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viernes, diciembre 23, 2011

SESIONÓ EL TERCER PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO

Al comentar la agenda de trabajo a analizar por el Pleno, el compañero Raúl habló a los miembros del Comité Central sobre la necesidad de enfrentarnos con firmeza a las negligencias e irresponsabilidades que dañan la economía nacional

Por Yaima Puig MenesesLázaro Barredo Medina (Juventud Rebelde)

El Tercer Pleno del Comité Central del Partido sesionó en la tarde del miércoles presidido por su Primer Secretario, el General de Ejército Raúl Castro Ruz.

Al comentar la agenda de trabajo a analizar por el Pleno, el compañero Raúl habló a los miembros del Comité Central sobre la necesidad de enfrentarnos con firmeza a las negligencias e irresponsabilidades que dañan a la economía nacional, como consecuencia de la pasividad con que actúan algunos dirigentes y la falta de funcionamiento integral de no pocas organizaciones partidistas.

Subrayó que no se pueden admitir las debilidades que propician la labor de los delincuentes y corruptos, quienes se aprovechan de ellas. Hay que pasar de las palabras a los hechos, dijo, y ejemplificó el daño que provocan las irregularidades en los cobros y pagos como causa explotada por los que con doble moral y simulación, medran a costa de las necesidades del pueblo.

La batalla contra el delito y la corrupción no admite más contemplaciones, reiteró.

José Ramón Machado Ventura, Segundo Secretario del Comité Central, ofreció una detallada actualización acerca de los preparativos de la Primera Conferencia Nacional del Partido.

Destacó la discusión —en más de 65 mil reuniones de los núcleos del Partido y Comités de Base de la Unión de Jóvenes Comunistas—, del proyecto de documento Base de la Conferencia, sobre el cual la militancia emitió más de un millón de opiniones que resultaron en la modificación de 78 de los 96 objetivos y la incorporación de otros cinco.

En una evaluación general, Machado Ventura subrayó que este proceso contribuyó a demostrar nuestras fortalezas y vulnerabilidades, al tiempo que reflejó disciplina y unidad en el seno del Partido, coincidencia en la necesidad de cambiar métodos y estilo de trabajo, así como de elevar el rigor y la exigencia en todos los ámbitos de nuestra sociedad.

Durante el Pleno, también se presentó un informe de la Comisión Permanente de Implementación y Desarrollo, sobre los pasos iniciales acometidos para dar cumplimiento a los Lineamientos aprobados por el VI Congreso del Partido.

Muy relacionado con este tema, el Segundo Secretario del Comité Central, hizo una explicación sobre el trabajo del Partido para la atención y seguimiento a esas tareas. Asimismo, reforzó el concepto de que la batalla de la economía se gana o se pierde en los centros de trabajo, porque lo esencial es comprobar en el terreno todas las medidas que vaya adoptando la dirección del Partido y del Gobierno.

En cumplimiento de los acuerdos del VI Congreso, el Tercer Pleno analizó prioritariamente temas esenciales de la economía. Especial atención se dedicó a la propuesta de los indicadores fundamentales del Plan y el Presupuesto del Estado para el año 2012, que será propuesto a los diputados durante el VIII Período Ordinario de Sesiones de la Asamblea Nacional.

Posteriormente, al analizar algunos hechos de corrupción que implican a funcionarios de instituciones y empresas estatales como consecuencia de la falta de control de organizaciones del Partido y la administración, Raúl recordó los planteamientos de Fidel en su discurso el 17 de noviembre de 2005 en el Aula Magna de la Universidad de La Habana sobre cómo estos fenómenos pueden llevarnos a la autodestrucción de la Revolución y, por eso, reiteró que la corrupción hoy es equivalente a la contrarrevolución.

En la reunión, a la que asistieron como invitados los miembros de los Consejos de Estado y de Ministros, afirmó que desde el gobierno central tenemos que ser implacables contra estos fenómenos dentro del marco de la Ley. No se puede andar con los brazos cruzados, no se puede dejar de analizar la más mínima de las irregularidades, exigir y adoptar las medidas correspondientes y que el Partido, sin suplantar a la administración, desempeñe un papel más protagónico en esta batalla de control y fiscalización.

Cada militante está llamado a alertar sobre los problemas en el espacio en que se desenvuelve su vida y a combatir toda manifestación que propicie violaciones de la legalidad, dijo. «El asunto es pensar y volver a pensar qué podemos hacer en cada lugar para evitarlas y actuar», concluyó.