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miércoles, mayo 09, 2012

PALABRAS QUE VAN Y VIENEN

Del pe al pa
Por Celima Bernal (Juventud Rebelde)

Hace mucho tiempo, lamento no recordar cuándo ni dónde, leí dos curiosidades relacionadas con la letra pe, que me resultaron muy interesantes. Como no las encuentro ni logro acordarme del nombre del autor, no las había publicado. Pero no quiero que se las pierdan, y por eso las recrearé con mis palabras.

En las tabernas de Inglaterra, siglos atrás, había una pizarra. En ella, el tabernero, para evitar problemas, anotaba las pintas y los cuartillos que los tomadores iban consumiendo, bajo las letras pe y cu, de pint (pinta) y quart (cuartillo). Ese es el origen de una expresión inglesa, que traducida a nuestra lengua significa: «Tengo en la mente tus pes y tus cus». Se usa para advertir a esas personas olvidadizas y abusadoras, a las que cuesta trabajo agradecer favores, y pagar deudas.

La otra curiosidad explica por qué se dice: «Te voy a contar del pe al pa». Cuando los romanos dominaban una región muy extensa, en algunos de esos lugares llamaban al abecedario «beabá». Como la be y la pe suelen confundirse en la península ibérica, se transformó en «peapá». De ahí, para decir desde el inicio hasta el fin de algo, desde la a hasta la zeta, se emplea todavía esa frase.

En: «Sufrió una lesión que requirió 20 puntos», es aconsejable cambiar «lesión» por herida. Ambas aparecen registradas en muchos diccionarios como sinónimas, pero entre ellas existe esa diferencia de sinonimia de la que tanto he hablado. Las lesiones son alteraciones patológicas que se producen en el tejido de un órgano (llaga, contusión, inflamación o tumor).

La palabra «delfín» se emplea cuando queremos referirnos al heredero o a quien sucede a una persona que ocupaba un cargo importante. ¿Por qué? Pues porque delfín es el título que se daba al primogénito del rey de Francia.

LA RESPUESTA DE HOY

Un lector quiere saber cuál es la capital de Afganistán y cuál su gentilicio. Kabul es la capital, afgano el gentilicio del país, y kabulí si nació en Kabul.

Sí, es un disparate decir: «La postrer llamada». Postrer, apócope de postrero, por tanto, no es femenino.