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martes, diciembre 20, 2011

PALABRAS QUE VAN Y VIENEN

Debemos hacerlo, pero no «debemos de hacerlo»
Por Celima Bernal (Juventud Rebelde)

¿Dónde están los errores? Veamos: «Cuando querramos usar especies para sazonar los alimentos debemos de hacerlo con medida; o séase, utilicemos la cantidad requerida. Si la receta dice: Cózalo con una pizca de nuez noscada, pues empleemos una pizca solamente». Queramos y no «querramos». Especias en este caso, en lugar de «especies». Debemos hacerlo, pero no «debemos de hacerlo». Recuerda que deber de es posibilidad y deber es obligación. Lo correcto es: O sea. «O séase» constituye un error. Cuézalo y no «cózalo», es forma del verbo cocer, sinónimo de cocinar. Nuez moscada, pero no «nuez noscada».

Esprín se ha propuesto como una adaptación gráfica de la palabra del inglés sprint. Es la aceleración que produce un corredor para ganar a los otros en una carrera deportiva, generalmente muy cerca de la meta, especialmente si se trata del ciclismo. El plural es esprines.

El verbo que le corresponde es esprintar, no «sprintar». El corredor que se caracteriza por ese avance rápido, final, será en nuestra lengua esprinter —plural: esprínteres—, y no sprinter.

Otra adaptación gráfica, también relacionada con los deportes, es réferi o referí. —plural réferis o referís. En inglés se escribe referee. Es la persona que vela en los encuentros porque se cumplan las reglas. Debiéramos usar árbitro; es la voz nuestra.

Se usa, pero es criticable, el vocablo estárter (adaptado gráficamente del inglés starter, al español), para nombrar a la persona encargada de dar la salida a los participantes en una carrera. Tenemos la expresión: juez de salida, no hay por qué utilizar otra.

Estárter —plural: estárteres— se adopta para calificar al dispositivo que facilita el arranque en frío del motor, aumentando la proporción de gasolina en la mezcla. Los argentinos usan el término cebador. Se aclara que estárter no es sinónimo de estrangulador, pues no se refiere al dispositivo que disminuye la cantidad de aire en la mezcla.

Puertorriqueño o portorriqueño, el natural de Puerto Rico, ambos aceptados, pero se prefiere el primero. No procede de Porto Rico.