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sábado, noviembre 23, 2019

DICE IFÁ: «LA VERDAD ES LA PALABRA QUE NO SE CORROMPE»

Conversación con Gerardo Frómeta, sacerdote de la Regla Ocha-Ifá.
Texto y foto de Alex Fleites

Treinta y cinco años, diez meses y un día después de su llegada a este planeta, más específicamente a La Habana, Gerardo Frómeta Hernández, Licenciado en Cultura Física, Máster en educación avanzada y tres cinturones negros de artes marciales (Kárate Do, Taekwon-Do y Kick Boxing-Full Contact), nacía como sacerdote del complejo de creencias denominado Ocha-Ifá, con el nombre religioso y premonitorio de Ifatooyangan, lo que en lengua yoruba significa “el que está orgulloso de practicar la profesión de Ifá”.

Los esclavos provenientes de África Occidental trajeron a América sus antiquísimas creencias, consideradas paganas por la religión oficial de los conquistadores: el catolicismo.  La colisión entre ambas cosmogonías, la del esclavo y la del esclavista, dio origen a un proceso de sincretismo (algunos creen que el término ajustado es transculturación) mediante el cual surge la Santería, que es como popularmente se conoce a la Regla de Ocha-Ifá. De modo que la religión que se acepta bajo este nombre es una extensión de la practicada por los yorubas, “aplatanada” de este lado del mar, aunque con esencias muy hondas afirmadas en la tradición africana.

La deidad superior del panteón yoruba es Olodumare[1], el principio creador, el demiurgo, la energía primigenia, «El Único No Visto», que no tiene una representación corpórea. Cuenta la tradición que Orúmila (Orula) recibió de Olodumare la sabiduría que se trasmite a los hombres y mujeres a través de Ifá, que es, a un tiempo, un oráculo, un denso cúmulo de conocimientos, una filosofía de vida y un dios. El babalawo o sacerdote, es el mediador entre Ifá y los fieles. Babalawo significa padre o guardián de los secretos.

Para los yorubas practicantes de esta religión, todo lo que es ya fue. Y cada ser humano viene al mundo material con un camino trazado (atonwa). Diversas contingencias pueden apartar al hombre de su senda (malas actitudes, desconocimiento), y la tarea del babalawo consiste en ayudarlo a reencontrar la ruta, sanando el cuerpo y el espíritu, acción que le permita realizarse –hallar desenvolvimiento– de este lado de la existencia. Un dato significativo es que para los iniciados y creyentes en esta religión, el destino no es inexorable, sino un ideal a alcanzar; tampoco existe el concepto de pecado original.
Foto: Alex Fleites.

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Frómeta es un hombre afable, de risa fácil. Su igbodú (lugar donde oficia) es limpio y ordenado como un quirófano. Allí conversamos de lo divino y de lo humano, dos términos que para él vienen a ser casi lo mismo.

Los entrevistadores amamos el alarde, a los personajes que son o creen ser extremos: los que aman, sufren y ríen “más que nadie”. Frómeta responde lo esencial, su exuberancia es la hondura del concepto. Lo característico en él es el iwa pele (buen carácter).

Lo primero que llama la atención es su extenso palmarés deportivo, con títulos nacionales e internacionales; también sorprende que provenga de una familia sin vínculos con religión alguna, por lo que su formación ha sido absolutamente materialista.

Para entrar en calor le pido que defina Ifá.

Definir algo es encerrarlo en un concepto. El sistema de enseñanza occidental está basado en conceptos y definiciones. Si doy una definición estaría limitando lo que no tiene límites ni puede ser definido.

Igual te doy una idea aproximada: Ifá es la palabra de Olodumare, y toda la creación es la obra de Olodumare y de los Irunmoles (fuerzas de la naturaleza). Todos vivimos dentro de Ifá, conscientes de eso o no.

Te muestro el “Odú Ifá Osa Alawo”[2]:

Osa Otura pregunta: ¿qué es la verdad?

Yo pregunto: ¿qué es la verdad?

Orunmila dice: La verdad es Oluwa (el dueño de los destinos) guiando a la tierra desde el Cielo.

Osa Otura pregunta: ¿qué es la verdad?

Yo pregunto: ¿qué es la verdad?

Orunmila dice: la verdad es “El Único No Visto» guiando a la tierra. La sabiduría emana de Olodumare, gran sabiduría, mucha sabiduría.

Osa Otura pregunta: ¿qué es la verdad?

Yo pregunto: ¿qué es la verdad?

Orunmila dice: La verdad es el buen carácter de Olodumare y su palabra infalible.

Ifá es la verdad.

La verdad es la palabra que no se corrompe, es el gran poder siempre bendecido.

Adivinaron Ifá para todos los seres de la tierra.

Los babalawos dijeron que todos debían ser sinceros, que solamente aquellos que fueran sinceros, los irunmoles lo apoyarían.

Como ves, el mismo lenguaje oscuro del verso hace imposible definir a Ifá; porque, ¿qué es la palabra de Olodumare? Lo que sería para mí una definición no lo sería para otros babalawos, y eso crearía una discusión que terminaría en lo que existe en todos los sectores del mundo, no solo en el ámbito religioso: en separaciones y divisiones. La idea del creador es que todos podamos a aprender a pensar en SÍ y NO como una totalidad. Esta simplicidad evitaría las discusiones, pero en la escuela, desde niños, nos obligan a hacer una cosa u otra, y a tomar partido. Eso no es lo que enseña Ifá.

¿Por cuál camino llegas a Ifá?

Llego a Ifá buscando el conocimiento, buscando las respuestas a las interrogantes que todos tenemos: ¿Quién soy? ¿A qué vine a este mundo? ¿Qué me depara el futuro? Ifá me ha aportado todo lo que necesitaba para entender el universo, me dotó de sabiduría y paciencia para guiar mi vida. Me dio la tranquilidad y la seguridad que buscaba.
Foto: Alex Fleites.

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Frómeta ha viajado a Lagos, Nigeria, para visitar al Chief Solagbade Popoola, actualmente presidente del Consejo Internacional de Ifá, un maestro y un erudito. Con anterioridad había recibido a esta dignidad en su casa templo de El Cerro. Dice que ha extraído muchos conocimientos de sus frecuentaciones a Popoola.

 Eres autor de un tratado sobre Ifá.

La obra se llama El lenguaje oculto de Ifá. Ya han salido los tres primeros tomos, de un total de diecisiete, por la editorial Voces de Hoy. Y hay un cuarto volumen a las puertas. Intento estudiar la  interpretación de Ifá a partir de los gestos y la mímica que acompaña a cada odu. La mímica de los Odú Ifá es utilizada para comprender el complejo código implícito en el poema. Ifá es poesía.

¿Eres un hombre de fe?

Todo ser humano, de una manera u otra, tiene fe; ya sea en su trabajo, en sus conocimientos, en sus dioses, en su filosofía de vida o, en el más triste de los casos, en el dinero. Yo creo y tengo fe en el conocimiento de las leyes que rigen al universo. No es una fe basada en el fanatismo, mi mente es bastante lógica, por tanto debo creer con un soporte científico detrás. Esa es mi fe.

Para ser babalawo se necesita creer, tener fe. Si no crees en la «magia» nunca podrás ejercerla.

¿El babalawo es un sicólogo intuitivo, un sanador?

El babalawo debe conocer psicología para llegar al consultante y darle el mensaje correctamente, sin causarle angustia o pánico. Debe conocer psicología para influir, sin imposición, en la necesidad de cumplir con los consejos y sacrificios (ebo) recomendados por Ifá.

El babalawo tiene que ser un sanador. Ese es el escalón superior. La misión suprema es sanar el cuerpo y la mente humana, restaurar el equilibrio de la persona y del medio. El conocimiento de las plantas y de la medicina natural es imprescindible para alguien que pretenda llamarse babalawo.

Sin violar el secreto profesional, ¿puedes contar someramente uno o dos casos difíciles que hayas resuelto mediante tus prácticas religiosas?

He tratado con éxito muchos casos difíciles, algunos muy complejos, pero no debo hablar de eso, aun cuando no mencione el nombre de las personas involucradas. Me atengo a razones de confiabilidad y de credibilidad. Otro asunto es el ego. Si un babalawo quiere realmente acercarse a Olodumare y a Ifá, debe anular cualquier vestigio de ego, y enumerar los logros obtenidos es una manera bastante fácil de caer en la trampa de la vanidad.

He escuchado que la Regla de Ocha es una religión pragmática, que no se basa en un estricto código moral.

La Regla de Ocha sí tiene sus códigos morales y éticos. No puede existir sin eso, carecería de todo sentido. Otra cosa es que algunas personas carentes de ética se dediquen a practicarla, pero eso no es un problema de Cuba solamente, es un problema mundial y se da en todas las profesiones y en todas las religiones.

Por lo regular, las personas que acuden a un babalawo están motivadas por temas como la salud, el amor, el trabajo, la economía personal, problemas con la justicia… 

En principio es cierto que las personas consultan al babalawo cuando están en crisis. Pero una vez que conocen que Ifá no es solo una religión, sino que se trata de la vida misma, de todo lo que existe y nos rodea, acuden periódicamente aún sin tener conflictos, solo para mantenerse en equilibrio con el medio. Un ejemplo de esto es la ceremonia de Itadogun, inicio de un nuevo mes yoruba de 16 días, donde cerca de cincuenta personas se reúnen para conocer de primera mano los mensajes de Ifá, y por estos rigen sus vidas.

¿Por qué a las prácticas mágico religiosas de la Regla de Ocha se le llama popularmente brujería?

No es correcto. Hablar en este caso de brujería denota ignorancia. Debo aclarar que la palabra ignorancia no es utilizada dentro de Ifá con la connotación ofensiva que le damos comúnmente; sirve para señalar a la persona que no está iniciada en los secretos de Oricha. Si bien el babalawo tiene conocimientos para preparar medicinas con plantas y con esencias de animales y minerales, esto no lo hace un brujo, ya que dentro de Ifá la palabra brujo o brujería es negativa. De hecho Orúmila, el profeta y transmisor del oráculo de Ifá, lucha contra la brujería.

El babalawo no es un brujo. El babalawo, y no hay una pizca de exageración aquí, es un sabio en el completo sentido de la palabra. El babalawo es un filósofo, porque su verdadero amor es la sabiduría,  y sabe cómo actuar en cada momento interpretando los mensajes de Ifá. El babalawo es un conocedor de los idiomas; no solo el de los hombres, sino también el idioma de plantas, animales y del universo mismo. Puede parecer petulante pero no lo es, el idioma del universo es binario y el babalawo lo sabe interpretar. Los Odù Ifá están expresados a través del código binario, el idioma del creador.

¿Qué diferencia a un babalawo de un santero?

El babalawo es el único con facultades para acceder al oráculo de Ifá, que, como te dije, es la palabra de Olodumare (el creador); adivina con el fin de aconsejar y guiar a todas las criaturas en el planeta Tierra. También sabe cómo comunicarse con cada Oricha, que son las fuerzas del Universo y todos los elementos que lo componen.

El babalosa o iyalosa (en Cuba se llama santero) es la persona iniciada en un oricha específico, con la facultad de comunicarse con ese oricha. Ambos tienen los mismos códigos éticos y morales.

El babalawo conoce la historia del planeta Tierra, las etapas de su desarrollo, los elementos químicos, las leyes físicas, las etapas evolutivas de animales y plantas… Te repito que no hay exageración en mis palabras, es muy fácil probarlo.

¿Es congruente que un babalawo practique, además, Palo Monte[3]?

El conocimiento de Ifá es tan completo que un babalawo no necesita practicar nada más. Solo Ifá es suficiente. En Cuba y otras partes del mundo, donde se mezclaron los esclavos traídos de África, de diferentes regiones y etnias, con el paso del tiempo también se mezclaron sus práctica y creencias, y hoy un babalawo puede, además, estar iniciado o practicar otro culto o religión. Es una cuestión histórico-social, pero no es la tradición hacerlo (cuando hablo de tradición no me refiero a un país específico, sino a los textos de Ifá, que datan desde el inicio de la creación).

¿Un babalawo tiene forzosamente que haber sido iniciado como iyawo[4]?

Hay que entender el contexto histórico-social donde se hace la práctica de Ifá-Oricha. En Cuba es muy común que se insista en hacer o asentar Oricha y luego hacer la iniciación en Ifá. En África y en los textos de Ifá no es así: primero Ifá, y luego, al saber su destino a través de su odu, ya se determina cuáles orichas son significativos para su vida y, por tanto, debe recibirlos.

Todas las personas debieran ser iniciadas, porque todas las personas debieran conocer su destino. Lo cual no quiere decir que todos puedan practicar como babalawos; son cosas diferentes. Para ordenarse como babalawo debe primar la disposición al estudio constante y la veneración a Ifá. El babalawo es un sacerdote dedicado al estudio y la práctica de Ifá, lejos de la política y las discusiones mundanas.

Tengo la percepción que la Regla de Ocha o Santería hace tiempo que ha dejado de ser en Cuba una religión marginal.

Si recordamos los tiempos antiguos, donde los hombres primitivos eran agricultores, cazadores o artesanos, el único que poseía ciertos saberes ancestrales era el sacerdote de la tribu, en este caso el babalawo. Por eso el babalawo era el intelectual de la época, la persona más refinada y educada, porque la profesión se lo exigía.

En el contexto del desarrollo de Ifá-Oricha en Cuba, la clase que practicó y mantuvo esas tradiciones fue la más pobre y menos «culta», porque era su único medio de defensa ante la esclavitud y la opresión. No lo hizo solo como cultura, lo hizo como un modo de resistencia. Esa gente tiene y tendrá un valor inmenso.

Una vez que el contexto histórico social cambió, lo que era un logro, el conservar la práctica de Ifá-Oricha en condiciones tan adversas, se convirtió en un lastre que amenazó con transformar el sublime conocimiento de Ifá en un culto a la marginalidad y a lo grotesco.

Ya Ifá puede profesarse libremente, hay acceso a muchísima información, y la ciencia corrobora lo expresado en los versos de Ifá.

El babalawo de hoy estudia en la universidad, es master o doctor en ciencias, y es una persona educada y gentil.

Eso no excluye a los babalawos que hicieron posible que la religión se mantuviera custodiada hasta hoy; al contrario, los empuja a subir a un escalón más alto y seguir estudiando y aprendiendo. En África los viejos enseñan a los jóvenes pero, a la vez, aprenden de ellos.

Me gustaría recalcar que un verdadero babalawo siempre estará fuera de la polémica pública, porque no hay SÍ o NO, hay SÍ y NO. El babalawo sabe que los textos de Ifá están escritos en poesía, con metáforas, para que no haya una interpretación única o rígida, porque el Universo está en constante desarrollo y expansión, y todo aquel que se quede con una opinión única, inamovible, automáticamente entrará en contradicción con Olodumare.
Foto: Alex Fleites.

¿Qué es la Letra del Año?

La letra del año es una ceremonia anual realizada en Cuba cada 31 de diciembre[5]. Consiste en rituales propiciatorios para las fuerzas de la naturaleza, las que denominamos irunmoles u ochas. Después de varios días se hace adivinación de Ifá, y se obtiene un Odù Ifa, que es lo que llaman «letra». Este Odù Ifa trae las predicciones y consejos que regirán la vida durante ese año para todos los habitantes del planeta. Es como leer un periódico. El Odù Ifa, como el periódico, tiene muchas páginas que pueden ser leídas. Según los conocimientos del babalawo se pueden predecir acontecimientos políticos, sociales, económicos, culturales, catástrofes naturales o buenas cosechas. Además de la predicción, Ifá provee, mediante los ebo (sacrificios), la manera de neutralizar los acontecimiento negativos y potenciar los positivos. Este odu rige para el mundo entero, seamos conscientes o no de ello.

¿La religión yoruba tiene una figura jerárquica principal?

Son dos: el Ooni de Ife[6], quien se supone descendiente de Oduduwa, el padre de la humanidad, y el Araba, líder de todos los babalawos.

No cuestiono las jerarquías, Ifá enseña en el Odù Eji Ogbe, el primer y más importante Odù Ifa, que debe haber liderazgo, si no el mundo sería un caos y no funcionaría. Los babalawos aprendemos humildad desde que nos iniciamos, los que no lo entienden nunca tienen acceso al conocimiento, porque la premisa para aprender es total humildad hacia el maestro (Baba Ifá); si no demuestras eso no te enseñará. La arrogancia y el orgullo son rasgos de inmadurez y a esta persona nunca se les enseña.

***

El sistema de adivinación de Ifá fue registrado en 2008 como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, por sus siglas en inglés). En la actualidad se practica en muchos países de América, Europa y, por supuesto, en África. Fuera del mundo geográficamente yoruba (Nigeria, Benín y Togo), sus plazas más fuertes están en Cuba y Brasil, y su amplia diseminación por otros territorios ajenos a la trata de esclavos africanos se debe, en gran parte, al éxodo de numerosos cubanos después de 1959.

Los babalawos se valen para sus ritos de adivinación de ikines (semillas de una palma específica) y de una cadena llamada okpele o ekuele, que se lanzan sobre un tablero consagrado. Los caracoles o cauris son usados solamente por los santeros.

La pulsera verde y amarilla que es tan frecuente ver en Cuba se llama idè o ildè, y representa a Orula. En la mayoría de los casos significa que su poseedor ha recibido, mediante un rito, la mano de Orula; es decir, que ha sido impuesto sobre el camino que trae prescrito por Olodumare. Es una ceremonia que se puede practicar a cualquier edad, pero la tradición aconseja que se haga en los primeros años de vida. El idé es un resguardo, y su rotura o pérdida puede tener implicaciones negativas para el creyente; también puede significar un cambio importante en su vida. Nada que el babalawo no pueda descubrir y, si es necesario, enmendar.

Comencé esta entrevista un miércoles (en yoruba, oyo-riru-o–oyoro, o día de la confusión) y la terminé, algunas semanas después, un sábado (oyo-abameta, o día de las tres resoluciones). Ignoro lo que esto pueda significar, y si tiene un valor simbólico o no.

Le deseo suerte a Frómeta y a su larga familia religiosa. Él me desea ashé[7]. Le deseo buen desenvolvimiento en la vida, lo que equivale a decir que siga buscando y compartiendo el conocimiento para bien de todos. Él me desea alafia (paz y felicidad).

No importa que creencias practiquemos ni a cuales dioses interroguemos, le digo. Son más las cosas que nos unen que las que nos separan. Todos buscamos pilares firmes donde fundar un hogar, todos padecemos “idéntica fragilidad” y un asombro semejante ante los grandes misterios. Él me escucha y no dice nada; sólo sonríe. Parece estar de acuerdo.

Notas:

[1] Tanto el nombre de los dioses como el de algunos elementos rituales aparecen indistintamente  con una u otra grafía, aunque con sonidos muy similares. Esto es producto de diversas transcripciones fonéticas del original yoruba. Por ejemplo, en la literatura consultada pueden encontrase las palabras “babalao”, “babalawo” y “babaláwo” para designar lo mismo. Aquí usamos las formas más frecuentes, que evitan los acentos tonales propios de ese idioma.

[2] Los odu son signos que se obtienen sobre un tablero consagrado. Cada signo (256 en total) se corresponde con una composición poética, convencionalmente llamada “verso”.

[3] Palo Monte, Palo Mayombe, Brillumba o Kimbisa es un conjunto de creencias agrupadas en Cuba bajo el nombre de Regla de Palo. Provienen del África Central, y fueron transportadas a este lado del mundo por los esclavos africanos procedentes de esa región.

[4] El que recibe a su santo protector o ángel de la guarda mediante una ceremonia.

[5] En Nigeria se realiza a finales de junio y principios de julio.

[6] Ife o Ifé, ciudad yoruba al suroeste de Nigeria, fundada en el 500 A. C.

[7] Ashé o aché es un concepto intraducible. Es un estado de gracia que se concede, aunque potencialmente está en la persona; entre otras cosas, significa fuerza, poder, energía vital, éxito…



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