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miércoles, marzo 30, 2011

ELIADES OCHOA: CADA BOLERO TIENE ALGO DE NOVELA

Eliades Ochoa graba su primer disco íntegramente dedicado a ese género de la canción cubana

Por Pedro de la Hoz (Granma)

Fotos: Juvenal Balan

¿Eliades Ochoa bolerista? Sí señor. A la vuelta de la esquina, el próximo verano, el sonero y trovador santiaguero estrenará su primer disco dedicado íntegramente a esta especie de la canción cubana. Será la entrega inicial de una trilogía de discos pactados con la EGREM para este 2011, que continuará con un álbum de sones, changüíes y guarachas y otro instrumental. Este que viene ahora lleva un título evidente, Un bolero para ti.

Quien integró la nómina original de Buena Vista Social Club a mediados de los 90 y acaba de cosechar un rotundo éxito internacional en la primera fase promocional de Afrocubismo, reunión de creadores africanos y cubanos que mereció a fines del 2010 el premio a la Mejor Música del Mundo conferido por la Nacional Geographic Society, lleva varios jornadas de encierro en los estudios de la EGREM de la calle 18, en Miramar, al tanto del proceso de mezcla de su nuevo disco.

El diálogo con Granma, desde luego, tuvo como punto de partida tal novedad.

¿Cómo se te ocurrió hacer un disco de puros boleros?

"Era algo que me venía rondando desde hace tiempo. Un reto que me debía a mí mismo y coincidió con la disponibilidad y el deseo de la EGREM."

¿Qué dirás a los que piensen que esta incursión tuya en el bolero es tardía?

"Recordaría mi origen, en medio de la Loma de la Avispa, en la serranía oriental. Mis padres gustaban mucho de los boleros. Y cuando de muchachito bajé a la ciudad a finales de los años 50 y comencé a meter cabeza en la música para ganar unos centavos, a la gente había que meterle lo mismo un son, que una guaracha, que un bolero. Estos últimos estaban de moda en las victrolas. Siempre han cantado al amor o el desengaño. Toda persona tiene más de un bolero en su vida."

¿De lo que me cuentas puede inferirse que llevas el género en tu código genético?

"Se dice que casi todos los cubanos llevan a ese género en la sangre y en mi caso, como no tengo problemas de circulación, el bolero me llega en toda su extensión. Hablando en serio, en la medida que uno va ahondando en el camino de la trova, se da cuenta de que los géneros y estilos se cruzan y complementan: de la trova al bolero y del bolero a la trova. Desde que me integré en el Cuarteto Patria, que hoy es un conjunto, entre sones y guarachas, hubo siempre boleros. Después de Buena Vista Social Club, también. Es una cosa tremenda: ya sea en Australia o en Alemania, en Italia o en Inglaterra, después que me piden Píntate los labios, El cuarto de Tula, y El carretero, no faltan voces que reclaman: "¡Pena, pena!", para referirse a Negrura, el famoso tema de Chucho Cisneros. Con esto quiero decir que un disco como este no es un accidente, sino consecuencia natural de mi quehacer artístico."

¿De qué manera fuiste armando el disco?

"Consideré varias piezas, de mucho valor hasta que me quedaron 12. Negrura, por supuesto, pero también La vida es un sueño, de nuestro Arsenio Rodríguez, que todavía me parece ver el rostro de mi madre cuando la canto, de tanto que le gustaba a ella ese número. Hay compositores clásicos de otros países, como la mexicana Consuelo Velásquez y el puertorriqueño Rafael Hernández. Porque Cuba comparte el bolero con el Caribe. Por ahí está un tango que Rolando Laserie convirtió en bolero y es como un terremoto, Las 40. Y otro bolerón inolvidable, Envidia, que lo cantó Antonio Machín y lo compuso un español, Gregorio García Segura. En realidad, son 15 temas los del disco, pues incluí tres míos, entre ellos el que le da título."

En cuanto a las orquestaciones, ¿habrá resonancias tradicionales o enfoques novedosos?

"Antes debo hablarte de la dinámica del disco. Cuidamos de que hubiera un balance entre las piezas en tono mayor y tono menor, porque como sabes, con el primero se identifican la fuerza, el optimismo, mientras el otro saca una veta melancólica. Desde hace algún tiempo trabajo con Geovanis Alcántara, un talentoso pianista y orquestador santiaguero. Por un tiempo dirigió al conjunto Son 14 y ha hecho trabajos para varias orquestas en América Latina. Es de esos jóvenes con formación académica, que cuando salían por la tarde del conservatorio Esteban Salas, se detenían en la casa de la Trova a escucharnos. Geovanis le ha puesto cabeza al disco para que su instrumentación sea variada y el oyente siempre tenga una sorpresa agradable."

¿Cómo te gustaría que el público recibiera esta entrega?

"Con el mismo sentimiento que yo trato de impregnarle a cada tema. Este es un género que refleja directamente el estado de ánimo. Pero al mismo tiempo, cada bolero tiene algo de novela. Si no te la crees, es mejor que no se la cuentes a los demás."

¿Cuáles son las próximas estaciones de Eliades Ochoa?

"No voy a parar en lo que resta de año. Debo cumplir compromisos en México, donde seleccionaron un tema mío para presentar una telenovela de TV Azteca, y en Colombia. Por nada me voy a perder en mayo el Cubadisco en mi Santiago. Faltan por grabar los otros dos álbumes con la EGREM, para mí tan interesantes como este de boleros. El caso es que en el de ritmos variados me haré acompañar por la Banda del Jigüe, una orquesta en la que Alcántara ha puesto de acuerdo a gente joven para darle gusto a este veterano que te habla. Y a partir del segundo semestre viene tremenda marcha por Asia, África, Europa y Norteamérica para seguir promoviendo Afrocubismo. Está en planes que este proyecto se presente más temprano que tarde en Cuba."

Viéndote y escuchándote, ¿compartirías con los lectores la idea de que, como en ese tema tuyo, estás como nunca?

"Soy un hombre de suerte, pero a la suerte hay que ayudarla con trabajo y dedicación. Cuando voy de gira, me satisface saber que cada vez son mayoría los jóvenes que asisten a mis conciertos. Sé que lo hacen por la pujanza de la cultura musical de nuestro país. Los músicos cubanos de las más recientes generaciones se me acercan. Lo del Mamífero nacional, con Buena Fe, se ha convertido en un fenómeno. Trabajé también con David Blanco. Cuando de muchacho comencé en la música, pasaba el sombrero para vivir. Ahora lo que deseo es vivir más para dar más música. ¿Un deseo? Te lo dije en una entrevista hace algún tiempo y todavía estoy esperando. No me quiero despedir del canto sin hacerlo en la escalinata de la Universidad de La Habana para los estudiantes. ¿Será posible, chico?"