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miércoles, septiembre 26, 2012

PALABRAS QUE VAN Y VIENEN


Por Celima Bernal (Juventud Rebelde)

Caricatura: LAZ
Algunos amigos me dicen que dejo escapar, a veces, un tono de ironía en lo que escribo. Quizá tengan razón. Descubrí que cuando me cuentan un rumor, repito para mí un antiquísimo pareado de nuestra tierra: «Si tocolote canta, indio se muere,// yo no lo creo, pero sucede». Por cierto, tocolote es el nombre que daban los indígenas a la ciguapa, un ave nocturna.

Aquiles, hijo del rey de Tesalia, Peleo, y de la diosa Tetis, fue sumergido por su madre en la Laguna Estigia, para hacerlo invulnerable. Solo quedó sin mojarse el talón, por donde lo tuvo asido. Una herida en esa región le causó la muerte. La expresión: «el talón de Aquiles» se utiliza para designar el lado flaco, el punto débil que todos tenemos.

Pablo, Gran Duque de Rusia, dijo a propósito de ciertas revueltas en Ginebra: «Es una tempestad en un vaso de agua». Se afirma que antes Cicerón la había dado a conocer en De Legibus, libro III, capítulo XVI. Los romanos se servían de ella al referirse a sucesos de poca importancia que parecían tenerla mayor. Todavía se emplea con bastante frecuencia.

Ahora que digo: bastante, me parece oportuno recordar que esa palabra significa «ni mucho, ni poco, ni más, ni menos de lo regular». Bastante bonita es una muchacha que no tiene nada del otro mundo. «Me siento bastante dichosa» resulta casi una ofensa a quien quiere hacerte muy feliz.

LA RESPUESTA DE HOY

Sí, en «logros obtenidos» hay una redundancia. ¿Son logros?, se han obtenido. Estoy de acuerdo con la lectora que me pide repita otra vez cuatro consejos muy necesarios: Después de ¡Ojalá!, no usemos la conjunción y. Digamos: ¡Ojalá vuelvan! y nunca: «¡Ojalá y vuelvan!». Trasplante no lleva ene. Escena, escenario, no se pronuncian: «eccena, eccenario». Por último: El otro día, la otra noche, y no: «los otros días, las otras noches». Ella escucha esos errores constantemente. Yo también.