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domingo, junio 12, 2011

GUANAJAY: LA TIERRA QUE DA HOMBRES COMO NODA NO NECESITA DOCTORES

Por Ronald Súarez Rivas (Granma)

Científico, investigador, agrimensor, agrónomo, cartógrafo, economista, matemático, traductor, periodista, pintor, escritor, dibujante, taquígrafo... En tantas actividades logró brillar a la vez Tranquilino Sandalio de Noda, que en 1892, criticando una medida colonial que prohibía a los universitarios hacerse doctores en Cuba, José Martí aseguró que "la tierra que da Nodas puede pasarse sin doctores".

Considerado como un erudito, Sandalio de Noda se destacó en las más variadas esferas de las ciencias y las artes. Cuentan que, además del español, dominaba el inglés, el francés, el portugués, el griego, el latín, e incluso varias lenguas africanas.

Nacido en 1808 en Guanajay, un territorio que durante mucho tiempo perteneció a Pinar del Río (actualmente es parte de Artemisa) Noda tuvo una formación básicamente autodidacta. Por esa razón, Martí lo definió como "un titulado de la Naturaleza".

Con solo 20 años, ya era Socio de Mérito de la Sociedad Económica de Amigos del País, gracias al impacto de varios textos sobre agricultura, entre los cuales resalta Memoria sobre las causas que pueden producir la alternación en las cosechas del café, y los medios de evitarla.

Su quehacer multifacético incluye el hecho de haber sido el primero en reportar la existencia de peces ciegos en aguas cubanas —apoyando con información e ilustraciones un libro sobre el tema de Felipe Poey— y elaborar el primer atlas hidrográfico de la Isla.

El ilustre sabio vueltabajero abordó materias diversas: Geografía, Estadística, Economía, incluso escribió versos.

Entre sus obras más relevantes se encuentran, su Atlas matemático, físico y político, una Memoria sobre el Sistema Métrico Decimal y ventajas de su implantación, y un libro muy completo sobre el cultivo del tabaco.

El valor de su desempeño como hombre de ciencia tendría amplio reconocimiento. Esteban Pichardo, eminente intelectual del siglo XIX, apuntó que "la cabeza de Noda es un almacén ambulante de conocimientos diversos, retenidos por una memoria prodigiosa..."

Mientras tanto, José Martí lo incluiría entre los científicos más connotados de la época, llamándole "el pasmoso Noda".

Tras varias décadas de intensa labor investigativa, con la salud menguada, Tranquilino Sandalio de Noda se recluyó en San Antonio de los Baños, donde trabajaba en varios textos que quedaron inconclusos, entre ellos un curioso Diario de enfermo, cuando el 27 de mayo de 1866, su corazón se detuvo definitivamente.