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domingo, noviembre 08, 2009

DR. JOSE RUBIERA: LA NATURALEZA YA NO CREE EN EL ALMANAQUE

Por Susana Tesoro (Cubadebate)
Foto: Raúl Pupo

En el periodo tradicional de la temporada ciclónica, del 1 de junio al 30 de noviembre, los cubanos no hemos visto ni asomo de ciclones. Algunos opinan que como el año anterior fue tan duro en este aspecto, el 2009 no sería un año de desastres naturales para Cuba.

Pero no se trata de que “nos gastamos” todos los huracanes en la temporada anterior sino de que el fenómeno climático llamado ENOS (El Niño/Oscilación del Sur) en el océano Pacífico ecuatorial, ha estado ayudando a reducir este año la actividad ciclónica en el Atlántico Norte y el mar Caribe.

No sólo eso, también ha estado presente la influencia del Polvo del Sahara, sobre todo en los pasados meses de julio y agosto. Pero los meteorólogos cubanos recomiendan, por supuesto, estar siempre atentos. Sobre este y otros temas relacionados con los cambios del estado del tiempo el Dr. José Rubiera Torres, Jefe del Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología de Cuba, accedió a conversar con Cubadebate

En 1992, un año con ENOS, hubo exigua actividad ciclónica y, sin embargo, Andrews, uno de los pocos huracanes que se formaron en esa temporada, alcanzó la categoría cinco, máximo en la escala Saffir-Simpson que mide el poder destructivo de los huracanes, devastando el sudoriental estado estadounidense de Florida.

-¿Por qué hemos tenido menos ciclones tropicales este año?

-Los principales culpables de la difícil situación ambiental que se agrava por día, son las naciones industrializadas por las altas emisiones de gases de efecto invernadero y las insignificantes barreras para reducirlas, sobre todo Estados Unidos, apenas comprometido hasta ahora con frenar ese deterioro.

Este es un año de “El Niño”, o como se llama en lenguaje técnico ENOS ó El Niño/Oscilación del Sur. Las aguas más cálidas que lo normal en el océano Pacífico ecuatorial oriental, originan una fuerte interacción océano-atmósfera, que se traduce en fuertes corrientes a niveles de 10 a 12 kilómetros de altura sobre el área del Atlántico. Esta situación no permite que se desarrollen ciclones tropicales.

El Niño, fase cálida del ENOS, ocurre cuando la temperatura del agua superficial del océano Pacífico central y ecuatorial sube por encima del promedio. A esto se le sumó la influencia del Polvo proveniente del Sahara sobre el Atlántico oriental y central en los primeros meses de la temporada ciclónica.

Aunque por ahora se trata de un “Niño” débil, debe intensificarse más hacia fines de año. “El Niño” es un fenómeno periódico, que se presenta a intervalos de tres a siete años. Su lado de “Niño bueno” es que ayuda a neutralizar parcialmente la actividad ciclónica en el Atlántico Norte y el mar Caribe en la temporada de huracanes del verano boreal, debido a los fuertes vientos en las capas superiores de la tropósfera, entre 10 y 12 kilómetros de altura.

Esto que se ha descrito aquí ha ocurrido en el Atlántico, pues en el océano Pacifico ha sucedido lo contrario, con varios tifones (nombre que se les da a los huracanes en esa parte del mundo) que han azotado a las Filipinas, China y otros lugares, donde las condiciones de la atmósfera han sido más favorables a este tipo de fenómenos.

Ahora bien, a pesar de la presencia de “El Niño”, no se puede ser absoluto y decir que no va a ocurrir ningún huracán en lo que queda de temporada, aunque la posibilidad sea ya muy pero muy remota.

El fenómeno de “El Niño” hace también disminuir el régimen de lluvias veraniegas, con ondas tropicales de poca importancia en el verano, pero pudiera incrementar las lluvias asociadas a los frentes fríos en el invierno boreal. En 2004, este fenómeno de interacción océano-atmósfera ocasionó en Cuba una de las sequías más graves de las últimas décadas, por la poca lluvia que cayó en la etapa veraniega.

-Eso pudiera significar en el 2010 que haya un incremento notable de lluvias, y lo que no tuvimos ahora, ¿vendrá el siguiente año?

-No lo sabemos. Seria además muy prematuro dar pronósticos de ese tipo. Sin embargo, si analizamos que la etapa activa de huracanes que comenzó en 1995 durará todavía algunos años más, que estamos inmersos en ella, y que no debe estar presente “El Niño” en el próximo verano, podríamos tener un incremento en la actividad ciclónica en el 2010.

No es ocioso recordar que el año pasado fue dramático para la región del Atlántico, el Golfo de México y el mar Caribe, pues se formaron 16 tormentas tropicales, de las cuales ocho se convirtieron en huracanes, varios de ellos muy intensos.

- La temporada de huracanes del Atlántico va del 1 de junio al 30 de noviembre, ¿las consecuencias del futuro Cambio Climático pueden hacer que esa fecha se extienda?

- La temporada ciclónica es la época del año en que con mayor frecuencia ocurren ciclones tropicales, pero los mismos pueden formarse en otros meses si las condiciones oceánicas y atmosféricas son las adecuadas para que ello ocurra. Tenemos como un ejemplo clásico el huracán de las Antillas Menores que tuvo el nombre de “Alice”, el primero de enero de 1955.

Debemos tener en cuenta que el Cambio Climático no ha alcanzado aún la elevación de la temperatura que se espera para el próximo siglo, si continúan vertiéndose a la atmósfera los llamados gases de efecto invernadero a los niveles actuales. En este sentido, la situación aún no es irreversible. Pero si no se toman medidas y la temperatura continúa elevándose, entonces puede haber cambios todavía más importantes de algunas características de los ciclones tropicales, en ese futuro ambiente de condiciones más cálidas.

-El resultado de la reciente votación en ONU contra el bloqueo a Cuba, fue, como en otras ocasiones, aplastante. Cuéntenos acerca de la Odisea que padecieron ustedes para conseguir un sistema computarizado con imágenes y gráficos para ilustrar el estado del tiempo en la TV cubana.

-Es interesante tu pregunta, porque pensamos que hay aspectos donde el bloqueo no se ve, y sobre eso tenemos también ejemplos. Uno de ellos está relacionado con la información meteorológica a la que está acostumbrado nuestro pueblo a través de la televisión.

Ese espacio televisivo con la información del estado del tiempo es muy útil para el desarrollo de la vida diaria de la población y de muchas otras entidades que se guían por la información que ahí se ofrece.

Los gráficos son muy importantes para apoyar las explicaciones del estado del tiempo y su pronóstico, pues la información se hace más comprensiva, y con ello aumenta la cultura y conocimiento sobre estos temas de quienes deben actuar frente a un fenómeno atmosférico dado.

Cuando tratamos de conseguir nuevos sistemas computacionales para ofrecer esta información, vimos ofertas de un país europeo, pero las potentes computadoras especiales que tenía ese sistema llevaban componentes fabricados y con patentes de los Estados Unidos, y no podían ser vendidas a Cuba.

Tuvimos que buscar en otro sitio y encontramos un nuevo sistema, aceptable y a buen precio. Pero las máquinas requerían de enfriamiento a través de unos ventiladores de pequeño tamaño, y teniendo en cuenta nuestra temperatura y la generación de calor dentro de la computadora, hacían falta aires más potentes para que las tarjetas gráficas no sobrepasaran los 90 grados Celsius de temperatura.

La empresa que tenía esos ventiladores era norteamericana. Por supuesto, no pudimos comprarlos, porque eran para ser usados en Cuba. En definitiva tuvimos que comprar otros ventiladores en China. Costaban sólo 7 dólares cada uno, pero con los gastos del flete el precio subió hasta 250 dólares, y lo peor, desde que el sistema gráfico para la información del tiempo para la TV estuvo instalado en julio de 2005 hasta noviembre 21 de 2005, cuando pudimos salir al aire con esas excelentes imágenes, pasaron 4 meses. Ya había pasado esa temporada ciclónica.

Es fácil ver cómo se incrementaron los trámites, los costos y el tiempo para algo tan noble como es mostrar el pronóstico del tiempo con mejores imágenes para el televidente.

-En diciembre próximo habrá en Copenhague otra reunión mundial para debatir la tragedia del cambio climático. Desde de la actual realidad económica y política mundial, sin soñar demasiado, ¿qué podemos esperar de semejante encuentro?

-De todos es conocido que el anterior protocolo de Kyoto no cumplió su objetivo. El mayor emisor de gases nocivos al medio ambiente es Estados Unidos que no firmó dicho protocolo.

Ahora hay una situación algo distinta. Se percibe, en general, más preocupación y más conciencia de lo que está en juego, pero en mi opinión va a ser muy difícil lograr un acuerdo de todos los países como el que el mundo necesita.

Por una parte las grandes potencias deben hacer inversiones. Se precisan recursos elevados, cambios de tecnología y en la industria, y lo más importante, un cambio más radical en la mentalidad de la gente sobre estos problemas ambientales.

El propio documental de Al Gore, Una verdad incómoda, demuestra cifras irrefutables y convincentes, pero así y todo, no hay conciencia general del peligro en que se encuentra el planeta Tierra, y de que todas esas maravillas creadas por el hombre pueden desaparecer poco a poco, al mismo ritmo en que la Tierra, calificada un día como paraíso terrenal, se convierta en el más abominable de los infiernos.

Los países altamente desarrollados son los que más gases de efecto invernadero emiten y no pueden pretender que los países en vías de desarrollo disminuyan sus emisiones de gases igual que ellos, sin una ayuda sustancial, porque ¿cómo se espera que puedan desarrollarse esos países si tienen que disminuir sus emisiones y no se les da recursos y tecnología de avanzada para desarrollarse a un ritmo adecuado y con menor carga contaminante? Creo que son problemas verdaderamente acuciantes y de poco probable solución, porque hay muchos intereses egoístas de por medio.

La única esperanza está un que se pueda lograr un acuerdo general para reducir las emisiones de gases contaminantes y que los países ricos ayuden al desarrollo de los países pobres, financiando el uso de tecnologías avanzadas que contaminen menos la atmósfera. Pero no nos ilusionemos demasiado, que ello no será fácil.