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lunes, junio 23, 2008

CUBA: FOTOGRAFIAS "A LA ANTIGUA"

Por Yurién Portelles* (Prensa Latina)

La Habana (PL).- Alberto Pagés podría contar los principales sucesos ocurridos en los alrededores del Capitolio de esta capital en las últimas dos décadas.

No es historiador ni científico, pero hasta allí llega cada día desde hace 22 años para tomar fotografías antiquísimas a los turistas.

"A ellos les gustan estas fotos, aunque vengan con sus cámaras digitales", dice este hombre con orgullo, tras asegurar que cada día llega a su lugar de "trabajo" con los primeros rayos del sol.

Vivo en San Miguel del Padrón (un municipio de la periferia capitalina) y vengo todos los días a mi trabajo. Guardo la cámara en casa de una vecina del Capitolio para no maltratarla, comenta.

Aprendió Alberto el oficio en apenas seis días de teoría y seis meses de práctica con un viejo amigo, quien trabajaba en este sitio, adonde vienen muchos cubanos del campo para hacerse la foto que da cuenta de su estancia en la capital del país.

"Ya estoy jubilado y además de mi pensión tengo esta búsqueda", asegura ante un grupo que lo mira incrédulo. Y es que los "artistas" de la lente del Capitolio de La Habana cobran un peso convertible (80 centavos de dólar) a quienes se quieran fotografiar en este sitio.

Alberto Pagés mantiene en pie su vieja cámara de fotografía estenopeica. La que tiene en uso actualmente es del año 1913.

"Yo mismo he hecho tres cámaras de este tipo. Se nos rompen mucho porque lo mismo trabajamos con un sol que raja las piedras, que con humedad, o bajo la lluvia".

La competencia que le hacen las modernas cámaras de fotografía o vídeo digital en nada le preocupan a este sexagenario pues a "los turistas les gustan estas porque se remontan a los tiempos antiguos".

"En realidad esta es la verdadera cámara. Aquellas no tienen sentido ni lógica. Aquí la foto está en el momento, aunque es en blanco y negro", comenta en medio de la risa de quienes lo escuchan.

Este fotógrafo "cuasi" autodidacta habla de un documental que le hicieron a varios de ellos por el año 1989, el cual se ha visto en toda Europa, titulado "!Quieto ya!".

Esa es una frase repetida entre ellos para definir el momento en el cual el artista va a retirar el tapón de la lente con el fin de dejar penetrar la luz por un orificio, que se refracta en el papel negativo.

Pero, ¿cómo convence a los visitantes para que se retraten con estos artefactos?:

"Bueno, les enseñamos una muestra, y muchos se embullan y vienen", aseveró y se detuvo mirándose las uñas, manchadas de amarillo por los componentes químicos.

El problema está cuando se les rompe la lente. "Yo tengo varias de repuesto. Se nos rompen mucho los fuelles que llevan dentro las cámaras, porque se mojan a menudo. Se los cambiamos y seguimos".

Además de encontrar la clientela de cada día y garantizar el funcionamiento de su cámara, el reto de este artista, según sus palabras, es agilizar aún más el proceso.

"Los ómnibus les dan unos pocos minutos a los turistas para su estancia frente al Capitolio. No da casi tiempo para que los guías les expliquen su historia", señala.

Esta obra ingeniera fue terminada en 1929, con la idea de albergar allí al Palacio Presidencial, aunque luego acogió al órgano legislativo de la República hasta los años 50 del siglo pasado.

Su cúpula marca el segundo punto más alto de la ciudad y es considerado, además, uno de los seis Palacios de mayor relevancia mundial.

Mientras salen al mercado cada vez más cámaras digitales modernas, Alberto Pagés se concentra en lo suyo, con sus "fotos a la antigua", sin temor a ser suplantado o a ver reducida su clientela, a la que advierte en el momento crucial: "!Ok, quieto. Yes. Sí, sí. Moment, please. Relax. Ya!".

*Periodista de Prensa Latina Televisión.