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viernes, agosto 09, 2013

A LOS 120 AÑOS DE EUSEBIO DELFÍN


Por Julio Martínez Molina (Granma)

Transcurre en el terreno de las recordaciones, el año del aniversario 120 del nacimiento de uno de los compositores patrios significativos del siglo XX: el maestro Eusebio Delfín, palmireño, cienfueguero, cubano, preciso de evocar en cualquier época.

Su natal Cienfuegos lo perpetuó a través del concurso de música con su nombre, el cual identifica, además, a una de las instituciones culturales más prestigiosas de la ciudad: el estudio de grabaciones dirigido por el cantautor Lázaro García.

Sin embargo, hablamos ya en sentido general, en estos días no parece haber demasiado tiempo, ni ánimos, ni candor, ni romanticismo, ni la proyección espiritual para procurar razón de la niña que en el tronco del árbol grabó su nombre henchida de placer y el árbol conmovido allá en su seno a la niña una flor dejó caer, del tema Y tú qué has hecho.

El teatro Tomás Terry, sede de los concursos en su honor, fue el escenario primero que le vio actuar, hace justamente 97 años. Algunas fuentes sostienen que en 1921 y otras en cambio lo ubican en 1923, pero el caso es que le corresponde el honor de ser precursor de las grabaciones discográficas en nuestro país.

En dicha placa producida por la RCA Victor grabó varios temas cubanos, como solista o junto a Rita Montaner u otros intérpretes y en dúo. Con la Única llevó al fonograma el tema Pensamiento, de Rafael Gómez Mayea, además de otros dos números.

No sería hasta 1925 cuando se trasladó de manera definitiva hacia la capital, lógico destino del artista ya reconocido, plaza donde redimió las posibilidades de la desdeñada guitarra y desató una furia de aprendizaje del instrumento entre los jóvenes acaudalados, quienes hasta entonces la consideraban patrimonio de "clases menores". Delfín introdujo modificaciones en el modo de tocarla, al desplazarse del rayado tradicional a una variante semi-arpegiada.

Descendiente de familia de altos ingresos, el Eusebio niño-adolescente había conocido una vida bien lejana de la pobreza imperante en la Cuba seudorepublicana. Tuvo buenos estudios en los colegios Montserrat y de los Hermanos Maristas, de Cienfuegos. En ambas instituciones recibió lecciones musicales. A los siete años, ya participaba en el coro de la primera.

Sus conocimientos sonoros se los debió a los profesores Gelabert, Fernández Barrios y Vicente Sánchez Torralba.

Más allá de su reconocida voz de barítono, Delfín fue, sobre todo, un extraordinario musicalizador, quien trasladó al esquema bolerístico o cancionístico textos poéticos de Amado Nervo, Gustavo Sánchez Galarraga, Mariano Albaladejo, Ángel Lázaro, Pedro Mata y otros.

De la autoría absoluta del trovador nacido en Palmira en 1893 son El ciprés (1918) y Nunca más (1936), la primera y última canción surgidas de su pluma. Después de 1956, cuando actuó en público en compañía de las hermanas Martí, nunca volvería a hacerlo. Murió en la capital en 1965.