Búsqueda Personalizada

miércoles, octubre 01, 2008

JOSE JOAQUIN PALMA, POETA DE CUBA Y GUATEMALA

Por Julio Martínez Molina (CubAhora)

El origen del intelectual bayamés José Joaquín Palma y Lasso de la Vega eventualmente es confundido en ciertos materiales históricos, al atribuírsele la nacionalidad guatemalteca. El yerro resulta comprensible, habida cuenta de que el creador cubano permaneció por mucho tiempo en ese país, cuyo Himno Nacional compuso.

Allí llegó en 1873, a sus 29 años, luego de sufrir en Cuba la persecución de las autoridades coloniales, que no vieron con buenos ojos —todo lo contrario— su labor proindependentista en el rotativo La Regeneración de Bayamo, ni muchísimo menos su participación en la Guerra de los Diez Años.

En la epopeya de 1868 fue redactor de El Cubano Libre y ayudante de campo de Carlos Manuel de Céspedes, luego de haber sido uno de los primeros en sumarse a la causa libertaria y predicar con su ejemplo de patriotismo al incendiar su propio hogar durante la quema de su ciudad natal.

Ostentó también el histórico honor de reclutar nada menos que a Máximo Gómez, el futuro Generalísimo de nuestras gestas patrias del siglo XIX, para integrar las filas mambisas.

En Guatemala, donde se estableció después de visitar varios puntos de la geografía americana — con más detenimiento Honduras— José Joaquín se dio a conocer rápidamente entre la intelectualidad y los políticos. También les da cabida allí a otros insurrectos y apoya materialmente a los ideales emancipadores en su patria.

Por sus méritos, es puesto a dirigir la Biblioteca Nacional de Guatemala, al tiempo que ocupa la cátedra de Literatura Española, en la Facultad de Derecho, y alterna su misión diplomática de Cónsul de Primera.

El pedagogo, periodista y poeta adscrito a la corriente romántica, también colaboró en varios diarios en su estancia en dicha nación, cuyos principales creadores del momento le llamaron "el predilecto de sus hijos adoptivos".

ADMIRADO POR MARTÍ

Entre los admiradores de Palma se encontró el mismísimo José Martí, quien le dedica una bella crónica, publicada en 1889, en la cual escribe cosas como las que siguen:

"(…) el poeta que ha sabido poner en sus versos toda la ternura de su corazón y el fuego inextinto de un patriotismo puro.

"No en Cuba sólo, sino en toda nuestra América, se leen sus serenatas, que suenan a guzla, y las décimas en que recuerda y predice nuestras glorias, y sus cantos valientes al progreso, y las estancias de fina y aérea composición, donde ha logrado aprisionar en palabras la música errante que vuela por lo invisible, y las nobles tristezas de un alma que va repitiendo el terceto del Dante, por ‘la escalera ajena’, por lo negro del mundo.

"Pero para él es menos amarga la expatriación, y por él se han unido, al amor de su poesía, los pueblos que nacieron de las mismas entrañas dolorosas, y han de vivir guardándose y robusteciéndose, sin soltarse jamás de las manos.

Y continúa, más adelante, el Apóstol:

"(…) Poco tiempo nos da Palma a sus amigos; pero esto no es tan de lamentar con quien se ha puesto entero en su poesía, y parece que tiende la mano desde sus estrofas, y se entra como huésped natural por todas las almas honradas. De su poesía encantadora, como de él, puede decirse lo que en sus versos de diamante tallado decía Helen Hunt Jackson: ‘Las aves deben saber; el que cante con juicio, cantará como las aves; el aire libre tiene alas generosas; los cantos hacen su camino".

AUTOR DEL HIMNO GUATEMALTECO

Durante el gobierno del presidente José María Reynas, en 1896, fue lanzada la convocatoria para seleccionar a través de un concurso el Himno de Guatemala.

Obtuvo la recompensa el texto redactado por José Joaquín, pese a que lo escribió de forma anónima, y no fue hasta 1911 —a escasos meses de su muerte acaecida el 2 de agosto de ese año— que reconoció su autoría, por lo que recibiría entonces una medalla de oro al mérito.

Los entendidos consideran que en su momento (al paso del tiempo fue objeto de varios arreglos) era "uno de los himnos más hermosos del mundo", para utilizar los términos de los especialistas del Conservatorio de Milán.

Profundamente patriótico, estas son sus dos primeras estrofas:

Guatemala feliz!..... ya tus aras
No ensangrienta feroz el verdugo;
Ni hay cobardes que laman el yugo;
Ni tiranos que escupan tu faz.
Si mañana tu suelo sagrado
Lo profana invasión extranjera,
Tinta en sangre tu hermosa bandera
De mortaja al audaz servirá.

El poeta llamaba a Guatemala "tierra de mi adopción y de mis afectos", y en su honor elaboró, además, cerca de cien composiciones.

El pueblo de la nación centroamericana le rindió un multitudinario homenaje en vísperas de su muerte y depositó una corona de laurel en su cabeza poco antes de fallecer.

Sus restos permanecieron en la tierra de adopción a lo largo de cuatro décadas, hasta que un gobierno republicano en Cuba tuvo a bien reclamarlos. En la actualidad descansan en su natal Bayamo, en un mausoleo en su honor.

EL REMEDIO A LA TRISTEZA DEL EXILIO

Pese a su devoción por Guatemala, entre sus íntimos solía manifestar, no obstante, el dolor por estar ausente de su suelo. Martí, quien lo comprendió bien, le dio este consuelo en una de sus cartas al amigo:

"Lejos nos lleva el duelo de la patria: apenas si, de tanto sufrir, nos queda ya en el pecho fuego para calentar a nuestra mujer y nuestros hijos. Pero puesto que la poesía ungió tus labios con las mieles del verso, canta, amigo mío, el mar tormentoso, semejante al alma; el relámpago, semejante a la justicia de los hombres; el rayo que quebranta nuestras palmas; los bravos pechos que llenan con su sangre nuestros arroyos.

"Cuando te hieran, ¡canta! Cuando te desconozcan, ¡canta! Canta cuando te llamen errante y vagabundo, que este vagar no es pereza, sino desdén. Canta siempre, y cuando mueras, para seguir probablemente lejos de aquí cantando, deja tu lira a tu hijo, y di como Sócrates a sus discípulos en la tragedia de Giacometti: ‘¡Suona, el anima canta!".

Y Palma le hizo caso. Su canto tuvo, entre otras tantas utilidades, el de escudo protector contra la tristeza. Le cantó a casi todo y sobre todo a la mujer. En el tomo III de la Antología de la Poesía Cubana, José Lezama Lima inserta un poema suyo, titulado Tinieblas del alma, que así lo ejemplifica:

¡Las mujeres!
Esos misteriosos seres
hacen la vida querida
para amargarnos la vida;
y de lo bello al través,
con halagos seductores
cubren el alma de flores
y las marchitan después.

Sus inocentes engaños
se llevaron mis creencias,
y aquellas arborescencias
de aquellos primeros años:
mas no lloro
ese perdido tesoro;
porque en sus OJOS ARDIENTES
BEBÍ el amor a torrentes,
y amor todo lo creó;
¡de amor al soplo fecundo
de las tinieblas el mundo
derramando LUZ brotó!

Con su aliento soberano
deifica el ser más mezquino
y lo humano hace divino,
y lo divino hace humano:
por do pasa
purifica, eleva, ABRASA:
¡cuánto palpita y se mueve
la vida en el amor BEBE!

¡amor¡ ¡principio eternal!
Fuerza, sombra, melodía,
LUZ, calórico, armonía
del concierto UNIVERSAL!

¡Y yo amé fecundo el riego
BEBIÓ el alma estremecida
de ese elixir de la vida
en una boca de FUEGO.

¡Qué hechicera
es esa impresión primera
de una amorosa MIRADA
allá en la noche callada!
¡Y qué suaves impresiones
sentimos, si en dulce exceso,
el sacramento de un beso
desposa dos corazones¡

Ella era un lirio del RÍO,
blanca y pura cual ninguna,
hecha de RAYOS DE LUNA
y de GOTAS DE ROCÍO.

Su MIRAR
era el suave LUMINAR
de una ESTRELLA cuando asoma
medio oculta en verde loma:
ella en su rostro reunía,
como en ESPLÉNDIDA corte,
a la belleza del norte
la gracia del mediodía.

2 comentarios:

Rolando Contreras dijo...

Soy guatemalteco, admiro la obra del cubano-guatemalteco José Martí, principalmente el poema que dio origen a nuestro himno nacional. En varias páginas he encontrado la mención sobre algún reconocimiento del conservatorio de Milán a dicho trabajo, pero no encuentro la cita que pueda asegurarlo. ¿Tienes alguna información para encontrar dicha fuente? En nuestro sentimiento nacionalista guatemalteco podemos caer en el error de exagerar tal reconocimiento hasta el punto de crear un mito sobre algún concurso internacional de himnos patrios. Espero encontrar información y fuentes reales que me alejen del chovinismo; mal tan presente en nuestros pueblos que intentan encontrar motivos para sentirse orgullosos aunque sea un poco a la fuerza. Muchas gracias de antemano, y te felicito por tu blog que está muy bien estructurado.

Juan M. Garcia dijo...

Hola Rolando: La única referencia al conservatorio de Milan y el Himno Nacional de Guatemala, cuya letra la escribio Jose Joaquín Palma esta en el blog Guatemala en 360 Grados (http://www.guate360.com/blog/2006/09/14/himno-nacional/). Quizás su autor tenga más elementos al respecto y te pueda aclara tu duda.
Saludos Desde Cuba.