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viernes, noviembre 06, 2015

LOS VIAJES DE GULLIVER JUNIOR

Por Alexander A. Ricardo (Tribuna de La Habana)

Gracias a su padre Gulliver junior viaja bastante seguido. Se le ve de gigante disfrutando en costas del Mediterráneo, o de enano aventurero sin problema en su vida, en su visa.

Zarpa a comparar si el azul de otros cielos es tan intenso como el suyo. Navegar en la flota de papá es un privilegio hereditario. Mientras transita por mares calmados, allá en su tierra, otros marineros solo ven pasar las gaviotas. Posee “barcos fantasmas” poderosos. Muy pocos logran verlos pasar.

Cientos de pergaminos narran las vivencias del elegido. Noches pausadas en las márgenes del Aomori. Barriles de vinos abiertos en playas hawaianas. Tardes de pesca en la bahía de Sidney.

El joven primogénito tiene libros coleccionando hojas de rutas; y siembra rosas náuticas al culminar cada travesía.

Una vez en casa no cuenta nada. Engaña a los coterráneos con anécdotas sobre naufragios. Describe olas enormes, tormentas interminables, criaturas marinas y las sirenas que cantan; luego agarra el saco y guarda el botín. Los trabajadores del muelle le llaman “mar-tirio”.

Quien fabricó su brújula no conoce nuevos horizontes. Pareciera resignado a seguir un único rumbo. Las manos de unos tejen las velas de otros.

Vuelve a levar el ancla, esta vez parte al norte, donde la frialdad del clima lo distanciaba tiempo atrás. Está bien abrigado y rodeado por secuaces. Abre el mapa y señala el destino. Mira a las estrellas en busca de buenos augurios, porque cuando niño nunca aprendió a nadar.




domingo, junio 21, 2009

DIA DE LOS PADRES: GENESIS DE UNA CELEBRACION

Por Idania Díaz (Tribuna de La Habana)

Como ya es tradición, cada Tercer Domingo de junio se celebra en Cuba el Día de los padres, pero quizá muchos desconozcan a quién debemos tan justo homenaje.

La idea es atribuida a la norteamericana Sonora Smart Dodd, quien al escuchar en la iglesia una misa por el Día de las madres, en 1909, pensó en la posibilidad de rendir un homenaje similar a los padres.

Con esto, Sonora buscaba reconocer, de algún modo, la noble actitud de su padre, el señor William Jackson Smart, quien al quedar viudo cuando su esposa daba a luz a su sexto hijo debió criar solo a su prole, lo cual hizo amorosa y ejemplarmente.

En un inicio, la idea era celebrar la fecha el 5 de junio, día del cumpleaños del señor Smart, pero ante la falta de tiempo para coordinar algunos detalles se hizo necesario posponerla y finalmente se concreta el 19 de junio de 1910, en Spokane, Washington, coincidiendo con el tercer domingo del mes.

Algunos estiman que en un inicio la idea no tuvo muchos seguidores, más poco a poco fue calando en la sociedad y comenzó a hacerse habitual, año tras año, hasta que en 1924, el presidente Calvin Coolidge lo instituyó en celebración nacional y más tarde, en 1966, su homólogo, Lyndon B. Johnson, firmó una proclamación presidencial que declaraba el tercer domingo de junio como día del padre.

Hoy es motivo de celebración en casi todo el mundo, aunque no en igual fecha. Así, en muchos lugares, el homenaje a los papás se hace el 19 de marzo, en otros el 20 ó 21 de junio, mientras que en algunos el brindis es en meses tan distantes como noviembre o diciembre.

LA CELEBRACIÓN EN CUBA

En la temprana fecha de 1920 ya se había esbozado en Cuba la idea de celebrar también el Día de los padres, Según consta en las actas de la Logia Los Perseverantes, en el Oriente de la Isla, y en las que textualmente se lee:

“Atendiendo que es un deber de todo Masón reverenciar a los padres y ayudar al mejoramiento moral e intelectual de la Humanidad, los abajo firmantes proponen:

“QUE sea celebrado el primer domingo de Mayo (el Día de las Madres) en cualquier manera que tienda a demostrar el cariño y el agradecimiento a que es deudor todo hijo. Asimismo, proponen que sea designado el primer domingo de Junio a igual fin con relación a los padres.

“(Fdo) Dr. Eduardo Querol Mayo, Enrique Pérez e Ismael Piedra (Aprobado en el Taller, 6 de abril de 1920)”.

Sin embargo, es a iniciativa de la escritora Dulce María Borrero, que la idea se materializa el 19 de junio de 1938.

Así, en estas siete décadas de celebraciones hemos rendido justo tributo, de muy diversas maneras, a quienes junto a las madres, son imprescindibles seres en nuestras vidas, echando por tierra ese falso concepto de que madre es una sola y padre es cualquiera.

lunes, septiembre 17, 2007

Crean en Cuba medicamento para la sicklemia

Tomado de Tribuna de La Habana

La Habana.- Especialistas cubanos crearon un medicamento para el tratamiento de la sicklemia, a punto de ser generalizado en todo el país.

La vainilina, un compuesto químico obtenido de la esencia de la vainilla y esta a su vez de una planta, pueden ser empleado como profilaxis para aminorar las secuelas de la dolencia.

Este padecimiento, conocido por anemia falciforme o drepanocítica, produce una destrucción de los glóbulos rojos más rápida que lo normal y afecta al tres por ciento de la población de la Isla y al ocho por ciento de la zona oriental.

La investigación del Centro de Biofísica Médica de la Universidad de Oriente ha desarrollado también la metodología cubana para el diagnóstico del estado clínico y el tratamiento de la enfermedad, a partir de la Resonancia Magnética (RMN).

Lo anterior se conoció durante un taller entre instituciones del polo científico santiaguero y centros afines del polo científico del oeste de La Habana, refiere Juventud Rebelde en su edición digital.

lunes, abril 02, 2007

Artífice de embrujos

Por Ada Oramas (Tribuna de La Habana)

Enamorado de la danza desde niño, con los genes paternos en la sangre, Eduardo Veitía, ingresó en el Ballet Nacional de Cuba, al concluir sus estudios en la ENA, hasta que el primero de abril de 1987 adquirió la categoría de primer bailarín en el Conjunto de Danzas Españolas, hoy Ballet Español de Cuba, su obra maestra, máxima expresión del género en el país y reconocido como tal en Europa y América.

De una capacidad creadora inagotable, siempre en busca de la renovación, comparte la ejecución dancística, dirección artística y general de la compañía, los guiones y diseños coreográficos, así como la labor docente, con la puesta en escena de espectáculos multitudinarios creados para efemérides significativas de nuestra Revolución. Su gran rigor como artista le llevó a concluir estudios en el ISA, con las máximas calificaciones.

TRIBUTO A LA CULTURA CUBANA

–Nuestros objetivos iniciales se encaminaban a instaurar en Cuba y América una compañía profesional que llevara a la escena la danza española, desde las piezas regionales más simples hasta incorporarle otras técnicas en nuestro quehacer.

“A ello se unen obras del clásico, títulos del repertorio internacional traducidos a los códigos del flamenco, como El fantasma de la ópera, y de fusión con las raíces africanas de nuestra cultura, dedicada al maestro Wifredo Lam, en Danzando sueños.

“Otro de los propósitos esenciales se refería a la formación de bailarines en nuestra especialidad, devenido realidad con la unidad docente que forma parte de la enseñanza artística de nivel medio, sumamos cursos para niños desde los siete años y el taller internacional Ballespa, todo ello se inscribe en la educación general integral, como parte de la Batalla de Ideas.

“Nos sentimos muy felices por el vigésimo aniversario, tanto que empezamos a celebrarlo desde el año pasado, con los quince años del estreno del clásico Aquel brujo amor, y finalizamos el 2006 con la reposición de El fantasma de la ópera.

“A principios de este año realicé una visita a España, donde intercambié experiencias con los directores y maestros de conservatorios de la especialidad en diferentes regiones, entre ellos de Madrid, Murcia y Granada, así me actualicé acerca de sus novedades.

“Allí pude conocer cómo la información de la prensa nacional sobre nuestra compañía había llegado por INTERNET a toda España y recibimos testimonios de admiración muy importantes para la labor que realizamos y para el Ballet Español como parte de la cultura cubana.

“Continuamos nuestra fiesta con la obra Carmen, en nuestra sede habitual, la sala García Lorca del Gran Teatro de La Habana, donde debutaron jóvenes valores recién graduados. Realizamos una gira por Guantánamo y Santiago de Cuba y recibimos grandes muestras de reconocimiento en los teatros Guaso y Heredia, en funciones abarrotadas de público, con Aquel brujo amor, título que llevaremos nuevamente a escena en la sala Lorca, del 20 al 22 de este mes.

“Al concluir la función del 22, a las siete de la noche, iremos hacia la fortaleza de La Cabaña, donde actuaremos en la inauguración de La Huella de España. Ese evento dedicará una gala especial a la compañía, que incluirá Sonata y fandango, con la cual obtuve el segundo premio en el primer certamen donde participé en Madrid y ahora cumple 15 años.

“También formarán parte de ese programa dos estrenos mundiales, uno del clásico español y otro, del flamenco. Y el Ballet estará presente en la gala de clausura con una soleá por bulerías, de Liliana Fagoaga, en la que actuarán primeras bailarinas y cuerpo de baile.

“Cumpliremos algunos compromisos internacionales en meses muy próximos y otros planteados para el verano. Pero nuestro mayor compromiso, para fines de año, es el estreno de La gitana Esmeralda, basada en El jorobado de Notre Dame, de Víctor Hugo, y trataremos de recontextualizar al flamenco, con los palos que se adecuen a la acción de la trama.

“En nuestra compañía, al igual que en el Ballet Nacional de Cuba, la gracia de la mujer cubana se impone. Esto puede apreciarse en el baile andaluz y en la danza española en general. Aunque bailemos en el más puro estilo, con todos los requerimientos técnicos e interpretativos, siempre estará presente lo cubano, porque lo sentimos de corazón.”

miércoles, marzo 21, 2007

Rejuego aparencial

Por Ada Oramas (Tribuna de La Habana)

La simbiosis entre una realidad que podría no serlo y una ficción cuya sólida estructura le hace tangible constituye el medio expresivo recurrente de Fernando Pérez en el largometraje Madrigal, el cual será exhibido próximamente en los cines de estreno de nuestra capital, entre ellos el Chaplin, donde ocurrió el preestreno.

Concebida su idea original antes de Suite Habana, este filme constituye el escalón más alto de una carrera hacia la perfección en Fernando Pérez, Premio Nacional de Cine 2007, compartido con Daisy Granados y Nelson Rodríguez.

No me atrevería a calificarlo de obra maestra del cineasta, pues seguramente su próxima creación cinematográfica desmentiría tal aseveración. Posee determinadas cualidades que no solo lo colocan en un plano superior, sino constituyen una ruptura con los códigos empleados en La vida es silbar y Suite Habana.

Denota una madurez estética muy bien sedimentada, en su concepción de hecho artístico por su intencionalidad como producto deliberadamente artificial, lo cual reconoce el realizador y provoca una infinitud de reacciones en el espectador, del asombro al desconcierto, sin obviar determinados momentos de desasosiego.

Una historia en dos dimensiones temporoespaciales podría constituir una definición simplista: La Habana 2005 y el mundo 2020. El guión tiene como apoyatura una dramaturgia elaborada como una introspección a la esencia conflictual, la sicología y la relación de los personajes con su medio social, geográfico y momento histórico y la confrontación entre los valores humanos de acuerdo con escalas generacionales.

La acción busca asideros en la cotidianidad para hacer sentir una cercanía necesaria a la primera parte. El amor de Javier y Luisita es un espejismo, una fantasía, pervive más allá de la vida de ambos o constituye una metáfora necesaria para desarrollar las ambivalencias que acosan a los actuantes y retan a los receptores.

Ese ser o no ser, obsesivo para Hamlet, lo es también para quienes se involucran directa o indirectamente al engranaje que va superponiendo ideas y alusiones, a partir de símbolos visuales y expre-siones del habla popular más contemporánea, con implicaciones polisémicas, cuya valoración depende del auditorio.

Tal premisa equivaldría a interpretaciones diversas del espectador, descodificando mensajes y creando un corpus individual. Como resultado de este proceso de análisis, surgiría un Madrigal muy personal, por la subjetividad del público, cuyo acercamiento o distanciamiento no dependería del cineasta y quizá no reflejaría determinadas aristas en la fantasía del cuento que abarca la segunda dimensión.

Allí, la fabulación de Javier fusiona su propia personalidad con la de Ángel. Ello desencadena una historia alucinante en el imperio de Eros, con un final donde reaparece sorpresivamente Luisita, el personaje más poético de la cinta.

El trabajo actoral representa uno de los grandes aciertos de la película por lo convincente de las caracterizaciones del elenco, pues cada rol ha sido perfilado a través de un proceso creativo de total desdoblamiento. Carlos Enrique Almirante va armando la arquitectura sicológica de Javier y logra un clímax de tragicidad en la escena evocadora de aquella que René Clair jamás pudo filmar como final para Grandes maniobras.

sábado, febrero 17, 2007

El vagabundo más famoso de La Habana

Por Argentina Jiménez (Tribuna de La Habana)

Aún conservo entre mis papeles viejos un periódico autografiado por el Caballero de París. Nunca he olvidado la dedicatoria que me puso: "Dios, Patria y Fidel", con letra muy grande, escrita en los bordes blancos de la primera página.

Este personaje, que bien pudiera representar un símbolo de la ciudad de La Habana, cuyas calles conocen de sus pisadas lentas e incansables y de sus fantasías; que convirtió en morada propia muchos de sus lugares, como Prado, 23 y 12, Infanta y San Lázaro... -"permutaba" con frecuencia-, nació el 30 de diciembre de 1899.

Quiso la sabiduría humana que tras un entierro humilde en el cementerio de Santiago de las Vegas, donde el musicólogo Helio Orovio le levantó un panteón por iniciativa propia, hoy, casi 15 años después de su fallecimiento, los restos del ilustre enajenado descansen en la Basílica del Convento de San Francisco de Asís, como su "alcurnia" lo merecía.

Quienes le conocimos sabemos de sus extravagancias, de cómo paseaba su abolengo con una dignidad propia de lo que su alucinada mente le hacía creer que era, con su capa, barbas y melena largas, sus bultos sucios y llenos de papeles y de quién sabe qué cosas, y de que era una persona educada.

Sabía conversar –me apena no haber retenido en la memoria nuestra conversación aquella tarde cuando me senté a su lado en un banco de un parque ubicado donde se encuentra ahora la heladería Coppelia-; jamás pidió nada, pues no era un limosnero, ni fue objeto de burlas como sí lo fueron y son algunos dementes de antes y actuales. Era respetado a pesar de su apariencia.

Juan Manuel López LLedín, su nombre de pila, es oriundo de la aldea de Fonsagrada, provincia de Lugo, España, y siendo muy joven emigró a La Habana y trabajó en los hoteles Telégrafo, Sevilla y Manhattan. Dicen que lo hizo con profesionalidad.

Acusado, injustamente, de haber cometido un robo en una casa donde laboraba de criado, cumplió prisión, y al salir de la cárcel empezó a divagar. Al triunfar la Revolución, su status no cambió, pero fue diferente. Por orientación de una mujer sensible, Celia Sánchez Manduley, él podía comer gratis en los centros gastronómicos de la ciudad.

Pasó el tiempo y llegó el momento en que ya viejo y con un marcado deterioro, fue necesario internarlo en el Hospital Psiquiátrico, donde recibió esmeradas atenciones, hasta el día de su muerte el 12 de julio de 1985.

El Caballero de París no está olvidado. Mientras una persona lo recuerde, seguir siendo no solo el vagabundo más famoso de la capital cubana, motivo de inspiración de un danzón de Antonio María Romeu, que lleva su nombre, y de un libro del doctor Luis Calzadilla Fierro, quien lo atendió en el Psiquiátrico.

Cuentan que ya moribundo le dijo, en ese revivir previo al último suspiro que muchos seres tienen: "Ya no soy el Caballero de París. Estos no son tiempos de aristócratas". Pienso también que aquel día de nuestra conversación, una lucidez, tal vez intermitentemente transitoria, le permitió aquilatar el cambio experimentado en nuestra sociedad. ¿Cómo si no pudo haber escrito Patria y Fidel?

Somos unos cuantos los que lo recordamos y nos sentimos felices de ver en uno de los sitios que más frecuentaba la legendaria figura, en la Plaza de San Francisco de Asís, una escultura suya como si estuviera caminando, dedicada a la memoria del ilustre personaje de la ciudad, a la que él pertenecía, y que realza la belleza que poco a poco va recobrando el pedazo de Cuba que este hispano hizo suya con su andar e hidalguía incorruptible.

Una colaboración de: Aida Elena Rodríguez
Catalina Díaz

miércoles, noviembre 08, 2006

Estrellas sin polvo: Pedro “Natilla” Jiménez

Por Pausides Cabrera (Tribuna de La Habana)

Un pantagruélico banquete de natilla a inicios de los años 30, bautizó a escondidas al corpulento locomotorista de Jaruco, Isidro Jiménez, y por herencia a su hijo Pedro, futbolista y jugador de golf, llamado a convertirse en uno de los peloteros más grandes del beisbol cubano.

Dueño de excelente control y de una “curva de barril”, con la cual llegó a ponchar al mismísimo Juan Ealo cuando estaba “afilado al bate”, Pedro “Natilla” Jiménez comenzó a tejer leyendas desde sus inicios con el Hershey Sport Club.

Junto a figuras del calibre de Roberto Estalella, Andrés Fleitas, “Quilla” Valdés, Roberto y Oliverio Ortiz, “Loco” Ruiz, Felo Suárez, Tomás de la Cruz y Joaquín Viego, entre otras, el joven mecánico ferroviario fue alcanzando rango en el equipo y condujo al Hershey al banderín en 1937, 1938 y 1939. Ya para 1938 se codeaba con Conrado Marrero, Isidoro León, Julio Moreno, Daniel Parra, Ángel Catayo González y Antonio Estrella, lo mejor del pitcheo en la Isla. Ese propio año, el 23 de septiembre, se encaramó en el box y tiró “no hit no run” ante el Cárdenas, en pleito de la Liga Nacional de Beisbol Amateur.

Y no solo en el montículo llegó a ser respetado. Bateador de fuerza y tacto, lanzara o no, era utilizado como cuarto bate y jardinero, y hasta de toletero emergente en Series Mundiales. Precisamente en la de 1943, en La Habana, con su equipo en apuros empuñó por Chito Quicutis en el cuarto turno y enderezó rumbo al center right un envío del zurdo Pat Scantlebury, para dejar al campo a los panameños.

En 1938, “Natilla” defendió los colores de Cuba en los Centroamericanos de Panamá, y en 1939 integraba la nómina criolla en la Serie Mundial Amateur celebrada en La Habana. Así, se convirtió en el primer lanzador que otorgaba a Cuba un campeonato mundial. Y más: fue baluarte en las series de 1940, 1941 y en la ya mencionada de 1943, cuando fue proclamado héroe del evento.

Su tránsito por el profesionalismo abarcó temporadas en México, Venezuela y Estados Unidos, hasta que un lamentable accidente le obliga a abandonar como atleta los diamantes.

Pero si activa y fructífera resultó su vida como jugador, fecunda fue su trayectoria de casi 20 años como director y pedagogo del pasatiempo nacional, hasta su muerte acaecida el 23 de febrero de 1979.

Glorias como Laffita, Ramón Hechavarría y Don Miguel Cuevas, además de Roldán Guillén, Alarcón y Telemaco, y Vicente Díaz, Verdura, Aquino Abreu, José Antonio Huelga y Antonio Muñoz, entre otros muchos, se nutrieron con las experiencias del “Viejo”: siempre paternal y considerado por todos – en buen cubano – “hombre y amigo”.

Y no solo en fronteras. No obstante lidiar con su crónica insuficiencia renal, “Natilla” llevó sus conocimientos beisboleros hasta China, Indonesia y la entonces Unión Soviética, donde ayudó a sembrar el gusto por las bolas y los strikes.

Cuando algún día se haga realidad ese clamor de tantas voces, y al fin podamos contar con un Hall de la Fama para nuestro beisbol, allí, grande entre grandes por derecho propio, figurará el nombre de Pedro “Natilla” Jiménez.

*Tribuna agradece la amable colaboración ofrecida por Pedro “Natilla” Jiménez junior para la realización de este trabajo.

miércoles, octubre 18, 2006

Con la furia de un cimarrón

Por Ada Oramas (Tribuna de La Habana)

Comprometido hasta las honduras más profundas de su pensamiento y sentir, el destacado intelectual Miguel Barnet es “un orfebre de las letras”, como le calificara Carilda Oliver Labra. Otorgó un cauce renovador a la novela testimonio con Biografía de un cimarrón, que cuenta con más de 70 ediciones en numerosos idiomas y su poesía ha sido traducida a 12 lenguas.

Presidente de la Fundación Fernando Ortiz y Premio Nacional de Literatura 1994, ha obtenido innumerables lauros de enorme repercusión internacional, dos de los cuales obtuvo en Italia este año: el de la ciudad de Trieste, por su poemario Fuego común y el premio Camaiore, de Viareggio, por la antología El poeta en su isla.

Al cabo de 40 años de su publicación, ¿qué valor confieres a Biografía de un cimarrón en tu creación literaria?

–Me ha acompañado siempre y es como mi gran caballo de batalla. Puedo escribir muchos otros libros, pero aquel será siempre una especie de sello identificativo y me honro en reconocerlo. Lo escribí con mucha pasión, realicé una investigación muy acuciosa previamente, sobre el siglo XIX y la esclavitud, y profundicé en aspectos poco conocidos, como la vida íntima de los esclavos.

“No solo tuve en cuenta lo relativo a sus comidas y sus ritos, sino la manera en que interactuaban dentro del barracón, durante las jornadas agotadoras de su labor, casi como bestias de tiro; cómo muchos de ellos, convertidos en cimarrones, se incorporaron a las guerras de independencia (este es el caso de Esteban Montejo) y luego se integraron, a una sociedad con otros sistemas de comunicación, más civil.

“Por todo esto lo considero un libro emblemático. Cada día cuenta con más ediciones, porque es la historia de un rebelde, de un solitario, quien lucha contra los molinos de viento. En este caso, el protagonista de mi novela es la versión cubana de un Quijote. Debió luchar de veras, no contra una fantasía, como el personaje cervantino, pues debió enfrentar obstáculos reales: el oprobio, el látigo, la humillación, por ser esclavo y negro.

“La dignidad y la ética, reflejadas en ese libro, tienen mucho que ver con los procesos históricos nuestros, la idiosincrasia del cubano, pues somos herederos de esa tradición de lucha, realmente épica. Por eso podría definirla como un rescate de la historia de las llamadas gentes sin historia. La bibliografía acerca de Cimarrón es muy amplia y abarca su repercusión en Cuba y el mundo.

Este libro posee connotación de símbolo, pues subvierte el significado del vocablo cimarrón, de fugitivo a rebelde...

–Lo de fugitivo se aplicó a los animales que huían y luego se amplió su significado a los seres humanos. Primero a los aborígenes y luego a los esclavos africanos. Evidentemente, el concepto se ha enriquecido por la propia Historia de Cuba, pues los cimarrones han dejado un terreno allanado para los futuros revolucionarios.

“Las primeras sublevaciones de esclavos en Cuba, las cuales datan de mediados del siglo XVIII, recogidas por los historiadores, fueron brechas que se abrieron para dar paso a los Padres de la Patria y liberar al país del yugo colonial.

“Pero si fueron ellos Carlos Manuel de Céspedes, Francisco Vicente Aguilera, en las primeras guerras de liberación, y en la de independencia, José Martí, Antonio Maceo y Máximo Gómez, los abuelos de la Patria son los cimarrones, pues abrieron el camino para las luchas subsiguientes.

“Nosotros hemos vivido montados encima de un caballo con un machete en la mano, luchando primero para fundar la Patria, frente al yugo del colonialismo despótico de España; después contra las intervenciones norteamericanas y sus dogales oprobiosos como la Enmienda Platt, y ahora contra todos estos planes destinados a oprimir al país y propiciar de que Cuba se entregue a Washington.

“Quien piense así no nos conoce ni nos valora. Todos los cubanos somos cimarrones y el plan Bush tiene como contrapartida a esos cubanos cimarrones que somos nosotros, decididos a no dejarnos pisotear más por la bota colonial o imperialista.”

Estamos en la antesala del Día de la Cultura Nacional, ¿cuál significado adquiere la celebración de la efemérides este año?

–Siempre posee un significado muy grande, pues si de algo nos podemos enorgullecer los cubanos es de tener una rica cultura, un acervo cultural de un poder extraordinario. Esa es la razón por la cual hemos luchado con argumentos y tenemos esa identidad tan enraizada, mezcla de elementos hispánicos, africanos, asiáticos y de Europa central, en ese ajiaco a que aludió Don Fernando para caracterizarnos en una definición muy concreta: lo cubano.

“No es una abstracción, sino algo que se siente. Es como una esencia que llevamos por el mundo. Por eso, los cubanos que viven fuera de Cuba, reflejan un estado inconsolable, pues tenemos un país con muchas raíces, con mucha cultura, dadas no solo en la danza, la música y la literatura, sino en la manera de actuar.

“La cultura no es un cúmulo de información o de hechos y expresiones culturales y artísticas. Representa un estado del ser. Hay personas portadoras de mucha información, pero no tienen cultura. Este es un país donde el pueblo ha creado ese tesoro extraordinario del cual nos enorgullecemos.

“Por todo esto, el 20 de Octubre, Día de la Cultura Nacional, se hacen más reales y adquieren mayor vigencia y significación las palabras de Fidel en el VI Congreso de la UNEAC, cuando dijo: lo primero que hay que salvar es la cultura. Por eso siempre he dicho que Fidel es el mayor cimarrón.”

Nuestra cultura ha alcanzado un nivel de desarrollo impresionante, pero ¿cómo sería sin bloqueo?

–Sin el bloqueo tendríamos más libros, mayores posibilidades para las representaciones teatrales y difusión de la música.

“El cubano ha demostrado frente a un bloqueo tan criminal como el que hemos sufrido durante más de 45 años, cómo la cultura sigue floreciendo, a pesar de las dificultades técnicas y materiales que son muchas. Pues el daño ocasionado a Cuba es de cientos de millones de dólares y una gran parte de esa cifra está relacionada con la vida cultural de nuestro país.

“Aun así permanecen los teatros abiertos. Algunos no tienen aire acondicionado, ya lo sabemos, pero están abiertos. Existe un movimiento teatral admirable, al igual que el literario, el cual considero muy importante. Poseemos una literatura joven muy rica, saludable, sumamente ingeniosa y crítica, con planteamientos profundos, pero constructivos.

“Nuestro movimiento danzario es realmente extraordinario y, en cuanto al nivel de la plástica, no tiene comparación con ningún otro país de América Latina. Estamos sobreviviendo con dignidad y con frutos, a pesar de ese maldito bloqueo que esperamos desaparezca, porque no tiene ningún sentido ni explicación algo tan criminal, absurdo e inútil.”

¿Cómo asume Miguel Barnet esta realidad que vivimos hoy en Cuba, como ser humano, escritor y revolucionario?

–La persona que soy no se puede separar del escritor ni del revolucionario. No soy un hombre político, pero sí un revolucionario. Siempre fui de izquierda, un rebelde en mi ámbito familiar. Me expresé así y sigo siendo así.

“¿Cómo me expreso y cómo vivo?...

Con todas las contradicciones de un ciudadano común y con el orgullo de pertenecer a una sociedad modelo, que no es perfecta, porque todo es perfectible, pero es un modelo, pues quien ha viajado como yo por los países de América Latina y, sobre todo, de Centroamérica, se da cuenta que un paso atrás, una vuelta atrás, sería nefasto para este país y eso nunca va a ocurrir, porque el cubano no renunciará ni a la Patria ni a su identidad y las defenderá con la furia de un cimarrón en el monte.

sábado, agosto 12, 2006

Hotel Raquel, tras los pasos de la calidad

Por Raquel Sierra (Tribuna de La Habana)

El hotel Raquel, ubicado en las calles Amargura esquina a San Ignacio, en La Habana Vieja, y con 25 habitaciones, recibió recientemente la placa que le otorga la categoría de "cuatro estrellas", como reconocimiento a su integralidad y calidad de los servicios.

Perteneciente a la compañía Habaguanex, la instalación, inspirada en la cultura hebrea, conquistó también la condición de "cuatro tenedores" para su restaurante Jardín del Edén, donde desde antes de su apertura se rescatan recetas de la cocina judía, indica un reporte del Ministerio del Turismo.

Inaugurar una tradición

El edificio donde está ubicado una mezcla de sobriedad y lujo, data de inicios del siglo XX, cuando fue construido para oficinas, almacén y depósito de tejidos. En 1908 se amplió, alcanzando su apariencia actual.

Posteriormente, fue sede de la sociedad mercantil de La Habana en 1912 y se convirtió en una de las principales casas importadoras de tejidos de la Isla. Sucesivas transformaciones lo convirtieron en la edificación que es hoy, adaptada muy adecuadamente a los servicios de hotelería luego de un minucioso proceso de restauración.

A raíz de su apertura, Eusebio Leal, historiador de la ciudad, explicó: "Aquí no hemos hecho un hotel del sionismo. Hemos hecho un hotel del judaísmo, y hemos hecho un hotel después de que hay en La Habana hace 14 años una mezquita con su orientación a la Meca, donde se velan los cuerpos de las personas que mueren en La Habana".

Según explicó Leal, en el área donde está ubicado el hotel, "aun vive una comunidad judía latente".

Combinaciones de dorado y azules llenan sus espacios. Las columnas, escaleras y vitrales le dan un aire de abolengo y frescor. A esas características físicas se unen los valores agregados que han sabido impregnarle una operación satisfactoria, que lo ubica en la preferencia de turistas europeos.

Perspectivas

Según expertos, la exigencia para las casas de hospedaje del Centro Histórico es mayor, por lo que los dos reconocimientos entregados al Raquel tienen una gran relevancia.

La nota del organismo rector del turismo en Cuba señala que esa instalación, una de las 16 con que cuenta Habaguanex, dedicadas al alojamiento, cuenta con grandes posibilidades en el sector y pretende alcanzar en breve la categoría de "cinco estrellas".

martes, junio 20, 2006

Primer ingeniero informático ciego

Por María Elena Pacheco (Tribuna de La Habana)

Cuando la Profesora de álgebra Mayra Durán, hoy decana de una Facultad de la UCI, lo vio el primer día de clases, sentado en la primera fila de su aula, ciego y frente a una pizarra atiborrada de cifras, no pudo más que preguntarse: "¿cómo vamos a enseñarlo? La limitación no era la suya, sino de un claustro de pedagogos incapacitado para afrontar su instrucción. Comenzó entonces el camino de las transformaciones y de aprender juntos él y nosotros".

A las importantes glorias de la Educación cubana se sumó este jueves, una evidencia más de sus extraordinarias virtudes. Destronando todos los esquemas, el joven ciego Roberto Pérez de Paz, defendió el título de Ingeniero en Informática, convirtiéndose desde entonces, en el primer graduado invidente en el Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría (CUJAE), y en Cuba.

El diplomante consiguió convertir una restricción aparente en coyuntura especial para llevar la luz de las nuevas tecnologías al mundo de las personas privadas del sentido de la vista. Su trabajo: Una web accesible: necesidad de los discapacitados, abre otra dimensión en el análisis del acceso a los sitios web, mediante un enfoque de diseño universal.

En la realización de su tesis de grado, el estudiante se valió de sofware para el uso de personas con limitaciones físicas como el lector de pantalla (apoyado en el sonido) y el amplificador de pantalla (aumento del tamaño de la imagen.)

El también miembro de la Asociación Nacional del Ciego, realizó una evaluación exhaustiva análisis evaluativo de la página de la mencionada institución y propuso una estrategia de cambios que la convierte en obligada referencia nacional de accesibilidad.

Los tutores manifestaron que el hecho revolucionador, no hubiese sido posible sin la dedicación, constancia y esfuerzo del diplomante en los cinco años de la carrera, durante los cuales mostró sorprendente concentración, capacidad de análisis e independencia.

A la voluntad de derrumbar las barreras arquitectónicas se sumó desde ahora, la de que los discapacitados crucen las murallas del ciberespacio. Roberto es un ingeniero informático con la capacidad real para entender la trascendencia del desafío.

Su graduación exitosa confirma que la discapacidad no excluye las posibilidades del individuo y añade otra lección ineludible de empeño y altruismo, al quehacer de los educadores cubanos.