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lunes, agosto 17, 2009

AGAYU O AGANJU

Por Gerardo Frómeta (Exclusivo para Desde Cuba)

Para poder entender la ceremonia de asentamiento de este Òrìşà es necesario remitirnos a varios Odù Ifá que describen el origen de sus rituales. Tenemos como Odù Isalaye a Òsá Bàrà, en el cual se derivan algunas de sus más importantes ceremonias. Debemos aclarar que algunas palabras en yorubá, tomadas del original, serán rectificadas, teniendo en cuenta las faltas ortográficas.

“CAMINO DE OROIYA*”

Por este Ifá es fundamental recibir a Òrìşàokó con itá. El oparadu de este camino se hace en el monte.

Se le hace oparadu al interesado con un pollo o el animal que coja. Se abre un hueco en la tierra de unas dos cuartas con sus reas correspondientes y dentro del mismo se para al interesado. Cuando se termina el oparadu, el interesado se quita toda la ropa que tiene puesta y se viste con otra, se deja en el hueco en el que se echa el animal, eku, eja, epo, orí, efún, itaná, alaigi, perfume, oyin, oti, agbado, el ewe con que se hizo la obra; el animal se envuelve previamente en los paños y se sepulta.

Después del oparadu se le ruega a Orí con eyele méjì fun fun y se pregunta el camino que cogen.

Este camino determina por qué cuando se hace Agayu coronado (directo), el osun del lerí [cabeza] es en forma de arco iris desde la frente hacia la nuca.

Además las vestimentas de iyawo al Agayu, pues siempre tiene que usar manta y por qué siempre hay que usar agua de coco en el lavatorio de Agayu. Además por qué hay que hacerle oro a Agayu.

La manta es blanca con una banda azul.

Aquí en Cuba hay una polémica grande con Agayu, pues no lo quieren hacer directo y cada cual expone su teoría.

Valentín Nicolás Angárica hizo un Agayu directo y fue acusado de profanación de la religión, pero ni a él ni al ahijado le sucedió nada.

Hay unas casas de santos que lo hacen a través de Şangó y hay otras que lo hacen a través de Oşún.

Este camino determina que se puede hacer directo, lo que hay que saber cómo se hace.

*En el original aparece Oroiña, pero en el yorubá no existe la letra “ñ”, en cambio la letra “y” produce un sonido cercano a “ñ”.

“EL HEREDERO”

Había dos reyes, que en su reinado, se disputaban el camino de uno solo. Vivian entre dos intrigas, trampas y las peores condiciones.

El primero en el recorrido por su territorio, tuvo un hijo con una linda muchacha, que vivía en una cueva, que se llamaba Orílona. Ella oye y acepta los amores y las promesas de este señor, que no le dijo que él era rey.

Ella le dio la virtud y quedó embarazada. Una noche soñó que el hombre de sus amores era rey y lo vio en su reinado como vestía con su corona. Ella le contó el sueño y fue su perdición.

El rey sorprendido con tan clara visión, fingió una cacería y la abandonó. Ella se entristeció. Tuvo un hijo, lo crio y a los nueve años ella murió. El muchacho casi salvaje, trabajaba en el seno de la tierra donde vivía haciendo su trabajo, alejado del mundo, la naturaleza lo dotó de una fuerza sobrenatural pues no tenía comparación con la de otros hombres.

El muchacho nació marcado en la frente, tenía la sombra de una corona del reinado de su padre. Con la continuación del trabajo, llegó a estar cubierta, la que al romperse, y salir a la superficie fue el asombro de el por qué nunca se había visto entre esos seres.

Entre los habitantes, el asombro era porque veían a un rey, por la sombra de la corona en la frente. Por su corpulencia y fuerza era un gigante; la gente decía y aclamaba a tal hombre como rey, él huía espantado y destruía lo que a su paso encontraba. Si se recostaba a una mata, la tumbaba.

Llegó a un gran monte, donde un gran río dividía en dos a las lomas, donde solo una mujer y un niño vivían, la mujer y el niño al verlo le saludaron con ceremonia. La mujer, machete en mano y sin temor partió y lo abrazó. Él se enamoró de la mujer. Un viejo le dio agua de coco para que volviera a recuperar su serenidad y él se quedo viviendo allí.

El rey de esas tierras, sintiéndose morir, manda a buscar a los soldados un hombre por la comarca que fuera como él, los soldados creían que estaba loco, pues tal parecido sería difícil de encontrar.

En su búsqueda se alejaron y se encontraron con el gran hombre que se parecía al rey, tuvieron una gran lucha para convencerlo, venga usted es nuestro rey, pues es hijo de rey, le dijeron.

-Sí, soy rey de la tierra, pues yo no conozco más padre que las entrañas de la tierra.

El que pudo convencerlo fue el viejo (Esta puede ser una referencia a Òrúnmìlà). Cuando fueron a partir, estaba dormido y trataron de taparlo de la mejor manera posible, su mujer le hizo una túnica espesa. El viejo le regaló una manta blanca por un lado y por el otro lado azul.

Desconfiado, el muchacho afiló una azada de su trabajo y partió donde su padre y el pueblo lo esperaba. Cuando llegó el rey le dijo: -Tú eres mi hijo, tú eres rey de todo mi reinado. Toma esta corona, pero cuando fue a ponérsela, vio la sombra con que había nacido y le dijo: -Rey, mi hijo, te corono y te conozco. Él le dijo: la tierra es mi madre. Cuando él dijo eso, la tierra se estremeció y echó fuego para demostrar que ese era rey del calor de sus entrañas.

Su padre murió y él fue rey del trono y de todas las tierras que lo criaron. (Citado en el "Tratado enciclopédico de Ifá cubano").

NOTAS DEL AUTOR: La historia se refiere a alguien que nació con un linaje de líder.

La persona recorrerá un camino duro pero en su destino está obtener dos títulos o ser reconocido en dos tierras.

Aganju puede ser traducido como salvaje, deshabitado, huérfano.

Otra traducción puede ser: persona recta que ocupa una posición de nobleza (Aganju Şola).

Es considerado un Òrìşà de Oyó.

Gobernó como Alafin de Oyó después de Ajaka (Dada o Ajuwon), hermano mayor de Şangó. Todos considerados hijos de Oranmiyan.

Oro Iyan es “quien conversa con furia”, “enigma furioso” referido al magma de lava hirviendo que brota cuando un volcán explota. Aunque el profesor Wande Abímbola se refiere a que en tierra yorubá no existen volcanes, los Odù Ifá relatan la historia del mundo y no sólo la historia de los yorubá.

Se dice que el muchacho llegó a un lugar donde un río dividía en dos a las lomas. Aganju como Òrìşà es asociado como el que pasa a los viajeros de una orilla del río a la otra, o de un país al otro.

El viejo es una referencia directa a Òrúnmìlà.

De esta estancia viene la tradición de ofrecerle a Aganju aves de Guinea y agua de coco en sus ceremonias, para calmar su ira.

La medicina que preparó el sacerdote (Òrúnmìlà ) fue puesta sobre la cabeza, en clara referencia a que el asiento de Aganju es directo.

Las ropas recomendadas por el babaláwo son las ropas ceremoniales que se utilizan en el asiento de este Òrìşà hasta hoy, por eso se recomienda, cuando el hijo de este Odù tenga una situación complicada vestir con ropas de rayas diagonales similares a las de Aganju. Fue con esta ropa que entró al pueblo de Owe y se hizo rey.

La tradición cuenta que en su reinado embelleció el palacio, decorándolo con plazas abiertas, áreas techadas y abalorios de latón brillantes. Tenía una cualidad especial para amaestrar animales salvajes y sus gustos eran muy exóticos.

Del Odù Òsá Ogbèjo tenemos la siguiente estancia que explica la manera peculiar de rasurar la cabeza cuando se asienta el Òrìşà Aganju.

“CAMINO DONDE NACIÓ EL AFEITE A LA MITAD DE LA CABEZA PARA EL IGBODÙ DE ÒRÌŞÀ”

En la tierra de Ashanti, hace muchos años, vivía un rey llamado Akanaba (Agayu), el cual tenía muchas mujeres e hijos, pero entre ellos, había un varón llamado Aban, el cual era un viajante que le gustaba andar por los bosques.

Un día, paseando por un bosque fue muerto, por equivocación, por un guerrero de su padre llamado Aliyo, el cual era oluwo en tierra mina. Aliyo se hizo una adivinación, donde se vio este Odù Ifá, se le recomendó echar el cadáver del príncipe en un saco y llevarlo a la puerta del harén de Akanaba, echar un poco de miel en la puerta y poner el bulto, así lo hizo Aliyo y se marchó.

En eso Akanaba sintió los pasos de Aliyo, pero como era de noche, no pudo verlo, solo vio la figura de un hombre y cogiendo su azagaya la lanzó con fuerza sobre el bulto diciendo: -Quién se atreve a entrar por la noche en casa de las mujeres de un rey tan grande como yo.

El bulto del golpe cayó en la puerta atravesado por la terrible azagaya. A la mañana siguiente el rey en persona bajó a ver a quién había matado y vio con horror que era su propio hijo, él comenzó a lamentarse: - Infeliz de mí, he matado a mi hijo favorito.

Entonces, todas las gentes de esa tierra decían: -Akanaba ha matado a su hijo Aban, ya nadie está seguro de su vida.

En la ciudad había un muchacho llamado Afelu (Elegbara) que le dijo: -Akanaba escucha, no has sido tú el que ha matado a tu hijo, otro lo ha matado, y lo demostraré, pero antes tienes que meter tus armas en el río durante 9 días para purificarlas, cuando las saquen te diré cómo encontrar al asesino de tu hijo.

Así lo hizo el rey, entonces Afelu sacó una navaja, le echó iyefá [es el nombre que se le da en Cuba al iyerosun], la conjuró y la lanzó al aire. Entonces, esta voló por los aires hasta el palacio de Akanaba, allí le afeitó la cabeza en la parte izquierda a todos sus hijos varones, entonces, todos tuvieron que ir al salón y Afelu dijo, que aquel que tuviera la mitad de la cabeza afeitada era el asesino de su hijo. Pero tremenda sorpresa se llevó cuando mandó a quitarse los gorros a todos los presentes y observó que todos tenían la parte izquierda de la cabeza afeitada hasta el propio Akanaba; entonces Afelu sacó la navaja le echo iyefá y por la noche le volvió a conjurar y la lanzó al aire, esta vez voló hasta Aliyo y le afeitó la mitad derecha de la cabeza; este tomó la navaja, le echo iyefá y la lanzó al aire. Esta voló hasta el palacio de Akanaba, le afeitó la cabeza a este y a todos sus hijos.

El tercer día, se reunieron todos y Afelu mandó a quitarse a todos, sus gorros, fue una sorpresa grandísima cuando vieron todas las cabezas afeitadas.

Entonces, Akanaba, dijo: -No hagas mas pruebas, ahora yo estoy seguro de que yo no maté a mi hijo cuando lance la azagaya, ya estaba muerto, si sigues haciendo estas pruebas acabaremos con todos, por eso mi orden es que desde este día, al consagrase los reyes de mi casa el primer día se afeite la mitad izquierda y al tercer día se afeite la mitad derecha y así se coronen.

NOTA: Aquí nace el por qué a Agayu y a Asowano cuando se hacen directo, se les afeita el primer día, la mitad izquierda y al tercer día (de itá) la mitad derecha de la cabeza; el tercer día lo afeita el babaláwo, esto es usual en los arará porque los oluwos son los que hacen el itá. (Citado en el "Tratado enciclopédico de Ifá cubano").

Esperamos haber complacido a todas aquellas personas devotas de este particular Òrìşà.

Un saludo “DESDE CUBA”. Aboru, aboye y aşe.