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sábado, julio 05, 2008

CATALINA BERROA: VIRTUOSISMO Y CREATIVIDAD MUSICAL

Por Mayra Pardillo Gómez (El Nuevo Fénix)

Trinidad.- Tocaba ocho instrumentos y, de acuerdo con algunos textos, fue la primera fémina que dirigió una orquesta en la historia musical de Cuba.

El Diccionario de mujeres notables de la música cubana, de Alicia Valdés, expone que Catalina Berroa de Jiménez (María Catalina Prudencia Román de Berroa Ojea) fue la primera mujer compositora nacida en el país y la iniciadora del movimiento cancionístico en Trinidad.

Además de pianista y profesora, compuso en la primera mitad del siglo XIX la canción titulada La trinitaria, en el género habanera. Esta es su obra más conocida y según se asegura, al igual que en La bayamesa, el motivo de inspiración es la mujer y el amor por el suelo natal, con un fuerte matiz anticolonialista e independentista.

También fue directora, durante el último cuarto del siglo XIX y principios del XX, de la Capilla de Música de la Parroquial Mayor de la ciudad centro-sur de Trinidad, ubicada a unos 360 kilómetros al este de La Habana.

Ella fundó una academia de música en Trinidad, donde impartió clases a numerosos jóvenes, incluyendo a su sobrino José Manuel (Lico) Jiménez Berroa.

Este alcanzó reconocido prestigio como pianista y tras obtener el Primer Premio del Conservatorio de París, Francia, regresó a su ciudad natal, Trinidad.

El destacado artista, luego de ser elogiado por Liszt (1811-1886) y Wagner (1813-1883), dirigió el Conservatorio de Música de la ciudad de Hamburgo, en Alemania, a donde marchó en 1890.

Helio Orovio, en su Diccionario de la música cubana, biográfico y técnico (Letras Cubanas, 1992), menciona que Lico nació el 7 de diciembre de 1851 en Trinidad y murió en 1917 en Hamburgo.

Muy joven salió hacia Europa, donde estudió piano con Reinecke y Moscheles en el Conservatorio de Leipzig. Posteriormente fue a París y en 1879 regresó a Cuba, donde ofreció distintos conciertos. Residió en la central ciudad de Cienfuegos, donde ejerció la enseñanza en piano.

Compuso Estudio sinfónico, Elegía, Solitude, Murmullo del céfiro y Rapsodia cubana, así como algunas canciones y piezas para piano.

TALENTO Y DISCIPLINA

Su tía Catalina nació el 28 de febrero de 1849 en Trinidad y murió el 23 de noviembre de 1911.

Es considerada la mejor profesora de música de esa ciudad, declarada en 1988 por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) Patrimonio Cultural de la Humanidad, junto al valle de San Luis o de los Ingenios.

Catalina compuso música variada, incluyendo la litúrgica o sacra y, en opinión de expertos, poseía una exquisita inspiración.

Además del piano, conocía la guitarra, el violín, el arpa, la flauta, el violoncelo y el clarinete, aunque se afirma sobresalió en la ejecución del órgano, que además era su instrumento predilecto.

Escribió canciones, valses, guarachas, himnos y música religiosa, como salves y misas.

Fue organista de la iglesia de San Francisco de Asís y directora del coro de la iglesia de la Santísima Trinidad, ambas en la villa de igual nombre, fundada en 1514 por el Adelantado Diego Velázquez.

Fundó e integró un trío de cámara, donde ejecutaba el violoncelo, junto al violinista Manuel Jiménez y la pianista Ana Luisa Vivanco, con quienes participaba en veladas culturales promovidas por ella en la Sociedad La Luz.

En 1891 fue nombrada presidenta de la sección filarmónica de la mencionada sociedad. Igualmente fue violinista de la orquesta del teatro Brunet.

En su hogar, donde aparece una placa conmemorativa, según el libro Trinidad y el Turismo (1954), se reunían artistas locales y extranjeros, y allí eran frecuentes los conciertos.

Cuentan que a esta grandiosa artista que difundió el arte musical de Trinidad, por el placer de oírla tocar diariamente la acaudalada dama Carmen Malibrán le propuso regalarle una casa frente a la suya.

Realidad o leyenda, lo cierto es que el virtuosismo de esta mujer trinitaria tiene que haber deslumbrado en su época, brillo que perciben quienes se acercan a su historia artística, encontrada a retazos.