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jueves, noviembre 20, 2014

LEGITIMIDADES Y BICHONES HABANEROS

En 1989 la Federación Cinológica Internacional le retiró a Cuba el patrimonio de su única raza genuina, el Bichón Habanero. Desde entonces sus defensores trabajan por recuperar el reconocimiento perdido. Esos y otros perros serán presentados en la Exposición Internacional Canina Circuito de Otoño, que desde hoy y hasta el domingo se desarrollará en áreas del Parque Metropolitano de La Habana

Por René A. Castaño Salazar (Granma)

Para algunas personas que no están familiarizadas con el ambiente canino los bichones habaneros son unos perros poco conocidos. Los pequeños animales de compañía, que constituyen la única raza oriunda de Cuba, desde las últimas décadas del pasado siglo han sido un tema polémico dentro y fuera del territorio nacional.

Pero narrar esta historia desde el principio implica comenzar por los primeros siglos de la conquista, cuando los colonos españoles y los marineros de medio mundo que pasaban por el puerto de La Habana traían en las bodegas de los barcos no solo mercancías y elementos de cada cultura, sino también sus perros.

Así llegaron los bichones europeos (perros lanudos), los perros de agua españoles, mastines y sabuesos, entre otros. Con el cursar de los años, ya por el siglo XVIII, los efectos del clima, la alimentación, el cruce de razas similares y el interés de la aristocracia criolla por los animales de compañía lograron un nuevo tipo de bichón, más pequeño, de color blanco y pelo sedoso bautizado por los historiadores como el Blanquito de La Habana.

Según narra la escritora Zoila Portuondo en su libro El Bichón Habanero, las primeras evidencias sólidas que existen en Cuba del Blanquito de la Habana (ancestro del actual bichón cubano) datan de finales del siglo XVIII, una de ellas se encuentra en el cuadro Retrato de una joven, de Vicente Escobar, fechado en 1797.

Pero fue en los primeros años del siglo XIX, cuando llegaron a Cuba los franceses que huían de la revolución en Haití, que entraron al territorio nacional sus poodles o caniches, animales que por aquellos tiempos tenían ciertas similitudes con los bichones. Al parecer, los criadores cubanos atraídos por las semejanzas, mezclaron al Blanquito con los recién llegados y del “experimento” surgió un nuevo perro: el actual bichón habanero. Más grande que el Blanquito, de largo pelo ondulado y de cualquier color, aunque algunos especialistas cuentan que los primeros fueron negro y tabaco, de ahí el nombre de Habanés, como también se le nombra en algunas bibliografías.

Con los años el Blanquito se extinguió y la nueva especie se tornó el perro predilecto de la aristocracia nacional hasta los comienzos del siglo XX, cuando las influencias estadounidenses hicieron eco en el país e irrumpieron con fuerza otras razas como el Chihuahua, el spitz o el pequinés, comenta Portuondo en su libro. “Así el Bichón Habanero pasa de las faldas de la burguesía al portal popular”.

UN SIGLO MUY LARGO

Preservado por unas pocas familias y olvidado por muchas ante el empuje foráneo, el bichón fue excluido de los concursos y del ámbito cinológico cubano. Al triunfo de la Revolución en enero de 1959, algunas de las familias que lo conservaban abandonan el país rumbo a Estados Unidos y con ellos llevan a sus perros. Allí algunos criadores retomarían su reproducción pocos años después.

En 1963 la Federación Cinológica Internacional (FCI), de la que Cuba era miembro desde décadas anteriores, aprueba el estándar del Bichón Habanero —descripción en detalle de la constitución física y temperamental representativa de cada raza, información vital para el trabajo de jueces y criadores—, algo que en el país no se conoció por haberse perdido el contacto con dicha Federación.

Es en los años 80, debido al interés de los amantes del mundo canino, cuando surgen los primeros clubes de razas y en 1987 se crea la Federación Cinológica de Cuba (FCC), año en el que también nuestro país es nuevamente aceptado en la FCI.

Debido a que a cada país se le reconoce el origen de sus razas y que desde el nuestro durante muchos años no llegaron noticias acerca del Bichón, en 1989 la FCI le retira a Cuba el patrimonio de su única raza.

En 1991 un grupo de criadores crea el Club del Bichón habanero. Decididos a rescatar la raza localizaron a los ejemplares más típicos existentes en la nación y con ellos establecieron un programa genético para restaurarla y garantizar su futuro desarrollo.

PRESENTE Y FUTURO

Aunque hay bichones diseminados en varias provincias la mayoría están concentrados en la capital. Hoy el Club cuenta con 1 080 perros inscritos en el Libro Genealógico, comenta a Granma Evelio Fernández Hernández, actual Presidente del Club del Bichón Habanero. “De esa cifra hay cierta cantidad que son Campeones Cubanos, Campeón Internacional de Belleza, Gran Campeón Cubano, de España y México, entre otras nacionalidades”.

El Bichón Habanero está diseminado por todo el mundo, es una raza muy popular. En el American Kennel Club está registrado como una raza de origen cubano. La FCI pone a Cuba como país de desarrollo, pero no del origen de la raza, alega Fernández.

Para recuperar el patronato de la raza nos preparamos para el Campeonato Panamericano del 2015. A ese evento vendrían jueces internacionales de reconocido prestigio como el boricua Rafael de Santiago, Presidente de la FCI. Ahí presentaremos un gran volumen de ejemplares así como el material recopilado en los últimos años para demostrar su existencia y procedencia insular.

“Hay un estándar que hizo el club cubano en 1997 (cada país que tiene una raza autóctona hace el suyo), avalado por los ministerios de la Agricultura y Justicia. En la competencia se le entregará dicho documento a cada juez para que los perros sean juzgados según nuestros patrones”.

La devolución a Cuba del patrimonio del Bichón habanero es una asignatura pendiente para la FCC. El trabajo para lograrlo continúa.