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domingo, octubre 04, 2009

DE CORAZON

Por Pastor Batista Valdés (Granma)

LAS TUNAS.— Es difícil hallar otro lugar como Cuba donde tantas personas tuvieran, a la vez, razones tan cercanas para sentir sosiego, seguridad y sano orgullo durante los días pasados, en el contexto de las actividades por el Día Mundial del Corazón, el pasado domingo.

Más que las cifras, los hechos invitan a meditar, partiendo de la arista más sencilla y cotidiana: en cualquier zona del país hay un grupo de abuelos haciendo gimnasia o una mano y un equipo aptos para examinar el compás del ritmo cardíaco, sin que para ello sea necesario desembolsar ni un solo centavo. ¿Cierto o no?

También en el más apartado sitio geográfico cubano hay habitantes como Oberto Bajuelo, con una pequeña "cajita" a la derecha del tórax marcando el paso de la vida, ¡vaya regalo!, más allá de su media rueda de existencia, apegado siempre a las calles del azucarado batey del central Amancio Rodríguez.

Tampoco preguntó el doctor Selman (hospital William Soler, 28 de enero del 2000) cuánto ganaban Míriam Velázquez y Degnis Tamayo, padres del pequeño gemelo Carlitos, a quien un equipo multidisciplinario, y "multihumano", le realizó una compleja intervención a los diez meses de nacido (a corazón abierto, diez horas en el salón) para solucionar la transposición de grandes vasos con que había venido al mundo.

De no haber sido así, ninguno de los 365 días del año Carlitos hubiera podido jugar pelota, empinar un papalote, bailar trompos, hacer la tarea escolar, ver los muñes, comer lo que deseara o darle un beso de despedida a Míriam, quien parte a ofrecer solidaria ayuda en tierra nicaragüense.

Pero han sido estas jornadas ideales también para tocarles el corazón a miles de cardiólogos y a otros trabajadores de la salud vinculados a esa especialidad en todo el Archipiélago.

No interesa la cifra exacta de cuántos son. En cada barrio, asentamiento rural, poblado o ciudad, hay sobrada gratitud familiar y social para llenar periódicos enteros con nombres, anécdotas y hazañas en torno a la detección oportuna, el tratamiento, los "milagros" bajo la luz del quirófano, el seguimiento posterior¼

La memoria popular e histórica de los tuneros, por ejemplo, siempre hará una reverencia ante especialistas como Roberto Raber y Santiago Batista (de la provincia), Noel González, Lourdes Delgado, Manuel Bazán y Elba Garzón (del hospital capitalino Hermanos Ameijeiras), la sicóloga camagüeyana Lorena Rodríguez¼

Gracias al rigor profesional y sensibilidad humana con que cada uno de ellos hizo lo que le correspondía en el momento preciso, un paciente tunero fue rescatado de la muerte el 29 de marzo de 1986 y vivió más de 20 años con un corazón trasplantado, convirtiéndose de hecho en el latinoamericano que más tiempo había acumulado con un injerto de ese órgano vital hasta su fallecimiento, el 6 de agosto del 2006.

¿Su nombre? Héctor Despaigne Guillén: joven de humildísima extracción social, negro, querido por todo un pueblo, sociable y jaranero, cuyos pasos la ciudad y la medicina cubana siguen sintiendo en fechas así, cuando a familiares y amigos les parece verlo caminar tranquilamente por las calles o acariciar la mano de Elba Daniella: la hija que concibió y amó con toda la fuerza de su "otro" y prodigioso corazón.


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