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viernes, septiembre 17, 2010

PALABRAS QUE VAN Y VIENEN

Errático no es sinónimo de erróneo
Por Celima Bernal (Juventud Rebelde)

El celo es, entre otras acepciones, el interés que alguien pone en hacer algo, o también el apetito de la generación en los irracionales, y la época en la cual a los animales se les despierta este apetito. Al recelo que alguien siente de que cualquier afecto o bien que disfrute o pretenda, llegue a ser alcanzado por otro, se le llama celo, pero se prefiere en plural: los celos.

La expresión: en descampado, no constituye un error. Esta locución adverbial significa a campo raso, a cielo descubierto, en sitio libre de tropiezos. Por cierto, aunque nos parezca extraño, descampar es sinónimo de escampar.

Anfitrión fue un rey de Tebas, famoso por la esplendidez de los banquetes que ofrecía, por eso se llama así a quien recibe a invitados en su casa o a su mesa, y por extensión, en su país o sede habitual.

La palabra errático no es sinónima de erróneo. La primera quiere decir vagabundo, ambulante, es quien va de aquí para allá sin rumbo fijo. La segunda designa a lo que contiene error. Una actitud errónea es la equivocada.

Las frases populares encierran una gracia indiscutible: «Iba a conseguirme un negocio, pero a la hora de recoger los bates, me dijo que no había podido resolver nada».

LA RESPUESTA DE HOY

Me escribe Rina Menéndez, de Cárdenas. Ha oído mucho: «Es un cariota», o «una cariota», y no encuentra la palabra en ningún diccionario. Ni va a hallarla nunca. La usan algunos, erróneamente, como sinónimo de traidor. Se debe a su semejanza con el nombre de Judas Iscariote, que según la Biblia, fue uno de los apóstoles de Jesús, y lo traicionó por 30 monedas de plata. Cuentan que, agobiado por la culpa, se ahorcó.