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martes, junio 08, 2010

PALABRAS QUE VAN Y VIENEN

Acepciones de los términos: néctar, gatillazo y disgerible
Por Celima Bernal (Juventud Rebelde)

En una ocasión leí en la prensa: «Probaron el néctar de la derrota». Se referían a unos atletas que habían perdido un campeonato, no recuerdo de qué deporte. Néctar es el nombre que los latinos daban a la bebida de las divinidades. En los diccionarios aparece como «licor suavísimo que según la mitología clásica estaba dedicado al uso y regalo de los dioses». Existen algunas acepciones con parecido significado. Los triunfadores beben de él; pero dudo que la derrota sea para nadie «deliciosamente suave y gustosa».

Como gatillazo es el golpe que da el gatillo en las escopetas y otras armas de fuego, especialmente cuando no sale el tiro, llamamos gatillazo en lenguaje figurado y familiar al hecho de frustrarse la esperanza, de malograrse el concepto que se tenía de una persona o cosa. Los enamorados lo usan cuando fallan en los intentos de demostrar sus arrestos. Un lector lo oyó en una serie televisiva, y pregunta muy interesado el significado de la expresión.

Antiguamente se decía disgerible a cuanto podía ser digerido. Hoy se prefiere «digestible», y se acepta «digerible».

Can significaba ‘rápido’ en el lenguaje de los primeros habitantes de Cuba. ¿No sería «canoa», voz taína ya aceptada por el español que designaba al vehículo más veloz de entonces, un compuesto de esa palabra? Ciba era, para ellos, ‘piedra’. Ana, ‘lo mejor’. Cibana nombraban al oro, indudablemente la piedra más preciada. Baba decían a la cueva; babuje a la nigua —palabra aceptada por la Real Academia Española como de origen taíno—. Imagino que se debía quizá a que este insecto abría cuevas en la piel. Por el topónimo «Quisqueya» conocían a Haití o Santo Domingo. Quis era, en su lengua, ‘todo’ queya, ‘mundo’. ¿Pensarían que esa isla constituía el mundo entero? Bueno, no conocían nada más allá.