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domingo, diciembre 21, 2008

UN TESORO EN EL VENENO DE ALACRAN

Más de ocho mil enfermos de cáncer se han beneficiado en Cuba con el medicamento elaborado a partir de la toxina del escorpión

Por Julio Martínez Molina (Juventud Rebelde)

CIENFUEGOS.— Seguramente el veneno de su ponzoña no tiene el poder mortífero que sugería cierta película reciente, en la cual uno de los personajes metía el pie en un zapato con un alacrán en su interior y moría de forma súbita.

Ninguno de nuestros escorpiones es capaz de matar a una persona adulta con su picada, como los de los desiertos mexicanos u otros sitios. Aunque su ponzoña sí deviene eficaz plaguicida y agente de control biológico.

Incluso el de mayor talla de las más de 30 especies y subespecies nacionales tampoco asustará mucho por su tamaño, en nada parecido al del Jackelopterous rhenaniae, su predecesor prehistórico alemán de dos metros y medio, descubierto en la región de Renania-Palatino.

Pero el escorpión cubano, un animal con visos casi míticos en la campiña criolla, posee algo que le confiere un rango superior de interés al del gigante germano y los asesinos de las arenas.

Su veneno tiene variados efectos medicinales, ya descubiertos por nuestros ancestros. Se ha escrito que desde el siglo XVIII el arácnido se utilizaba, macerado o hervido en aceite, en remedios curativos dirigidos sobre todo al alivio de dolores y la retención urinaria.

Con el paso del tiempo y la profundización del conocimiento científico, pudo arribarse a la conclusión de que entre las virtudes de determinadas variedades figuraban, además, las potencialidades anticancerígenas.

MEJORÍA EN LA CALIDAD DE VIDA

Un evidente avance en la salud de 8 000 enfermos cubanos de cáncer representa el saldo del empleo del medicamento elaborado para el tratamiento de esa enfermedad a partir de la toxina segregada por la especie denominada Rhopalurus junceus.

El incremento de la población del escorpión para estos propósitos por parte de los Laboratorios Biológico Farmacéuticos, LABIOFAM, a partir de un proyecto de investigación conjunta entre el CITMA y Salud, constituye una experiencia sin parangón en otras latitudes del globo.

La alentadora noticia de los beneficios a miles de enfermos fue emitida a los medios por José Antonio Fraga Castro, director de LABIOFAM, durante el celebrado seminario nacional de crianza y manejo de escorpiones para el uso de su veneno contra diferentes metástasis.

En el evento desarrollado en la ciudad de Cienfuegos, Fraga explicó a la prensa que el tratamiento antitumoral, antiinflamatorio y analgésico es aplicado desde hace varios años en el sistema de salud nacional.

Los logros más significativos de las tumoraciones tratadas suelen registrarse en pacientes con cáncer de mama, próstata, cerebro, pulmón y colon, apuntó.

Ellos reciben de tres a cuatro dosis diarias de la solución fabricada a partir del veneno del Rhopalurus junceus, conspicuo descendiente nacional del artrópodo terrestre más antiguo que se conoce (se sitúa su aparición hace 400 millones de años).

En entrevista concedida al periódico mexicano La Jornada, la doctora Neiza Verges, una de las responsables de la tarea en Cuba, indicaba que pueden distinguirse algunas tendencias entre quienes toman el medicamento.

Por ejemplo, la aparición de una función inmunorreguladora, que les ofrece mayor tolerancia a la quimioterapia y la radioterapia, con reacciones secundarias muy ligeras.

«En su mayoría, los pacientes que toman el producto mejoran la calidad de vida. Permanecen más tiempo en vigilia, son más activos, más útiles para ellos y para su familia», expresaría en aquella ocasión.

La experiencia cubana de más de ocho años en el tema no solo corrobora la efectividad de la fórmula en tumoraciones malignas, sino además en afecciones del sistema nervioso central, sin efectos colaterales adversos en ningún caso.

José Antonio Fraga reveló que los alacranarios nacionales disponen de más de 20 000 especímenes empleados en la recopilación de la toxina.

El doctor Fabio Linares, quien lidera el proyecto en Cienfuegos, expresa que el objetivo consiste en ingenierizar la producción de toxina de este artrópodo, y extenderla a la medicina homeopática.

Si bien deja claro que la explotación de la especie se realiza a partir de una visión que pone en primer plano su sostenibilidad ecológica, como ha sido explicado en anteriores materiales en Juventud Rebelde.

ESCORPIONES EN TODO EL ARCHIPIÉLAGO CUBANO

El alacrán endémico Rhopalurus junceus, de hábitat rural, se extiende a lo largo de la geografía de la Isla y su cayería adyacente. Puede alcanzar los cinco años de vida.

Conforma, junto al Centruroides gracilis, el binomio de los escorpiones cubanos de mayor talla; y su alimentación básica consiste en insectos, si bien ocasionalmente puede devorar lagartijas.

Publicaciones médicas observan que registra una extraordinaria adaptabilidad ecológica que le hace adecuar su régimen de vida a los sitios más diversos, incluso de elevada concentración de humedad.

En determinados momentos los especialistas han alertado sobre descensos puntuales en sus poblaciones, generalmente por su captura con objetivos medicinales.

Se considera erróneo semejante proceder por parte de personas que no disponen del conocimiento científico sobre sus propiedades, usos y la forma de preparar la fórmula, cuya elaboración solo resulta posible en laboratorio.

El Rhopalurus junceus y el resto de los alacranes cubanos fueron estudiados por primera vez por el sacerdote jesuita español Pelegrín Franganillo, quien publicó varios libros sobre las poblaciones autóctonas durante el siglo pasado.

No obstante, es Abelardo Moreno el precursor de los escorpiólogos cubanos, a cuya obra señera le sucedió la de Luis F. de Armas, quien en su mayor parte en la década de los '70 describió siete nuevas especies y subespecies.

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