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lunes, abril 08, 2013

PALABRAS QUE VAN Y VIENEN

“Te invito a comer callos”
Por Celima Bernal (Juventud Rebelde)

Caricatura: LAZ
N: «La sociedad recordaba al actor Fulano, asesinado durante el segundo congreso», parecería que el actor había sido ultimado en medio del evento. Es otro caso de la tan frecuente oscuridad o anfibología.

Oí: «No las tengo todas consigo». Lo correcto hubiera sido: No las tengo todas conmigo, o: ella no las tiene todas consigo.

Un amigo me habla de los piropos andaluces, y pone un ejemplo: «Tienes los ojos como mis calcetines, negros y rasga’os».

Todos entendemos la frase: «Un barco surto en puerto», pero no todos sabemos que surto es el participio pasivo irregular de surgir. Significa dar fondo a la nave y, en sentido figurado, tranquilo, en reposo, en silencio. Surtir y surgir son sinónimos en la acepción de brotar, saltar o simplemente salir del agua, y más en particular, hacia arriba.

Tras es preposición cuando decimos: Tras la cerca hay un rosal, andan tras la noticia. Se usa también con la preposición de: Cayó tras del muro, iba tras de sus huellas. Solo que entonces adquiere valor adverbial.
Los truenos no matan a nadie. Trueno es un estruendo asociado al rayo. El rayo es la chispa eléctrica de gran intensidad producida por descarga entre dos nubes o entre una nube y la tierra.

Cuando alguien se ofende por una crítica, debe recordar las palabras del gran Lope de Vega: «No es castigo, que es regalo, la reprensión del amigo».

Un profesor español radicado en Costa Rica, cuyo nombre no logro recordar, aclaró en un programa de radio que el conocidísimo refrán: «Quien se fue a Sevilla perdió la silla», no lleva a, sino de. Se refiere al arzobispo de aquella región que se marchó cuando llegaron los árabes.

LA RESPUESTA DE HOY

Un lector oyó en un filme: «Te invito a comer callos» y pregunta si así se llaman en España las patas de res y de cerdo. No, los callos son allá pedazos del estómago de la vaca ternera o del carnero, que se comen guisados.