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martes, julio 06, 2010

PALABRAS QUE VAN Y VIENEN

Hincha: fanático del fútbol
Por Celima Bernal (Juventud Rebelde)

La Doctora Vicentina Antuña decía: «La vejez es una catástrofe». ¡Qué gran verdad!, si lo sabré yo.

Mi hijo César Ernesto me contó algo que leyó recientemente. Es interesante, y quiero compartirlo con ustedes. Se trata del origen de la palabra hincha, usada como sinónimo de fanático del fútbol: Un talabartero a quien llamaban en Montevideo, «el gordo Reyes» o «el hincha», porque se dedicaba a inflar, a hinchar, los balones de uno de los equipos uruguayos, se hizo famoso en la primera década del siglo pasado, por sus gritos para alentar a los jugadores de su club. Al correr los años, comenzaron a llamar hinchas a todos los partidarios de este, y luego, se extendió a los de cualquier equipo.

En un establecimiento, secreteaba una señora a otra; «Mi hija se divorció, el esposo es omnipotente». Supongo que querría decir: impotente. Claro está que no solo resulta criticable el error lingüístico; mucho más lo es la indiscreción. Como alguien dijo en circunstancias parecidas: «¡Qué magnífica oportunidad de callarse perdió!».

LA RESPUESTA DE HOY

Un profesor de Secundaria me llamó para criticar lo que consideró un error. Escuchó por televisión: «Los onces de Argentina y Alemania se enfrentarán mañana». Aunque el adjetivo numeral —y once lo es— no va con ese final, porque lleva en sí la idea de pluralidad, hay casos especiales en que se admite. Aquí es correcto, aparece sustantivado: Once, dicen al equipo de ese deporte, ya que son once los hombres en el terreno, por ello, los onces de ambos países. Hace tiempo, hablé o escribí acerca de esto, y puse como ejemplo: «Esta niña hace los ochos muy parecidos a los nueves».