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lunes, septiembre 16, 2013

PALABRAS QUE VAN Y VIENEN


La lección de los equinos
Por Celima Bernal (Juventud Rebelde)

Caricatura: LAZ
Hay dos consejos que debemos tener en cuenta a la hora de comunicarnos: El primero se refiere a que abandonemos, en caso de haberla adquirido, la desagradable costumbre de no mirar directamente hacia el rostro del interlocutor cuando conversemos. Se ve a algunos con la cabeza baja, o dirigiendo la vista hacia arriba; los hay que hasta cierran los ojos mientras hablan.

La segunda recomendación es la de no interrumpir a quien está en el uso de la palabra. Me contaba la doctora Magaly Herrera León que su abuela le decía: «Si un caballo relincha, los demás se callan… y son caballos». Tomemos al pie de la letra la lección de los equinos, y esperemos pacientemente nuestro turno en la conversación.

Pregunté a mi viejo amigo Vivo Picart, gran conocedor de esos animales, cuánto de cierto había en la expresión. Me informó que así era, en efecto, y agregó: los únicos que relinchan son los machos enteros —los criadores llaman de ese modo a aquellos que no han sido castrados— cuando perciben el olor de la hembra en celo.

En sentido lato es «en sentido amplio». Procede de una locución latina: lato sensu (o sensu lato). Hay quien emplea incorrectamente «latu sensu» o «lato senso». Así que, lato sensu: la memoria es un elemento del talento.

Algarada, tumulto o alteración del orden público producido por un grupo de personas, normalmente como protesta política. Si se tratara de un bullicio o griterío, especialmente el de carácter festivo, sería algazara. El primero también se emplea con este último sentido, pero es preferible no usarlo así.

El caparazón, que como sabemos significa cubierta externa o dura, especialmente la que protege el cuerpo de algunos animales, es masculino en la lengua culta española y en la cubana. Sin embargo, en las tierras del sur americano y en algunas otras donde se habla nuestro idioma, se dice en lenguaje culto: la caparazón del cangrejo.