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domingo, octubre 18, 2009

CONSUMO DE ALCOHOL: MITOS Y DESGRACIAS

Por Alberto Núñez Betancourt (Granma)
Foto: Yordanka Almaguer


Con algunos tragos de más, el hombre se creyó el mejor bailador del salón, el chofer insuperable en la vía, el varón elegido para satisfacer a la más exigente mujer.

Cuánto error. El sujeto mencionado fue el hazmerreír de los presentes en la fiesta, a duras penas llevó el vehículo y a los pasajeros a su destino, no sin antes expresar frases obscenas y agresivas, y la esposa amaneció muy disgustada.

Otra vez la práctica le daba la razón a la ciencia que con fehacientes estudios califica al alcohol como peligrosa droga (legal) capaz de modificar la conducta hasta el punto de privarle al ser humano del raciocinio dotado por la naturaleza y trasladarlo millones de años atrás al mundo de los simios.

Fuentes bibliográficas calculan que el daño económico por el consumo irresponsable de alcohol: accidentes, violencia, ausentismo laboral, asistencia médica, es similar al provocado por todas las drogas ilegales juntas. Pero tal perjuicio palidece si se compara con el sufrimiento de millones de niños, cónyuges, padres y hermanos que tienen la amarga experiencia de convivir con un alcohólico, sostiene el doctor en Ciencias Médicas Ricardo González Menéndez, especialista de Segundo Grado en Psiquiatría y jefe del servicio de Toxicomanías del Hospital Psiquiátrico de La Habana Eduardo Bernabé Ordaz.

El reconocido académico expone en su libro Cómo enfrentar el peligro de las drogas que, a diferencia del café y el tabaco, el alcohol modifica la personalidad de quien lo consume en exceso y afecta de manera importante la conciencia, porque tras su efecto sobre el sistema nervioso lo primero que deprime son los centros garantizadores del comportamiento social adecuado.

Los mitos de esta droga portera (puede abrir el camino hacia otras adicciones) no resisten análisis. ¿Cómo podría estimular sexualmente si comprobado está que actúa con efecto depresor sobre el cerebro y la médula espinal?

Shakespeare lo apuntaba mediante un personaje en su obra Macbeth: "el alcohol provoca el deseo, pero dificulta la ejecución".

Nada aporta esta sustancia a la salud del organismo. Todo lo contrario, pues su acción irritante dificulta la absorción de los alimentos. El doctor González agrega que si una persona abusa del alcohol tiene seis veces más riesgo de padecer un infarto y/o accidentes vasculares encefálicos que aquellos no adictos al peligroso líquido.

Cuando la botella de ron u otras similares logran el protagonismo frente a la responsabilidad de conducir un vehículo, un peligro mayor está en juego: la vida. Solo en los cinco primeros meses del presente año han ocurrido 146 accidentes de tránsito que han tenido en la ingestión de bebidas alcohólicas la principal violación de la ley. Como consecuencia de ellos fallecieron 18 personas y 153 resultaron lesionadas.

Los riesgos a la salud por el abuso de bebidas con alcohol pueden relacionarse con factores adversos, digamos un medio desfavorable en el que prime cierta tendencia a las adicciones y conductas sociales inapropiadas, pero siempre resultarán determinantes los estilos de vida personales que se adopten.

Dicho así parece fácil. Mas de ningún modo los peligros deben subestimarse. Transitar buenos caminos en la vida y garantizar el cuidado de la salud en el sentido físico y mental lleva trabajo de día a día. La aparición de conductas de riesgo no es exclusiva de una etapa de desarrollo. Si bien la adolescencia requiere el máximo de atención, antes y después de esta es oportuno y hasta imprescindible ser preventivos.

Las adicciones no aparecen de un día para otro; son procesos de cierta duración en los que ocurren señales que como alarmas avisan enhorabuena. Ese es el momento para comenzar a actuar el individuo, la familia, las amistades, la sociedad.

Por supuesto no estamos proponiendo la abstinencia total del alcohol, porque nada tiene que ver con nuestra cultura y manera de ser. Se trata, eso sí, de enfrentar con rigor desde todos los ámbitos el consumo irresponsable de bebidas alcohólicas que tantas desgracias ocasiona.

Ahora que ha llegado el verano, tiempo por excelencia de vacaciones, recreación y disfrute, vale recordar que el tiempo libre merece un buen uso. Y que la autoestima y la inteligencia deciden.