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martes, junio 24, 2008

CHE...EL GRAN ESPEJO

El amigo argentino Néstor, autor del blog Mi Pueblo y Yo, fue testigo recientemente de la develación de la estatua del guerrillero argentino-cubano Ernesto Che Guevara en la ciudad de Rosario, con motivo del 80 aniversario de su natalicio.

Gustosamente, Néstor accedió a que publicara sus impresiones sobre el legendario guerrillero en Desde Cuba, cargadas de un gran sentimiento y admiración por ese gran hombre que en Cuba conocemos como El Guerrillero Heroico.

Gracias Néstor.


CHE...EL GRAN ESPEJO

14 de junio. Ochenta aniversario del natalicio de Ernesto “che” Guevara...

Rosario, provincia de Santa Fe.- A orilla de las Barrancas del Paraná, escenario de heroicas luchas libertarias de San Martín y Cabral, de Belgrano y su inspiración de la enseña patria, 50.000 personas vibraron, saltaron, cantaron y muchos se emocionaron ante el descubrimiento de la mole de bronce de 4 metros de altura personificada en la figura del comandante Guevara.

Ochenta años transcurrieron de aquel su primer viaje cuando Celia debió ser internada de urgencia en un hospital de Rosario para dar a luz; Ernesto había decidido nacer antes de llegar al destino elegido por sus padres. Al poco tiempo, su asma declarado lo llevaría a Alta Gracia (sierras de Córdoba) en donde viajó una y otra vez hacia las aturas de los cerros adonde, dicen, nunca llegó aunque jamás dejó de intentarlo. Luego vinieron otros viajes y con Alberto Granado, su gran amigo, en motocicleta por Sudamérica en el cual fue forjando su ideario

Otro viaje lo devuelve a Buenos Aires para terminar sus estudios prometido a su madre. Laureado en medicina retoma el gran viaje inconcluso que los tiempos lo convertirá en leyenda. Pasando por Guatemala llegó a México y desde allí a Cuba y desde Cuba revolucionaria su máxima enseñanza de constructor.

Pero también llegó el octubre boliviano y con él su muerte. Creyeron en su final y con él la muerte del instinto rebelde que motivaba multitudes. Nada más falso. Lograron que sin estar esté en todos lados, montado en una bandera de lucha, en una foto del recuerdo, en un libro repasando sus enseñanzas pero fundamentalmente convertido en espejo donde a diario se miran aquellos que pueden sentir la sensibilidad de una injusticia a cualquier ser humano y en cualquier parte del mundo donde quiera que esté.

Con su muerte quisieron también exterminar toda una generación de luchadores en América Latina, pero esa represión brutal desatada por el terrorismo de Estado no pudo matar (pese a todo) el ideario revolucionario.

Luego del genocidio se desató una batalla aún más cruel: matar por decreto lo ideales libertarios que sellaría definitivamente el triunfo del capitalismo y de su ideario neoliberal. El resultado es diferente al esperado. Al “che” no pudieron sepultarlo, y a pesar de que muchos quieren verlo transformado en una mera figura del consumismo, su ejemplo crece ante los ojos de nuestros pueblos hastiados de corrupción, miserias e insensibilidad.

“Así como en los años setenta, su figura adquiría relevancia porque había sido capaz de llevar hasta su últimas instancias valores morales que eran proclamados pero no respetados, en la actualidad se destaca por oposición, ya que su imagen constituye un compendio de todos aquellos valores desechados en las sociedades estructuradas por la economía de mercado”, hoy bajo un nuevo rotulo: globalización.

Transitamos la primera década de un nuevo milenio y nada parece haber cambiado. En un mundo vaciado de sentido y sacudido por la corrupción de sus clases dirigentes insensibles ante el desamparo de millones de personas, su espíritu baja a los pueblos convertido en rebeldía, esa misma rebeldía conlleva a reencontrarse con su pensamiento. Y reencontrarse con su pensamiento significa recuperar la esperanza de que otro mundo es posible. No tomando a éste como un sistema cerrado sino como una invitación a la audacia teórica y práctica que conjugue el valor esencial de algunos de sus postulados para la lucha actual, creando nuevas fuerzas y nueva acción, de manera de revolucionar las condiciones de existencia de los hombres, de trascender el individualismo y el egoísmo ejerciendo la lucha, la solidaridad, el trabajo, como conductas cotidianas.

YA NO MAS HASTA SIEMPRE...BIENVENIDO A CASA COMANDANTE.