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jueves, octubre 02, 2008

AMORES LEJANOS

Tomado de Prensa Latina

Con motivo de la llegada del siglo, las revistas cubanas, al igual que las de otras muchas partes, se empeñaron en hacer el recuento de la centuria que quedó atrás y condensaron en sus páginas los hechos y personajes que marcaron hitos a lo largo de los cien años precedentes. Ninguna de esas publicaciones, sin embargo, habló de los amores famosos.

Quereres que hicieron época en sus días por la repercusión que alcanzaron y que pasan a la posteridad, y llegan a hoy, con aromas de leyenda.

Catalina Lasa y Juan Pedro Baró ocupan lugar preeminente en esa lista. Se amaron con locura, tanto, que desafiaron los convencionalismos de su tiempo y de su clase y lograron, primero, que un Papa anulara los matrimonios que contrajeron anteriormente y, luego, que se aprobara en la Isla la ley del divorcio, en 1919. Juan Pedro Baró y Rosa Varona y Luis Estévez Abreu y Catalina Lasa son los primeros divorciados que se registran en la historia de Cuba, con lo que el camino quedó expedito para el matrimonio de Juan Pedro y Catalina.

Tampoco quedan fuera Edelmira Sampedro y Alfonso de Borbón, hijo de Alfonso XIII y Príncipe de Asturias. Alfonso renunció a su derecho al trono de España para casarse con la cubanita luego de que se enamorara de ella, a primera vista, en Lausana. El matrimonio duró cinco años; la hemofilia del Príncipe y los celos de Edelmira hicieron la relación insoportable y Alfonso se casó entonces con otra bella cubana, la modelo Martha Rocafort; un matrimonio que duró sólo dos meses.

Al igual que los anteriores, también fue motivo de mucho comentario el matrimonio de María Teresa Zayas con Eugenio Rodríguez Cartas. La hija del entonces presidente Alfredo Zayas conoció a su otra mitad cuando éste cumplía una larga condena por asesinato, y consiguió que su padre lo indultara. Más tarde, gracias a una amnistía política, el hombre llegó a la Cámara de Representantes y después al Senado. Un largo rosario de crímenes jalonó su existencia, y fue la cabeza principal en el caso del líder obrero dominicano Mauricio Báez, secuestrado en La Habana por órdenes del dictador Rafael L. Trujillo.

El estelar boxeador cubano Kid Chocolate tuvo entre sus amantes a Pola Negri y a la Misttinguett. Su título de campeón del mundo más que en el ring, se lo hicieron perder las mujeres. Gustavo Rojo, galán cubano célebre en el cine de México, fue amante de Brigitte Bardot. Y es cubano el padre de los mellizos de Tongolele. Miguelito Valdés, en los inicios de su carrera artística en Estados Unidos, donde puso muy alto la música cubana, fue amante de Patricia Hill, “La Reina de la Mafia”. —Vivía fascinada con mi diente de oro, confesaría después el artista.

Ava Gardner, “el animal más bello del mundo”, al decir de su amigo Hemingway, venía a La Habana a menudo y se entregaba aquí a auténticos maratones sexuales. Tenía amigos más o menos fijos, pero prefería los de ocasión y se las ingeniaba siempre para colarlos en su suite del Hotel Nacional. Cierta vez tocó el turno a Samuel Patterson, un chofer negro de 19 años de edad. Pasaron tres días de orgía y al final la Gardner le regaló 330 dólares que Patterson invirtió en un traje de dril cien, un par de zapatos de dos tonos y un reloj de pulsera. Lo curioso del asunto es que sólo después, se enteró de quién era aquella norteamericana borrachita.