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jueves, marzo 28, 2013

PALABRAS QUE VAN Y VIENEN



Precisiones sobre los términos "acechar" y "asechar"
Por Celima Bernal (Juventud Rebelde)

Caricatura: LAZ
Oí: «Hallaron un excedente de más». Excedente es lo que sobra, lo que está de más. Con decir: «Hallaron un excedente», hubiera bastado.

Alguien dijo: «Ella no deja de abandonar su costumbre», cuando quiso decir que ella no dejaba su hábito. O sea, ¿la abandona como siempre lo ha hecho? Pareciera como si fuera una costumbre de esa persona no tener la costumbre de algo; entonces no es su costumbre. Aparentemente se trata de una jerigonza, pero analiza lo que te digo. Lo correcto sería: «Ella no abandona su costumbre».

Un amigo me recordaba una frase que ya no se escucha, pero que fue popular hace muchos años y procedía de un programa televisivo: «El que pestapierde, ñea».

Cuentan que en Australia los indígenas duermen con perros: estos los protegen de las bajas temperaturas. Si el frío aumenta, se echan más encima. Se les oye asegurar: «Fue una noche de cuatro perros».

Tautología ya aparece en el DRAE (Diccionario de la Real Academia Española). Según el Webster es: Del latín tautología, y del griego tautólogos, innecesaria repetición de una idea, un caso histórico ilustrativo de dicha repetición, una circunstancia, un detalle, un cuento que es parte de una serie.

Acechar viene de una voz latina que quiere decir seguir, perseguir. Es observar, aguardar cautelosamente con algún propósito. Acechanza, acechamiento, acecho es espionaje. Persecución cautelosa. Al acecho, de acecho o en acecho son locuciones adverbiales que significan: mirando a escondidas y con cuidado. Acechón es una forma familiar de acechador.

Asechar procede de una palabra latina que significa ir al alcance de alguien, poner o armar asechanzas. En español tiene igual sentido. Se usa más en plural: asechanzas. Asechador es el que asecha.

Recordemos algo que dije una vez: Está loca de contento, no «de contenta». Igual que loca de felicidad, pero no «loca de feliz». El contento la enloquece, en lugar de «la contenta la enloquece».

Por cierto, ahora que hablé de feliz, pensé en esa costumbre que he criticado antes, pero que sigue molestándome con frecuencia: «Somos feliz», «nos sentimos capaz de lograrlo», «son inútil sus quejas». ¿Por qué en singular? Somos felices, nos sentimos capaces de lograrlo, son inútiles sus quejas.