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domingo, junio 29, 2008

LEON INTRUSO EN AGUAS CUBANAS

Uno de los animales exóticos más bellos que existen por los mares del mundo fue avistado en aguas cubanas.

Por Luis Hernández Serrano (Juventud Rebelde)
Foto: Rafael Mesa Moreno

La presencia del pez león en las costas cubanas no debe provocar alarma a nadie, porque no es realmente un hecho generalizado como para eso, pero sí es cierto que, en contraste con su belleza —pues es uno de los animales más hermosos de los océanos— tiene la desventaja para el hombre de que es venenoso.

La verdad sobre este enigmático ser marino que se ha ido convirtiendo en noticia en los últimos tiempos a nivel mundial, la escuchamos de dos especialistas del Departamento de Acuariología del Acuario Nacional de Cuba —Armando Olaechea Juárez y Raúl Igor Corada Wong—, institución donde en estos momentos se exhiben tres ejemplares de esos habitantes de aguas saladas, y del ictiólogo Alain Durán Rodríguez, del Instituto de Oceanología del CITMA.

Los investigadores del Acuario Nacional, popular instalación habanera atendida por la Agencia de Medio Ambiente del CITMA, que dirige la doctora Gisela Alonso, opinan que no se debe considerar al pez león como una especie marina «invasora» pero, si no lo es, habría que llamarla, como mínimo, una intrusa, puesto que su presencia en nuestras cálidas aguas es un fenómeno totalmente nuevo para Cuba.

Lo único realmente cierto —dicen— es la necesidad y la conveniencia de conocer sus características; saber que tales peces ya han sido detectados por buzos en áreas marinas de distintos puntos del país, y que constituyen un peligro potencial por el veneno de sus espinas, aunque hasta el momento no se ha reportado ningún tipo de accidente vinculado con ellos.

LLEGADA AL CARIBE

De los océanos Índico y Pacífico, esta especie se trasladó hacia las aguas caribeñas y fue avistado, en fase reproductiva incluso, en las costas de las Bahamas y Puerto Rico.

A fines de junio de 2007 el pez león fue detectado por primera vez en nuestro medio en aguas de Santiago de Cuba, y posteriormente, en agosto, se encontró en el litoral de Caibarién, en territorio de la provincia de Villa Clara.

Nos han reportado su presencia, aunque no siempre el informe ha sido acompañado de fotos del animal que han encontrado. Es preciso aclarar que no debe confundirse con los peces rascacio, ni con el zargazo. Este último suele arribar durante los frentes fríos y en cierta medida se le parece, aunque en verdad su físico es distinto y afortunadamente diferenciable.

Los dos biólogos explicaron que este año el Pterais sp ha sido detectado también en otros lugares del país y en ambas costas de nuestro archipiélago.

En general las personas que han reportado al Acuario Nacional no son biólogos marinos, sino buzos, pero profesionales de mucha experiencia, que conocen al dedillo las especies principales de nuestras aguas.

Independientemente de los reportes que nos han llegado lo que abrió el banderín de las preocupaciones de la gente fue la publicación en nuestra prensa, en agosto de 2007, de este pez león y, sobre todo, la manera en que se le calificó de «especie invasora». A partir de ahí envían correos dando a conocer algunos avistamientos del animal.

LA PROPAGACIÓN

«Estudiosos de distintas partes del mundo —aclara Olaechea— consideran que el pez león se ha ido propagando por distintas probables causas. Unos piensan que como fruto de los cambios climáticos que han generado fuertes corrientes marinas; y algunos consideran que sus huevos o larvas han sido “succionados” por barcos grandes en las denominadas “aguas de lastre” para compensar su equilibrio».

«Otros —reflexiona Igor— estiman que han sido animales de pecera en casas particulares, acuarios u otras instituciones de donde se han escapado en casos de accidentes meteorológicos como ciclones, inundaciones, terremotos...».

Ante la real presencia de este pez peligroso, nuestro Acuario Nacional —por intermedio de su Departamento de Acuariología— ha propuesto la adopción de un proyecto para investigar todo lo necesario con respecto a este «suceso» científico que es la «mudanza» de semejante animal hacia nuestras costas.

El Acuario, desde su primera aparición, se dio a la tarea de estudiar la especie, con el fin de estar en condiciones de informar las precauciones que deben tomarse ante un posible accidente.

Lo importante del proyecto es estudiar con rigor la vida y las costumbres de este animal, crear la red nacional para que los avistamientos sean reportados oportuna y correctamente, así como poner en vigor un plan de educación ambiental que incluya la divulgación por los medios de difusión de su presencia en aguas cubanas y su alto riesgo.

«De más está decir —acota Olaechea— que en ese proyecto tendremos que vincularnos al MINSAP para el tratamiento que requieren los posibles “pinchados” por las espinas venenosas de estos peces».

CARACTERÍSTICAS DEL PEZ LEÓN

Algunos curiosos de los misterios marinos lo han calificado como «león nadador», mientras que los aficionados a la pesca submarina lo llaman, por su forma, «el abanico de los mares», aunque no echa aire, sino veneno.

«Tres ejemplares de pez león se encuentran ya en exhibición en nuestro Acuario», explica Armando Olaechea, concretamente en la pecera número 4 del área C. Fueron capturados en aguas costeras de Caibarién e introducidos en nuestras peceras luego de una cuarentena de un mes, período establecido como obligatorio, y se han aclimatado al cautiverio de forma poco común.

El pez león se eriza cuando un animal o una persona se le aproxima. Puede alcanzar hasta 40 centímetros, desde la cabeza a la cola. Su cuerpo está cubierto de bandas transversales blancas y oscuras, sobre un fondo de color pálido. Encima de sus grandes ojos posee unos apéndices carnosos de forma y tamaño variados. Las aletas dorsales, anal y caudal presentan manchas en sus espinas. Por ellas, debido a unas glándulas en sus bases, segregan veneno como un mecanismo de defensa.

Los especialistas del Acuario están investigando en estos momentos si los que se han visto en aguas cubanas pertenecen a una o más especies. Incluso están realizando un viaje de investigación sobre el pez león, cuyos resultados darán a conocer próximamente.

Alain Durán Rodríguez explicó que hay otras especies de la misma familia que son tóxicas también, como el rascacio, abundante en el Caribe y en Cuba, del que sí se conoce que ha habido accidentes con personas que se bañan en las costas donde el fondo es rocoso, con arrecifes, pues se trata de una especie críptica, que toma el color del sustrato donde está.

Todavía en Cuba el número de ejemplares del pez león detectado es muy bajo como para que se reporten accidentes. En los océanos Índico y Pacífico vive en el fondo del mar, en aguas someras o bajas.

Por ser un fenómeno nuevo en Cuba, no podemos asegurar que se convierta en un peligro inminente para las personas. Desde el punto de vista científico su peligro radica en que, como consumidor tope (en la cima de la trama alimentaria) se convierta en depredador de algunas especies en el Caribe, trayendo la alteración en las estructuras de las comunidades de peces de los arrecifes y, por tanto, determinada afectación a la ecología marina.

Pero lo principal es que todavía no conocemos exactamente qué puede ocurrir con el pez león. A lo mejor no se adapta completamente al Caribe —lo cual dudamos— o quizá desplace a otras especies. Y debe saberse que generalmente se encuentra entre los arrecifes y no en limpias playas de arena. Además, no agreden al hombre. Solo se puede ser herido con sus espinas si se tiene algún contacto con él. No conocemos cifra alguna de heridos o lesionados por este pez león en ninguna parte del mundo, lo que no quiere decir que no se hayan dado casos. Sencillamente no poseemos la información, aclara el ictiólogo.

UN MAL REY

«Este animal es oriundo del Océano Índico, concretamente de las aguas que bañan Indonesia y Australia. Después pasó a las hondas aguas del Océano Pacífico, y los investigadores han precisado que existen unas 20 especies.

«A fines de la década de los 90 del siglo pasado se descubrieron los primeros ejemplares en la costa este de Estados Unidos, es decir, en el Océano Atlántico, específicamente en zonas marinas de los estados de Carolina del Norte, Carolina del Sur y la Florida. Los biólogos norteamericanos investigan ahora más que nunca las principales costumbres y características de este animal, y hay estudiosos que han dicho incluso que verifican si su veneno podría ayudar en alguna medida a la cura del cáncer, lo cual sería al menos una faceta alentadora de estos peces».

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