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miércoles, enero 16, 2013

PALABRAS QUE VAN Y VIENEN



Vocablos poco elegantes
Por Celima Bernal (Juventud Rebelde)

Caricatura: LAZ
Hay palabras que, sin ser incorrectas, resultan poco elegantes; ejemplo de ello son: mascar y machucar, sinónimas respectivamente de masticar y machacar.

Ahora se usa: «Dale», lo mismo para despedirse que para incitar al prójimo a realizar un acto cualquiera. «—Pensaba ir al cine esta tarde. —Dale, dale. Bueno, hasta pronto. —Dale, dale...». (¿?)

¿Quién sería el primero en atar el adjetivo «determinado», al sustantivo «momento»? No se oye desde entonces el segundo sin el primero. «…Y en un momento determinado, se produjo el hit». ¿Qué lo determinó?, pregunto. Los fatalistas piensan que las cosas ocurren por ineludible determinación del hado o destino, sin que exista en ningún ser libertad ni albedrío, pero ni aun así procedería ese extraño matrimonio de «momento» y «determinado», cuando nada hubo planeado, ni ejecutado previamente que nos haga pensar en un hecho preconcebido. Cuando uses «momento», deja el «determinado» a un lado, por favor.

No digas «vertir», sino verter.

Oigo a veces: «Se posternó». Es un error, di: Se prosternó, o sea, se arrodilló o inclinó por respeto delante de un rey, o de una imagen sagrada.

Algunos dicen: «Yo soy una persona que…» y a continuación empiezan a enumerar sus propias cualidades. ¿Por qué no se ahorran el «una persona que»? No hay que decir: «Yo soy una persona que almuerza poco»... Por cierto —y ahora que cito este caso—, también se emplea mal la forma verbal, y dicen «almuerzo» en vez de «almuerza». Si es una persona (tercera persona del singular), almuerza; si soy yo (primera del singular), almuerzo. De cualquier modo, «yo almuerzo poco» sería suficiente.

Ahora se usa mucho: «para nada». —¿Te gustaría trabajar en el circo? —Para nada. —¿Eres una muchacha triste? —Para nada. ¿De dónde sacaran ese modo de expresarse? La primera podría responderse con: «No, no me gusta nada», y la segunda con: «No, nada de eso», o ambas simplemente con: «no». Existe otro «nada» muy frecuente en estos tiempos: «Bueno, nada». Ese lo utilizan siempre a la hora de la despedida.