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martes, junio 19, 2007

Mucho más que "El Manisero"

Por Carmelina Muñoz (Revista Clave)

Extracto del interesante trabajo investigativo realizado por la autora e investigadora musical que ha sido editado íntegramente por el Museo Nacional de la Música.

Moisés Simón Rodríguez (luego agregaría una s final a Simón, su verdadero apellido) murió en Madrid, solo, abandonado; los gastos de su entierro los sufragó la Sociedad de Autores de Francia por gestión de su amigo Francisco Galacho, ya que el entonces embajador de Cuba en España le negó todo apoyo. Había nacido el 24 de agosto de 1889, y comenzó a estudiar música a los cinco años de edad con su padre Leandro Simón Guergué, músico vasco quien fuera profesor del eminente compositor Eliseo Grenet.

A los nueve años ya tocaba el organito de la iglesia de Jesús María y a los once ya era maestro de capilla en Nuestra Señora del Pilar, así como en algunas fiestas religiosas importantes de la Iglesia del Espíritu Santo. En ocasiones participaba como pianista ejecutante de armonio en los altos del Café Delmónico, en la Acera del Louvre, y en algunos actos musicales en los que intervenían su madre y tías, pianistas también, con las que ejecutaba obras musicales en varios pianos.

A los 12 años se inició como director de orquesta en compañías infantiles que se presentaban en diferentes lugares de La Habana (como el teatro Irijoa, actual teatro Martí) y en el interior del país, así como en centros sociales.

Comenzó a componer al año siguiente aún sin grandes conocimientos para ello. Sus primeras obras fueron de carácter religioso, pero pronto abandonó esta línea de trabajo para musicalizar pequeñas zarzuelas que luego daría a conocer debido a su condición de director de orquesta.

En 1904 cursó estudios de Composición, Armonía, Contrapunto y Fuga con los maestros Ignacio Tellería, Fernando Carnicer y Felipe Palau, los que amplió con clases de Forma e Instrumentación con el músico y pedagogo José Mauri, quien años después sería abuelo de sus hijos Aida y Moisés.

Dos años más tarde fundó su propia orquesta con la cual amenizaba las tandas y variedades de algunos teatros incluyendo al teatro Martí, donde dirigió los estrenos de varias comedias musicales del maestro Ernesto Lecuona.

Con la experiencia adquirida en esta importante labor y por sus obras, llamó la atención del conocido compositor español Vicente Lleó, quien contrató a Simons para dirigir la orquesta de su compañía de zarzuela y opereta que actuaba en el teatro Payret.

Muy pronto su nombre figuró junto al de compositores, directores e intérpretes de reconocido prestigio y viajó por México, Santo Domingo, Puerto Rico y Centroamérica.

En 1909 escribió para el periódico La Lucha sus primeros artículos literarios de historia, origen y filosofía de la música, presentándose en esta ocasión en otra faceta de su personalidad artística: la de musicólogo.

Abarcó todos los géneros musicales en sus composiciones, impregnadas de un sello de verdadera originalidad. Su música fue incluida en el repertorio de grandes orquestas y compañías teatrales. La mundialmente famosa Orquesta Sinfónica de Viena dio a conocer uno de sus cuatro Caprichos Cubanos: Zaida; editada por la firma Anselmo López.

Su primera opereta, Deuda de Amor, en tres actos, con libreto de Fermín Samper, fue estrenada por la Compañía de Esperanza Iris el 3 de febrero de 1913 en el teatro Albizu con gran éxito en sus seis funciones, pese a la premura con que fuera llevada a escena.

Formó parte de la directiva de numerosas entidades musicales, una de ellas, la Solidaridad Musical, fue fundada a mediados de 1916 para defender los derechos de los músicos cubanos, que después se convertiría en sindicato en el cual ocupó los cargos de vocal fundador y luego de presidente.

Por un sistema propio perforó más de mil rollos autógrafos de pianola, entre obras clásicas y de música popular. El 20 de octubre de 1926 un terrible huracán azotó a nuestro país y arrasó la fábrica de rollos de pianola Pascuali. Con la inundación, Simons perdió varias obras de importancia, algunas de ellas inéditas e inconclusas, entre las que cabe mencionar: El hilo de la vida (revista en dos actos) y La Cueva de los Mochuelos (revista), esta última con libreto de Gómez Navarro y que era una de sus mejores obras pues había desarrollado en ella un estilo contrapuntístico y una fuga a cuatro voces que entonaba el coro masculino; dos obras dedicadas a la Orquesta Sinfónica de La Habana y un ballet dedicado al maestro Pedro Sanjuán, para la Orquesta Filarmónica.

Moisés Simons fue el primer director de orquesta que incorporó el ritmo del danzón a los conjuntos de jazz.

Entre junio y agosto de 1927, sostuvo una interesante polémica con Eduardo Sánchez de Fuentes sobre nuestro folclor, al publicar un artículo titulado Música cubana que apareció en las páginas del Diario de la Marina y mantuvo expectante a toda la isla.

Simons estrechó su amistad con Alejo Carpentier debido a que el escritor español Gregorio Martínez Sierra, de paso por La Habana, tenía la idea de montar un espectáculo que estrenaría en Madrid con música cubana folclórica. Carpentier, a quien había solicitado el libreto, realizó el texto con décimas y guarachas del siglo XIX, pero necesitaba un pregón para separar dos escenas, por lo que se dirigió al maestro Amadeo Roldán y este le recomendó a Simons.

Así surgió en 1928 El Manisero, pregón de fama mundial popularizado por Rita Montaner – a quién lo dedicó – y que había escrito sobre una servilleta de papel cuando se encontraba sentado en una mesa de la cafetería capitalina ubicada en las calles San José y Amistad.

Un año después partió hacia New York procurado por la casa editora Edward Marks. A su arribo quedó asombrado: El Manisero era todo un éxito allí, a tal extremo, que quienes lo conocían le decían "Mr. Peanut". Grabado por el cantante Antonio Machín el año anterior, había alcanzado un gran éxito. Sin embargo, precisamente en 1928, Simons había realizado un viaje exploratorio a dicha ciudad sin resultado alguno.

Rita Montaner, fiel intérprete del compositor – al igual que Machín en 1928 –, grabó sus primeros doce discos para la marca Columbia. Entre los títulos incluidos apareció, además de la rumba Palmira, El Manisero, razón por la cual logró popularizarse. Con anterioridad ya Rita venía interpretando sus obras en diferentes teatros de nuestra capital; incluyó en su repertorio títulos como Así es mi patria, Rumba guajira, Serenata cubana, La trompetilla, Vacúnala, Chivo que rompe tambó y Qué es el danzón, entre otras.

En 1930 Simons estrenaba en el Teatro Calderón, de Madrid, su comedia Niña Mercé, con gran éxito de público y crítica.

Aconsejado por su amigo Enrique Uhtoff, Simons retornó a París y al hacer su entrada en los cabarets es saludado con los acordes de El Manisero, pues ya la Montaner lo había dado a conocer a su paso por esa ciudad.

Paralelamente, Ernesto Lecuona fue contratado por la Metro Goldwyn Mayer en Hollywood para musicalizar el film The Cuban Song con las actuaciones de Lupe Vélez y el barítono Lawrence Tibett que tendría entre sus temas musicales El Manisero. Lo acompañaron Carmen Burguette (que en esa década obtuvo grandes éxitos en París), Sol Pinelli, Armando Mario y la Orquesta Palau, que contaba entre sus integrantes al joven Félix Guerrero.

Veinte años después, en la década del cincuenta, El Manisero fue utilizado nuevamente en el film Nace una estrella, en el que Judy Garland cantó un fragmento.

En septiembre de 1932, el Teatro Principal de la Comedia ofreció dos conciertos típicos cubanos en los cuales Simons tomó parte junto a conocidos artistas como María Cervantes, Carmen Burguette, María Ruiz, Esther Borja, Ernestina Lecuona, el Terceto Apolo y el Septeto Anacaona, entre otros. El barítono Paulino Rosette interpretó allí dos canciones de este autor: Linda mejicana y Marta.

Con anterioridad se había estrenado en París sus composiciones A una rosa, interpretada por María del Carmen Vinent, y Los tres golpes, creación de Madame Mistinguette, estrella del Casino de París.

Su opereta más famosa Toi c'est moi (en 2 actos y 12 cuadros, con libreto en francés de Henri Duvernois) fue estrenada con gran éxito el 18 de octubre de 1934 en el teatro parisiense Bouffes, donde alcanzó más de cuatrocientas funciones. Luego la estrenó en Madrid en 1944 con textos en español de Federico Shaw y al año siguiente en Barcelona, con iguales resultados que en París.

En 1936, estrenó otra opereta Le chant des Tropiques en el Teatro de París, en la que tomaron parte Jean Sablon y Roger Bourdin de la Gran Opera, la soprano Helene Regelli, así como el cantante cubano Antonio Machín, que debutó en este espectáculo interpretando El Manisero con el mismo éxito que en New York; y la pareja de bailes Ofelia y Pimienta; quienes enloquecieron a los parisinos al hacerles conocer la rumba cubana.

De esa opereta surgió la canción Cubanacán que, al igual que Marta, alcanzó gran popularidad internacional. Ello motivó a Raquel Meller, George Till, Jean Sablon y Tino Rossi a incorporar canciones de Simons en sus repertorios.

Al estallar la Segunda Guerra Mundial, Alemania invadió Francia ocupando la ciudad de París. El maestro Simons se trasladó entonces a un pueblo del centro; a pesar de estar convaleciente de una intervención quirúrgica, solicitó su ingreso en el ejército para luchar contra los nazis, el cual le fue negado por las autoridades francesas debido a su estado de salud y a su condición de autor. Ante el avance de los fascistas, se trasladó al sur y se instaló en una villa a la que llamó Cubanacán. La guerra le había sorprendido en el momento en que preparaba una nueva opereta Passez Muscade, con libreto de Simon Gautillon. Circularon rumores de que se encontraba en dificultades y por una carta que remitió a una amiga en La Habana, fechada el 20 de octubre de 1939 – publicada un año después en la revista Carteles – se supo solicitaba le enviase documentos que le permitieran esclarecer su origen pues su nombre y apellido lo habían hecho aparecer sospechoso de ser judío ante los nazis. Familiares y amigos hicieron gestiones para su repatriación y poco después un suelto periodístico publicado en el Diario de la Marina aseguraba que ya no tenía dificultades. A fines de 1942 regresó a Cuba enfermo y en precaria situación económica.

El 22 de febrero de 1943, la Corporación de Turismo ofreció un homenaje a tres grandes figuras de la música cubana: Ernesto Lecuona, Eliseo Grenet y Moisés Simons en el teatro Auditórium donde les entregaron medallas y diplomas como reconocimiento a su labor artística. Las sopranos Esther Borja, Luisa María Morales y Rita Montaner, entre otros artistas, interpretaron sus obras más populares acompañadas al piano por los propios autores. Con anterioridad Simons había dirigido la orquesta que respaldó a la vedette Margot Alvariño en el show del teatro América donde recibió una gran ovación del público.

Pocas fueron las ofertas que le brindaron en esa oportunidad. La emisora radial RHC Cadena Azul le propuso un contrato para un programa.

En París, antes de la guerra, compuso una marcha que presentó a un concurso convocado en La Habana y de cuyo jurado era presidente el maestro Jaime Prats. Su hijo Rodrigo estaba entre sus miembros. La marcha, titulada Montmartre, obtuvo el primer premio y fue interpretada por el tenor Alberto Mouset acompañado al piano por Juan Bruno Tarraza.

Ante la evolución musical que se produjo en Cuba desde principios de los años cuarenta (especialmente dentro de la canción, en la que surgieron nuevos compositores como Orlando de la Rosa, Bobby Collazo y René Touzet, entre otros), Simons trató de adaptarse a las formas nuevas y esto hizo que emprendiera viaje a España.

Al hacer escala en Santa Cruz de Tenerife y La Coruña, tanto él como el tenor Hipólito Lázaro, con el que había realizado la travesía, fueron muy bien recibidos por la prensa. En Madrid es inmediatamente contratado para musicalizar el film Bambú protagonizado por las actrices cantantes Imperio Argentina y Celia Gámez, para esta última escribió la canción Hoy como ayer. Entre las numerosas propuestas que recibió, se incluía la del estreno de la opereta Toi c'est moi en español, en Madrid y Barcelona y una ventajosa oferta de Adolfo Torrado (autor de Morena Clara) para otro estreno.

Cuando se proponía regresar a París, lo sorprendió la muerte el 28 de junio de 1945. Sus restos fueron sepultados en el cementerio de San Lorenzo, en Madrid. Tenía cincuenta y seis años de edad, y dejó en legado cerca de cuarenta operetas y más de cien partituras de otros géneros.

Queda a los musicólogos y a la posteridad una valoración integral de su obra. Valdría la pena escrutar en ella para beneficio de nuestra historia musical y tal vez Moisés Simons pueda ser recordado por mucho más que El Manisero.

Tomado de la revista Clave, julio-septiembre de 1989.

MUSICA DE MOISÉS SIMONS

1.- El Manisero
2.- Chivo que rompe tambó

14 comentarios:

antonio dijo...

interesante reseña de este gran músico,lo que más me llamó la atención fueron los temas anexados al final.
felicitaciones.

Juan M. Garcia dijo...

Hola Antonio:
Gracias por visitar mi blog y por tu comentario. Me alegra saber que te gusto el articulo sobre Moises Simons y que los temas musicales anexados al final del articulo te resultaron interesantes.
Saludos Desde Cuba.
Juan

Telleria dijo...

Soy nieto de uno de los profesores que tuvo Jose Simons y tengo en mi poder una partitura del Manisero dedicada a mi abuelo Ignacio Telleria

gerardonnn dijo...

Hola Tellería,
Espero que no te moleste este comentario, pero sería una gran idea escanear dicha partitura que has mencionado y tenerla para siempre en formato digital. Si puedes, te agradecería infinitamente que me la enviaras a antonio729@hotmail.es

Anónimo dijo...

donde puedo conseguir la partitura de los tres golpes de ignacio cervantes para piano?

Josem El Manisero dijo...

Hola a todos:

Soy coleccionista de esta bella canción: mi lista tiene ahora unas 550 versiones, principalmente en vinilos. En japones, frances, español, ingles, senegales etc.

Me gustaria conocer esa partitura.

Anónimo dijo...

ME GUSTARIA SABER CUAL ES VERDADERAMENTE LA ORQUESTA O MUSICOS QUE GRABARON LA SEGUNDA VERSION DEL MANICERO, O SEA QUIEN FUE EL SIGUIENTE EN GRAVAR EL MANICERO DESPUES DE RITA MONTANER
AGRADECERIA ME ENVIARAN ESTA INFORMACION AL MAIL baron_jorge@hotmail.com
mme gustaria saber donde puedo conseguir la cantidad de versiones que josem dice tener

Juan M. Garcia dijo...

Hola: Segun Carmelina Muñoz, la autora de este artículo sobre Moises Simons, la segunda grabacion de El Manisero la hizo Antonio Machin en 1928.
Saludos Desde Cuba,
Juan

Juan M. Garcia dijo...

Segun la autora del articulo, la tercera version de El Manisero la grabo Carmen Burguette, quien canto varias de las canciones de Simons en Paris, en 1929.
Saludos Desde Cuba,
Juan

Germán dijo...

Muy interesante, si señor..., muy interesante, se dice que murió en Madrid, pero..., ¿donde nació en Cuba o en España?

Juan M. Garcia dijo...

Hola German:
Moises Simons nacio en La Habana.
Saludos Desde Cuba.

Pianolo dijo...

Soy Mexicano, y Soy Coleccionista de Rollos de Pianola, y entre mi colección tengo varios de la Marca PASCUALI tocados por M.Simons, sus arreglos tienen una excelente calidad interpretativa.
también estoy lanzando al mercado la marca de Rollos: MANUALO MUSIC ROLLS para preservar este maravilloso "hobbie" del cual he aprendido muchisimo.

Juan dijo...

El manisero, es mas que una cancion, es el espiritu cubano en musica, me gustaria si fuera posible me ayudes con la partitura, me encantaria aprender a intrepetarla, mi mail es ju4nks@gmail.com

Anónimo dijo...

excelente entonces por favor comparte el documento hazlo
publico