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martes, agosto 05, 2008

EL PORQUE DE SU AUSENCIA

Por Jorge Rivas Rodríguez (Trabajadores)

“Si algo me complace verdaderamente es constatar el aprecio del público hacia mi trabajo. Ha sido un aliento determinante y, claro, también una responsabilidad perenne. Puedo hablar de apoyo constante de los espectadores. Ese es el mayor estímulo que puede poseer un artista”.

Tal afirmación fue hecha por el Premio Nacional de Teatro 2004, Héctor Quintero, uno de los pocos, en la historia de la dramaturgia nacional, que ha logrado prolongados llenos totales con sus representaciones en diferentes salas de la Isla, con públicos heterogéneos, que se ha visto reflejado, en muchos personajes creíbles y estremecedoramente humanos de puestas en escena como Contigo pan y cebolla, El premio flaco, Sábado corto, Te sigo esperando o El lugar ideal, por solo mencionar algunas.

Ese auditorio ávido por disfrutar de la obra de Quintero, nutrida del teatro social costumbrista con buen nivel de comedia y melodrama, disfrutaba cada año de uno o más títulos del amplio repertorio de este creador, sobre todo en los meses del verano, cuando algunas de las salas de la capital incluían en sus carteleras piezas escritas y dirigidas por él.

Sin embargo, desde que se presentaron, hace ya más de un año, tres antológicos monólogos suyos, se siente la ausencia de la obra de Quintero. Ese fue su último espectáculo, el cual tituló 3 en 1 y estaba conformado por los unipersonales Antes de mí: el Sahara, Aquello está buenísimo, y Una mujer sola, de Darío Fo, “en una libérrima versión que realicé sin permiso del Premio Nobel”, dijo.

Para este período vacacional muchos espectadores reclaman la reposición de algunas de sus piezas.

En tal sentido, Quintero explicó que “la mayor parte de mis producciones, en lo referente a escenografías, estaban guardadas en el local del antiguo cine Olympic, en Línea y A, el Vedado. Este espacio ha sido destinado para la construcción del teatro Raquel Revuelta, hecho que nos complace a todos y que considero un acto de justicia. Pero resulta que hace poco llegó allí un camión, cargó con todo lo que había y no he logrado saber el destino de todo ello, sin que hasta ahora haya encontrado una explicación sensata de algunas de las personas vinculadas con esta responsabilidad. ¿Conclusión? Estoy paralizado en contra de mi voluntad y son estas las razones por las cuales me hallo ausente de las carteleras teatrales”.

Registrado como uno de los autores cubanos contemporáneos cuyas piezas se encuentran entre las más traducidas y escenificadas en diferentes latitudes, Héctor Quintero apuntó, además, que su mayor insatisfacción pudiera reducirla a dos aspectos fundamentales: “1) La desaparición del teatro musical como género permanente en nuestra vida teatral sobre todo a partir de que decidí abandonar la dirección del Musical de La Habana en 1988. 2) La inactividad o poca actividad que despliego en la actualidad cuando aún poseo energías y creo encontrarme en plena madurez como creador”.

Hace poco más de un año fue presentado, en dos tomos, el título Teatro escogido y otros textos, de Quintero, volumen publicado por Letras Cubanas y que constituye “lo más abarcador de mi obra que hasta el momento existe. Sin embargo, este libro no ha representado para mí nada más por encima de la importancia ya señalada y su valor en términos de futuro”.

En 1994 el afamado intelectual escribió y dirigió la telenovela El año que viene —una de las de mayor aceptación en todos los tiempos—. Al respecto consideró que “cualesquiera de mis obras teatrales pudieran llevarse a la TV sobre todo en estos momentos en que algunos temas y situaciones han dejado de ser tabúes para ese medio específico. Yo no pondría reparos si se respeta la esencia de mis argumentos. Pero hay situaciones de otro tipo que frenan esta posibilidad y que están vinculadas a limitaciones económicas”.

Sobre la posibilidad de adaptar sus creaciones teatrales a otros medios fuera del teatro, enfatizó en que le ha hecho “muy feliz la decisión de Juan Carlos Cremata de llevar al cine mi pieza El premio flaco. Actualmente esta obra se representa en Bulgaria, país donde ya fue estrenada hace más de 20 años, así como Contigo pan y cebolla también se repite en Venezuela, Ecuador y Panamá”.

Considerado uno de los más importantes dramaturgos comediantes del teatro cubano, el quehacer de Héctor Quintero, fundado a partir de la pieza antológica Contigo pan y cebolla, constituye la más fértil continuidad de lo mejor del teatro vernáculo cubano de finales del siglo XIX e inicios del XX. A través de la vivacidad de los diálogos de sus personajes, en los que de vez en cuando aparece algún toque propiamente atribuible al humor negro, su obra puede calificarse, en conjunto, como intensa interiorización dramática en la vida social contemporánea, a través de situaciones creíbles que muy poco tienen que ver con el chiste puntual o trivial para erigirse en pura identidad.