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miércoles, febrero 18, 2015

METEOROLOGÍA, UN VÍNCULO MUTUAMENTE VENTAJOSO

El hecho de estar amenazados por idén­ticos peligros naturales ha sido clave en el mantenimiento de sistemáticos intercambios entre los meteorólogos de ambos países


Por Orfilio Peláez (Granma)

 Foto: Cortesía del entrevistado
Pese al clima de confrontación predominante entre Cuba y Estados Unidos  por más de cinco décadas (las relaciones diplomáticas las rompió el gobierno norteño en enero de 1961), la meteorología es uno de los campos donde los intercambios bilaterales jamás se interrumpieron, ni siquiera en los momentos de máxima tensión.

Como bien refiere a Granma el doctor José Rubiera, jefe del Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología, la atmósfera no reconoce fronteras y un huracán que se dirija desde nuestro país hacia el sur de la Florida o la costa norteamericana del golfo de México, no pide visa para entrar allí.

Igual sucede a la inversa cuando un frente frío activo precedido de líneas de tormentas eléctricas severas avanza  desde el continente en dirección a la región occidental de Cuba, aseveró.

“El hecho de estar amenazados por idénticos peligros naturales ha sido clave en el mantenimiento de sistemáticos intercambios entre los meteorólogos de ambos países, incluso en etapas históricas  bastante alejadas de la actual”.

Rubiera mencionó al respecto lo sucedido en septiembre de 1900, cuando un huracán cruzó de oriente a occidente  sobre nosotros, y al salir al mar por el litoral norte, los especialistas cubanos le dijeron a los de la entonces oficina del Weather Bureau en La Habana, que el citado organismo tropical sería un grave peligro  para la costa americana del golfo.

Desafortunadamente, así sucedió y aquel  meteoro cobró celebridad imperecedera, al quedar inscrito para la historia como el huracán de Galveston, que provocó en ese lugar alrededor de 8 000 muertos y constituye hasta hoy la mayor catástrofe natural en la historia de los Estados Unidos.

También recordó las antológicas discusiones de corte científico entre el ingeniero José Carlos Millás, director del Observatorio Nacional de Cuba, y los meteorólogos estadounidenses, referidas al paso por la provincia de Pinar del Río del polémico huracán de los Cinco Días, en octubre de 1910.

Para los norteños, resaltó, los prolongados efectos de aquel notable evento natural obedecieron al cruce seguido de dos ciclones tropicales sobre un mismo lugar, criterio no compartido por Millás, quien finalmente demostró que se debieron a la denominada por él recurva en lazo de un único ciclón tropical (algo enunciado por primera vez), una peculiar y poco frecuente trayectoria descrita por algunos huracanes cuando reciben la influencia de determinados sistemas atmosféricos.

Según precisó Rubiera, buscando en los archivos del Instituto de Meteorología encontró una respetuosa carta del capitán de corbeta Luis Larragoiti Alonso (dirigía en ese momento el Observatorio Nacional), en la cual le comunicaba al jefe de Meteorología Tropical del Weather Bureau de EE.UU. todos los datos relacionados con la afectación del ciclón Flora al oriente del país en octubre de 1963, incluido un mapa con la presunta trayectoria descrita por el meteoro.

“Lo anterior ocurrió apenas un año después de la Crisis de Octubre, cuando estuvimos al borde de un ataque nuclear, y en momentos en que las tensiones con Estados Unidos se encontraban en un punto crítico”.

Esta información resultó de suma utilidad para ellos a la hora de investigar y calcular el verdadero y sinuoso recorrido del fenómeno, que ocasionó en esa parte del territorio nacional alrededor de 1 157 muertos, y destruyó casi en su totalidad la infraestructura de comunicaciones telefónicas y viales.

“Realmente a lo largo de las últimas cinco décadas y más allá de  los conflictos entre los dos países, hemos mantenido una relación cordial, amistosa, y de respeto con los me­teorólogos norteamericanos, dentro del mar­co del Comité de Huracanes de la IV Región de la Organización Meteorológica Mundial (OMM)”, enfatizó el doctor José Rubiera.

“Frente a la amenaza de cualquier huracán u otro evento peligroso, intercambiamos información, hablamos por teléfono y coordinamos las alertas a emitir. Ponemos a la disposición de ellos las observaciones de nuestras estaciones y radares meteorológicos, en tanto el gobierno cubano siempre otorga el permiso requerido para que los aviones cazahuracanes vuelen sobre Cuba, el cual se solicita previamente por los canales correspondientes”. A su vez, para nosotros es sumamente beneficiosa la información recopilada por esos aviones y la referida a los modelos de pronósticos de huracanes que aplican los expertos estadounidenses, destacó.

“En diferentes ocasiones sus especialistas han visitado el Instituto de Meteorología y participado en eventos científicos celebrados aquí, mientras los nuestros asistieron a cursos de capacitación en la sede del Centro Nacional de Huracanes (CNH), de Miami, además de estar presentes en congresos efectuados en EE.UU.”.

Sin embargo, resaltó Rubiera, el mante­nimiento del vigente bloqueo económico, comercial y financiero por más de 50 años ha  impedido la adquisición de piezas y equipos para nuestras estaciones meteorológicas en el mercado norteamericano, y el acceso a tecnologías más modernas en la recepción de imágenes satelitales.

“Algo similar sucedió con la red nacional de radares, cuyo mantenimiento en plenas condiciones operativas durante tantos años y posterior  automatización, solo pudo lograrse gracias a la tenacidad y al ingenio creativo de los especialistas y técnicos del Centro Nacional de Radares, ubicado en la provincia de Camagüey”.

Para Rubiera la voluntad expresada de ambos gobiernos de avanzar hacia una normalización de los vínculos bilaterales, abriría la posibilidad de emprender proyectos conjuntos de investigación en esta disciplina científica, y fortalecer nuestra infraestructura tecnológica.

“De contar Cuba con mejores y más seguros sistemas de comunicación meteorológica, nuestros datos llegarían a ellos de manera más rápida, lo cual beneficiaría la eficiencia y confiabilidad de los pronósticos de huracanes. Como expresé anteriormente, ciclón que impacta el sur de Estados Unidos casi siempre pasa primero por Cuba. Se trata entonces de lograr una mayor seguridad para la preservación de vidas humanas en los dos países y mejorar el trabajo operativo”, afirmó.

Tal punto de vista es compartido igualmente por personalidades vinculadas a la meteorología y al enfrentamiento a desastres naturales en el país norteño. Baste señalar que en declaraciones ofrecidas a Granma por Lixión Ávila, especialista principal del CNH, este dijo que somos naciones vecinas expuestas al acecho de los huracanes, por tanto el flujo mutuo de información garantiza una mayor protección de nuestras poblaciones frente a esas contingencias.

Asimismo, el alto oficial retirado Russel Honoré, quien comandó las acciones de ayuda militar en Nueva Orleans cuando el azote del huracán Katrina en el 2005, ha dicho a medios de prensa de su país que Cuba puede ofrecer lecciones a Estados Unidos en la batalla para enfrentar los ciclones tropicales. “Podríamos aprender de ellos, hacen un excelente trabajo en la prevención y enfrentamiento de los daños causados por los ciclones”.