado.

El mandato de Miguel Tacón (1834-1838), se caracterizó por la relegación a un segundo plano político a la aristocracia criolla y sus voceros, en beneficio de la burguesía peninsular que ascendía por medio de los liberales a un primer plano en España.

Se vio involucrado también en el incidente de la Academia Cubana de Literatura, proyecto aprobado por la Regente el 25 de diciembre de 1833, y rechazado por sectores criollos reaccionarios, lo cual generó una fuerte polémica.

Entre los 27 académicos de número, estarían José de la Luz y Caballero (1800-1862), Felipe Poey y su condiscípulo en San Carlos y defensor ardoroso de la misma, José Antonio Saco (1797-1879), a quien Tacón expulsó de Cuba, en 1834, y prácticamente vivió en el extranjero, casi el resto de su vida.

MAGISTERIO Y OBRAS

Poey enfiló sus pasos por el rumbo definitivo como docente, autor de textos escolares para distintos niveles y de gran repercusión en el desarrollo de la educación, la cultura y las ciencias en Cuba; participante en numerosas tertulias y medios de prensa, hizo también crítica literaria y científica.

Durante esa década inició la publicación de sus trabajos zoológicos y de diversos temas en revistas y periódicos cubanos, junto con su labor docente.

En 1835 integró el claustro del famoso Colegio San Cristóbal de La Habana (conocido como Carraguao), junto con José de La Luz y Caballero, en el cual estudiaron Pedro (Perucho) Figueredo, Antonio y Eusebio Guiteras, y Francisco Vicente Aguilera, entre otros personajes significativos para la historia de Cuba.

Dados sus amplios conocimientos, impartió en la enseñanza primaria las asignaturas de Geografía de Cuba y Geografía Moderna; y en la secundaria, Lengua Francesa y Lengua Latina.

Catedrático de Zoología y Anatomía Comparada, desde 1842, en la Universidad de la Habana; en 1863 pasó a ocupar la de Zoología, Botánica y Mineralogía con nociones de Geología; en 1882, a petición propia, quedó solo a cargo de la disciplina Zoografía de vertebrados vivientes y fósiles, hasta el día de su fallecimiento en plenitud de facultades.

Escribió sus propios textos para las enseñanzas primaria y secundaria y elaboró guías de contenido e índices de la universitaria, así como obras de divulgación, entre otros libros:

-Fue autor de Compendio de geografía de la isla de Cuba (1836) (1), la primera obra de su tipo en el país durante muchos años (19 ediciones hasta 1860), la cual iba mejorando didácticamente y actualizando contenidos, al agotarse cada impresión. La octava edición (1848) incluyó un Atlas de 28 mapas litografiados para las escuelas primarias, el primero de su tipo impreso en Cuba, elaborado por su hijo Andrés Poey Aguirre (1825-1919). La siguiente (1849) apareció con un compendio sobre la geografía antigua, mientras que la número 15 pasa a llamarse Geografía física y política de la Isla de Cuba (2).

-Cartilla Geográfica (1839, 1855) para la enseñanza primaria.

-Compendio de Geografía Moderna para los colegios y escuelas secundarias, 1840. (3)

-Curso de Zoología, 1843.

-Curso elemental de mineralogía, con apéndice Consideraciones ortográficas  (tres ediciones 1872, 1878 y 1883).

Su obra cumbre Ictiología Cubana o Historia natural de los peces de Cuba (manuscrita) contiene el estudio de 758 especies de peces cubanos (125 nuevas para la ciencia), con detallada descripción de cada una de ellas y representadas por mil 300 individuos de todas las edades y otras muestras de escamas, esqueletos completos, medio esqueletos, vísceras completas, cabezas y aletas. (80 páginas de texto y 10 tomos de atlas). Fue enviada en barco a Holanda, el 25 de febrero de 1883.

En homenaje al bicentenario del gran sabio cubano la Editorial Academia publicó Felipe Poey Estudio Biográfico, La Habana, 1999, y la Universidad de la Habana su Ictiología Cubana, en dos volúmenes (mil 502 páginas y 976 páginas) y un atlas con 572 ilustraciones realizadas a mano por Don Felipe Poey y Aloy.

Pertenece a la Colección Clásicos del Pensamiento Cubano realizada por investigadores de la Casa de Altos estudios Fernando Ortiz de la Universidad de La Habana, incluida también en la Biblioteca Digital Cubana (http://bdigital.bnjm.cu/).

Otras obras:

-Centuria de lepidópteros de la Isla de Cuba (Paris, 1832), primer trabajo sobre las mariposas cubanas, nuevas o poco conocidas.

-Revista zoológica de la Isla de Cuba (El Artista, La Habana, 1849), que introdujo en varios números de esta publicación capitalina.

-Memorias sobre la Historia Natural de la isla de Cuba (Volumen I, 1851 y Vol. II, 1856-1858).

-Repertorio físico-natural de la Isla de Cuba (Tomo I, 1865-1866; Tomo II, 1866-1866), contenía también colaboraciones de científicos de Cuba y el extranjero.

-Obras Literarias, 1888. Compilación de sus trabajos, en prosa y versos, dispersos en periódicos y revistas, que calificó de “un arte de lujo cultivado las más veces por puro pasatiempo”. (4)  Sus primeros versos son de 1824, publicados en 1834 en la Revista Bimestre Cubana.

Al respecto incluimos la siguiente valoración especializada: “Si en los textos científicos de Felipe Poey, especialmente los de geografía e historia natural, se perciben sus dotes artísticas en las descripciones de la naturaleza y costumbres cubanas, en los escritos propiamente literarios, en prosa o verso, se descubre la pupila del científico capaz de captar las variadas cualidades de nuestro paisaje, que plasma con una expresión no despojada de rasgos neoclásicos”. (5)

Notas:

Poey Felipe. Compendio de geografía de la isla de Cuba. Parte I Topografía. Imprenta del Gobierno y Capitanía General de S.M., La Habana, 1836; dedicada al maestro de los maestros, su amigo Luz y Caballero.

Poey Felipe. Geografía física y política de la Isla de Cuba. Imprenta y papelería de Barcina, La Habana, 15ta edn.

Poey Felipe. Compendio de Geografía Moderna para los colegios y escuelas secundarias. Imprenta del Gobierno y Capitanía General de S.M., La Habana, 1840.

Poey Felipe. Obras Literarias. La Propaganda Literaria, La Habana, 1888.

Historia de la literatura cubana. Tomo I (Página 345). Editorial Letras Cubanas, 2005.

FELIPE POEY ALOY (1799-1891)

Profesor de varias disciplinas más de 50 años, eminente naturalista e ictiólogo de fama internacional Felipe Poey nació en La Habana el 26 de mayo de 1799, hijo del francés Juan Andrés Poey Lacase y de la criolla (cubana) María del Rosario Aloy Rivera. Trabajó hasta su fallecimiento, el 28 de enero de 1891, en su casa de la calle Prado, y velado en la Universidad de la Habana donde años después fueron llevados sus restos en una pequeña urna.

Fundó en 1839 el Museo de Historia Natural y dejó una importante obra científica. Era Profesor universitario desde 1842, luego decano de la Facultad de Ciencias y, por sus muchos años de docencia, distinguido como Catedrático de Término.

Su estudio de varias décadas Ictiología cubana, recibió Medalla de Oro y  Diploma de Honor en la Exposición Internacional de Amsterdam, en 1883; depositado el manuscrito en la Biblioteca del Museo de Historia Natural de Madrid, la obra permaneció más de un siglo inédita; fue publicada íntegramente en Cuba, en el año 2000.

Colaboró como divulgador científico y literario, con traducciones y artículos propios, en numerosas publicaciones nacionales y extranjeras, entre ellas: El Plantel, el Faro Industrial, El Artista, Memorias de la Sociedad Económica de Amigos del País, Revista de La Habana, La Luz, Revista Habanera, Ateneo, La Piragua, Floresta Cubana, El Liceo, Revista de Cuba, Revista Bimestre Cubana, El Fígaro; Anales del Liceo de Historia Natural (Nueva York) y Anales de la Sociedad Española de Historia Natural.

En Cuba fue Miembro fundador de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales (1861) y presidente de la Sociedad Antropológica (1877), también socio de mérito de la Sociedad Económica de Amigos del País (1838).

Tuvo relaciones con eminentes naturalistas del mundo y perteneció a prestigiosas instituciones científicas extranjeras. Amigo de pescadores cubanos, más de una vez se apoyó en ellos; tuvo en cuenta la sabiduría popular y cuanta fuente científica o literaria consideró útil.


sábado, octubre 04, 2014

LAS DISCULPAS DE LABIOFAM Y LAS "CULPAS" DE LA PRENSA


Una disculpa que inculpa no es disculpa. No se expía un yerro inculpando a otros

Por Omar George Carpi (Cubaperiodistas)

Con una mezcla de irritación y desencanto he leído la carta de disculpa del Grupo Empresarial Labiofam por el incidente suscitado a raíz de la presentación de dos perfumes que llevarían como marcas los nombres de sendos próceres entrañablemente queridos por los cubanos y los revolucionarios de todo el mundo.

La misiva está dirigida a los familiares del Comandante Hugo Chávez Frías y está firmada por el Doctor José A. Praga Castro, director de Labiofam. Me decepciona una respuesta tan justificativa.

Que tanto envases como etiquetas tuvieran “carácter provisional” no quiere decir que no estuvieran en trance de convertirse en definitivos; ni que no se hubiera realizado aún “ninguna acción de registro ni mucho menos de comercialización para una red de ventas” no deja claro si se haría en un futuro. 

Es más, en el supuesto de que todo fuera tan experimental como quiere sugerir la carta, el hecho de mezclar nombres tan venerados, aún para mostrar el resultado de una investigación, es lo suficientemente irreverente como para provocar reacciones tan adversas por parte de muchos de los que estuvieron al tanto del suceso.

Hasta aquí lo que me decepciona. Pero lo que me irrita es que se le haga pagar a la prensa los platos rotos de este incidente. Ni siquiera importa que la impugnada periodista sea de aquí o de acullá. Lo que molesta es cómo se trata de buscar en los medios el chivo expiatorio para un torpe proceder.

No, la periodista de AP no hizo un show mediático, ni alimentó con su ejercicio profesional “la voraz campaña de desinformación a la que someten a nuestra nación y al mundo”. Si bien este axioma esgrimido ahora, es parte de un contexto de agresión real, no viene al caso.

El show se promovió mucho antes, cuando en un congreso, al que por cierto tuvo acceso la prensa internacional, se inició una acción de marketing cuyos fines no podían ser otros que los de llevar ambos productos al mercado. Una presunta “falta de previsión”, esgrimida como disculpa de por qué la noticia le dio la vuelta al mundo no se achaca a los promotores de la iniciativa ni a la propia naturaleza de esta. De ninguna manera. Lo que falto prever, según Labiofam, fue la actuación de una periodista “mal intencionada”.

La colega no inventó nada cuando puso en boca del investigador Mario Valdés Rodríguez, autor también de la propuesta de los nombres, la aseveración de que tal paso se había dado con el consentimiento de los familiares del Che y de Hugo Chávez. Semejante afirmación entraña una responsabilidad fuera de todo cuestionamiento.

Tampoco fue invención de la periodista lo que declararon Isbel González, vicepresidente de investigación y desarrollo y otros especialistas y funcionarios del Grupo Empresarial, entusiasmados no sólo con los resultados del experimento, sino también con sus perspectivas. Al menos ninguno ha desmentido sus declaraciones.

Una idea puede crecer “desde un sentimiento hermano y solidario”, pero puede torcerse en el camino. Y no precisamente por “los mezquinos intereses de una prensa que miente y ataca”. ¿En qué se mintió? ¿A quién se atacó?

No dudo que la estrategia, más allá del horizonte comercial, pretendiera un fin noble. Es más, abogo por que las anunciadas medidas disciplinarias que se tomarán contra los responsables, tengan un carácter más aleccionador que punitivo.

Entonces, vale la disculpa. Pero no así. No se expía un yerro inculpando a otros. Y al menos en este caso, no creo que la “maldita” culpa sea de la prensa.


viernes, mayo 30, 2014

SOBRE EL CASO DEL FOTÓGRAFO RAMÓN PACHECO, DEL PERIÓDICO GIRÓN

Información sobre la investigación realizada con relación a los incidentes ocurridos el 30 de marzo en el estadio “Sandino” de Santa Clara, donde fue detenido Ramón Pacheco Salazar, fotorreportero del periódico “Girón” de Matanzas

Tomado de Cubaperiodistas

Una comisión de trabajo integrada por Enrique Villuendas, funcionario del Departamento Ideológico, y Juan Carlos Ramírez, jefe del Departamento de Organización de la UPEC Nacional, investigó los hechos para su esclarecimiento.

La comisión visitó las provincias de Matanzas y Villa Clara; estudió lo que se publicó sobre el tema en blogs y redes sociales; vio las filmaciones que se conservan; leyó los estados de opinión que hubo en Matanzas, y realizó 16 entrevistas a cuadros del Partido y periodistas de ambos territorios y a oficiales del MININT en Villa Clara. Se intercambió con el propio Pacheco durante 2 horas 45 minutos.

Quedó demostrado que, tras concluir el juego del playoff semifinal de béisbol entre los equipos de Villa Clara y Matanzas, en las áreas exteriores del estadio “Sandino”, se produjo una alteración del orden público que involucró a parte de la afición matancera y a integrantes de la Brigada Especial de la PNR (“boinas negras”). Pacheco comenzó a tomar fotos del incidente.  A pesar de estar ejerciendo su profesión y portar credenciales que lo identificaban como periodista, fue detenido y conducido a la unidad de la policía, donde permaneció por 20-25 minutos, hasta que tras la revisión de su credenciales de prensa "y a instancias del Primer Secretario del Partido en Villa Clara, quien se enteró del incidente en el propio “Sandino” fue trasladado de vuelta al estadio. Su cámara sufrió desperfectos, que se solucionaron esa propia noche por gestiones del Partido, y perdió 2 aditamentos (el parasol y la tapa). No fue golpeado (como erróneamente circuló en algunas redes sociales), ni estuvo en un calabozo.

Esa misma noche-madrugada, Dagoberto Arestuche (periodista) y Pacheco transmitieron a “Girón” la información y las fotos sobre el juego de pelota desde el órgano de prensa villaclareño “Vanguardia”, medio donde recibieron toda la cooperación posible.

Se creó un lamentable vacío informativo sobre el tema, que fue señalado en el sitio “La Joven Cuba”, y en comentarios en Cubadebate y las redes sociales. El periodista de “Girón” Arnaldo Mirabal, aunque cometió algunas imprecisiones por no tener en un primer momento todos los elementos, sí reveló en su blog lo sucedido y dio una importante contribución a la investigación.

Se entregó el informe de la comisión a la Jefatura del Ministerio del Interior.  Este organismo, que realizó su propia investigación, coincidió con los resultados de la comisión creada por el Partido, reconoció deficiencias en la actuación de sus fuerzas y expresó su voluntad de evitar situaciones similares.


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domingo, octubre 27, 2013

CONECTIVIDAD A INTERNET: EL ÚLTIMO KILÓMETRO... LA CLAVE DEL ÉXITO


Por Rafael de la Osa Díaz (Cubarte)
Tomado de Cubaperiodistas

Reza un viejo axioma de las comunicaciones que el máximo de velocidad de una conexión depende del tramo más lento del enlace.

Puedo sonar un poco extraño o sin mucho sentido, pero cuando una persona se conecta a una red y establece comunicación con otro punto de la misma, esta comunicación no es un enlace directo entre ambos puntos, con las mismas características en todo su trayecto.

Por ejemplo, cuando una persona se conecta desde determinado lugar por una línea telefónica a través de un módem (equipo que permite conectarse a través de una llamada telefónica) para alcanzar una red como CUBARTE, y al lograrlo trata de establecer comunicación directa con otra computadora ubicada, por ejemplo, en el ICAIC (Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos, entidad que forma parte de la red CUBARTE), está pasando por una conexión telefónica cuya velocidad de trasmisión nunca es superior a los 64 Kbps (Kilo bits por segundo), hacia una planta telefónica digital que enruta la llamada a través de una conexión dedicada (flujo de datos E1) hacia el nodo de CUBARTE, en donde entra a una red de computadoras a 100 Mbps (Mega bits por segundo), pasa a un canal inalámbrico de 1 Mbps y entra en otra red de computadoras interconectadas a 100 Mbps. Es evidente que los canales cambian y las velocidades con que se mueven los datos en cada uno de ellos también.

Resulta lógico suponer que esa persona de que hablamos, nunca logrará enviar o recibir datos a una velocidad mayor a 64 Kbps que es el enlace de menor velocidad dentro de esta conexión de ejemplo.

Por lo general el enlace de menor velocidad es el que conecta al usuario final a la red, ya que el resto de las conexiones tienen casi siempre mayor velocidad de trasmisión ante la necesidad de manejar flujos de datos mucho mayores y múltiples. A ese tramo final que permite la conexión de un usuario final con una determinada red es a lo que llamamos “Conexión del último kilómetro”.

Si algo puede influir en el resultado final, además de la velocidad del tramo más lento, es el nivel de congestión del resto de las conexiones. Nos referimos entonces a que la cantidad de solicitudes y datos que viaja por uno de estos tramos supera la capacidad real del mismo para atenderlos, con lo que se provoca una demora (delay) controlada por el sistema de trasmisión a lo largo de todo el trayecto.

Entonces, si bien la demora en una conexión de redes de datos puede estar asociada a diferentes factores, lo que sí determina el máximo de velocidad a alcanzar está asociado a la velocidad del tramo más lento de la conexión, casi siempre vinculada a la conexión del último kilómetro.

Es lógico que la conexión del último kilómetro sea el tramo de menor velocidad, toda vez que se sobrentiende que es el canal que menos datos a la vez tiene que trasmitir por tener menos usuarios concurrentes que el resto en el mismo servicio, incluso pudiendo ser uno solo.

Como el objetivo de este artículo es comentar sobre las posibilidades de acceso a Internet en Cuba de manera individual (o sea, desde los lugares de residencia de las personas), a partir de la problemática de solucionar los problemas del “último kilómetro”, pues nos centraremos en las  posibilidades tecnológicas más comunes y probables de utilizar.

DIFERENTES VÍAS, DIFERENTES MODOS

La variante que más hemos conocido durante todos estos años es el enlace conmutado. Este se realiza mediante un módem (viene de la combinación de las palabras “modular/demodular”) que no es más que el equipo que convierte la señal de datos en el pulso que será trasmitido a través de la línea telefónica, al final de la cual habrá otro módem que realiza el proceso inverso. Por eso al comienzo de esta comunicación ambos módems se ponen en contacto y fijan la velocidad a la que van a establecer la conexión. Esta velocidad está sujeta al nivel de “ruido” que exista en la línea a partir de problemas de contacto, fuentes que generen corrientes parásitas en la línea (como una contestadora automática o un aparato para teléfonos inalámbricos), etc. En nuestro país se considera bueno cuando esta conexión logra establecerse a una velocidad que oscila entre 40 y 50 Kbps, velocidad que para los estándares internacionales de hoy es muy baja. De hecho, ya la tecnología para este tipo de conexión prácticamente no existe y apenas se fabrica.

El mundo, ante la necesidad de conexiones más rápidas y seguras, avanzó hacia conexiones remotas mediante enlaces dedicados. Después de pasar por varias tecnologías y mecanismos de transporte de la señal, se han generalizado los enlaces del tipo DSL (siglas de Digital Subscriber Line, que traducido sería "línea de suscripción digital"). Este es un término utilizado para referirse de forma global a todas las tecnologías que proveen una conexión digital sobre línea de la red telefónica habitual a partir de hilos trenzados de cobre, pero que como tecnología permite trasmitir información a alta velocidad.

De los diferentes tipos de conexiones DSL la de mayor difusión es sin dudas la ADSL (sigla de Asymmetric Digital Subscriber Line  que significa “línea de suscripción digital asimétrica”) en la cual la trasmisión no es igual en ambos sentidos, de ahí su nombre de “asimétrica”, ya que es mucho mayor la información que viaja hacia el receptor que la que este envía, caso típico de la navegación a través de páginas Web donde Ud. solo con enviar un clic del mouse recibe una página Web completa cargada de información de todo tipo. La tecnología ADSL está diseñada para que la capacidad de bajada (descarga) sea mayor que la de subida, lo cual se corresponde con el uso de Internet por parte de la mayoría de usuarios finales, que reciben más información de la que envían (o descargan más de lo que suben) y esto lo realiza independientemente de si por la misma línea se está utilizando el teléfono, ya que pueden trasmitirse ambas señales a la vez por la misma línea. Quiere esto decir que ofrece la posibilidad de hablar por teléfono al mismo tiempo que se navega por Internet.

Para este tipo de conexión se requiere un tipo de módem, del tipo módem-router, que está todo el tiempo conectado a la línea telefónica y permite tanto la conexión del aparato telefónico y de la computadora o red para el acceso a las redes de datos. Estos equipos se han ido abaratando con el tiempo dado su masiva utilización en el mercado. 

Se le puede señalar como limitante significativa a esta tecnología la distancia que existe entre el suscriptor y la planta telefónica a que se conecta, que no debe superar los 5,5 kms, algo poco común que puede suceder dentro de una ciudad o pueblo. De ahí su rápida extensión por todo el mundo ante las ventajas que brinda, especialmente, el poder utilizar la red telefónica instalada con buenos resultados.

Paralelo a este desarrollo de las conexiones mediante distintos tipos de cable comenzaron a proliferar las conexiones inalámbricas dentro de las que en los últimos años se han estandarizado las de tipo WiFi.

Es importante destacar que las tecnologías inalámbricas siempre consideran un nivel de pérdida por posibles interferencias. No nos damos cuenta, pero alrededor nuestro circulan decenas de señales que viajan de manera inalámbrica y por lo general la forma de diferenciar una señal de otra se hace controlando determinada frecuencia o rango de frecuencias, pero muchas veces se producen colisiones que hacen perder determinados fragmentos de la comunicación, que si bien para hablar por teléfono puede no ser significativo, en la trasmisión de datos sí puede resultar una pérdida sensible. Es por eso que las tecnologías inalámbricas tienen formas de reenviar o repetir la misma señal ante posibles pérdidas de datos, siendo por tanto menos eficientes que las conexiones mediante cables donde, por ejemplo, la trasmisión por cable de fibra óptica puede considerarse con pérdida cero.

Otro problema clave que presenta esta tecnología es el alcance o radio de acción que tienen los emisores de señal y el nivel de percepción que tienen los receptores de tal forma que garanticen la correcta recepción de los datos enviados. De aquí que la instrumentación de enlaces inalámbricos implica la determinación de la técnica a adquirir según el alcance necesario a abarcar.

Con el desarrollo y alto nivel de penetración en el mercado que ha tenido la telefonía móvil, pues también apareció la posibilidad de acceder a las redes de datos desde los teléfonos celulares. Ya en la actualidad todos los teléfonos conocidos como “teléfonos inteligentes” o smartphone son capaces de conectarse, además de mediante una conexión telefónica a la red nacional, a una red de datos mediante una conexión inalámbrica de tipo WiFi, completamente configurable, convirtiéndose así en un dispositivo más a tener en cuenta en las redes de datos.

Estos teléfonos vienen ya con un sistema operativo, al estilo de los que conocemos para las diferentes computadoras y por tanto con aplicaciones específicas desarrolladas sobre las facilidades que estos sistemas operativos brindan. Así vemos que tiene una agenda, cliente de correo electrónico, navegador para páginas Web, programas de oficina (hoja de cálculo, libreta de notas), reproductor de música y video, visualizador de imágenes y por supuesto juegos, entre otras muchas. Dos sistemas operativos marcan la pauta del mercado actual: El IoS de los equipos tipo iPhone de la empresa Apple Computer y los de la gama Androide defendidos por Google y especialmente por la empresa Samsung.

Existen otros mecanismos de comunicación para las redes de datos, pero sería complicar tecnológicamente el tema y no resultaría imprescindible para el análisis que estamos haciendo. Por tanto dejemos aquí estas referencias técnicas y pensemos como aplicarlas mejor.

¿Cómo se aprovechan entonces las ventajas de todas estas tecnologías en función de la conectividad del “último kilómetro”?

En primer lugar, no es posible pensar en una solución única para todo el país. En todos los casos la solución será una suerte de híbrido utilizando cada una de estas tecnologías según las condiciones técnicas y naturales de cada lugar, además de las posibilidades económicas para realizar la inversión necesaria.

Imaginemos un edificio del reparto Alamar, en La Habana, donde hay 30 conexiones conmutadas, o sea, personas que hoy se conectan a alguna red de datos en el país. Pudiera decidirse que el resto de los apartamentos se conectaran por la misma vía, pero tendríamos que tener decenas de módems tipo dial-up disponibles en el país para que ese otro grupo de apartamentos se conectara.

Por lo general este edificio tiene un panel central adonde llegan todos los pares telefónicos a utilizar en el edificio. Imaginemos que vamos a utilizar un par telefónico para montar una conexión dedicada con la planta telefónica más cercana y colocamos en el edificio un equipamiento que sea capaz de interconectar con este enlace una conexión por apartamento. Para cada apartamento habría que tener un módem-router, pero en este caso es una tecnología más actual, por tanto en existencia en el mercado y que al parecer se va a mantener un tiempo aún en uso. Quiere decir que ahora desde cualquier apartamento se pueden conectar mediante una computadora a la Red Nacional utilizando una conexión dedicada de cada apartamento al panel central de este edificio y de ahí con el proveedor de servicios telefónicos. Si mañana la conexión principal del edificio con la planta telefónica puede ser mejorada (por ejemplo, pasar a ser un enlace de fibra óptica) pues el resto de las conexiones se mantienen igual y mejora la calidad y velocidad del servicio.

Ahora bien, si el número de pares telefónicos no alcanza para todos los apartamentos, entonces se puede instalar en el panel central del edificio un equipo de trasmisión inalámbrica al que se conectarían los apartamentos que no cuentan con un par telefónico y así vamos armando una solución híbrida pero efectiva. De hecho, al instalar la conexión inalámbrica posiblemente podamos beneficiar a vecinos de otros edificios aledaños.

Después puede pensarse en un proyecto inversionista que conecte por un cable de fibra óptica soterrado los edificios más cercanos a este y repetimos el mismo esquema. Pronto una pequeña red remota de unos 10 edificios de Alamar cuenta con conexión dedicada, sin una inversión excesivamente cara, que podría estar beneficiando a 5000 personas. Pero incluso si la solución del cable de fibra óptica resulta muy cara pues entonces pensamos en una conexión WiFi (o sea inalámbrica) que interconecte los edificios.

 Espero que este hipotético pero sencillo ejemplo ilustre cómo se pueden ir haciendo las cosas y que no hay una solución única para todo, sino que en cada caso se debe aplicar la solución más adecuada a las características del lugar y el financiamiento disponible.

¿Y entonces qué podemos hacer en Cuba?

Bueno, en primer lugar me parece que debemos ponernos a trabajar en lo que podamos y olvidar los conceptos igualitaristas de que todo tiene que ser para todos. Hay que comenzar a trabajar con los recursos que disponemos y buscando la solución específica para cada lugar.

Si en La Habana resulta más difícil comenzar a trabajar por el estado de las líneas de comunicación, la cantidad de habitantes o cualquier otra razón, pues comencemos por la capital de otra provincia. Si aún resulta complejo o sencillamente queremos probar algún tipo de modelo de negocio a pequeña escala, pues tomemos algún pueblo donde la instalación de estas redes pueda tener una utilidad palpable tanto en el entorno institucional y empresarial (oficina de la vivienda, notaría, gobierno local, oficina de correo, empresas de electricidad, agua, etc. y sus habitantes, tanto mediante espacios públicos como privados).

En cualquier caso la variante inicial más fácil es habilitar todas las posibilidades de conexión remota conmutada y si no hay módems tipo dial-up para venderle a la población, pues dejar este problema en manos de la propia población hasta tanto se puedan instrumentar nuevas y mejores soluciones. Hoy en Cuba existen centenares de miles de conexiones conmutadas desde las casas de muchas personas y no siempre se les ofreció en el país un módem para establecer la conexión.

Esta forma de enfrentar el problema permite en primer lugar romper la inercia en que nos encontramos, se comienzan a probar disímiles variantes que después serán generalizadas en otros lugares y sobre todo empieza a cambiar la mentalidad de los que deciden, los que compran, los que venden, los que instalan y los que hacen uso del servicio.

No hay que pensar, en primera instancia, que todo esto se hará para acceder a Internet, pero sí le puede dar una cuenta de correo electrónico a cada ciudadano y acceso a una red nacional de datos que está repleta de información a la cual casi no se accede, que cuenta con enlaces nacionales sobre fibra óptica que apenas aprovechan la capacidad de alto tráfico que tienen, que quizás por problemas estructurales y organizativos no facilita el acceso a cada lugar donde está la información, pero sobre todo que no tiene a nadie pensando en la facilidad y beneficio para todos sino de forma sectaria para un subconjunto de la sociedad.

Paralelamente se pueden ir también activando servicios de acceso inalámbrico bajo conexiones WiFi en espacios de uso público o de gran concentración de población, como es el caso de espacios con concentración de edificios de residencia, hoteles, terminales de ómnibus, trenes, aviones, salas de navegación de servicio público, entre otras. Y esto se puede hacer tanto para computadoras como para teléfonos con estas posibilidades.

De seguro la implementación de un grupo de estas medidas y su extensión según las posibilidades económicas del país, significarán no solo un primer paso en el camino de incrementar la conectividad a nivel de la población, sino que será también un primer paso en romper con la inercia y la transformación del pensamiento colectivo en función de ir encontrando soluciones parciales que, en su conjunto, resuelvan el problema general: mayor y mejor nivel de conectividad y aplicación de las TIC en función de la informatización de la sociedad.

¿Qué opinas tú?

(Fuente: CUBARTE)

jueves, septiembre 05, 2013

CONTINÚA EL SECRETISMO EN TIEMPOS DE CÓLERA


Dr. Nelson Páez del Amo (Cubaperiodistas)

Después de leer el excelente artículo de Edmundo García con el título: “Los que queríanuna invasión a Cuba ahora quieren cólera”, en el que el periodista, residente en Miami desenmascara, con sólidos argumentos, la falacia, publicada en el Miami Herald y otros medios anticubanos de La Florida, sobre incontrolables epidemias en Cuba, me convenzo una vez más, que haga Cuba lo que haga, siempre van a ladrar los neoanexionistas, que no soportan su pujante existencia a pesar de tantos años de ininterrumpidos ataques e intentos por desprestigiarla ante el mundo.

Como médico estoy consciente de las fortalezas y deficiencias de nuestro sistema salud y estoy plenamente convencido de la efectividad de nuestro enfrentamiento contra disímiles enfermedades transmisibles que han azotado y azotan a nuestro país. No obstante, sigo siendo totalmente contrario a la práctica del secretismo en general y en particular a lo referente a la información sobre brotes epidémicos que han tenido lugar en el país y no se comentan en los medios de prensa como corresponde, temiendo a las campañas de nuestros enemigos. Si nuestro Presidente, el general de ejército Raúl Castro, tuvo la valentía política de señalar todas nuestras deficiencias y errores en una tribuna abierta, ¿qué o quién le impide a la prensa mantener debidamente informados a su pueblo y al mundo sobre la situación sanitaria en nuestro archipiélago y las medidas que se toman para combatirlas? Veamos el siguiente informe de las autoridades sanitarias cubanas a la OPS, ignorado por los medios oficiales.

“LA HABANA, 27 AGO (EFE).- Cuba informó de un nuevo brote de cólera en su territorio con 163 casos, doce de los cuales afectan a turistas, sin que se hayan reportado fallecidos, según una actualización epidemiológica de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) publicada hoy en su Web oficial.

El boletín de la OPS, con fecha del 23 de agosto, fue elaborado a partir de información suministrada al organismo por las autoridades epidemiológicas de la isla, donde el nuevo brote de la enfermedad tuvo lugar en las provincias de La Habana, Santiago de Cuba y Camagüey.”

Si me pusiera en el lugar de un extranjero que desee viajar a Cuba y leo este boletín de la OPS, en lo que a mí respecta, y considero que muchos lo harían así, sabiendo que cualquier noticia sobre Cuba siempre se magnifica y se distorsiona en los grandes medios, iría a buscar en Internet, en los sitios cubanos, información oficial complementaria sobre el tema, pero si no encuentro nada y veo que las instancias gubernamentales tratan de ocultar la realidad, mi credibilidad sobre el sistema de salud de Cuba caería vertiginosamente y me iría a otro sitio a descansar. Así de fácil.

Hay que acabar de ponerle coto, de una buena vez, al secretismo en la información médica sensible, que lo único que produce es daño. Hace algún tiempo, leí un interesantísimo trabajo del Dr. Luis Suárez Rosas, de la Escuela Nacional de Salud Pública de La Habana, titulado:

El silencio epidemiológico y la ética de la salud pública cubana, en el que aborda el tema en relación con el dengue, pero que es aplicable a cualquier enfermedad infectocontagiosa. El artículo en cuestión, publicado en el 2012, en una de sus conclusiones plantea y cito:

…Recordar que existen evidencias científicas en Salud Pública, en Cuba y en otros países, que ponen de manifiesto los procederes para enfrentar epidemias y demuestran que el silencio epidemiológico artificial no contribuye, ni a la disminución de los casos sospechosos y enfermos, ni a una percepción real del riesgo de la gravedad de la enfermedad y de su principal agente transmisor.

El silencio epidemiológico siempre será contraproducente, puesto que impide la visión real de la enfermedad y limita, en ocasiones hasta la impide, la educación para la salud de forma masiva, uno de los elementos preventivos fundamentales ante cualquier brote epidémico.

Sin la participación activa de la sociedad, cualquier campaña de salud será un fracaso. ¿Estaban esos turistas que contrajeron la enfermedad debidamente informados sobre ella? me arriesgo a asegurar que no, sin temor a equivocarme.

Los turistas vienen a Cuba a tomar sol y disfrutar de sus maravillosas playas y dudo mucho que, en su gran mayoría, se dediquen a ver los spots de la TV o leer la prensa sin un motivo que lo justifique. La educación para la salud deben recibirla previa su partida hacia Cuba, en los aeropuertos, en los hoteles y en los espacios de mayor afluencia turística, de forma natural, sin aspavientos, alarmas innecesarias ni sobresaltos. Sencillos y atractivos plegables de fácil lectura deben ser elaborados y entregados a los visitantes a su llegada al país para que conozcan sobre las enfermedades causantes de brotes epidémicos y las medidas para su prevención y control.

Se comenta en la noticia, además:

"Los casos registrados en La Habana estuvieron vinculados a dos centros de expendio de alimentos, en donde se comprobó la presencia de portadores asintomáticos entre los manipuladores de alimentos",

Sobre esto hay que señalar que se trata de una insuficiencia del sistema de salud, pues el control de los manipuladores de alimentos, así como la conservación de muestras testigo, es de obligatorio cumplimiento por todo establecimiento o institución donde se elaboren y manipulen comidas y debe ser controlado por los organismos de la salud pública sistemáticamente y aplicar, de forma efectiva, las medidas y sanciones previstas. Los expendios de comidas de todo tipo se multiplican en nuestras ciudades, especialmente en la capital, en virtud del auge del llamado cuentapropismo y las autoridades de salud tienen que dar respuesta a este crecimiento con una mejor capacitación de sus cuadros y un incremento su cuerpo de inspección epidemiológica, así como en el perfeccionamiento de las medidas del combate antiepidémico en general, sobre todo en los períodos de alta incidencia de las enfermedades de transmisión alimentaria.

El reglamento para los elaboradores y manipuladores de alimentos está elaborado; darle cumplimiento estricto es tarea de los organismos pertinentes. En caso de aparición de brotes epidémicos el conocimiento, por parte de la población, del comportamiento de éstos con el fin de que se incrementen las medidas de prevención y lograr una percepción de riesgo adecuada, son vitales en la lucha contra las enfermedades infectocontagiosas.

(Fuente: Blog cubanosen1erplano)


jueves, marzo 17, 2011

ALGUNOS GAZAPOS EN LA COBERTURA PERIODÍSTICA DE LA CRISIS NUCLEAR EN JAPÓN

Uso erróneo de diferentes términos sobre la energía nuclear siembran confusión

Tomado de Cubaperiodistas

La sucesión de acontecimientos en las últimas horas ha llevado a algunos malentendidos en los medios de comunicación y al uso erróneo de diferentes términos sobre la energía nuclear. Éstas son algunas informaciones que han contribuido a sembrar la confusión sobre lo sucedido tras el terremoto del viernes y el daño en las centrales nucleares.

Cuando se produce un accidente nuclear y una tragedia de las dimensiones que tiene terremoto de Japón es lógico que se produzcan ciertos niveles de confusión y que se publiquen algunas inexactitudes. Este artículo no pretende señalar los errores de nadie en concreto, sino contribuir a mejorar la comprensión del verdadero alcance del accidente nuclear, dentro de su gravedad. Muchos medios y usuarios han hecho una cobertura excelente de los hechos sin anticipar catástrofes que, aunque pueden ocurrir, aún no han sucedido. En otros casos, sin embargo, se han cometido errores llamativos y fácilmente subsanables con un poco de información:

- “Fusión nuclear” no es igual que “fusión del núcleo del reactor nuclear”. Aunque se emplea con frecuencia el término "fusión nuclear", esto no tiene nada que ver con que se funda el núcleo de un reactor, que es en realidad una fundición: el material se funde y la reacción se vuelve más inestable y se descontrola.

- No es posible una"explosión nuclear". Estamos hablando de centrales nucleares y ha habido varias explosiones, pero eso no significa que podamos hablar de "explosión nuclear". Lo que ha explotado es la acumulación de hidrógeno y oxígeno en el edificio de contención, elementos que provienen de la disociación del vapor de agua (H2O) a muy elevadas temperaturas. La probabilidad de que se produzca una "explosión nuclear" como la de Hiroshima es nula, puesto que se requiere un complejo proceso que incluye uranio enriquecido y cantidades que no se encuentran en una central nuclear aunque se funda el reactor. No hay suficiente masa crítica de material fisible. En la vorágine informativa algunos medios han ilustrado sus informaciones de manera incorrecta o amarillista. Así, algunos medios británicos incluían fotos de hongos nucleares para ilustrar la información, o imágenes de refinerías explotando.

- No es un nuevo Chernóbil. Que éste sea el accidente más grave desde el accidente de Chernóbil no quiere decir que sea igual que el accidente de 1986. Las diferencias con el accidente de Chernóbil son claras pero en ocasiones no se ha explicado bien. Aparte del nivel de alerta (en una escala del 1 al 7 aquí estamos hablando de nivel 4 y en Chernóbil del 7), la estructura de la propia central está pensada para que no ocurra algo semejante. En Chernóbil no había edificio de contención y, una vez que se fundió el núcleo del reactor, el material salió al exterior. En Fukushima, en el caso de fusión del núcleo aún tendría que dañarse la vasija y el edificio de contención, y las autoridades japonesas aseguran que siguen intactas.

- Que el núcleo se funda no significa necesariamente catástrofe. El núcleo se puede fundir y las consecuencias y alcance del accidente puede ser limitado. El caso más parecido es el de la central de Three Mile Island, donde se fundió parte del reactor y no se rompió la vasija. Siendo grave, dista mucho de los niveles de contaminación que provocó Chernóbil. En algunos medios se han emitido explicaciones de expertos sobre qué pasaría si el material fundido escapase de la vasija de contención, omitiendo la parte en que se explica qué papel tiene el edificio de contención. La central cuenta con una tercera barrera de contención, en el suelo, pensada exclusivamente para un caso de fusión del núcleo y recoger todo el material sin que se transfiera al exterior. Como indican Josef Oehmen, científico del MIT, en un ilustrativo artículo "suele construirse de tal forma que el combustible nuclear se esparcirá, permitiendo que se enfríe".

- Las explosiones no han sido en la vasija nuclear. A pesar de las informaciones contradictorias, lo que ha explotado es el hidrógeno en el edificio de contención. La última explosión, en el reactor 3, tampoco ha dañado la vasija del reactor, con lo que aún no estamos en ese escenario que algunos han anticipado.

- No hay imprevisión de las autoridades. Otra diferencia fundamental con Chernóbil. Por lo que sabemos hasta ahora, el protocolo de seguridad y los pasos que han dado los japoneses han sido los más sensatos, según los expertos. La evacuación preventiva de la zona ha permitido descomprimir la presión mediante emisiones de vapor a la atmósfera. La población ha recibido dosis de yodo para contrarrestar los posibles efectos de estas dosis de radiación. En Three Mile Island se emitieron toneladas de gas radiactivo a la atmósfera y los estudios realizados sobre la población demuestran que no hubo daños a las personas, ni inmediatos ni a largo plazo.

- No hay una "nube radiactiva". Por la red se están difundiendo mapas con las consecuencias de la extensión de una nube radiactiva por el Pacífico. De momento no existe tal nube, sino emisiones para controlar la presión del reactor que, dado que la población ha sido evacuada, no parece que vayan a tener un impacto sobre la salud. Las detecciones de radiación no permiten hablar, por ahora, de una gran nube radiactiva, aunque la flota estadounidense haya reportado niveles bajos de radiación en uno de sus barcos. El Comité Científico de la ONU sobre los Efectos de la Radiación Atómica (Unscear) aseguraba esta misma mañana que la baja intensidad de la radiación liberada en las centrales nucleares japonesas y las medidas de precaución tomadas por las autoridades permiten descartar, de momento, cualquier efecto en la salud humana. Según este organismo, "todas las emisiones (radiactivas) que se han producido son de muy bajo nivel".

- No existe el llamado “síndrome de China. Esta hipótesis se hizo popular tras la película del mismo nombre de 1978, poco antes del accidente de Three Mile island. Se lama así por el temor a que una fusión descontrolada penetrara a través de la Tierra hasta llegar a las antípodas. Ni siquiera en Chernóbil, donde el núcleo se fundió y salió al exterior, se produjo nada parecido a este extremo.

(Fuente: noticias.lainformacion.com)