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domingo, agosto 01, 2010

ZHENG SHUJIU, EL CHINO QUE NO ENTENDIA A RULFO

Al hispanista chino Zheng Shujiu el año nuevo le ha llegado como retintín de monedas doradas en los bolsillos. Ha iniciado 2010 en calidad de presidente de la Asociación de Estudios sobre Literatura Iberoamericana de China, una de las instituciones más prestigiosas del país asiático en el terreno del intercambio cultural con España, Portugal y América Latina.

Por Isidro Estrada en Beijing (CubAhora)

Al hispanista chino Zheng Shujiu el año nuevo le ha llegado como retintín de monedas doradas en los bolsillos. Ha iniciado 2010 en calidad de presidente de la Asociación de Estudios sobre Literatura Iberoamericana de China, una de las instituciones más prestigiosas del país asiático en el terreno del intercambio cultural con España, Portugal y América Latina. Buen motivo para celebrar.

Su nombramiento supone varios reconocimientos: a sus 20 años como vicepresidente de la asociación, a su condición de doctor en Letras Hispánicas - el segundo de China -, y su dedicación proverbial al estudio del post-boom literario latinoamericano, así como a su especialización en la obra del mexicano Juan Rulfo.

Con el autor de Pedro Páramo, Zheng Shujiu ha mantenido lo que se puede calificar de una vieja y agridulce relación. Si bien hoy es capaz de adentrarse en los vericuetos de la narrativa rulfiana, como podría hacerlo cualquier colega nacido en España o tierras americanas, hubo una época en que a este investigador le costó poco menos que sangre hallar el camino hacia la mítica Comala, que Rulfo llenó en su momento de seres espectrales.

Transcurridas más de tres décadas de sus tiempos de estudiante de postgrado, el profesor Zheng distiende aún más su habitual sonrisa y comienza a desgranar recuerdos de su época juvenil:

“Escogí estudiar a Rulfo por pura coincidencia, cuando buscaba un autor para presentar en examen, con la tarea de desentrañar su escritura. Con ese tema en mano llegué al aula y muy entusiasmado me puse a comentar Pedro Páramo. Pero para mi sorpresa y decepción mi profesor mexicano de literatura me paró en seco y me espetó: ¡“Ud. no ha entendido a Rulfo!”

Zheng ríe de buena gana, recreándose al saber superada con creces aquella etapa de ingenuidades y titubeos. Tras el chasco inicial, dedicó tres años a investigar los textos de Juan Rulfo, experiencia que le permitió llenar las lagunas presentes en su tesis previa, titulada “Pedro Páramo a la vista de un lector chino”, que en la actualidad su autor califica de superficial.

Mucho ha llovido desde entonces y, sobre todo, mucho se ha publicado en China sobre literatura iberoamericana desde 1979, año fundacional de la Asociación de Literatura Iberoamericana, que se supedita desde esa fecha a la Asociación de Literatura Extranjera de China, entidad que actúa como organismo madre.

Es lícito señalar, como bien admite Zheng Shujiu, que la asociación es hija de la política de reforma y apertura. Ambas nacen en el mismo año. Sin la apertura de China al exterior sería impensable la entrada en contacto de los chinos con la literatura universal, por extraño que pueda sonar en el mundo globalizado de hoy.

“Hace 30 años, rememora el estudioso, muy contados chinos tenían alguna noción de qué se escribía en Iberoamérica; en estos 30 años, sin embargo, han podido acceder gradualmente, en versiones al idioma chino, a algunas de las más destacadas obras literarias de España y América Latina.”

Como tiene a bien reconocer otro gran hispanista chino, Zhao Zhenjiang, durante los años de la Gran Revolución Cultural Proletaria, la presencia de la literatura en lengua española fue escasa y se limitó a las obras cuyos autores asumían una actitud crítica hacia la sociedad occidental de la época, situación que sufrió un viraje radical, de saldo básicamente positivo, con al advenimiento de la apertura, aunque benefició más a los autores latinoamericanos, por obra del boom, que a los del lado europeo, señala asimismo este investigador.

Nuestro entrevistado considera que China vive un momento especialmente propicio para la promoción de la literatura luso-hispanoamericana, como parte del notable incremento en los contactos de millones de chinos con el mundo exterior y el mejoramiento de sus capacidades adquisitivas.

Haciéndose eco de esta demanda, la ya veterana Editorial de Literatura del Pueblo, que en los años iniciales de la China Popular tradujo e imprimió textos como El Lazarillo de Tormes, las Novelas Ejemplares de Miguel de Cervantes, las piezas de Lope de Vega y Calderón de la Barca o El sombrero de tres picos, de Pedro Antonio de Alarcón, se lanzó en años recientes a publicar la colección “La mitad del cielo”, con versiones al mandarín de las obras de doce escritoras españolas, entre ellas Belén Gopegui, con El lado frío de la almohada, Paula Izquierdo, con El hueco de tu cuerpo, Carmen Martín Gaite, con Irse de casa, Elvira Lindo, con Una palabra tuya, Marina Mayoral, con Recóndita armonía y Rosa Montero, con El corazón del tártaro e Historia de mujeres. Todas se editaron en 2008.

La misma editorial, además, mantiene un premio anual para los seis mejores títulos foráneos publicados en China en el género de novela. Dicho galardón cuenta con un apartado para textos en español y portugués, en el cual se ha premiado en años recientes a autores como Max Marambio, de Chile y Augusto Cury, de Brasil.

LA HORA DEL RELEVO

El profesor Zheng se congratula por esta avalancha de textos, pero admite que aún quedan espacios importantes que llenar en el área de la investigación literaria. En este punto hace especial énfasis, al declarar que ha llegado al cargo de presidente en una etapa de pleno tránsito, tanto para la asociación como para él mismo. Alega que en la asociación abundan los veteranos, algunos jubilados y otros cercanos a los 80 años de edad. “Yo mismo, confiesa, no espero estar mucho tiempo en la presidencia, pues tengo casi 60 años.”

En consecuencia, admite, es imprescindible contar con un relevo a tiempo, tanto para el área de traducción como para la investigación literaria.

Ese fue precisamente uno de los objetivos principales del Foro con que la Asociación de Estudios sobre Literatura Iberoamericana de China celebró el foro por su 30 aniversario en Pekín, a fines de diciembre pasado, ocasión en que junto a un centenar de veteranos hispanistas chinos se sentaron varias decenas de jóvenes graduados en las lenguas española y portuguesa, interesados todos de algún modo en seguir los pasos de sus aventajados predecesores.

A la par que reconoce que su asociación, de carácter no gubernamental y no lucrativo, depende con frecuencia de apoyos de patrocinadores externos para lograr sus cometidos, Zheng Shujiu sostiene que la misma ha dejado, y continúa dejando, un precioso legado inmaterial a la sociedad contemporánea china.

Para aquilatar en su justa medida el valor de este patrimonio, sentencia Zheng, basta con leer lo escrito por la generación de narradores chinos que se dio a conocer en los años 80, 90, e incluso en tiempos recientes. Muchos de ellos, indica el entrevistado, están marcados profundamente por la influencia del boom literario latinoamericano. En ese sentido, Zheng cita la obra del muy famoso Mo Yan, conocido fuera de China sobre todo por su novela Sorgo rojo, que a finales de los 80 se convirtiera también en éxito cinematográfico internacional de la mano del realizador Zhang Yimou.

Presionado por sus intensas labores docentes, su minuciosa obra investigativa para arrojar más luz sobre el post-boom en América Latina y sus esfuerzos por dar continuidad a la obra del anterior presidente de la asociación, Zheng Shujiu termina la entrevista con su habitual sonrisa, un chiste que sólo entienden los chinos y la convicción de que nunca más perderá el camino a Colmala.

1 comentarios:

grangarabaña dijo...

Un cordial saludo desde la revista de traducción y divulgación de literatura oriental Gran Garabaña. En nuestra página encontrarán reseñas y traducciones de literatura china, japonesa y coreana. Los esperamos. www.grangarabana.com