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miércoles, octubre 12, 2011

JULITA OSENDI: UNA LUCHADORA CONTRA LOS PREJUICIOS

Por Paquita Armas (La Jiribilla)


Julia Osendi
Si dijera que siempre escucho con placer a Julia Osendi, mentiría. Soy fanática del equipo Santiago de Cuba y a veces me parece que ella defiende a los Industriales. Quizá sean solo apreciaciones de una seguidora de los equipos de allá, del oriente. Pero lo que sí repito dondequiera que surja el tema, es que Julita es una excelente profesional, polémica y capaz, que ha representado al género femenino en solitario durante muchos años en la redacción deportiva.

¿Por qué quisiste ser periodista? ¿Acaso tradición familiar?

Nada que ver… Papi, emigrante asturiano, se hizo médico tras pasar por  varios trabajos desde limpia pisos hasta enfermero; mami era una bella  dependienta de la tienda El Encanto, trabajaba en la perfumería y era  trilingüe. Siempre amé el deporte y como no pude ser atleta me incliné por el Periodismo Deportivo.

Y por supuesto, ¿desde cuándo tienes vínculo con el deporte?

De toda la vida… Y seleccioné el Periodismo Deportivo porque,  sencillamente, era lo que quería, lo que amaba. Soy una corredora frustrada… Primero, mi papá no quería que yo corriera; segundo, los entrenadores de aquella época aseguraban que el “negro era fuerza rápida” y el blanco largas distancias y yo no corría largas sino cortas…

¿Cuánto te costó y cómo llegaste a ser una reconocida comentarista  deportiva?, ¿cómo ves tu relevo?

Me llevó años, muchos años. Me quedo pasmada con la facilidad que ahora cualquiera, y fíjate que digo cualquiera, llega y toma un micrófono y se  pone a hablar, a comentar delante de una cámara… Todo lleva su tiempo, es como madurar un fruto antes de tiempo. Algunos salen bien, la mayoría no. Por suerte he labrado un camino por el que vienen unas cuantas muchachas, entre ellas Dayli Sánchez, quien ya está por su trabajo y esfuerzo en la Redacción Deportiva de la TV. También se halla Glenda Torres, en el Canal Habana y jóvenes en otros telecentros.

¿Supongo mal si hablo de cierto machismo y discriminación al principio  contigo?

No, así fue… Obstáculos, presiones, discriminaciones, hasta desprecio hubo… Mucho de esto proveniente de los propios deportistas hombres que se negaban a dar entrevistas ni a comentar nada por ser yo mujer, sobre todo peloteros y atletas de campo y pista.

¿Recuerdas la primera vez que hablaste de deportes en cámara?, ¿qué tiempo llevabas ya en la Redacción?

Alrededor de tres o cuatro años, la oportunidad me la dio esa gran compañera que fue María Forte en Revista de la Mañana en una programación dedicada a los países del campo socialista y también por ese tiempo hice mi primer Noticiero Nacional Deportivo.

¿Cómo se las arregló la madre, y ahora la abuela, para atender a sus pequeños cuando andas detrás de “tus hijos”, los jóvenes peloteros que has visto empinarse?

Son tres hijos: Javier, Henry y Julio y dos nietos, más miles de “hijos”  pegados a los que amo y malcrío… Me las arreglé, al principio tuve el apoyo del padre pero a la hora buena, cuando eran adolescentes, nos separamos… De ahí en lo adelante seguí sola, con errores, cayéndome y levantándome… los crié conociendo los estadios y canchas y pistas de Cuba… Quizá si pudiera echar hacia atrás no lo hubiera hecho y hubiera preferido que hoy fueran médicos e ingenieros aunque yo no fuera Julita Osendi. Fue una labor titánica, sola con mi trabajo y haciéndoles los hombres decentes que son.

¿Has dicho que el atletismo es nuestro mejor deporte o entendí mal? ¿Cuál es tu deporte favorito?

Of course mi dear friend, el atletismo y con mucho es mi pasión, mi vida, mi fuerza, mi debilidad… veo una pista de atletismo y veo mi niñez, mi juventud, mi adultez… el que me conoce sabe que mi vida es el atletismo, y si no es nuestro mejor deporte en la actualidad está ahí… La lucha, el judo, el boxeo, el propio béisbol o el voleibol tienen tremendísimo nivel, pero es que “mis niños” están en la cima cuando no es uno es otro, son muchas disciplinas.

Eres, quizá, la comentarista más polémica de la redacción deportiva. Tú opinas sobre asuntos variopintos y a veces lo haces con mucha agudeza, ¿qué sucede contigo en la calle y los aficionados al béisbol, por ejemplo?

Eso depende, hay quienes vienen, te abrazan, te felicitan; hay quien  ocultándose en bajezas como escribir a un sitio determinado y escribir un  sinfín de cosas quieren demostrar que estás en lo último de la escala  social… hay de todo en la viña del señor. La mayoría, la gran mayoría me  adora y eso es lo que la minoría no perdona, que esta mujer, salida del  pueblo, hija de un asturiano luchador y de una hija de asturianos pobres  llegara hasta donde estoy. Si alguien se enorgullece de su origen, esa soy yo.

¿Desde cuándo y por qué realizas los documentales a los equipos campeones?

Empecé en la década de los 90 y casi siempre los hago. He fallado dos veces en los últimos años por problemas serios con mis hijos, una cuando ganó Industriales el tercer título de Anglada, y otro de Santiago de Cuba, equipo al que, por cierto, le he dedicado cinco al menos.

¿Cuánto esfuerzo significa mantener un flujo de noticias y realizar el  documental?

¡Qué pregunta más inteligente y justa! sí, porque soy el blanco de las  críticas de los entendidos que aseguran que los trabajos resúmenes que hago tras la serie nacional no son documentales, y en parte concuerdo con  ellos… ¿qué cómo podría hacer un documental documental? Fácil. Sitúan a  otro compañero a hacer la cobertura informativa de los plays off y yo, solo  filmo para el documental. Te aseguro que así saldría un documental documental. Ah, pero si yo llego a Pinar del Río y veo el estadio  engalanado, la gente en la calle hablando de pelota, hago una esquina  caliente; llego a Ciego y veo aquella bella ciudad rodeándome, hablando de  su equipo y que los tigres sí… ¿Qué hago? nada de eso lo muestro en  reportajes para los noticieros y lo guardo para el documental. No, primero que todo soy reportera, reportera nata. Pasarán los años y créeme que cuando no esté, los periodistas que vengan dirán: “contra, qué bien que a alguien se le ocurrió hacer estos trabajos, pues aquí está resumido lo acontecido en el 2000″. Así que no me importa que digan que no hago documentales, hago mi trabajo, y amo lo que hago. Amo el deporte cubano, el deporte revolucionario cubano… con o sin documentales.

Más de un aficionado (donde me incluyo) siente que eres industrialista porque te transformas cuando hablas bien o mal de los leones, ¿cuánto tiene que contenerse un comentarista para no hablar del equipo de su preferencia?

Si soy o no industrialista es mi problema, y no lo tomes como un raspe. Por  el énfasis con que digo Santiaaaaaaaago de Cubaaaaaaaaa dicen que soy santiaguera; este año, los pinareños me tiraron las tiras de la piel porque dije “el play off regresa a la tierra de la piña” con mi entonación, ¿y no regresó? Hasta villaclareña me han puesto, ¿y sabes? me siento orgullosa porque esos son equipos de mi país, no de otro, ¿entiendes? ahora, lo que llevas dentro, del equipo que tú eres, en tu casa con los tuyos, ese es mi problema.

Los peloteros, todos; los managers, los entrenadores de mi país saben de qué equipo yo soy. No me oculto, pero que alguno me diga cuándo fui injusta, cuándo no entrevisté al que era, cuándo he maltratado a ninguno. Soy muy profesional para eso. Los amo a todos y mi equipo es el de las cuatro letras.

¿Es verdad que en Santiago de Cuba tienes muchos “enemigos” porque te consideran procapitalina? A propósito: ¿dónde naciste?

Para nada, amo a Santiago, cuna de la Revolución; amo al santiaguero con el que he compartido en plena calle a las tres de la tarde, un sorbo de ron o  chispa, da igual; sufro cuando no clasifican, cuando no juegan bien… Ahora  mismo me preparo para hacerle un documental al astro Norge Luis Vera, y  desde ya la dirección de deportes de Santiago me ha brindado un total apoyo que créeme sé que es un total apoyo, algo que no han hecho otros en casos similares. Te reitero, amo a Santiago y a su Virgen del Cobre a donde voy cada vez que piso esa tierra caliente. Nací en el Cerro, en la entonces Quinta Covadonga, hoy hospital Salvador Allende, mirando la torre del left field del gran estadio del Cerro. Mi mamá y mis tres tías eran peloteras en Tampa, donde trabajaba abuelo como tabaquero. Soy capitalina de los pies a la cabeza; me enorgullezco de ello. He caminado el mundo, la Revolución y mi trabajo me lo han permitido. He visto ciudades bellas, endemoniadamente bellas y modernas. Créeme: extraño La Habana… esta es mi capital, la Mía, la de todos nosotros los cubanos. Amo esta Isla, este Caribe nuestro, y claro, mi Habana.

¿Qué se siente cuando luego de pronósticos favorables, el atleta o el equipo realiza un mal papel?

Lo que siente el pueblo, el propio atleta o su familiar más cercano que es su mamá. Solo eso. Recordar siempre a los que critican y se atreven a enjuiciar un resultado X -a veces sin saber ni lo que hablan- que los deportistas cubanos no son máquinas. Son el fruto de su esfuerzo, de su entrenador, de una pirámide social admirable y para mí, son los mejores del mundo. El deporte cubano, el deporte revolucionario, es nuestro mejor embajador; han entrado delegaciones deportivas a donde no han entrado embajadores ni diplomáticos. Es una de nuestras grandes conquistas. Recordarles también que el deporte en el mundo ha cambiado; constituye un negocio, no un símbolo de patriotismo ni de nacionalidad como antes, por eso, tanto duele ver cómo uno de nuestros muchachos recibe un revés.