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sábado, abril 26, 2008

AMAZONAS EN LA CUBA DEL SIGLO XIX

Por Yudith Díaz Gazán* (Prensa Latina)

La Habana (PL).- Pensar que pudo existir en Cuba un pelotón de mujeres amazonas en pleno siglo XIX sería como elevar la imaginación a la dimensión de una película al más puro estilo de Tomb Raider.

El Regimiento Femenino de Amazonas fue creado en Cuba en 1830, en Santa María del Puerto del Príncipe, en ese momento ciudad de la actual provincia centro-oriental de Camagüey.

Ese suceso fue registrado como la primera organización militar femenina de Cuba y – aunque no tuvo carácter ofensivo – mantuvo disciplina, presencia y porte marcial por algunos años en aquella primera parte del siglo XIX.

Pero, con los inicios de las corrientes independentistas en el país, el gobierno peninsular optó por desarmar y desmovilizar a la singular tropa de mujeres.

Tuvo sus orígenes durante las fiestas populares y con motivo del matrimonio del rey de España, Fernando VII, y María Cristina de Borbón.

En Puerto Príncipe, el marqués de San Felipe – emparentado con la aristocracia lugareña – y por entonces Coronel Jefe del Regimiento de Cuba, acantonado hacía mucho en la ciudad, convocó durante las fiestas a crear el cuerpo militar exclusivo para mujeres.

Constituyó un homenaje a la soberana española, cosa que ocurrió de forma oficial entre el 11 y el 13 de marzo de 1830, en una solemne misa y ceremonia, realizadas frente al Ayuntamiento.

La Coronel Jefa del Regimiento de Amazonas fue María Vildosala, esposa del Oidor de la Audiencia, mientras que la segunda al mando, o Jefa Ayudante, fue la marquesa de Santa Lucia, Angela Betancourt y Betancourt, madre de Salvador Cisneros.

Interesante resulta conocer que en la plantilla de oficiales de la fuerza aparece inscrita la entonces muy joven camagüeyana Gertrudis Gómez y Arteaga, gloria de la literatura hispanoamericana años después.

El regimiento contaba con plana mayor, escuadra de gastadoras y batidoras montadas, compañía de granaderas, fusileras y cazadoras.

Pese a la denominación propia de la caballería, resultó un poder mixto con unidades de infantería, a semejanza de la organización que por entonces mantenían las columnas expedicionarias españolas en la nación caribeña.

El 24 de julio de igual año, el Regimiento hizo algunas demostraciones públicas en la Plaza Mayor, bajo el adiestramiento de oficiales españoles designados como instructores.

Se mantuvo en activo a lo largo de 1830 y parece que por algún tiempo más; la documentación al respecto es escasa.

Con los avatares políticos de la Isla y la progresiva divergencia entre cubanos y españoles, la organización femenina de aristocráticas cubanas comenzó a ser molesta para el gobierno.

Formaron sus filas miembros de las familias Agramonte, Agüero, Loynaz, Quesada y Betancourt, en cuyo seno se gestó la principal fuerza revolucionaria contra la corona y con ella los preparativos para la guerra necesaria.

Por ese motivo fue desmovilizado sin mayores explicaciones por orden del propio Ejército español, que si en un principio simpatizó y apoyó la idea, luego presintió el peligro representado.

Y no se equivocaron. Con el inicio de la contienda emancipadora, muchas de esas mujeres marcharon a la espesura y su presencia forma en la actualidad una de las páginas más heroicas de la historia cubana.

*Periodista de la Redacción Nacional de Prensa Latina.

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