Búsqueda Personalizada

sábado, junio 07, 2008

EL CRISTO DE LA HABANA: MIRADOR PERFECTO Y RELIQUIA

Texto y fotos: Tino Manuel (Quintaesencia)

Desde el otro lado de La Bahía de La Habana se tiene una imagen perfecta de la ciudad-capital, allí se alza un Cristo que domina el panorama del puerto, la entrada de los barcos, exclusivo promontorio para hacer fotos.

El Cristo de La Habana tiene una posición privilegiada para tirar buenas fotos de la ciudad-capital. Desde su promontorio se aprecia buena parte de la urbe, y esta escultura gigante en sí misma constituye cultura.

A la entrada del puerto, a la izquierda se encuentran algunos puntos de interés, como la fortaleza colonial de San Carlos de la Cabaña, el pueblo de Casa Blanca y la colosal estatua del Cristo.

Los marineros desde sus barcos, lo primero que ven al aproximarse a La Habana es el faro de la fortaleza de El Morro, y una vez que enfilan la proa dentro de la bahía les llama la atención la blanca silueta que se alza como dando la bienvenida.

UNA IMAGEN PERENNE

El monumento forma parte de un conjunto arquitectónico que caracteriza la entrada de lo que en su tiempo fuera el puerto Carenas, descubierto por el explorador español Sebastián de Ocampo entre 1508 y 1509.

Esta edificado en mármol de Carrara (provincia de Toscana, Italia) que contrasta con las grises piedras de un entorno cuatricentenario como lo son las fortalezas de los Tres Reyes del Morro, San Salvador de la Punta, la Real Fuerza y San Carlos de la Cabañas, los baluartes que defendieron a La Habana de los ataques de corsarios y piratas.

El Cristo fue inaugurado el 25 de diciembre de 1958, siete días antes del triunfo de La Revolución Cubana y fue construido en Italia, obra de la escultora cubana Gilma Madera, ya fallecida.

Se trata de una figura de Jesús de pie, con una mano en el pecho y la otra en alto en actitud de bendecir y de esta manera mira a la ciudad.

Con una altura de 20 metros sobre la base de tres, pesa 320 toneladas y está compuesta por 67 piezas. Si tomamos en cuenta la explanada sobre la colina donde se ubica, su altura es de 51 metros sobre el nivel del mar.

El poblado de Casablanca, donde está la estatua fue en su tiempo un pueblo de pescadores y ayuda con su quietud a completar la imagen de esa gigantesca estatua, de interés para religiosos de paso y para turistas de todas partes del mundo.

Este Cristo se esculpió en Roma y fue bendecido por el Papa. Durante el montaje, Madera fue ayudada por un equipo de 20 marmolistas y cada fragmento fue atado con tensores de acero a la estructura central.

Existe una leyenda que vincula a Fulgencio Batista, derrocado por la Revolución de Fidel Castro. Cuentan que su esposa Martha rogó por él durante el fallido ataque al Palacio Presidencial el 13 de marzo de 1957.

Si se salvaba construiría una estatua semejante al Cristo de Río de Janeiro, en Brasil. Pero esta leyenda es incierta pues Madera ganó el concurso para la construcción de la estatua en 1956.

Al margen de leyendas y mitos, el sitio continúa como un lugar sagrado desde muchos puntos de vista, pero su mayor importancia está en esa imagen que se alza frente a la capital cubana con una vista maravillosa y especial.