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martes, noviembre 15, 2011

PALABRAS QUE VAN Y VIENEN

Canguro
Por Celima Bernal (Juventud Rebelde)

Hay que tener mucho cuidado al escribir o hablar acerca de un personaje, debemos tener en cuenta la época en que vivió, para que no sucedan cosas como la que vi en una película donde aparecía León Tolstoi, el excelente novelista ruso que murió en 1910, cuando aún no había nacido mi madre, pidiendo desesperadamente un bolígrafo, y ese adminículo, tan indispensable hoy, se inventó siendo yo una adolescente. Esperé que clamara por una computadora pero, por suerte, no lo hizo.

Mi viejo amigo Félix Yanes Suárez me envía algunas curiosidades que tienen mucho que ver con el idioma. Veamos: los conquistadores ingleses, que se encontraban en Australia, al ver esos animales capaces de grandes saltos, preguntaron a los indígenas cómo se llamaban. Les contestaron: Kan Ghu Ru. En su lengua significaba: No le entiendo. Los ingleses pensaron que les estaban contestando el nombre de la, para ellos, extraña criatura; por eso recibieron ese nombre en aquel idioma, y pasó así a los otros.

En la Inglaterra antigua, si no se pertenecía a la familia real, había que solicitar permiso para procrear. Cuando lo recibían del Rey, se les entregaba una placa que decía: «Fornication under consent of the King» (Fornicación bajo el consentimiento del Rey). De las iniciales F.U.C.K. procede la palabra fuck, bastante vulgar. En aquella lengua significa coito.

Cementerio viene de la voz griega koimetirion que quiere decir dormitorio. El rey de espadas en las cartas representa a David; el de tréboles, a Alejandro Magno; a Carlomagno el de corazones, y a Julio César el de diamantes.

En las estatuas ecuestres, si el caballo tiene las dos patas delanteras en el aire, el héroe murió en combate; si el corcel solamente levanta la pata frontal, falleció el personaje de heridas recibidas en la lucha; pero si las cuatro patas de la bestia descansan en el suelo, el jinete murió de muerte natural.

Al arrimo de es al abrigo o al calor de algo o de alguien. Así aparece registrada la expresión; no es un error como piensa una lectora.