Búsqueda Personalizada

sábado, octubre 23, 2010

SANCTI SPIRITUS: HISTORIAS Y LEYENDAS ENTRE MUROS CENTENARIOS

Por Mayra Pardillo* (Prensa Latina)

Sancti Spíritus, Cuba (PL).- La construcción más antigua de esta villa fundada en 1514, la Iglesia Parroquial Mayor -Monumento Nacional-, guarda entre sus añejos muros numerosas leyendas que se entrelazan con la realidad.

Situado en el corazón del Centro Histórico Urbano de Sancti Spíritus, el templo tiene el privilegio de contar con un arco que separa la nave del presbiterio, considerado el único de su tipo en el país.

EL GALLO O PALOMA DE ORO

Don Pedro Pérez de Corcha (1591-1681) donó a la Iglesia Mayor o Templo del Espíritu Santo un gallo de oro, colocado como adorno en el altar mayor y años después, en 1665, robado por los piratas, junto a otros ornamentos, cuando asaltaron la ciudad.

La sustracción fue perpetrada por una banda dirigida por el francés Pedro Legrand quien saqueó a Sancti Spíritus, arrasó con los adornos y vasos sagrados del santuario y quemó los archivos.

Es calificada como la primera incursión de los piratas en esta localidad al centro de la Isla, ocurrida en la Navidad de 1665, por lo que halló desprevenida a su población.

Sólo otros dos ataques se atrevieron a realizar, ya que fueron rechazados por personas ya preparadas para la defensa de su terruño. El último templo, después de existir otros intentos, fue concluido el 7 de octubre de 1680 -es el actual- y su edificación demoró 60 años.

La Capilla del Rosario la hizo edificar el Capitán Pérez de Corcha y allí, un año más tarde, fue sepultado, cumpliendo con la costumbre de la época de hacer enterramientos en estos centros religiosos.

De acuerdo con uno de los historiadores espirituanos más reconocidos, Segundo Marín García, se mezcla lo real y lo novelesco en cuanto a la procedencia del dinero usado en la construcción de esa nave, al existir dos versiones.

Una afirma que el Cacique de Magón (comarca india), agradecido por el trato recibido por parte de los antecesores de Pérez de Corcha, en especial del padre de este, legó su tesoro, al morir, a sus supuestos protectores. La otra asegura que el capitán Pérez de Corcha -vivió 90 años- heredó los bienes del indio, "porque era descendiente de este por línea materna".

Algunos textos indican que el famoso gallo de oro fue quizás una paloma, símbolo del Espíritu Santo, nombre con el que se erigió esta villa, a unos 350 kilómetros al Este de la capital del país.

OTRORA LA TORRE MÁS ALTA DE CUBA

La torre no fue construida al mismo tiempo que la Iglesia y ha trascendido, por diferentes investigaciones, que en 1819 durante la segunda visita realizada por el Obispo Espada y Landa a la parroquial aprobó un diseño presentado y modificado más adelante por él para concluirla.

La labor le fue asignada al maestro de obras o albañil andaluz Domingo Valverde y en ese mismo año quedó terminada, con una cúpula que se aseguró en aquel entonces era la más alta de Cuba.

Asediada varias veces por intempestivas descargas eléctricas la torre presentaba años después un estado deplorable, por lo que el 1 de octubre de 1849 se le retiró el pararrayos.

Un año más tarde se demolió la alta cúpula y se construyó la que la remata en la actualidad, más baja que la anterior.

Para algunos, la Iglesia Mayor tiene su planta casi idéntica a la Iglesia Parroquial mudéjar de Villa de Alcor (Huelva, España).

SUS RELOJES

De acuerdo con datos consultados, en la torre han existido entre dos y tres relojes públicos, uno de ellos de procedencia inglesa..

Hacia 1771 el Presbítero espirituano Don Luis Sorí, entonces cura y vicario de Trinidad, anunció que de Inglaterra había arribado un excelente reloj con destino a Cartagena de Indias, oportunidad que aprovecharon en la villa y se adquirió para su parroquial.

Ese mismo año se fundió e instaló una de las campanas más antiguas, la otra se fabricó en 1850. Algunos textos mencionan que entre 1849 y 1850 se sitúa un nuevo reloj, por el deterioro del anterior.

En julio de 1908 llegó al puerto de Tunas de Zaza, a bordo del vapor La Champagne, un reloj procedente de Francia, para uso público de la torre de la Iglesia Mayor.

Fue instalado por el Señor Arturo Muzelle, a un costo de 371 pesos el 22 de agosto de 1908 y se asevera es el actual.

Determinadas notas sitúan a 1911 como la fecha de este acontecimiento.

CAPILLA DE HUMILDAD Y PACIENCIA

Esta capilla debe su nombre a la imagen de un Cristo colocada en el altar de la misma y se cuenta fue obra de un incógnito peregrino que visitó la Iglesia Mayor en 1698 y desapareció -una vez terminada la escultura- de la misma forma en que llegó.

El peregrino se encerró en la capilla para hacer su obra artística alrededor de un mes y todo ese tiempo la capilla estuvo cubierta por un tupido velo que impedía el acceso a los feligreses.

Como para hacer aún más misterioso el relato, la leyenda plantea que "una noche tempestuosa, de intenso viento, lluvia y descargas eléctricas, fue la última que pasó allí".

A la mañana siguiente se había esfumado el peregrino, pero la escultura religiosa quedaría para siempre.

EL JUGUETÓN GÜIJE

Dicen que el güije es un negrito juguetón, tan negro como el azabache, que retoza en las aguas de los ríos y sale en la oscuridad a asustar a quienes osan vagabundear a altas horas de la noche por esos lugares, aunque nada malo hace.

Y de este modo también aparece donde menos se le espera.

Ha sido el duende de varias generaciones de cubanos, en especial de los que han vivido en pequeños pueblos o zonas rurales cercanas a ríos, arroyos o pozas.

A pesar de que la modernidad frena un poco la imaginación, los güijes siguen aún vivos en la creencia popular.

Según la leyenda un túnel subterráneo conducía de los charcos profundos del río Yayabo, que le da nombre a esta ciudad, hasta la Iglesia y por él andaba inquieto el pequeño güije en los días de Semana Santa y otros festejos religiosos.

La conocida como Puerta del Perdón, a la entrada principal de la Iglesia Mayor espirituana, debe su nombre a una joven que pidió como última voluntad, en su testamento, ser enterrada allí en muestra de humildad, por los pecados cometidos, al gozar de una vida lujosa.

(*) La autora es corresponsal de Prensa Latina en la provincia cubana de Sancti Spíritus.