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sábado, octubre 26, 2013

UN PROBLEMA SIN ROPA

La próxima aplicación de nuevas disposiciones estatales, que prohíben la venta de ropa importada por parte de los cuentapropistas, abre un abanico de opiniones divergentes…

Por Raúl Menchaca López (Cubahora)

Un sinfín de opiniones, a favor y en contra, han generado las nuevas disposiciones para el trabajo por cuenta propia, que amplían las actividades para laborar fuera del sector estatal, pero al mismo tiempo regulan entre otras cosas la venta de ropa, calzado y bisutería importados.

Las llamadas “Perchas”, algunas convertidas en verdaderas tiendas de moda de acuerdo con la solvencia económica de cada dueño, han sido las más afectadas con esas medidas publicadas a finesde septiembre último en la Gaceta oficial de la República.

Lo cierto es que en casi todos esos establecimientos se venden artículos traídos desde Ecuador, Panamá, México y hasta la mismísima Miami, por personas que actúan como “mulas”, unas salidas desde Cuba y otras venidas desde el extranjero, que aprovechan las facilidades de las regulaciones aduanales del país.

La Resolución No. 222 del Ministerio deFinanzas y Precios (MFP), que aplica la aduana en las fronteras nacionales, considera los primeros 25 kilogramos (alrededor de 55 libras)  del equipaje como efectos personales y, por tanto, libres de pago. Tampoco pagan derechos de aduana los artículos importados cuyo valor no exceda los 50,99 pesos y entren al país sin fines comerciales, según la Resolución de la aduana No 122.

Esas dos regulaciones dejan un espacio abierto para que las “mulas” pasen por la aduana, libres de polvo y paja, artículos que después se comercializan en los establecimientos privados que florecen a lo largo y estrecho de la flaca geografía nacional.

De esa forma, se adulteró el sentido original de la licencia para sastres y modistas, destinada a permitir la venta de sus propias producciones o arreglos de ropa. Nada ampara la comercialización de artículos importados, aunque esos fueran para todo tipo de gusto y con precios relativamente asequibles que sin mucha bulla compiten con las cadenas estatales de venta en divisas, las llamadas TRD.

Y la verdad es que esas vendutas resuelven el problema de un sector de la sociedad, especialmente de los más jóvenes, que encuentran en esas instalaciones la ropa y el calzado de moda y de mejor calidad que buscan.

Las nuevas regulaciones sorprendieron, en buen cubano, “cogieron movidos”  a los vendedores, algunos de los cuales dijeron a Cubahora, en un céntrico mercado al aire libre en Centro Habana, que esperaban cambios, pero pensaban que sólo modificarían el concepto de la licencia y aumentarían el impuesto, pero nunca que se prohibiría vender la ropa que se trae del extranjero.

Como las disposiciones deben entrar en vigor a fines de este mes, ahora los dueños de las tiendas son visitados de manera individual para explicarles el alcance de la nueva disposición, como explicó al diario Granma el asesor del Ministerio del Trabajo y la Seguridad Social, José Barreiro.

“Se trata de un esfuerzo de conversación individual para lograr el entendimiento de la legislación”, dijo Barreiro.

Al parecer hay una voluntad gubernamental de no cerrar de golpe y porrazo esas pequeñas tiendas, con la consiguiente pérdida para los dueños, sino de, sin extremismos, hacer cumplir una regulación que muchos se saltan.

Tocará ahora al Ministerio de Comercio Interior rellenar el vacío comercial que a la larga dejarán esas instalaciones y absorber una demanda que los establecimientos estatales no siempre han sido capaces de asumir.

Tal vez, como piden muchos, entre ellos renombrados economistas, lo más atinado sea aceptar la figura del cuentapropista vendedor de ropa y cobrarle un impuesto más alto u otorgarles licencia de importación, con el consiguiente compromiso fiscal, a aquellos que lo soliciten.

Prohibir no significa que desaparezcan esos comercios, pues siempre se corre el riesgo de que vayan a esconderse en el mercado negro y además, sin pagar impuestos.

También hay que tener en cuenta que el país requiere de un ordenamiento legal que favorezca el éxito del complicado proceso de actualización del modelo económico que impulsa el gobierno desde hace tres años.

Como se aprecia, las dos partes tienen sus razones. De un lado, el Estado busca orden y legalidad, mientras que del otro, los cuentapropistas quieren asegurar sus inversiones y ganancias, pero en el medio queda un sector de la población que observa esa dicotomía con inquietud.

Esperemos que prime la razón y se encuentre una solución de mutuo beneficio que resuelva este problema sin ropa.

 

martes, diciembre 18, 2012

EXPO-GATOS: ROMPIENDO LOS MITOS


Pese a los tabúes que rodean a los gatos, más de mil 500 espectadores se unieron este domingo a la exposición gestada por la Asociación Cubana de Aficionados a los Gatos...

Por Rosana Berjaga (Cubahora)
Fotos: Ariel Fernández Santos (Cubahora)

Reales y sublimes. Perezosos o estresados. Cerca de un centenar de gatos fueron expuestos este domingo en la sala polivalente Ramón Fonst de La Habana.

Tranquilos, flemáticos y mullidos encontramos a los persas durante la exposición. Los bengalíes, propio de su linaje, hicieron gala de su fenotipo atigrado y su elegancia salvaje. Los balineses y los siameses, principalmente diferenciados por el largo de su pelo, encantaron a los presentes por su afabilidad. Reconocidos más recientemente como raza, también fueron expuestos los azules cubanos, que enseñaron con orgullo el color gris azulado de su pelaje.

Pese a los tabúes que rodean a los más autónomos de los animales domésticos, a este concurso gestado por la Asociación Cubana de Aficionados a los Gatos (ACAG), asistieron más de mil 500 espectadores.

Los premios fueron muchos y variados: mejor raza, mejor variedad, mejor cachorro, mejor gato de exposición, pero el momento más esperado por el público fue el de entregar su propio premio, recibido por Kron, un bengalí.

Lo más interesante de este concurso, no obstante, no es la posibilidad de apreciar gatos majestuosos o de vivir, bien de cerca el nerviosismo de sus dueños cuando se acerca el momento de la premiación. No llama la atención tampoco el grupo de jueces decidiendo aquel o este gato ganador, luego de revisar peso, pelaje, orejas, rostros...

Lo que realmente importa de este concurso, es ver cómo se crea una red de personas amantes de los felinos, dispuestos a sensibilizar a otros y desmitificar cada una de las historias que los han perseguido durante siglos.


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Este ejmplar, de la raza Sagrado de Birmania, pertenece ya al hall de la fama de la ACAG.

Algunos concursantes hasta durmieron una siesta.

Los colores de los ojos de estos animales clasifican como los más intrigantes.

Este ejemplar pertenece a la única raza obtenida en la Isla, el Azul Cubano.

No pudo faltar el gato Persa.

Cerca de 100 gatos participaron en esta exposición.

Kron, ganador por amplio margen del premio de la popularidad.

Decenas de flashes mostraban la alegría del público.

La Asociación Cubana de Aficionados a los Gatos gana cada vez más adeptos.

lunes, julio 18, 2011

LA MOMIA

Por Hugo García Fernández  (CubAhora)
   
MATANZAS.— En la casa de Ercilio Vento Canosa todavía se siente el lejano y recóndito silencio de Josefa Ponce de León, a pesar de que la mujer nació 196 años atrás. Ella no despertaría ningún interés público de por sí; sin embargo, cuando se menciona la momia de Matanzas...

Sin ser tan famosa ni antigua como las mexicanas, egipcias o los monjes de Palermo, "Josefa" es un caso sui géneris en nuestro país. La mujer nació el 31 de marzo de 1815 y falleció en la primera quincena de ese mismo mes, pero de 1872. Era blanca, de ojos verdes, pelo castaño claro; al morir pesaba cerca de 120 libras, medía un metro y 54 centímetros de estatura y presentaba una postura erecta.

Su cuerpo momificado aún existe gracias a la persistencia y profesionalidad de Ercilio Vento Canosa, Doctor en Medicina, especialista de segundo grado en Medicina Legal, profesor de la Facultad de Ciencias Médicas de Matanzas, presidente de la Sociedad Espeleológica de Cuba, secretario adjunto de la Comisión Internacional de Espeleosocorro y miembro de la Unión Internacional de Espeleología.

Es increíble que la momia haya resistido, sobre todo en las circunstancias en que fue enterrada en el cementerio de San Juan de Dios. Al ser cerrado este fue trasladada al San Carlos de Matanzas, en la década de 1880, a un nicho subterráneo, donde incluso le rompen la caja para que se pudiera descomponer el cadáver.

En 1965 todo el mundo fue al cementerio al conocerse de la aparición de la momia. La administración de la necrópolis opta por tapiar el nicho para detener aquella locura de visitantes, pero no la votó ni la quemó, hasta 1975 en que Ercilio la vuelve a ver para estudiarla. Entonces observó que tenía graves daños mecánicos, porque personas inescrupulosas arrancaron pedazos de piel y su ropa fue ajada.

En 1981 el nicho se deja medio abierto con el propósito de que la gente pudiera verla, sin destruirla. Un día, un enajenado mental penetró en el cementerio, le arrancó la cabeza y se la llevó para su casa. La destruyó mucho, cuando se devuelve al nicho se decide cerrarlo.

"Había que rescatarla. Busqué ayuda y nadie quería. Asumí trabajarla, con el reto que suponía dedicarle muchísimo tiempo. Por eso la trasladé a la casa, que es lo que la gente ve como anormal", explica el especialista.

—¿Cómo se realizó su embalsamamiento?

—La técnica inicial era para conservarla por un espacio de tiempo corto. En 1975 me di cuenta que estaba en presencia de un verdadero proceso de embalsamamiento artificial. Con ella se utilizó un procedimiento adelantado para esa época. El cadáver fue preparado con cloruro de cinc y sulfato de aluminio, sustancias totalmente inertes, ingredientes que se introdujeron a través de la carótida izquierda, pero además se trabajó aorta abdominal y vena cava.

"Además añadieron el bicloruro de mercurio, un producto que en aquella época no se recomendaba, pues estaba prohibido su empleo salvo en condiciones extremas.

"Antonio Caro, catedrático de la Universidad de La Habana, hizo el trabajo. Fue el embalsamador más célebre del siglo XIX. Ese procedimiento era costosísimo.

"La momia es una pieza excepcional, con buena conservación: el cerebro, hígado, pulmones, la sangre. Se aplicaron técnicas de restauración de la sangre, del rostro, para determinar la edad por medios microscópicos, que fue la tesis de mi especialidad".

—¿Por qué tuvo en su casa la momia durante un tiempo?

—En mi casa siempre existió preocupación por su conservación, nunca hubo temor. Mi madre es una persona valiente, inteligente y con capacidad de aceptarlo. Mi hijo creció viéndola. Para él estas cosas son naturales, más ahora que estudia Medicina en quinto año y es alumno ayudante de la asignatura Medicina Legal.

"Estuvo en mi casa bien atendida como pieza museable y decidí ocultarla para protegerla del ambiente. Esto no ha afectado mi vida personal. He desempeñado una vida normal, al igual que todos en la casa cuando realizaba su reconstrucción.

"Ya no se encuentra en mi casa desde hace tiempo, está en un lugar seguro, dentro de un contenedor de madera, herméticamente cerrado, con preservantes, hasta su definitivo traslado a una de las salas permanentes del Museo Provincial Palacio de Junco".

—¿Usted le reconstruyó el rostro?

—La reconstrucción del rostro me pareció un elemento esencial. A 39 años de su hallazgo era necesario identificarla para que la gente viera cómo fue.

"A lo largo de más de veinte años he tenido la ayuda generosa y continua del doctor Douglas Ubelaker, antropólogo estadounidense, miembro de la Smithsonian Institution de Washington.

"Cuando diseñé la cara, ya antes había estado ensayando todas las variantes, hice tres intentos. Tenía que reproducir una persona de 56 años. No se trataba de un dibujo o reconstrucción que fuera absolutamente antropológica, sino que había que darle un pequeño toque artístico.

"La reconstrucción dio mucho trabajo. Nadie se imagina lo que es recibir un cuerpo momificado decapitado, con el rostro martillado (cara ósea reducida a fragmentos), empatar y armar todas esas fracciones y hacerle el rostro, pero estoy satisfecho. Hacerlo precisó de muchos cálculos matemáticos. Hubo que trabajar muchísimo, incluso ver a uno de sus familiares, cuyos rasgos se utilizaron en esta reconstrucción".

—¿Qué tiempo le llevó el trabajo del rostro?

—Estuve casi un mes ensayando, pues sobre el rostro de Josefa no podía realizar ninguna transformación física, plástica; todo tenía que llevarse a cabo sobre la base de cálculos y en un papel.

"Al principio hice cálculos punto por punto, luego digitalmente. El ensayo previo se extendió seis meses, la modelación un mes y la extrapolación de los datos a ella alrededor de quince días. Quise dar en la reconstrucción del rostro un poco de distanciamiento, de privacidad, sus ojos no miran al visitante, miran al pasado, no miran hacia nadie...".

HECHO INÉDITO EN CUBA

Según el doctor Ercilio, lo más importante de su trabajo fue aprender cómo "restaurar un cuerpo momificado, algo que en Cuba nunca se había hecho.

"Si algún mérito tengo en esto —dice— es el rescate para el patrimonio nacional de una pieza de un valor irrepetible. Rescaté quién era, su familia, nombre, edad, su matrimonio, todo... Ella nació en Guanabacoa, pero amó a Matanzas, vivió y se casó en ella.

"Esta señora murió en La Habana. Devolver el cadáver a Matanzas era el compromiso de su familia. Que no se pierda es el compromiso de los matanceros para con esa persona que hubiera sido un ser anónimo.

"Hay mucha gente que me ayudó en las investigaciones, como las que prepararon la cabellera de Josefa, que le había sido arrancada, los técnicos de radiología, de anatomía patológica; los compañeros de la Policía Nacional Revolucionaria, que posibilitaron el traslado de Josefa hacia el hospital para las radiografías, de madrugada para evitar aglomeración de curiosos; las FAR, que confeccionó la funda que se usó para protegerla".

—¿Cuál fue la causa de la muerte de Josefa?

—Una bronconeumonía, infección respiratoria que en aquel momento era mortal.

—¿Hay otras momias en Cuba?

—Existen otros cuerpos preparados, pero en otras condiciones. Josefa fue acondicionada si tenemos en cuenta que era un viaje corto, de La Habana a Matanzas, por vía marítima.

—¿No teme que ocurra ahora como la primera vez que se expuso?

—Siempre es necesario educación para todas las cosas. Cuando estuvo en el Museo, era interminable la cantidad de personas que acudieron. Pasaron 70 000 personas en un mes, cuando el plan de visitas de esa institución era de 21 000 personas al año. Hoy Matanzas tiene una pieza de valor único. Incluso yo escribí un libro sobre Josefa, titulado Un encuentro en la historia, aún sin publicar.

—¿A quién pertenece legalmente Josefa?

—Tengo una propiedad legal sobre ella. Cuando se extrajo del cementerio, el Ministerio de Salud Pública me la entrega como restos para estudiar. Conservo una propiedad y una tutoría legal de acuerdo con las leyes de patrimonio.

—¿Usted renuncia a ella en estos momentos?

—Bueno..., tengo gran confianza en el museo Palacio del Junco. A ese centro le estoy entregando todo lo que tengo.

—¿Hubo alguien que influyó en esta decisión?

—La dirección del museo fue muy persistente y a la vez educada. Siempre me negaba y estaba decidido a confeccionar una réplica de Josefa. Me di cuenta que realmente su lugar es ese. Ella hubiera querido estar allí.

—¿Qué hará Ercilio si las condiciones fueran desfavorables?

—He acumulado una gran experiencia de restauración. Cuando se restauraron las momias del Museo de El Cairo, Egipto, que se hizo a un costo elevadísimo en París, descubrí con asombro que usaron los mismos materiales que empleé con absoluto desconocimiento en 1981.

"Ahora la momia tiene el reto de soportar la luz, porque siempre ha estado a la sombra. En la sala estará iluminada y se le dará una solemnidad al lugar. ¿Y yo? Siempre estaré al tanto de su conservación".

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Fuente: Juventud Rebelde, 22/03/04

lunes, mayo 23, 2011

ROBIN HOOD VIVIÓ EN CUBA

Por Argelio Santiesteban (CubAhora)
  
Pudo llamarse Robin Hood, o Jesse James, o El Tempranillo, o Jesuinho Brillante, o Cartouche.

Lo cierto es que en el folklore de cada nación aparece el fenómeno del bandolerismo. Tan atrás se remonta el asunto que, para algunos historiadores, Procusto y el archiconocido Caco no fueron más que renombrados bandoleros del mundo antiguo.

El esquema se repite de pueblo a pueblo, y la leyenda popular del bandolero "noble" constituye una constante.

Protector de viudas y huérfanos, desfacedor de entuertos que despoja a los pudientes en beneficio de los menesterosos, es el hombre bueno que, obligado por la sociedad, las circunstancias y la miseria, se ve compelido a convertirse en un fuera de la ley.

María de las Mercedes Santa Cruz, la habanera Condesa de Merlín, dejó en 1844 constancia de la presencia del fenómeno en Cuba. Su descripción, que cuadra perfectamente con el bandolero "noble", dice así: "El que mata a otro huye al interior de la Isla, se le persigue y se le pone precio a su cabeza. Abandonado como enemigo de la especie humana, obligado a temer y a defenderse, se hace ladrón para proveer su existencia y asesino para conservarla. Pero en medio de esa degradación suelen conservar los más de ellos cierto espíritu aventurero y caballeresco que no está desprovisto de alguna generosidad."

En la nómina de los bandoleros cubanos hallamos a Gustavo Machín y Ulloa, célebre por su sensacional evasión del Castillo del Príncipe. Recapturado, se casó con su concubina Simeona antes de sufrir pena de garrote, en 1888.

José Moreno y Suárez, compañero de Machín, era padre de veintisiete hijos. Fue tal su popularidad que las atemorizadas autoridades españolas para trasladarlo a Guanajay, lugar de su ejecución, prepararon un tren con una custodia de doscientos soldados. Desde el patíbulo gritó: "¡Se acabó esto! ¡Adiós, caballeros!".

De Cristóbal Fernández Delgado, bandolero de Jovellanos, se asegura que, como María Antonieta, encaneció totalmente en la noche anterior a la ejecución.

Mas cuando el bandolerismo alcanzó dimensiones de leyenda en nuestro país fue con Manuel García, El Rey de los Campos de Cuba, quien ha sido considerado la figura más firme y popular de nuestro folklore.

Baste decir que cuando aún estaba en vida, ya se cantaba un danzón con su nombre. Después de enterrado inspiraría una película silente, otra sonora, comics, episodios radiales que se extendían por años y polémicas periodísticas que cada cierto tiempo acaparaban la atención de los lectores.

Personaje controvertido, fue para unos corajudo patriota; para otros, vulgar bandido. Lo cierto es que resultó muerto a traición, de un tiro de revólver por la espalda, el mismísimo 24 de febrero de 1895, tras sumarse a los alzados contra la Metrópoli.

Que diluciden la verdad del Robin Hood cubano otros colegas con más seso y paciencia, pues a este humilde gacetillero no le alcanza el aliento para tanto.

jueves, enero 27, 2011

UN EPISODIO APENAS DIVULGADO

Por Luis Úbeda (CubAhora)

La memoria escrita revela que el soberbio Cuerpo de Voluntarios buscaba el más mínimo pretexto aquel mes de noviembre de 1871 para desatar su impotencia ante un hecho por entonces irrefrenable: la primera guerra de independencia. Lo hallaron en la supuesta profanación, en el Cementerio de Espada, de la tumba del periodista español Gonzalo Castañón -ultimado en Cayo Hueso doce meses antes en justo duelo- por parte de varios estudiantes del primer año de Medicina.

Quiñones acota que a las 5 de la tarde del lunes 27 de noviembre de 1871, en medio de una doble fila de soldados de línea, Alonso Álvarez de la Campa, José de Marcos Medina, Carlos Augusto de la Torre, Eladio González, Pascual Rodríguez y Pérez, Anacleto Bermúdez, Ángel Laborde y Carlos Verdugo fueron conducidos al lugar de la ejecución: la explanada de La Punta, frente a los paredones del costado norte del edificio de la cárcel. Los fusilaron de dos en dos, de espaldas y de rodillas. A las cinco y minutos quedó consumado el crimen horrendo, "borrón que no habrá mano hábil que lo haga desaparecer", según el capitán Federico Capdevila, el digno militar español que defendió de oficio a los ocho jóvenes sacrificados.

En 1961, al cumplirse el nonagésimo aniversario de la luctuosa efeméride, el Guerrillero Heroico, Ernesto Che Guevara, revela al resumir el acto: "Y no sólo se cobró en esos días la sangre de los estudiantes fusilados. Como noticia intrascendente, que aún durante nuestros días queda bastante relegada, porque no tenía importancia para nadie, figura en las actas el hallazgo de cinco cadáveres de negros muertos a bayonetazos y tiros. Pero de que había ya fuerza en el pueblo, de que no se podía matar impunemente, dan testimonio el que también hubiera algunos heridos por parte de la canalla española de aquella época…"

ABAKUÁ: HOMBRE Y AMIGO

En sus explicativas notas, Tato Quiñones ilustra: "Ciertamente, no fue el martirio de los estudiantes el único hecho histórico ocurrido el 27 de noviembre de 1871 en la explanada de La Punta.

"El 18 de junio de 1928, en su columna Ideales de una Raza del Diario de la Marina, el periodista Gustavo Urrutia dio a conocer una carta del Dr. Juan Ramón O’Farrill, uno de esos blancos -cito a Urrutia- en quienes me apoyo para decir que en Cuba el blanco no odia al negro, en la que éste le hace saber su intención de recabar fondos entre los estudiantes de medicina para conseguir que junto al templete que perpetúa la memoria de los estudiantes fusilados (...) se coloquen sendas lápidas, una al esclarecido patriota Fermín Valdés Domínguez y la otra a la lealtad del negro Álvarez de la Campa, que en un rapto de desesperación heroica se lanzó puñal en mano contra el piquete, cayendo muerto a bayonetazos al par que los estudiantes entregaban su alma a Dios.

"Sin menoscabar un ápice la noble y justa proposición del Dr. O’Farrill, hay que decir, en honor a la verdad, que incurre en dos inexactitudes en su versión de aquellos hechos: no fue sólo el negro Álvarez de la Campa -según la tradición oral, esclavo del estudiante Alonso de los mismos apellidos- el único hombre de color muerto aquel día en desigual combate contra la milicia española, combate este ocurrido no a las cinco de la tarde que fue, como ya se ha dicho, la hora del fusilamiento..."

En efecto, tres días más tarde el diario La Quincena informa que el incidente se había producido a las 11 de la mañana "... apostados detrás de los fosos que se extienden frente a la plaza de la cárcel, unos negros dispararon sus revolvers (sic) contra los voluntarios, hiriendo a un alférez de artillería; pero perseguidos en el acto fueron muertos al intentar la fuga…"

Por su parte, el capitán de Voluntarios que mandó el piquete ejecutor, Ramón López de Ayala, le escribió a su hermano lo siguiente: "... unos negros dispararon sus armas de fuego contra un grupo de voluntarios de artillería, a cuyo teniente mataron e hirieron a otro individuo. El resto de los que se sintieron atacados por los negros arremetieron inmediatamente contra ellos, y en aquel punto fueron despedazados los cinco que se creyeron autores de la agresión".

Retomando el trabajo de Quiñones, aparece que "de los atacantes, siempre según el parte oficial citado, sólo se sabe que el primero era un moreno como de cuarenta años, muerto en la calle Colón entre Central y Muralla; el segundo otro como de treinta y cinco, caído en Baluarte entre Genios y Cárcel; el tercero otro como de veinticinco, en Consulado esquina a Prado; el cuarto como de veintidós en la Plaza de La Punta y el quinto como de catorce años, en Monserrate entre Cárcel y Genios. Sus partidas de enterramiento se hallan asentadas en la Iglesia de Nuestra Señora de Monserrate, y en las cinco se consigna que fueron enterrados de limosna en el cementerio de San Antonio Chiquito, sin nombres ni generales conocidos…"

Cuentan que el negro Álvarez de la Campa, además de esclavo y hermano de leche de Alonso, era miembro de la potencia abakuá Bacocó Efó e invitó a un grupo de sus ecobios para llevar a cabo la acción armada del 27 de noviembre. Otra versión lo da como miembro de Acanarán Efó Muñón, y por ello Ecobio Mucarará Nancaro, primer juego abakuá integrado por hombres blancos fundado en La Habana en 1863.

Desempolvando archivos, en 1971 el ya fallecido periodista Manuel Cuéllar Vizcaíno publica en La Gaceta de Cuba el artículo "Un movimiento solidario con los ocho estudiantes de medicina", donde aparece lo siguiente:

"El ataque a los voluntarios y soldadesca española, en vista de que se proponían asesinar por fusilamiento a los niños estudiantes patriotas, y todo daba a entender que iban a realizar su crimen, fue tomado un acuerdo por potencias abakuá. Tuvieron su primera reunión en el hospital de San Lázaro y la segunda en la fábrica de tabacos Romeo y Julieta, Antonio Ramos Infante, Iyamba de Ocobio Mucarará; Carlos Valdés, hijo del marqués de Indarte, Isoé de Ocobio Mucarará; Andrés Facundo de los Dolores Petit (Andrés Petit), Isué de Bacocó, José Portuondo, miembro de Ebión Efort y José González Ojitos, patriota blanco del barrio de San Lázaro que siempre andaba con los abakuá.

"Murieron atacando a los voluntarios Adolfo García y Cirilo Mirabal. En distintas partes de La Habana hubo muertos y heridos el día 27 y el anterior. El día 25 Pepe Rusia mató a un Celador en La Chorrera. Los voluntarios mataron a Pepe en la calle Vapor. Pepe Rusia pertenecía a la potencia Eroco Efort. Pero antes del caso del cementerio de Espada, el día 22, Francisco Pedroso (Pancho Engafia) mató a un celador en la calzada de Paula y murió tratando de saltar la muralla de Egido".

Por último, puntualiza Tato Quiñones que "la tradición oral entre los ñáñigos cubanos, bajo cuyo signo perviven informaciones que dan fe de los acontecimientos ocurridos y de los comportamientos pasados de los individuos, ha venido aseverando durante más de un siglo que, efectivamente, al menos dos de aquellos cinco hombres negros caídos ese día eran miembros de la sociedad abakuá".


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miércoles, noviembre 24, 2010

JUDIOS EN CUBA

Los primeros judíos llegaron a Cuba con Colón. En sus viajes a América navegaron con el Almirante unos 160 judíos, seguramente conversos o que ocultaban su origen para escapar de la Inquisición.

Por Ciro Bianchi Ross (CubAhora)

Los primeros judíos llegaron a Cuba con Colón. En sus viajes a América navegaron con el Almirante unos 160 judíos, seguramente conversos o que ocultaban su origen para escapar de la Inquisición.

Aun así, fue tarea ardua la de ellos en su afán de echar raíces y en todo el nuevo continente, pues cuando se autorizó la venida de los hijos de los quemados por la Inquisición, se les impuso la restricción de que no ocupasen cargos públicos.

Se les obstaculizaba su movilidad social y no fructificaban sus expedientes de “limpieza de sangre”.

No fue hasta 1881 cuando el gobierno de Madrid autorizó la migración de los judíos.

Es a partir de entonces que puede hablarse de una comunidad judía en Cuba, si bien no existía la libertad de cultos.

Martí tuvo a judíos entre sus colaboradores cercanos y fue valioso el aporte de la comunidad judía de Cayo Hueso a la Guerra de Independencia, en la que sobresalieron combatientes judíos.

En 1906 sumaban unos mil los judíos radicados en Cuba.

Fundaron una sinagoga en La Habana y un cementerio en Guanabacoa. De 1910 a 1917 arribaron unos cuatro mil judíos sefarditas procedentes de Marruecos y Turquía. En 1919 llegaban a dos mil los hebreos ashknazis provenientes de Polonia, Rusia y Lituania y esa cifra se duplicaría hacia 1924.

Los sefarditas buscaban las zonas suburbanas o rurales. Eran vendedores ambulantes e introdujeron los créditos en su práctica comercial.

Al comercio y a la pequeña industria se dedicarían en La Habana los ashknazis, sobre todo durante la II Guerra Mundial y después. En 1945 se contaban unos 25 000 judíos en Cuba.

Dos periódicos, uno en yiddish, y otro en español, se editaban para esa comunidad que desplegaba una activa vida cultural y social, tanto en la capital como en las provincias.

Muchos de ellos, con el final de la guerra, volvieron a Europa o pasaron a radicarse en Estados Unidos o Canadá.

De esa etapa se recuerdan los nombres de Erich Kleiber, brillante músico que dirigió la Orquesta Filarmónica, Ludwig Chajovitz, que fundó e impulsó el Teatro Universitario, y Sandú Darié, destacado pintor y escultor que nunca más se fue de Cuba.

Esa comunidad entró en crisis a partir de 1960 cuando la nacionalización de comercios e industrias provocó la emigración de la mayoría de sus componentes, por lo general comerciantes y profesionales. ¿De qué fuentes se nutriría?

El Patronato Hebreo convocó a todo el que tuviera briznas de judaísmo en su estirpe. Eran escasas las parejas que contaban con ascendencia judía directa y desde 1965 las uniones matrimoniales eran mixtas, pues un judío o una judía casi nunca podían casarse con alguien de su misma creencia.

El Patronato debía actuar con tacto y de manera flexible, poniendo a un lado el excesivo fervor religioso. Por suerte había adoptado el rito conservador, que es mucho más moderno y acorde con los tiempos que el rito ortodoxo.

En ese rito, enquistado en tradiciones antiguas, es la madre judía la que otorga legitimidad a sus descendientes. Ahora se trataba de que todas las familias, mixtas o no, se asumieran como judías.

A diferencia del rito tradicional, donde las mujeres no pueden mezclarse con los fieles masculinos, el rito conservador concede a la mujer acceso pleno al ritual.

En Cuba, donde no reside ni oficia un rabino de manera estable, son mujeres las que se encargan de conducir el oficio.

El mundo judío no es uno ni monolítico, advierte el escritor cubano de ascendencia judía Jaime Sarusky.

En Cuba, los hebreos enfrentan la dramática disyuntiva de disolverse o intentar reencontrarse y conseguir una cohesión, por precaria que sea.

Concluye Sarusky: «Es imposible vaticinar cómo será la comunidad hebrea en Cuba en el 2025 o en el 2050. Pero si aún entonces permanece viva y activa, seguramente tendrá características muy propias, en las que estarán fundidas, en una entidad singularmente caribeña, dos tradiciones: la hebrea y la cubana».

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jueves, noviembre 18, 2010

HUTONGS DE BEIJING: TODO ES CUESTION DE MEDIDA(S)

Beijing, la capital china, se transforma por días en una urbe con todas las modernidades actuales, pero se requiere de mesura para no destruir la historia constructiva de uno de los pilares de la cultura mundial.

Por Isidro Estrada (CubAhora)

Recorrer los laberínticos callejones que una vez tipificaron la arquitectura de la vieja Beijing, denominados en chino hutong, es una de las experiencias más atractivas y edificantes que se pueden experimentar en la capital china.

Existe la opción de pasear por ellos en triciclo tripulado, con un buen guía y la ayuda de un mapa si se anda con prisa atolondrada de turista; o montando una bicicleta, o a pie.

Una vuelta por estos vericuetos plenos de historia y otros encantos, apuesto que cambiará vuestra perspectiva sobre esta urbe nacida hace casi dos mil años.

Las casas más atractivas de los hutong, los siheyuan, se revelan al visitante como prototipos de viviendas asociadas al fengshui, hoy tan de moda en tantas latitudes alejadas de China. Toda su disposición obedece a principios profundamente arraigados en la ancestral mentalidad y filosofía chinas, por lo que penetrar en estos recintos es una manera de calar un tanto en la formación y sustento de la idiosincrasia local.

Esto y mucho más ofrecen los callejones beijineses. Mas si no bastara con estas ofertas para refrendar su atractivo, me decantaría por enfatizar que los hutong constituyen, además, una especie de campo de batalla a escala reducida, donde se dirime el destino de buena parte del patrimonio histórico capitalino.

Me explico. En una China que trata al crecimiento económico con cifras sorprendentes aun en tiempos de crisis económica global, se tensa la pugna entre quienes buscan convertir a Beijing, incluido lo que queda de su casco histórico, en una metrópolis de primera línea, que se codee sin rubor con Nueva York, París, Tokio o Sydney, y los que pugnan por preservar este territorio sagrado, con el argumento de que con cada metro de muro que cae ante el martillo hidráulico, se esfuma un trozo de lo más genuino del espíritu beijinés.

Quienes en este duelo enarbolan el banderín de la modernidad sueñan con una ciudad pletórica de los más avanzados artilugios de la tecnología de punta, llena de luces de neón y rascacielos vidriados, con líneas de metro a cada esquina, gigantescos centros comerciales y oficinas a la altura de las nubes.

¿Y qué hay de malo en eso?, se preguntará más de uno, aludiendo a la necesidad de que el progreso material se siga abriendo paso dondequiera que haya posibilidades. “Nada en esencia,” podría responderles. Pero hay matices. A eso voy.

En una reciente visita con algunos de mis colegas de oficina, experimenté una vez más el deleite de recorrer la parte vieja de la ciudad, en concreto el Parque de Beihai, construido alrededor de dos lagos en medio de la ciudad, sus callejones circundantes y la Torre del Tambor, la cual, junto a la Torre de la Campana, integran un complejo esencial para estudiar la historia de Beijing.

Desde la Torre del Tambor se cantaba la hora y algunos de los acontecimientos más importantes del Beijing de hace la friolera de 600 años. Construida en 1272, este monumento nacional fue reconstruido en 1420, en un lugar aledaño a su ubicación original. Con 47 metros de altura, el peculiar edificio se destaca entre el caserío de siheyuan que le rodea, teniendo como única competencia cercana en tamaño a su hermana la Torre de la Campana. En sus primeros tiempos, la primera contaba con un gigantesco tambor y 24 más pequeños, de los que hoy quedan réplicas, que se tocan cada 35 minutos, en una ceremonia coreografiada para turistas.

¿EL ÚLTIMO TAMBORAZO?

Pero volviendo el tema, lo que me sorprendió sobremanera al escalar el casi centenar de empinados escalones hasta la atalaya de la torre, fue comprobar que buena parte del barrio circundante está marcado con el temible carácter chino de “chai”, lo que traducido al castellano significa listo para demolición.
Luego supe que existe un plan del gobierno de la ciudad, por un monto de 5.000 mil millones de yuanes, para transformar 125 metros cuadrados en las inmediaciones de ambos templos en La Ciudad Cultural de Beijing.

Como parte de dicho plan, se colocaría un museo y un supercentro comercial en el área aledaña a las torres, transformación que a los ojos de los miembros del Centro para la Protección del Patrimonio Cultural (CPPC), una organización no gubernamental, nada aportaría al entorno histórico.

La CPPC exhortó a utilizar ese dinero en un programa de preservación comunal, de modo que no se cambie la fisonomía tradicional de lo que califica de “uno de los últimos barrios en estado original que quedan del Viejo Beijing,” según una nota aparecida en fecha reciente en el diario en inglés China Daily.

“Sabemos, añadió el pliego, que el Gobierno desea invertir el dinero para mejorar la imagen del área y el nivel de vida de los ciudadanos de la localidad, pero un gran plan de inversiones que involucra extensas reubicaciones y demoliciones no es el enfoque adecuado para proteger o preservar nuestro patrimonio cultural,”

Como se puede apreciar, hay muchos matices en esta batalla. No se puede perder de vista, como bien señalaron hace poco las autoridades patrimoniales beijinesas que “La identidad de Beijing es la de una ciudad histórica, pero también es una ciudad con millones de residentes, por eso es muy importante equilibrar las relaciones entre protección y desarrollo”

Y aquí está el quid de la cuestión. Queda claro que al común de los habitantes de los hutongs les seducirá vivir con mayor confort, con baños propios y otras amenidades de la vida moderna. Y que una economía con el impulso de la china, debe contar con una infraestructura en correspondencia. Pero en encontrar el necesario balance tendrá que residir la clave del éxito.

A propósito, me gustaría citar al poeta español Antonio Machado, cuando en uno de sus versos expresó: Es el mejor de los buenos quien sabe que esta vida todo es cuestión de medida un poco más, algo menos.

“Desarrollistas” y “conservacionistas” de Beijing – por nombrar de algún modo a ambos grupos- bien podrían tratar de aplicar esta prédica machadista, lo cual no es nada descabellado, pues para empezar, coincide casi al calco con el pensamiento confuciano, el tao y el budismo prevalecientes en China, los cuales procuran en todo momento la armonía y el equilibrio de factores. Y, dicho sea de paso, no les será difícil leerlo, pues el bardo sevillano es uno de los poetas españoles favoritos de los traductores e hispanistas chinos, que ya han asentado en ideogramas buena parte de su obra.

A este tenor corresponde a las autoridades sentar pautas. O para decirlo más claro, adoptar medidas y que se cumplan. Sobre todo aquellas que restrinjan el afán demoledor con que frecuentemente contratistas deciden hacer borrón y cuenta nueva de una herencia que por días se reduce o se desfigura. Aún hay tiempo. Y sobran recursos. Llegue entonces la voluntad.

jueves, agosto 05, 2010

NO SOLO EN LOS BEATLES SE INTERESA EL ESCRITOR CUBANO ERNESTO JUAN CASTELLANOS

Convertido en periodista por el interés de difundir la obra de Los Beatles y su influencia en Cuba, Ernesto Juan Castellanos se ha propuesto subir el rasero de sus intereses al abarcar toda la buena música que nace o llega a la nación caribeña. Sus objetivos inmediatos incluyen una obra sobre el concierto Paz Sin Fronteras que, organizado por el cantante y compositor colombiano Juanes, marcó un hito en las relaciones culturales entre Cuba y Estados Unidos.

Por Ivette Fernández (CubaAhora)

Muchos identifican al escritor cubano Ernesto Juan Castellanos con sus obras sobre la influencia de Los Beatles en Cuba, pero lo cierto es que su interés abarca a toda la buena música que nace o llega a la nación caribeña.

Su casa está llena de evocaciones del cuarteto de Liverpool y su memoria también. Sin embargo, sus esfuerzos se dirigen hacia todo ángulo que resulte interesante en el ámbito sonoro.

Investigador apasionado, periodista empírico y cineasta aficionado, Ernesto Juan es autor de los libros Los Beatles en Cuba: Un Viaje mágico y misterioso, El sargento Pimienta vino a Cuba en un submarino amarillo, La guerra se acaba –si tú quieres y John Lennon en La Habana con una pequeña ayuda de mis amigos.

Nacido en 1963 en La Habana, todavía sigue encontrando motivos para dar de qué hablar. Es por eso que en la actualidad comparte su tiempo entre un libro que recoge todo lo relacionado con el Concierto Paz sin Fronteras acontecido en la capital cubana, el 20 de septiembre de 2009, y un documental sobre el trigésimo aniversario de la visita de insignes músicos estadounidenses al país antillano.

P: ¿Cómo nació la afición por la escritura? ¿Cuándo nace su interés específico por la música?

R: Soy graduado de Lenguas Extranjeras en Inglés, en el Instituto Pablo Lafargue (ISPLE) desde el año 1985. La afinidad con el periodismo es puramente vocacional.

En el año 1996 organicé el Primer Coloquio sobre la Trascendencia de Los Beatles en Cuba junto con el escritor Francisco López Sacha. A partir de ahí empecé a escribir. Antes nunca había escrito otra cosa que no fueran las composiciones que mandaban en la escuela. Fue así como entré en el mundo de la literatura. Al terminar el Coloquio hice el primer libro sobre Los Beatles en Cuba. Después estuve vinculado con diversas cuestiones del evento durante cuatro años. Luego estuve en Reino Unido y, al regresar, hice una crónica del viaje. Lo mismo aquí que allá había entrevistado a gente y personas vinculadas al mundo de Los Beatles: el fotógrafo, el biógrafo, Los Quarrymen, que fue el grupo que formó John Lennon antes de llamarse Beatles… Gracias a esta vinculación con la literatura también sentí la necesidad de cubrir alguna noticia, entonces a través del mundo literario se inicia mi relación con el periodismo.

El interés por la música nació desde mucho antes. Cuando era muy chiquito mis hermanos traían a la casa las placas de Los Beatles, rock británico, americano... Desde pequeño tuve como trasfondo ese mundo musical, sobre todo el de la música rock. Aprendí inglés precisamente para entender las canciones que me gustaban y que ponían en la radio. La música también me sirvió para otros fines. Comencé a practicar métodos de enseñanza del inglés con canciones de Los Beatles. Las primeras etapas con canciones sencillas, después algunas más complicadas y más tarde otras con un significado poético muy alto.

P: La música en inglés, también la de Los Beatles, tuvo una época de silenciamiento en Cuba. ¿Cree que hubiera sido diferente si nunca se hubieran dado estas circunstancias?

R: He llegado a la conclusión, con mis propias investigaciones, que la música que aquí se censuró era, precisamente, la misma que se usaba en Estados Unidos y el Reino Unido para criticar el sistema capitalista. Esto sucedió porque se creía que era un arma del imperialismo yanqui para desvirtuar la ideología de la juventud comunista. Los Beatles, John Lennon, todos los músicos censurados en Cuba, tenían como enemigos los mismos enemigos de la Revolución. Lennon, y eso se supo muchos años después, sufrió una persecución feroz a partir del año 1971 cuando comenzó a vivir en Estados Unidos. Porque lejos de unirse a la vanguardia musical de los EE.UU., él se unió a la vanguardia política, a los movimientos de izquierda. Eso llevó a la INS (Servicio de Inmigración y Naturalización), a la CIA (Agencia Central de Inteligencia) y al FBI (Buró Federal de Investigaciones) a abrirle expedientes para deportarlo de Estados Unidos por razones políticas. Mientras él sufría esa persecución, en Cuba no se podía escuchar.

Si los censores cubanos hubieran querido escuchar bien el mensaje de la música rock, de la música estadounidense y británica, habrían notado que pudimos haber utilizado a esos músicos como plataforma política para combatir lo mismo que se estaba tratando de combatir en Estados Unidos. Si Los Beatles hubieran podido venir a Cuba en los años 70, o un grupo como The Doors o Jimmy Hendrix, nosotros hubiéramos ganado muchísimo políticamente.

En Cuba, y de manera tonta, también estaban sufriendo persecución los que llevaban el pelo largo. Esto no era más que la imitación de los rebeldes cubanos que bajaron de la Sierra Maestra con collares. Se trataba de la imitación de los íconos políticos revolucionarios cubanos y aquí no se entendió eso. Se creyó que las melenas eran un síntoma de diversionismo ideológico, al igual que escuchar música estadounidense.

Es verdad que hubo muchas emisoras en aquellos momentos que transmitían mensajes contrarrevolucionarios, mensajes en los cuales se incitaba a los cubanos a que pusieran bombas y quemaran centros de trabajo. Yo viví eso porque escuché mucha música americana, incluidas emisoras prohibidas en Cuba. Sí, había emisoras de Miami que enviaban mensajes subliminales contra la Revolución Cubana.

Pero en Cuba no se supo deslindar qué era lo bueno y qué era lo malo, simplemente todo grupo que cantara canciones en inglés, aunque fuera sueco, americano, japonés o británico era mal visto.

De haber sido todo diferente, nosotros hubiéramos cambiado cultural y políticamente hace mucho tiempo. Lo que pasa es que hubo gente que estaba encasillada y encerrada en un dogma tonto. Hubiera sido avance, pero no de ahora, sino desde los años 60. Estoy seguro que a Cuba hubiera venido John Lennon, pero esa apertura no sucedió hasta mucho tiempo después.

P: ¿Qué motivos pudieron originar esa coyuntura? ¿Hubo una disposición escrita sobre el asunto?

R: Los años 60 fue la época, y yo lo comprendo, en que se trató de proteger los valores nacionalistas. Cuando en 1959 triunfó la Revolución, aquí casi todo era farándula estadounidense. Casi no había cine cubano. No había una buena representación de música cubana aquí, prácticamente toda la buena música se tocaba en el extranjero. Cuando triunfa la Revolución, se trató de proteger a ésta políticamente y después, en materia cultural. Se trataba de conservar los valores culturales: que no salga ni entre nada. Lo que pasó en Cuba fue un autobloqueo. Era una Revolución joven, no había una experiencia anterior de dirección de un país y se cometieron errores que el propio Fidel reconoció el día de la inauguración de la escultura de Lennon.

Pero la música en inglés no estuvo prohibida en todos los medios cubanos. En Nocturno, por ejemplo, en el año 1966, se empezaron a poner canciones en inglés. Hubo emisoras que radiaron mucha música en inglés, no así la televisión. El propio diario Juventud Rebelde, a finales de la década del '60, y muy marcadamente en el 69, ponían casi a diario una sección que incluía una o dos líneas sobre Los Beatles, sobre las canciones de algunos grupos británicos y americanos en las listas de éxitos. Esa columna la hacía el periodista Pedro Herrera (Gabriel) en el órgano de la Juventud Comunista. Sin embargo, en las secundarias y el preuniversitario, estaba prohibido hablar de eso. Era un fenómeno muy anárquico, al respecto no había una línea rectora.

P: ¿Cómo nace la idea de hacer un libro sobre el Concierto Paz sin Fronteras?

R: La idea del libro surgió mientras miraba el concierto desde una de las tarimas de la prensa extranjera. Vi la reacción del público y fue tan abrumador, que durante muchos minutos estuve totalmente erizado con las lágrimas a punto de salir. Fue realmente impresionante la reacción del público cubano. Había más de un millón de personas bajo un sol abrasador viendo un concierto que tuvo tremendo valor.

El Concierto Paz sin Fronteras puso sobre el tapete cuestiones políticas muy importantes que era necesario que se supieran, sobre todo la reacción de una parte del exilio cubano. Es increíble todo lo que sucedió en Miami alrededor de Paz sin Fronteras solamente por el hecho de que Juanes quería hacer un intercambio cultural con Cuba y venir junto con otros artistas. Y fue cierto que desde EE.UU. hubo presiones y chantajes. Ricky Martin, Enrique Iglesias, Paulina Rubio, Ricardo Montaner y Luis Fonsi, que inicialmente dijeron que iban a venir, luego se negaron porque tenían mucha presión política de la gente que controla los medios en Miami.

El libro se llama Paz sin fronteras en La Habana. ¿Concierto o desconcierto? Porque en realidad fue un concierto, pero para muchos fue un desconcierto, muchos creyeron que serían un gran fracaso y resultó ser un conciertazo increíble.

Es un libro que aborda toda la polémica que existió en Miami a raíz de las intenciones de Juanes de hacer un concierto en Cuba con Silvio Rodríguez y Amaury Pérez y en la Plaza de la Revolución. A partir de ahí, Miami se convirtió en un estado de guerra. El llamado exilio histórico, los que se fueron en los primeros años de la Revolución, estuvo en contra de que Juanes cantara en Cuba como han estado en contra de que exista cualquier tipo de relación entre Cuba y los Estados Unidos. Lo que pasó en Miami a causa de Paz sin Fronteras no tuvo que ver con Juanes o con la música, fue una política anticubana para que no exista nunca ningún tipo de intercambio entre los dos países.

Hubo dos organizaciones, Bendixen & Associates y Cuba Study Group, que siguieron el estado de opinión de la gente por grupos etarios y se demostró, al final, que la mayoría de la gente del exilio cubano estaba a favor de que se diera el concierto. No así algunos grupos del llamado exilio histórico que nunca estuvieron de acuerdo con el evento y nunca lo estarán.

Por esos días estuvo en Cuba el gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, y se manifestó a favor del concierto y de los intercambios culturales con Cuba. Esto abrió la posibilidad a que eventos similares vuelvan a suceder.

La idea inicial era sacar un folleto. Pero es que detrás del evento hubo tanto que ya voy por 350 páginas y aún no llego al día del concierto. En el libro analizo la historia del exilio cubano. No puedo hablar solo sobre lo que pasó sino que debo ir atrás, a la historia de Cuba. También debí averiguar sobre el terrorismo miamense, de las bombas y asesinatos que idea la mafia. Una de las críticas que se le hizo al concierto fue que participaran Amaury Pérez y Silvio Rodríguez con el pretexto de que ellos habían firmado una carta en la que pedían el fusilamiento de tres jóvenes que a mano armada habían secuestrado una lancha de pasajeros para irse del país, poniendo en riesgo la vida de las cincuenta personas que iban a bordo. Eso me lleva a indagar sobre los secuestros de medios de transporte que ha habido en Cuba.

Yo incluyo la polémica carta en el libro. En 2003 sucedieron 2 secuestros de aviones, otro intento en la Isla de la Juventud, el secuestro de esa lancha, la detención de 75 disidentes, sucedieron muchas cosas. El propio Fidel dijo en la televisión que “había que cortar radicalmente aquella ola de secuestros estimulados desde los Estados Unidos y aplicar sin vacilación alguna las sentencias impuestas por los tribunales y ratificadas por el Consejo de Estado a los secuestradores de la nave Baraguá”. Entonces varios intelectuales y artistas de fama internacional como Ana Belén, Víctor Manuel y otros, escribieron una carta que decía que en Cuba se estaban tomando medidas drásticas. Cuba, entonces, signa una carta que se llamó A los amigos que están lejos explicando el por qué de las medidas. Está firmada por Alicia Alonso, Cintio Vitier y otras muchas personalidades. Esa misiva circuló después del fusilamiento de los jóvenes. En ningún momento fue una carta en la que se pedía esa medida sino un llamado a los intelectuales del mundo a no dejarse engatusar por la campaña mediática que se formó alrededor del asunto.

P: ¿Y sobre qué trata el documental que está realizando?

R: En el momento del concierto estaba bastante atareado haciéndole arreglos al guión y la edición de un documental mío que se llama Havana Jam ‘79. Es sobre un evento, casi desapercibido, que aconteció en La Habana en 1979 en el que participaron Billy Joel, Rita Coolidge, Kris Kristofferson, Fania All Stars, Weather Report y otros renombrados artistas estadounidenses. Fue totalmente por invitación, las entradas estaban en manos de las organizaciones políticas, de algunas escuelas de Arte y de mucho personal dirigido. Por la parte cubana estuvo Chucho Valdés con Irakere, Aragón, Sara González, Pancho Amat con Manguaré, Elena Burke, Pacho Alonso y los Papines. Hubo una gran representación cubana y una gran representación estadounidense. Aquello pasó sin penas ni glorias, en la prensa nacional apenas se mencionó. Y, 30 años después, decidí hacer un documental. El propio Chucho Valdés me dice que desde el punto de vista jazzístico fue el evento musical más importante que ese haya hecho en Cuba.

P: Hay quienes piensan que es mejor no sangrar por la herida vieja. ¿Por qué Ernesto Juan insiste en indagar en el pasado?

R: No estudié periodismo, pero me di cuenta cuando empecé a hacerlo y que era lo que me gustaba hacer. También es importante que el cubano sepa cosas que no han sido públicas. Investigando sobre un fenómeno cultural me siento en la necesidad de escribir parte de esa historia. Yo escribo porque tengo la necesidad de hacerlo. Toda mi vida la ocupa ahora el libro y de vez en cuando el documental. Llevo semanas sin salir, escribiendo. No tiene nada que ver con revanchismo o revisionismo. Me interesa contar lo que no se ha contado o lo que se ha hecho de manera muy ligera. En 1977, a Cuba vino un crucero con figuras importantísimas del Jazz como Dizzy Gillespie, Stan Getz, Maynard Ferguson y otros, y de eso aquí no se enteró nadie. Lo mismo sucedió luego con el Havana Jam y con otro evento musical en 1999, el Music Bridges, al que vinieron figuras como Peter Frampton, Gladys Knight, Bonnie Raitt y muchísimos otros músicos británicos y estadounidenses, que fueron eventos con público dirigido, por invitación, al igual que el juego de béisbol de los Orioles de Baltimore contra la selección nacional cubana.

Se debe refrescar un poco la visión hacia los fenómenos culturales y hacia ciertos fenómenos políticos. Ya va siendo hora de cambiar la mirada de mucha gente.