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lunes, octubre 05, 2009

VIRUS A H1N1

Por José A. de la Osa (Granma)

La primera ola pandémica de la gripe A H1N1, a 165 días de iniciada, abarca los cinco continentes y ha originado hasta el momento más de 4 500 muertes confirmadas por estudios virológicos. La denominada "segunda ola" acaba de comenzar en el hemisferio norte con la llegada adelantada del otoño y, según criterios de la Organización Mundial de la Salud, puede ser más intensa que la anterior.

"Cuba está situada en este entorno", alerta el doctor Luis Estruch Rancaño, viceministro del área de Higiene, Epidemiología y Microbiología del Ministerio de Salud Pública, quien señala que en el país se han reportado hasta este fin de semana 468 casos confirmados de la enfermedad, entre ellos más de 150 niños.

En cuanto al comportamiento seguido en nuestro medio dijo que se han registrado "varias decenas" de embarazadas graves, un grupo muy susceptible a este virus, que vienen siendo atendidas en los servicios de Terapia Intensiva del país, y a las cuales se les va dando de alta hospitalaria en la medida que se recuperan de la enfermedad.

Asimismo se valoran de "muy susceptibles" los niños con discapacidad cerebral y personas con padecimientos crónicos como diabetes, asma, afecciones respiratorias, cardiopatías e inmunodeficiencias, y también las personas obesas.

—¿Qué medidas sugiere adoptar con los grupos más susceptibles al virus?

—Que ante los primeros síntomas de un cuadro catarral o gripal acudan de inmediato al médico más cercano —antes de que transcurran las 48 horas—, a fin de que se dictamine la conducta a seguir, y poder indicar el tratamiento adecuado.

— ¿En esta segunda ola de la pandemia podemos estar más tranquilos que hace unos meses con relación a la virulencia del nuevo virus?

—Diría que estamos más intranquilos, puesto que el virus ha avanzado muy rápidamente en la primera ola pandémica y podría deparar sorpresas con el inicio del otoño y el invierno en nuestro hemisferio. Además, queda mucho aún por investigar y conocer acerca del virus A H1N1.

—¿Piensa que existe percepción en la población de los riesgos a que estamos expuestos?

—El mayor peligro actual es que, mayoritariamente, no existe en la población una comprensión cabal de los riesgos para la vida que comporta esta pandemia. No es una gripe común, es un nuevo virus con capacidad de desencadenar en breve tiempo una grave enfermedad pulmonar, aunque un 80% de los pacientes cursa sin complicaciones.

—¿Qué síntomas específicos nos deben llevar a consultar al médico? ¿Adónde acudir?

—La infección respiratoria aguda, que en este periodo de otoño-invierno se convierte en epidemia estacional, se mezcla ahora con esta pandemia de la influenza A H1N1 y, por tanto, los síntomas de una y otra son los mismos de un cuadro catarral y gripal: fiebre, tos, dolor en el pecho y en el cuerpo, dificultad para respirar (falta de aire), malestar general, e incluso puede originar vómitos y diarreas. Ante la presencia de algunos de estos síntomas resulta insoslayable acudir a los servicios de salud más cercanos.

— ¿La indicación del tratamiento está en dependencia del resultado de los exámenes de laboratorio?

—En momentos de epidemia lo fundamental es realizar el examen clínico y establecer de inmediato el tratamiento con los antivirales, u otros fármacos según corresponda, especialmente a los grupos valorados como de alto riesgo.

— ¿Cuánto dura la enfermedad como promedio?

—Alrededor de una semana, y desde un día antes de la aparición de los síntomas ya es transmisible. Para evitar nuevos contagios es esencial el aislamiento de estos pacientes.

—A veces, doctor Estruch, dudo en lo personal que pueda existir una rigurosa prevención en virus tan contagiosos como los de la gripe y de tan fácil transmisión de persona a persona. Ciertamente, ¿es posible prevenir?

—Te diría que es lo más importante. Hay que tomar la costumbre de cubrirse la boca y la nariz al toser o estornudar —la forma más común de contagio—, evitar el contacto cercano con personas enfermas y extremar las medidas de higiene personal y colectiva. Podemos contraer la enfermedad por el contacto de secreciones de enfermos depositadas en utensilios de uso común, superficies como picaportes, teclados de computadoras, el teléfono. De ahí que el lavado sistemático de las manos con agua y jabón se considere el mejor proceder de prevención.

—El A H1N1 lleva genes de un virus humano, otro aviar y dos porcinos distintos. ¿Ha sufrido alguna mutación hasta el momento?

—Se ha hablado solamente de pequeñas mutaciones, pero no existen aún evidencias científicas de que haya cambiado su composición genética primaria, aunque no se descarta que ello pueda ocurrir.

—Es conocida la existencia de una vacuna para la prevención del virus A H1N1. ¿Está nuestro país en capacidad de aplicarla?

—Cuba compró la vacuna estacional (que no es específica para el virus A H1N1), la cual se ha venido administrando en los últimos tres años a los grupos poblacionales de mayor riesgo. La nueva vacuna contra el virus A H1N1, que se comienza a aplicar en algunos países altamente desarrollados, es de alta efectividad y también de elevado costo. Nuestro país ha solicitado la cooperación de la OMS/OPS para su adquisición, a fin de administrarla a las personas más susceptibles al virus.

—¿Alguna precisión que considere esencial?

—Los cubanos tenemos un sistema nacional de salud de gran fortaleza, accesible y gratuito para toda la población, con capacidad para hacer frente a los distintos escenarios que pueda presentar esta pandemia, lo que se potencia bajo la dirección del sistema de Defensa Civil y las acciones de todos los ministerios y territorios del país. Es necesario, sobre todo, que cada ciudadano sea capaz de interiorizar el riesgo para la vida que comporta esta pandemia, y que ante la aparición de cualquiera de los síntomas de una gripe acuda de inmediato al médico.