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jueves, septiembre 05, 2013

CONTINÚA EL SECRETISMO EN TIEMPOS DE CÓLERA


Dr. Nelson Páez del Amo (Cubaperiodistas)

Después de leer el excelente artículo de Edmundo García con el título: “Los que queríanuna invasión a Cuba ahora quieren cólera”, en el que el periodista, residente en Miami desenmascara, con sólidos argumentos, la falacia, publicada en el Miami Herald y otros medios anticubanos de La Florida, sobre incontrolables epidemias en Cuba, me convenzo una vez más, que haga Cuba lo que haga, siempre van a ladrar los neoanexionistas, que no soportan su pujante existencia a pesar de tantos años de ininterrumpidos ataques e intentos por desprestigiarla ante el mundo.

Como médico estoy consciente de las fortalezas y deficiencias de nuestro sistema salud y estoy plenamente convencido de la efectividad de nuestro enfrentamiento contra disímiles enfermedades transmisibles que han azotado y azotan a nuestro país. No obstante, sigo siendo totalmente contrario a la práctica del secretismo en general y en particular a lo referente a la información sobre brotes epidémicos que han tenido lugar en el país y no se comentan en los medios de prensa como corresponde, temiendo a las campañas de nuestros enemigos. Si nuestro Presidente, el general de ejército Raúl Castro, tuvo la valentía política de señalar todas nuestras deficiencias y errores en una tribuna abierta, ¿qué o quién le impide a la prensa mantener debidamente informados a su pueblo y al mundo sobre la situación sanitaria en nuestro archipiélago y las medidas que se toman para combatirlas? Veamos el siguiente informe de las autoridades sanitarias cubanas a la OPS, ignorado por los medios oficiales.

“LA HABANA, 27 AGO (EFE).- Cuba informó de un nuevo brote de cólera en su territorio con 163 casos, doce de los cuales afectan a turistas, sin que se hayan reportado fallecidos, según una actualización epidemiológica de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) publicada hoy en su Web oficial.

El boletín de la OPS, con fecha del 23 de agosto, fue elaborado a partir de información suministrada al organismo por las autoridades epidemiológicas de la isla, donde el nuevo brote de la enfermedad tuvo lugar en las provincias de La Habana, Santiago de Cuba y Camagüey.”

Si me pusiera en el lugar de un extranjero que desee viajar a Cuba y leo este boletín de la OPS, en lo que a mí respecta, y considero que muchos lo harían así, sabiendo que cualquier noticia sobre Cuba siempre se magnifica y se distorsiona en los grandes medios, iría a buscar en Internet, en los sitios cubanos, información oficial complementaria sobre el tema, pero si no encuentro nada y veo que las instancias gubernamentales tratan de ocultar la realidad, mi credibilidad sobre el sistema de salud de Cuba caería vertiginosamente y me iría a otro sitio a descansar. Así de fácil.

Hay que acabar de ponerle coto, de una buena vez, al secretismo en la información médica sensible, que lo único que produce es daño. Hace algún tiempo, leí un interesantísimo trabajo del Dr. Luis Suárez Rosas, de la Escuela Nacional de Salud Pública de La Habana, titulado:

El silencio epidemiológico y la ética de la salud pública cubana, en el que aborda el tema en relación con el dengue, pero que es aplicable a cualquier enfermedad infectocontagiosa. El artículo en cuestión, publicado en el 2012, en una de sus conclusiones plantea y cito:

…Recordar que existen evidencias científicas en Salud Pública, en Cuba y en otros países, que ponen de manifiesto los procederes para enfrentar epidemias y demuestran que el silencio epidemiológico artificial no contribuye, ni a la disminución de los casos sospechosos y enfermos, ni a una percepción real del riesgo de la gravedad de la enfermedad y de su principal agente transmisor.

El silencio epidemiológico siempre será contraproducente, puesto que impide la visión real de la enfermedad y limita, en ocasiones hasta la impide, la educación para la salud de forma masiva, uno de los elementos preventivos fundamentales ante cualquier brote epidémico.

Sin la participación activa de la sociedad, cualquier campaña de salud será un fracaso. ¿Estaban esos turistas que contrajeron la enfermedad debidamente informados sobre ella? me arriesgo a asegurar que no, sin temor a equivocarme.

Los turistas vienen a Cuba a tomar sol y disfrutar de sus maravillosas playas y dudo mucho que, en su gran mayoría, se dediquen a ver los spots de la TV o leer la prensa sin un motivo que lo justifique. La educación para la salud deben recibirla previa su partida hacia Cuba, en los aeropuertos, en los hoteles y en los espacios de mayor afluencia turística, de forma natural, sin aspavientos, alarmas innecesarias ni sobresaltos. Sencillos y atractivos plegables de fácil lectura deben ser elaborados y entregados a los visitantes a su llegada al país para que conozcan sobre las enfermedades causantes de brotes epidémicos y las medidas para su prevención y control.

Se comenta en la noticia, además:

"Los casos registrados en La Habana estuvieron vinculados a dos centros de expendio de alimentos, en donde se comprobó la presencia de portadores asintomáticos entre los manipuladores de alimentos",

Sobre esto hay que señalar que se trata de una insuficiencia del sistema de salud, pues el control de los manipuladores de alimentos, así como la conservación de muestras testigo, es de obligatorio cumplimiento por todo establecimiento o institución donde se elaboren y manipulen comidas y debe ser controlado por los organismos de la salud pública sistemáticamente y aplicar, de forma efectiva, las medidas y sanciones previstas. Los expendios de comidas de todo tipo se multiplican en nuestras ciudades, especialmente en la capital, en virtud del auge del llamado cuentapropismo y las autoridades de salud tienen que dar respuesta a este crecimiento con una mejor capacitación de sus cuadros y un incremento su cuerpo de inspección epidemiológica, así como en el perfeccionamiento de las medidas del combate antiepidémico en general, sobre todo en los períodos de alta incidencia de las enfermedades de transmisión alimentaria.

El reglamento para los elaboradores y manipuladores de alimentos está elaborado; darle cumplimiento estricto es tarea de los organismos pertinentes. En caso de aparición de brotes epidémicos el conocimiento, por parte de la población, del comportamiento de éstos con el fin de que se incrementen las medidas de prevención y lograr una percepción de riesgo adecuada, son vitales en la lucha contra las enfermedades infectocontagiosas.

(Fuente: Blog cubanosen1erplano)