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martes, abril 28, 2009

PALABRAS QUE VAN Y VIENEN

Incinerar
Por Celima Bernal (Juventud Rebelde)

Incinerar es reducir una cosa a cenizas. Se usa más comúnmente hablando de los cadáveres. Cremar fue aceptada como sinónimo de incinerar hace pocos años. Se aclaraba que constituía un mexicanismo. Relacionado con esta palabra, oí un error de esos que merecerían el récord Guinness de los disparates: «Ella pidió que la descremaran».

Una señora que subía detrás de mí las escaleras del ICRT, me dijo: «El ascensor iba casi vacío, pero es que “el hábito hace al monje”, y yo siempre vengo por aquí». Ese hábito del monje se trata del vestido o traje que cada uno lleva según su estado, ministerio o nación, y especialmente el que usan los religiosos y las religiosas. La expresión, muy conocida, El hábito no hace al monje, quiere decir que los méritos no se adquieren por la ropa que se viste. Nada tiene que ver con habituarse: modo especial de proceder o conducirse, adquirido por repetición de actos iguales o semejantes, u originado por tendencias instintivas; adquirir una facilidad por larga y constante práctica en un mismo ejercicio.

¿Sabes por qué al papel con polvos o arenilla de vidrio o esmeril adheridos, que se emplea para pulir y limpiar metales y maderas, le llaman lija o papel de lija? Pues por el pez lija, cuya piel, sumamente áspera, sirve para ese fin. De ahí el verbo lijar. Por cierto, en nuestro país y en otras regiones de América, darse lija es darse pisto.

Cuando algo está hecho sin medirlo ni pesarlo, se dice: «A ojo de buen cubero». Antiguamente no había reglas ni disposiciones para hacer que se respetaran los sistemas de pesas y medidas. El vino, el aceite y otros líquidos se medían en cubas fabricadas de acuerdo con el cálculo del cubero.

Muchas personas que leen en los versos martianos «...cardo ni oruga cultivo...», piensan que debido a un lapsus cálami (así se dice al error de un escritor), sustituyó el autor la palabra: «ortiga», nombre de una planta urticante, por: «oruga». No, la oruga, además de larva de algunos insectos y de otros significados más, es una herbácea sin espinas. Probablemente quiso darnos a entender que ni agravios hacía a quien lo hería, ni indiferencia sentía hacia esa persona; sino que le brindaba su perdón y su amistad, simbolizados, como todos sabemos, en la rosa blanca.

LA RESPUESTA DE HOY

Un lector oyó hablar acerca de un pintor puntillista, y me pregunta si no debiera llamársele puntilloso. Puntilloso se aplica a quien posee amor propio o pundonor muy exagerado y basado en cosas sin importancia. Entre nosotros se dice de aquel que molesta con sus insistencias, con sus impertinencias. Puntillista es el artista de la pintura que practica el puntillismo, una escuela pictórica del siglo XIX, derivada del impresionismo, y caracterizada por los toques de color, cortos y desunidos.