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lunes, agosto 05, 2013

UNA TORMENTA DE DESCONTROL


Punto de partida de las Causas y condiciones de la Intoxicación con metanol en la Lisa


Por Sergio Alejandro Gómez (Granma)

Existe la teoría de que el simple aleteo de una mariposa puede generar un huracán al otro lado del mundo. Pero si en lugar de eso hablamos de graves errores en el control interno de una institución, el accionar criminal de algunas personas motivadas por el lucro encuentra las condiciones ideales para delinquir, y se puede llegar a efectos tan severos como una intoxicación masiva por alcohol metílico, que al cierre de esta edición había provocado la muerte de 11 personas.

En esta oficina, prácticamente sin seguridad, estaba guardado el tanque con metanol.

Como ha trascendido, el metanol (también conocido como alcohol de madera) vendido ilegalmente en la Comunidad de Balcón-Arimao, en el municipio habanero de La Lisa, fue sustraído del Instituto de Farmacia y Alimentos (IFAL), perteneciente a la Universidad de La Habana, ubicado en el mismo municipio capitalino.

Más allá de las investigaciones que llevan a cabo las autoridades correspondientes para establecer las responsabilidades, Granma fue hasta allí en busca de las posibles causas y condiciones que propiciaron este lamentable incidente.

UN TANQUE MORTAL

La sede del IFAL abarca cerca de una caballería. Los edificios docentes, la dirección, los centros de investigación, laboratorios y dormitorios están esparcidos en ese terreno y distan entre sí por varios cientos de metros.

El lugar de donde tres trabajadores del personal de seguridad (según se conoce hasta ahora) sustrajeron el metanol no fue un almacén, ni un laboratorio propiamente dicho, sino una sencilla oficina en el primer piso de uno de los módulos docentes, con una puerta y ventanales de madera y prácticamente sin seguridad.

Hacía ocho años que en ese local desprotegido, rotulado como el Colectivo de Química Farmacéutica, estaba guardado un tanque de metanol con capacidad de unos 200 litros, así como otros frascos con reactivos.

"Yo desconocía la existencia de ese tanque", aseguró a Granma Oscar Ros López, quien por más de 22 años se ha desempeñado como director y decano del IFAL.

Solo después de que se desencadenaran los acontecimientos tuvo conocimiento de que allí se guardaba esta sustancia química altamente tóxica, que de ingerirse puede causar ceguera, fallo renal y hasta la muerte.

Este químico tiene muchas aplicaciones industriales y se utiliza en los ensayos de laboratorio de algunas asignaturas que se imparten en el IFAL.

El control del tanque de metanol lo llevan directamente los profesores. Desde que salió a gastos (la salida del almacén) hace ocho años, no existe un control que registre las entradas o salidas del producto, refirió Adonis Bello Alarcón, vicedirector a cargo del área logística y vicedecano del IFAL.

El metanol —aseguró Bello— no es el único ni el más tóxico de los productos que se utilizan en el IFAL.

De hecho, según se deduce de la explicación ofrecida, si no se hubiese iniciado un proceso legal por la sustracción del metanol, difícilmente se habría podido detectar el faltante.

Los directivos afirmaron que es común este tipo de funcionamiento en una institución que combina la teoría con la práctica y en la que más de 30 de las 50 asignaturas que se imparten tienen una base química. Esta aseveración no riñe con el control estricto que debe existir en cualquier condición.

"El alcohol metílico era un producto recuperado de la industria sin calidad química", explicó el Director. "Duró tantos años porque se puede reutilizar".

La forma de obtener los químicos y reactivos necesarios para la docencia muchas veces se hace en coordinación con la industria, que tiene productos ociosos o que ya no cumplen con las condiciones de calidad, pero todavía se pueden utilizar en la academia. "Muchas veces tienes que conseguir un tanque cuando solo necesitas un litro para lo que quieres", añade Ros.


EL FACTOR HUMANO

El IFAL cuenta con un personal de vigilancia propio de diez trabajadores, que ejercen tareas de oficiales de guardia en el puesto de la dirección. Sin embargo, las distintas postas en los módulos docentes y la entrada, así como las responsabilidades de Jefe de Área (supervisor) las cubren con personal contratado de la Agencia de Seguridad de Playa, adscrita a la Empresa de Seguridad y Protección del Ministerio de Educación Superior.

Según se conoce hasta ahora, fueron trabajadores de dicha agencia, que laboraban en el turno de la noche, quienes sustrajeron el metanol.

"Existe un proceso de verificación y adiestramiento para todos los que trabajan en la agencia", señaló Magalis González, jefa de la Agencia de Seguridad de Playa, cuya sede está en el propio IFAL.

Los que participaron en los hechos —añadió— estaban trabajando en el centro desde abril y habían cumplido los requisitos.

"Falló el ser humano. Si te fallan tres hombres te quedas sin defensas", opinó el director del IFAL.

Según pudo verificar Granma con agentes que laboran actualmente en la seguridad del IFAL, las condiciones de su trabajo no son las óptimas.

La guardia en las postas de los edificios docentes permanece aislada por la distancia del puesto de dirección donde se ubica el Oficial de Guardia, a más de 200 metros. En el momento en que se produjo el robo no contaban siquiera con un teléfono, que se instaló posteriormente.

No cuentan tampoco con linternas y el alumbrado es escaso en los dos edificios de tres y cuatro pisos, rodeados de vegetación y cercanos a la calle 222.

Por otra parte, los custodios no tienen conocimiento de lo que hay dentro de los locales. Dos trabajadoras de seguridad refirieron que se enteraron de lo que custodiaban después de que se hizo pública la intoxicación masiva. "Nuestro trabajo es cuidar de la puerta para afuera".

De haberlo sabido antes, apuntaron, habrían extremado las pocas medidas de seguridad a su alcance.

Sin embargo, Bello insistió en que "es lógico pensar que en este lugar haya sustancias peligrosas".

¿Y EL CONTROL?

Por dondequiera que se tiren los hilos se llega al recurrido tema del control interno en las instituciones. Son muchos y evidentes los mecanismos que, de haberse aplicado a tiempo, podrían haber evitado la tragedia.

El IFAL trabaja usualmente con productos incluso más peligrosos que el alcohol metílico, refiere el vicedecano de Posgrado, Relaciones Internacionales e Investigación, Juan Abréu Payrol.

El control de las sustancias lo hacen los mismos especialistas y profesores que conocen los procedimientos. En el caso del metanol, este no está en la lista de productos tóxicos controlados directamente por el Ministerio del Interior, con los cuales se extreman las medidas de seguridad, señaló Abréu.

Pero este hecho no exime a cualquier centro que utilice esa peligrosa sustancia de un riguroso control interno, apuntó la vicerrectora de la Universidad de La Habana, Rita Vidal.

Una amplia gama de productos químicos —añadió Vidal— no son controlados por el MININT, sino que la responsabilidad por su uso recae en la administración.

El director Oscar Ros explicó que la problemática con los reactivos y químicos no es exclusiva del IFAL, y que existe gran cantidad de material que ya no tiene utilidad pero resulta imposible deshacerse de él por su peligrosidad para el medio ambiente o de seguridad.

A la pregunta de por qué se mantuvo durante tantos años el metanol en un local que no cumplía las condiciones para su almacenamiento, y carecía de seguridad, Bello respondió: "Teníamos la confianza de que estaba al lado de la posta de guardia, nunca pensamos que esto podía pasar".

Por otra parte, el sistema de protección y seguridad del Instituto presentaba fisuras evidentes.

El control telefónico a la posta del edificio docente, donde se dieron los hechos, no se pudo realizar de la manera establecida porque carecían del aparato, no de la conexión que ya estaba instalada.

"Nuestro procedimiento interno incluye llamadas telefónicas para verificar, además de los controles que deben realizar los Jefes de Áreas y los Oficiales de Guardia de la dirección del Instituto", afirmó el director de la Empresa de Seguridad y Protección del Ministerio de Educación Superior, Pedro Gutiérrez.

Gutiérrez admitió, sin embargo, la grave falta que cometieron trabajadores certificados de la agencia al ponerse de acuerdo para cometer el robo.

Existían además antecedentes que confirman las vulnerabilidades del sistema de seguridad. Hace un año se robaron un aire acondicionado y hace apenas quince días se efectuó un robo en el edificio de la Dirección. Por otra parte, es común que personas de la localidad violen el perímetro del IFAL para cortar camino hacia comunidades vecinas, aprovechando los enormes huecos de su cerca perimetral.

La Vicerrectora de la Universidad de La Habana opinó que no se trata de "salvar responsabilidades" sino de asumirlas para encontrar soluciones.

Aseguró que, más allá de lo que se haga penalmente en el proceso, administrativamente se deben emprender acciones para trabajar en "las causas y condiciones" que les corresponden como institución y "evitar hechos tan lamentables".

Este caso, por su trágico desenlace, lanza una dura advertencia a toda la sociedad cubana. Resulta, como alertara el General de Ejército Raúl Castro, una consecuencia dramática del "ambiente de indisciplina que se ha arraigado en nuestra sociedad y ocasiona daños morales y materiales nada despreciables".

El orden, la disciplina y la exigencia en todas las esferas son el único paraguas contra las tormentas del descontrol y sus mortales efectos. Queda la amarga sensación de que con solo haber evitado el aleteo de la mariposa, se pudo haber contenido un huracán.


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